Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sensei, él es el dueño, lo único mío aquí es la historia. –
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White Love
Capítulo 4:
–¿Por qué me dices todo esto?
–¿Q-qué?
–Podrías habérmelo ocultado e irte con tus compañeros ¿no?
–Yo…
¡Claro! Tuvo siete horas en las cuales pudo haber aprovechado el ver a la pelirosa para irse con ellos. "¿Por qué se escondió entonces?". Sasuke al ver su cara confundida soltó un bufido y una risa corta.
–¿D-de qué s-se ríe? –Preguntó Hinata con los cachetes inflados y sonrojados de vergüenza haciendo una mueca muy infantil y tierna a la vez.
–De ti… Sí que eres toda una caja de sorpresas ¿eh Hyuga?
–C-cállese. Si quiere me voy, pues dudo que se hayan ido.
–Ya te dije que de mí no escapas. Tuviste la oportunidad, mas no la aprovechaste, que pena. –Dijo con sorna.
–U-usted no está en buenas condiciones, s-si deseo m-me puedo ir ahora mismo.
–Inténtalo.
Amenazó Sasuke con el Sharingan activado. Hinata salió de la habitación en busca de sus amigos, por las cámaras no quería levantar sospechas así que se contuvo de usar su byakugasn.
–Sakura-san…
Repetía una y otra vez recorriendo toda la extensión de pasillos del hotel. Lo que no sabía es que los ninjas se encontraban afuera, en el gran jardín trasero del hotel. No era muy grande, pero era cómodo para platicar en conjunto. Akamaru se puso nervioso, sentía el olor de su amiga hace tiempo, pero un olor la acompañaba, era como si a su olor natural se le implantara otro olor… Kiba también notaba eso, pero como les explicó la anciana quizás el olor era de una chica que estaba con su novio o de cualquier inquilino. No fue hasta que los agudos sentidos del perro sintieron la fina voz de Hinata al llamarlos que se puso en estado de alerta ladrando para que le prestaran atención.
–Akamaru calma que Hinata no está aquí. –Dijo Sakura tratando de tranquilizar el gran animal que ladraba como loco.
–Un momento… –Intervino Kiba que por precaución olfateó de nuevo por todos los rincones. –¡Bien hecho Akamaru! Chicos Hinata sí está aquí.
–¡¿Dónde?!
–Naruto ten paciencia. La buscaremos con calma, este hotel es un poco grande pero ella no se moverá de aquí. –Calló Shino enviando a dos de sus insectos. –Está en el segundo piso.
–¡Vamos entonces dattebayo!
Los jóvenes ninja corrieron hasta el segundo piso alcanzando a ver al fondo del pasillo a Hinata de espaldas. No había dudas, era ella, solo que con diferente ropa. La llamaron, le gritaron pero ella no les parecía oír, creyeron que estaban siendo víctimas de una cruel broma, hasta que la joven se dio la vuelta, mirándolos. Naruto corrió con todas sus fuerzas pero de un momento a otro un encapuchado les impidió el paso.
–¿Qué dem… –Alcanzó a balbucear Naruto al detenerse tan abruptamente.
–¡Naruto! –Exclamó preocupada Sakura.
–Hmp. No creí volverte a ver tan pronto dobe…
–¿Sa-Sasuke? –El Uchiha le dio la cara pero lo suficiente como para que solo el Uzumaki la viera.
–¿Qué ocurre Naruto? –Preguntó Kiba.
–Es… –Algo le decía que conocía a esa persona, Sakura estaba con el ceño fruncido intentando pensar quién…
–Sasuke. –Los ojos jade se abrieron de sorpresa ante la palabra del Aburame tanto como los azules más adelante. Quedaron en blanco, todo pensamiento racional quedó atrás, Naruto y Sakura solo podían intentar procesar que estaban en frente de su antiguo amigo y amor respectivamente.
–¿Qué hace Uchiha aquí? –Preguntó curioso Kiba.
–Eso mismo me pregunto. Lo que tenemos que hacer es buscar a Hinata.
