Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sensei, él es el dueño, lo único mío aquí es la historia. –
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White Love
Capítulo 10:
Cansada, exhausta y a penas caminando a paso lento llegaba Sakura a su departamento.
–¡Saku-chan! –Escuchó a la distancia. Un pequeño pelinegro se le acercaba excediendo su máximo de potencia al correr hacia la ninja médico. Con sus pequeños y regordetes brazos abiertos pedía un abrazo que no fue negado por la Haruno una vez el pequeño llegó a su lado.
–Hola Sakura. –Saludo la madre.
–Kurenai-sensei… Hace mucho tiempo no la veía. ¿Cómo ha estado?
–Bien, este pequeño me da mucha tarea durante el día. –El pequeño Asuma entendió a lo que su madre se refería recordando que en la mañana había roto más de un jarrón persiguiendo un pequeño gatito por la casa.
–Ya veo.
–¿Y Hinata-chan, cuándo vuelve? –Pronunció tiernamente el pequeño mirando suplicante a la de ojos jade.
–¿Eh?
–Oh, es que Asu-chan se enteró que fuiste a esa misión a rescatarla y desde ese día solo quería verte para preguntarte de ella. La extraña mucho…
–Hn… Yo creo que pronto volverá Hinata, ella está en una misión importante ahora.
El pequeño después de darle un beso en la mejilla a Sakura, deshizo el abrazo contento con la respuesta y tomando la mano de su madre se alejó hablando mil y una cosas de Hinata.
Naruto, que iba en dirección a Ichiraku, al verla le saludó efusivamente invitándola con un grito a una cita en el local. Todos los presentes en la escena comenzaron a cuchichear sobre un supuesto romance entre ellos dos sonrojándola al imaginarse con Naruto de pareja.
Encolerizada y algo confundida con sus pensamientos se acercó rápidamente hasta donde estaba el rubio y le propinó un golpe que lo mandó a volar justo hasta la entrada del local, la gente al instante se congeló y decidió irse.
Suspirando, arreglándose el cabello detrás de la oreja para alejar su repentino calor en la cara se puso en marcha hasta llegar donde el Uzumaki yacía en el suelo algo inconsciente aún.
–Vamos, ¿entrarás o no?
Y como si de magia se tratase, Naruto se levantó rápido y sonriente invitándola a acceder al local.
–¡Si Sakura-chan!
–Hn… No tienes remedio… –Suspiró sonriendo.
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-0-
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Entrenaban juntos, podía sentir que cada vez mejoraba mucho más en su nivel de taijutsu, de hecho no era ni necesario siquiera activar su Byakugan para sentir la presencia de su enemigo (en esos casos Sasuke). En los momentos de descanso aprovechaban para relajarse, pero aunque los dos sean personas completamente introvertidas y calladas la mayoría del tiempo, igual terminaban hablando sobre sí mismos e incluso bromear, y entre tanta broma siempre terminaban en besos y abrasos.
Ya no se sentía sola, alguien la esperaba cada vez que volvía a la guarida, Sasuke, Juugo, Suigetsu, Kabuto... Nada como en la mansión Hyuga, donde a nadie le importaba realmente nadie. Es verdad que Ko, a Hanabi y su padre la esperaban cuando volvía, pero el ambiente de bienvenida era muy distinto.
Ese mismo día -recordaba Hinata-, había hecho demasiado calor y Sasuke se había quitado su camisa para entrenar más cómodo. Sin sentirlo, el día pasó volando y al lado del lago se encontraban mirando la puesta de sol descansando. Se había acostado sobre el rico pasto y de la nada siente su cuerpo erizarse al ser tocada por el agua helada del lago. Sasuke comenzó una guerra de agua que terminó con los dos completamente empapados, cuando Hinata estornudó Sasuke decidió parar el juego entregándole su camisa a ella para que se calentase con algo su frío cuerpo. Temblaba mientras caminaba detrás del pelinegro hacia la guarida, de la nada observó como en cámara lenta el momento en que Sasuke se dio la media vuelta y la tomó en brazos llevándola como si de una princesa se tratase enrojeciéndola a más no poder.
Al verlos llegar Kabuto le preparó una medicina ante un posible resfriado, al darle las gracias al chico, Juugo la tomó con delicadeza y llevó hasta el baño donde una bañera llena de agua calentita y relajante la esperaba, agradeciendo de nuevo.
Al volver, con una bata a la pieza que compartía con Sasuke como todas las noches desde aquella vez para irse a dormir.
Juntos.
Hinata sentía cómo poco a poco iba perdiendo la vergüenza de estar al lado de un hombre, y más que eso… De estar con Sasuke a su lado.
Suspiró algo rendida. Era muy complicado definir aquello, solo… Existía.
Y sentía que poco a poco se estaba enamorando.
Toc, toc.
–Humm… –La puerta fue tocada unas veces. Se colocó de nuevo su bata y abrió lentamente, para su sorpresa era. –Suigetsu-kun…
–Hola… Hi-Hinata-chan…
–¿Qué o-ocurre?
–Es que yo… Quería decirte algo.
–¿Pasa algo malo? –Suigetsu le tomó las manos.
–N-no. Solo… Hinata-chan tú, me atraes.
–Y-yo… –Esto si era una sorpresa.
–Es tu forma de ser tan tierna la que me atrae a ti, pero no te preocupes, solo quería que lo supieras antes de… Bueno, yo… Me iré en busca de alguien a quien extraño, y antes de irme quería que supieras… Haa –Suspiró nervioso aún. –Es muy difícil…
–¿Qué es difícil? –Le preguntó interrumpiéndoles con su penetrante mirada oscura clavada en sus ojos.
–N-nada… –Intentó aclarar Hinata.
–Me voy, Sasuke.
–Entiendo, adiós. –Dio un estrechón de manos y como si nada entró a la habitación.
–Suigetsu-kun, espero que encuentres a la persona que buscas, seas muy feliz y verte nuevamente.
Ambos se dieron un gran abrazo y por un momento se sintió mal de no darse cuenta antes de los sentimientos de aquel chico de cabellos albinos.
Al entrar Hinata en aquella habitación vio a Sasuke sentado en la cama mirando al suelo, algo pensativo. Ella comenzó a cambiarse.
–Por cierto… Te veías bien con mi camisa.
En ese momento estaba de espaldas a ella, pero supo que debía estar sufriendo un enrojecimiento en sus blancas mejillas.
–G-gracias…
–Hn…
Ya se preparaban para dormir cuando Sasuke de la nada la toma por el codo y la empuja atrayéndola hacia su masculino cuerpo. Hinata, de la sorpresa no pudo ni siquiera chillar o protestar. Simplemente de un segundo a otro estaba a punto de acostarse y luego se encontraba bajo el cuerpo del Uchiha. Su cara se puso roja al instante.
–Q-Qu… –Pero Sasuke unió rápido y con poca delicadeza sus labios con los suyos.
Esta actitud tan repentina no era propia de alguien como él. No entendía qué ocurría, pero ese sí era Sasuke.
Sus blancas manos intentaron forcejear contra su duro pecho intentando formar alguna palabra coherente, mas él, no perdiendo ni un segundo entró su lengua a su boca comenzando una danza torturante y exquisita.
Poco a poco sentía que perdía fuerzas y se rendía ante tal hombre.
Tal como comenzó, se acabó. Aquel beso inició rápido y terminó igual, necesitaban aire y un pequeño hilo de baba les unía. Hinata abrió los ojos y pudo ver directamente los ojos de aquel chico sobre ella. Estos ojos se veían igual de intensos que aquella vez… Esa noche en la que ellos…
–¿Sasuke-kun…? –Se atrevió a preguntar.
Mas nada salía de los finos labios del Uchiha, por unos momentos, hasta que…
–Hinata… Tú… –Sus oscuros ojos no dejaban de mirarla, en ningún momento. –Me vuelves loco. –Un adorable sonrojo apareció en la blanca cara del menor de los Uchiha y la sorpresa invadió la de ella. –Yo te… quiero para mí.
Hinata estaba segura que algo debió ocurrirle al chico como para que dijese algo así… ¡Y en esa situación! Se levantó un poco para mirarle mejor.
–¿Por qu…?
Mas Sasuke no la dejó seguir hablando iniciando lento y seductor un nuevo beso apasionado. Mientras se besaban Sasuke tomó la camisa de dormir de Hinata levantándola para sacársela, una vez fuera la prenda, se iba a quitar su camisa ahora, pero las temblorosas manos de Hinata le interrumpieron.