Solo con el nombre de la Hyuga pudieron volver a la realidad el rubio y la pelirosa. No entendían tanta coincidencia pero la razón por la que ahí estaban era por Hinata.
–Teme sal.
–Wow ¿ya no quieres que regrese?
–Estamos para buscar a Hinata y sabes que cuando nos encontremos debemos aclarar las cosas con los puños. Pero ahora lo más importante es Hinata.
–Hnn. ¿Y qué pasaría si yo no dejo que se la lleven?
–Sasuke-kun…
–¿De qué hablas?
–Hmp. Un gusto volverlos a ver…
Fueron las últimas palabras del Uchiha antes de salir corriendo detrás de la Hyuga antes de que la encontrasen los otros. Cuando amenazó a Hinata la puso bajo un genjutsu, todo parece normal pero no puede ver a nadie de Konoha. Cuando llegó al tercer piso y Hinata lo vio comenzó a correr.
La persecución duró hasta que Hinata ya no daba más y se escapó por una escalera hasta llegar al piso donde se alojaban –cuarto piso-. Solo en ese momento se dio cuenta que estaba bajo un genjustu y se liberó rápidamente. Pudo escuchar los gritos y el alboroto que había en todo el hotel por los gritos de Naruto, Sakura, Kiba y Akamaru –obviamente Shino no gritaba solo… Estaba presente-. Quiso ir a verlos pero la figura de Sasuke entró por la puerta encerrándolos con llave una vez adentro.
–Sasuke-kun… D-déjeme ir…
–Sssh. –La silenció acercándose peligrosamente, mientras él avanzaba ella retrocedía. Esto hasta que chocó con la pared, Sasuke rápidamente le noqueo con dos dedos dejándola totalmente dormida.
Agradecía que Orochimaru le enseñara alguna vez a cerrar cuartos con chakra, así nadie podría encontrarlos ni menos saber dónde están. Recordó cuando se fijó que las cámaras del pasillo estuvieron apagadas, eso le provocó curiosidad y al mismo tiempo desconfianza. Lo bueno es que nadie había captado el momento del reencuentro.
Naruto bufó enojado. ¿Cómo era posible que los dos ninjas que buscaban ahora se les perdiesen en un simple hotel?. Decidieron ir donde la anciana a avisarle que la joven que buscan sí estaba y que ahora buscan a otro chico, pero no la encontraron. Se prometieron hacer guardia por todo el hotel. Esos dos no se les escaparían fácilmente.
Kiba y Akamaru estaban en la salida, Sakura en la recepción, Naruto estaba vigilando las escaleras y Shino estaba vigilando el jardín junto a sus insectos. Dispuestos a pasar toda la noche si era necesario despiertos hasta que apareciese Hinata y/o Sasuke.
-0-
Ya a la madrugada –tipo cuatro de la mañana-, los jóvenes ninjas de Konoha empezaban a flaquear, tenían mucho sueño y ni señales de Hinata… Naruto asegurándose de que nadie lo veía desde el escalón en el que se sentó se dispuso a dormir.
–Solo será una hora dattebayo… Si Hinata o Sasuke apareciesen los demás se harán cargo por algo somos cuatro.
Eso mismo pensó el Inuzuka que cerca de la puerta de salida, escondido con Akamaru en un pequeño árbol de grandes hojas se dispuso a dormitar tranquilo con su perro.
–Vamos Akamaru, que solo será una pestañada.
–Guau.
Sakura estaba muy cansada pero no desistía. Se sentó en un sillón de cuero verde que estaba en la recepción. Pensó que el sueño la dejaría una vez descansase las piernas, pero se equivocó eso le provocó más sueño. Después de bostezar libremente sus ojos sin darse cuenta se cerraron muy lentamente.
–No me dormiré… Yo voy a pegarle a los que hayan secuestrado a Hinata… Y voy a traer a Sasuke-kun devuelta, Shannaro… Sí, yo… Traeré a Hinata-kun… Y le pegaré a Sasuke… Shanna…ro.