Cuando la miró interrogante ella solo respondió.
–E-es que yo…
–Hn. Hazlo.
Y esa fue la autorización, ahora ella le desvestía a él. Mientras hacía esto, él inició un camino de besos cortos desde su cuello hasta el inicio de sus senos ahora desnudos empujándola hasta recostarla nuevamente.
Suspiros de aire caliente salían de la boca de la Hyuga ante tal situación creada. Sasuke la miraba en todo momento a los ojos poniéndola más nerviosa y ansiosa.
Con sus hábiles manos tocaba todo el terreno desnudo del cuerpo de Hinata, con su suaves labios se deleitaba lamiendo y chupando de los voluminosos senos de su mujer.
Sí, dije de su mujer. Porque él la quería para sí mismo.
Un Uchiha jamás comparte lo suyo. Hinata era suya… Y él era de ella.
Un gemido de sorpresa dio la Hyuga al sentir las manos de Sasuke intentarle sacar su pequeño short.
–¡Ah! –Chilló cuando Sasuke terminó de retirar la segunda prenda.
–No estés nerviosa… No haremos nada que no hayamos hecho antes.
–¡Sasuke-kun! –Gimió al sentir dos dedos frotando suavemente su intimidad.
Él lentamente se acercó hasta su oído hasta susurrarle seductora y roncamente.
–Me encanta cuando dices mi nombre.
De la nada le bajó las bragas y cuando Hinata iba a protestar por cualquier cosa se quedó petrificada cuando sintió el cálido aliento de Sasuke en su intimidad.
–Sasu… N-no…
Pero nada escuchó el Uchiha que con su boca saboreo como un manjar los fluidos de la joven que se gemía exquisitamente a los oídos de él. Cuando Hinata se vino supo que era el momento y bajándose los pantalones y sus bóxer con él, entró en la chica de una sola estocada certera y firme haciéndola chillar entre el dolor y la excitación.
Para acallar los dulces gemidos de su pequeña amante iniciaron un beso infinito que pronto ayudó a acallar sus propios gemidos. Sus caderas se movían en una perfecta sincronización, sus cuerpos estaban perfectamente acomodados, como si fueran hechos el uno para el otro.
Tomó sus largas piernas y las colocó sobre sus hombros haciendo más placenteros sus embistes. Pronto sintió cómo la intimidad de ella le apretaba, Hinata se había venido nuevamente. Sin perder nada de tiempo la giró quedando "en cuatro", al momento en que ella se dio cuenta él entró firmemente por detrás hasta que después de un último beso, juntos llegaron al tan preciado clímax.
Abrasados se encontraban intentando acompasar la respiración.
–Cuando te vi con Suigetsu… –Comenzó el Uchiha. –Yo sabía de sus sentimientos por ti. –Eso la sorprendió mucho. –Pero no puedo… No puedo simplemente verte con otro. Tú… Me haces sentir cosas raras.
–¿Co-Cosas raras?
–Sí. Tú eres mía… –Sasuke se acercó lentamente para darle nuevamente un beso, pero Hinata se lo negó.
–O sea que h-hiciste… Hicimos –Corrigió. –,t-todo esto… ¿Porque Suigetsu-kun se me confesó?
El silencio en Sasuke se lo dijo todo. ¡Qué boba!
Ella creía que Sasuke… Sentía algo por ella, en cambio, él creyó que se iría con Suigetsu solo por confesársele.
–Y-yo soy una tonta.
–Eh… ¡No! –Intentó tomarla de la mano, pero Hinata se levantó algo enojada.
–Y-yo no soy propiedad de nadie Sasuke Uchiha. No soy tu juguete.
–Estás entendiendo mal. –Sasuke activó su Sharingan.
–¿Por qué? –Hinata activó el Byakugan.
Al segundo él la estaba arrinconando contra la pared y su propio cuerpo, a solo escasos centímetros de unir sus bocas.
–Porque yo te amo.
Hinata soltó un gemido.
–Eres la única chica que en la que me he fijado, eres capaz de enojarme en un momento. Me pongo nervioso, no me salen palabras coherentes. Aunque yo sea callado, cuando estoy contigo solo quiero hablarte. Siento cosas en mi panza. –Sasuke se intenta referir a las mariposas. –Quiero besarte, abrasarte… Por siempre.
Sin esperar ninguna respuesta la besó.