El único personaje que no se rendía al sueño era Shino que tranquilamente se sentó en la copa de un árbol mientras veía cómo sus insectos se divertían revoloteando de aquí por allá en el jardín buscando rastro de su joven amiga.
–Yo no defraudaré a mi amiga… Por algo es mi amiga, es mi deber como camarada.
Sasuke, por su parte había equipado nuevamente todas las pertenencias suyas y las que podían ser de Hinata. Tenía todo listo solo hacía falta escapar. Se convirtió en un anciano y salió a verificar. Las cámaras no estaban prendidas, un punto. En la escalera estaba Naruto roncando con una burbuja de moco inflándose y desinflándose a medida respiraba, otro punto. En la recepción no estaba la anciana, ese era un punto en contra porque debían irse y pagarle a ella. Se asustó al escuchar la voz de su antigua compañera Haruno, al mirarla en el sillón completamente dormida murmurando incoherencias por doquier su alerta desapareció, otro punto. No quiso averiguar por los otros dos tipos que faltaban, pero de momento aprovecharía su suerte y escaparía con Hinata.
La tomó sin delicadeza alguna junto con el equipaje. Salió audazmente como buen ninja que era. La recepción estaba aún vacía, pero aprovechó y dejó una carta escrita rápidamente hace unos minutos atrás junto con el dinero correspondiente adentro de ella.
Así a las cinco horas de viaje, ya amaneciendo decidió descansar un momento. En una cueva dejó las cosas y a Hinata durmiendo como un ángel sobre un futon. Como no estaba acostumbrado a dormir se quedó todo el resto de la mañana vigilando que nadie los pillase ni que Hinata escapase.
-0-
Despertó en lo que distinguió una cueva. Estaban todas sus cosas junto a ella y las de Sasuke también. Lo último que recordó era que estaban en el hotel, él le puso bajo un genjutsu y todo lo demás es borroso. Suspiró, al activar su Byakugan se dio cuenta de que ahora tenía menos idea de dónde estaba. Todo al alrededor era bosque en kilómetros y kilómetros. Unos pasos acercándose la devolvieron a la realidad. Sasuke se aproximaba lentamente, se agachó al lado de ella, muy cerca. Tal cercanía era muy incómoda para Hinata que su cara se fue coloreando de a poco.
–¿Estás enferma?
–N-no.
–Hmp. Vamos.
–¿D-dónde est…
–A un día y noche de Amegakure.
Se levantaron cada uno llevando su propia mochila. Hinata quería encontrar un lago para bañarse. Se sentía sucia y sabía que lo estaba. Con la camisa sin mangas azul, su pantalón habitual ninja, muñequeras negras y sus sandalias. Misma ropa con la que salió a esta misión. De toda la ropa que le dio Kabuto esta era la que más le gustaba vestir como ninja, hacía bastante calor así que era cómoda concluyó.
Miró el sol y no pudo evitar pensar.
–Naruto-kun…
"¿Habrá estado en la misión con Sakura?". Estuvo tan cerca de volverlo a ver supuso. Lo extrañaba tanto…
–Deja de pensar en el dobe.
Frunció el ceño, Sasuke iba unos metros más atrás de ella para vigilar que no se escapara pero alcanzaba a oír todo.
–N-no quiero.
Se molestó que él le prohibiese pensar en su gran amor. No tenía el derecho de mandarle en su corazón y pensamientos…
–Usted también debería pensar en él Sasuke-kun.
–¿Hum?
–Naruto-kun siempre piensa en usted, usted es su mejor amigo. Siempre habla de ust…
–Cállate.
"¡Que irrespetuoso ese chico!". Los puños de Hinata se fueron apretando, su paciencia se estaba acabando. Mientras a Sasuke se le formaba de a poco una sonrisa ladina tan común en él. Quería molestarla, era divertido.
–Yo n-no… ¿Por qué se ríe? –Los pasos de Hinata se detuvieron al escuchar una risa proveniente de atrás. Se reía de ella…Lo sabía.
Cuando se dio vuelta con el Byakugan activado, en sus dedos el chakra para usar el Jūken contra él y poder irse tranquila a Konoha de un momento a otro Sasuke le afirmó los brazos dejándolos a los lados y la abrazó.
Pasados unos minutos seguían en la misma posición. Hinata aún no podía comprender el abrazo, estaba en blanco aún.
–¿Po-Por qué…
–No lo sé.
Se separaron y Sasuke continuó caminando. Hinata se quedó parada mirándole la espalda.
–¿Vas a venir o quieres que te cargue?
Eso fue suficiente para que comenzara a andar un poco más adelante te él. Tal y como estaban antes. Iba un tanto confundido, podía haberle pegado, podía haberla noqueado nuevamente, podía ponerla bajo un genjustu y lo que hizo fue ¿abrazarla?
Hinata no pudo pensar otra cosa que no fuese eso en todo el día.
Tan perdidos en sus pensamientos estaban los dos que de un momento a otro estaban de noche y a oscuras caminando todavía. Hinata se detuvo al notarlo y Sasuke al verla detenerse volvió a la realidad mirando el cielo nublado.
–¿Deberíamos a-acampar n-no? –Dijo Hinata sin mirarlo.
–Hmp, supongo que sí.
Armó una tienda para los dos. Era lo suficientemente espaciosa como para que duerman los dos sin tener que tocarse. Recordó lo que quería hacer por la mañana y al salir de la tienda y verlo juntando los trozos de madera para encender la fogata lo encontró por un segundo sexy. Sus mejillas se encendieron al notar sus pensamientos, sacudió levemente su cabeza para alejarlos. En ese instante el Uchiha se dio cuenta de su presencia cerca.
Miró expectante a lo que ella dijese, notó que tenía una toalla en la mano.
–Hay un lago cerca hacia el norte.
–H-hai. I-iré a bañarme, no tardo.
–Hmp. Yo iré después a buscar unos cuantos peses.
–Hai.
Una vez en el lago se desvistió rápidamente y entró en la rica agua refrescado su níveo cuerpo. Suspiró sonoramente demostrando cuánto necesitaba relajarse así. No era una terma pero ese baño le reconfortó bastante. Con los ojos cerrados se apoyó a la orilla para pensar un momento. Normalmente pensaría en Naruto, pero esta vez sus pensamientos fueron solamente dedicados al Uchiha. El abrazo y todos los momentos pasados… Luego de pensar mil veces en todo respecto a Sasuke Uchiha sacudió levemente la cabeza intentando alejar aquellos pensamientos y se sumergió intentando enfocarse en el nado.
Sasuke caminaba rápido en dirección al lago. Después de unos cuantos minutos se preocupó de que la Hyuga hubiese escapado. La había dejado ir en un momento de desliz. Cuando llegó al lago no había nadie, bufó molesto porque le engañaron. La buscó por los alrededores sin resultados positivos. Cansado de correr por todo el bosque a una velocidad alta, todo sudado se fue al lago. Ya buscaría a la Hyuga por la mañana, ahora se iba a dar un buen baño.
–¿Dónde demonios habrá ido? –Rugió enojado entrando su blanco cuerpo al agua helada.
Meditó un momento pero se enfureció más al pensar en la cara de tonto que le vieron. Unas gotas de agua le llegaron a la frente provocando que mirase el cielo, había estado nublado por la tarde. "¿Tan pensativo andaba que no pudo deducir que llovería?". Bufó nuevamente entrando todo su cuerpo nadando un momento.
Creyó ver una criatura blanca como él, y grande como él. "Definitivamente eso no es un pez". La criatura al parecer también se puso en alerta y se acercó un poco de marea curiosa según vio. Salió a respirar un momento preparándose para cazar a la extraña criatura que venía en dirección hacia él. Cuando la "cosa" salió del agua pudo notar en un instante que esa "cosa" no era "cosa". Era…
–Hi-Hinata.
–Sa-Sasuke-kun…
Los dos se miraron impresionados. Estaban completamente desnudos y frente a frente. Con los ojos abiertos de sorpresa mientras la lluvia les caía encima.
–¿Qué h-hace a-aquí?
–Eso mismo me pregunto yo.
En ese momento pudieron darse cuenta lo desnudos que estaban y les invadió el bichito de la vergüenza sonrojando sus mejillas.
–M-me estaba b-bañando. L-le dije h-hace…
–Creí que te habías ido.
–Y-yo… –Y ahí recayó nuevamente en que tuvo perfectamente la oportunidad de oro de irse a Konoha pero no la aprovechó. Sasuke notó que ella no había pensado siquiera en irse y rió un poco.
–Hmp. Rara…
–¿Q-qué?
–Salgamos, está haciendo frío.
–Yo no… ¡Achis!
–Hmp.
Salieron juntos sin mirarse realmente solo sintiendo que el otro estaba al lado. Hinata por lo oscuro activó el Byakugan y le dijo a Sasuke dónde estaban los peces. Sacaron dos grandes que cocinaron en un momento sin lluvia. Se habían vestido en la tienda dándose la espalda. Ahora bien abrigados los dos adentro de la tienda comiendo pescado frito en silencio mientras afuera llovía con poca intensidad. Después de haber comido se acomodaron para dormir.
–B-buenas n-noches Sasuke-kun.
–Hmp.
A mitad de la noche Sasuke se despertó con las típicas pesadillas que lo atormentaban noche tras noche. Si no era la masacre del clan era Itachi. Miró a su lado para ver cómo Hinata dormía profundamente como un bebé. La encontró tierna y se dedicó a observarla dormir. Recordó la vez que hicieron… Se sonrojó levemente al recordarlo. Había sido su primera vez, pero debía admitir que de no ser por la droga jamás lo hubiese hecho. Él estaba enfocado en destruir Konoha, no en distracciones como esa. Esa noche fue la primera en que no se despertó con pesadillas y descansó la noche completa.
Miró a Hinata removerse un poco incómoda para luego comenzar a temblar. La temperatura bajó drásticamente cuando dejó de llover y quedó solo la humedad en el ambiente. Al tocarle la cara y sentirla congelada, sin pensarlo mucho acercó el cuerpo pequeño de la Hyuga al suyo sacándola de su futon y metiéndola al de él que era igual de espacioso que el de ella. La abrazó en un intento de darle calor y observó algo sorprendido cómo instintivamente los brazos de ella se aferraron al cuello de él abrazándolo también.
–Hinata… –Creyó que estaba despierta pero ella solo suspiró provocándole un escalofrío.
El sueño lo invadió después de por lo menos media hora. El cuerpo ahora calentito de Hinata rodeándole en un abrazo embargaba un sentimiento de seguridad. Cerrando de a poco los ojos rindiéndose al sueño quedó totalmente dormido.
–Sasuke-kun… –Susurró Hinata sin darse cuenta, pero nadie escuchó.
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–¡¿Cómo se durmieron?! –Alegó Kiba por milésima vez en el día a Naruto y Sakura que miraban apenados.
–L-lo siento Kiba pero solo me sentía cansada y me senté en el sillón. Estuve un buen rato despierta antes.
–Sí, Sakura-chan no tiene la culpa. ¡Yo tenía demasiado sueño dattebayo!. Además se suponía que ustedes también debían de estar alerta. –Miró sospechosamente a Shino que se mostró tan impasible como siempre.
–Yo no dormí en toda la noche Naruto. Yo me preocupo por mis camaradas.
–Sí. ¡Parece que los únicos preocupados por Hinata somos nosotros!
–¡Guau!
–Kiba, tú también estabas durmiendo con Akamaru. –Respondió Shino neutro.
–Y-yo… Jeje…
–¡Ya basta! Deberíamos estar buscando a Hinata en vez de pensar en lo que sucedió anoche.
–Sí. Sakura-chan tiene razón dattebayo.
–Vamos. El olor de mi amiga está más al oeste.
–Hai.
Rápidos partieron detrás de la ojiperla. Esta vez no se darían el lujo de perderla.
Shino sugirió acampar a media tarde. Ante las quejas del rubio se mostró neutro completamente y lo calló cuando le recordó que era él el capitán de la misión.
Kiba y Akamaru fueron a buscar comida, Shino fue por madera, Naruto y Sakura se quedaron armando la tienda. Sakura reía ante lo disparates que hacía el rubio por armar una simple tienda. Se caía mil veces enredándose y desarmaba todo, cuando ella le decía que quería ayudar él solo decía que no.
Recordó el día nevado en que se perdió Hinata. Naruto había avisado que se declararía, estaba segura que a Hinata. Se sentía feliz por él porque era obvio que no le rechazarían, como a ella. Sabía que seguía sintiendo amor por Uchiha Sasuke pero ya no sabía si seguía siendo con la misma intensidad que cuando pequeña. Sasuke había cambiado mucho en todo este tiempo, era una persona fría y totalmente perdida en la oscuridad. En algún momento Naruto y él se enfrentarían nuevamente y confiaba en que Naruto haga cambiar al moreno como ella no pudo hacerlo. En hotel Sasuke estaba al igual que Hinata, era mucha coincidencia. "Los dos andaban juntos… Pero ¿Por qué?"
–¡Una simple tienda no me ganará dattebayo!
Ese grito la sacó de sus pensamientos. Miró cómo milésima vez Naruto quedaba todo enredado en las cuerdas de la tienda. Sonriéndole tratando de tranquilizarlo comenzó a desenredar las cuerdas de la tienda. Naruto se movía un poco incómodo, sentía que la cuerda poco a poco lo ahorcaba y se removió intentando sacarla de su cuello. Al hacer ese movimiento tan brusco pasó a llevar el pie de Sakura que sin poder evitarlo calló encima del Uzumaki. Los dos al abrir los ojos pudieron notar lo cerca que estaban sus caras y sus bocas de juntarse.
–Uno corriendo detrás de unas liebres y ellos muy cariñosos… ¡Eso es injusto!
–¡Guau!
Los dos jóvenes miraron a su compañero sudado con cinco liebres en sus manos y luego se miraron y comprendieron la pose comprometedora en la que estaban sonrojándose en el momento.
–¡Kyaa! –Gritó Sakura alejándose rápidamente de Naruto y este levantándose instintivamente poniéndose cerca de la pelirosa que por reflejo le dio una cachetada dejándolo K.O en el suelo de nuevo.
–Vaya pareja resultaron ser…
–¡Guau!
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Ya por la mañana Hinata despertó con una sensación linda en su pecho. Se sentía protegida y calentita. Sintió la respiración pausada de Sasuke al dormir junto a ella y se aferró más al cuerpo del vengador. Pasaron unos segundos más para que pudiese caer en cuenta lo que realmente sucedía.
–¡Sasu-Sasuke-k-kun!
El nombrado se removió un poco siendo despertado por la morena sorprendida.
–Hnn, hola.
–¿Qu-qué, po-por qué?
–Anoche estabas congelada, te traje a mi futon y supongo que durante la noche terminamos así. –Mintió lo último, pero eso no era de mucha importancia ahora.
–Oh. Perdón… –Se dio la vuelta dispuesta a levantarse pero los brazos del Uchiha aún la tenían firmemente agarrada. –Sasuke-kun…
Intentó forcejear un poco pero el chico no la soltaba, se dio nuevamente la vuelta para mirarlo mejor pero los oscuros e hipnóticos ojos negros le dejaron completamente en blanco.
–Hinata…
El moreno concentró su oscura mirada en la blanca mientras se levantaba de a poco y ella al mismo tiempo se acercaba lentamente. Se detuvieron cuando sintieron sus propias respiraciones. Concentrándose ahora en los labios del otro como si fuese la primera vez que los notan –y lo era-.
–Sasuke-kun.
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Y hasta aquí dejo el cuarto capítulo. Espero que haya sido de su agrado, muchas gracias por leer.
