CAFETERÍA
- ¡Argh!... Ese Koga es un pesado... - dice Inuyasha, tomando asiento a su mesa.
- Paz Inuyasha, paz - le aconseja el ojiazul.
- Me dan ganas de estrujar su cuello y sentirlo quebrarse en mis manos...
- Te entiendo, me encantaría tener un agujero negro en mi mano para absorberlo.
- Ya pues... tampoco exageres.
- Sí, sí... tienes razón, mejor olvídalo y hablemos de cosas más 'productivas'
- ¿Productivas? ¿Es que quieres hacer algún negocio?
- No exactamente... Tan solo quisiera que me hablaras un poco más de Sango.
- Miroku, te dije que...
- Sí, sí... pero mira... tu amiga en verdad me ha impresionado, y la verdad es que sí me gustaría entablar una relación seria con ella.
- Bueno...
- Vamos, Inuyasha... Tú me has dicho que ya no sientes nada por ella.
- Eso es cierto, pero... Tampoco es para que te me mandes con mi ex - novia.
- Vamos no seas egoísta y dime en donde trabaja...
- Pero...
- Te prometo que no haré nada para lastimarla...
- ¿Sesshomaru? - pregunto sorprendida la azabacha.
- Así es... Quiso seducirme para que aflojara con él...
- Cosa que imagino no hiciste...
- Bueno, debo admitir que por un leve momento sí estuve a punto de aflojar con él, pero no lo hice...
- Menos mal... - toma sus manos - Sango, te aconsejo que no te fijes en Sesshomaru, él tiene a muchas mujeres a su disposición y lo más probable es que quiera una aventura contigo...
- Sí... - suspira - "Pero cuando vi esos hermosos ojos color miel, no pude evitar ver a Inuyasha en ellos" - piensa la chica con media sonrisa dibujada en la cara.
- Sesshomaru no es como Inuyasha, no me gustaría que sufrieras por su causa...
- No te preocupes, Kagome... Eso lo sé muy bien...
- Y cambiando de tema, ¿Qué te pareció, Miroku?
- ¿Miroku?
- Sí, el amigo de Inuyasha, el que te presentamos ayer...
- ¿Qué hay con él?
- No me vas a negar que es un buen mozo...
- La verdad es que no le puse mucha atención...
- ¬¬ ¿No le pusiste atención? ¿Es que no lo vistes?
- ¡Oh!... Claro que lo vi...
- Es guapo...
- Mucho...
- ¿No te interesaría conocerlo un poco más? - le pregunta mientras Sango se levanta de su cama y camina hacia su ventana.
- Sé por donde quieres ir, Kagome... Pero sabes perfectamente que mantener una relación con un hombre para mí, por el momento, es imposible...
- ¿Y con Sesshomaru sí? - frunce el ceño la azabacha.
- ¡Fue solo un momento de debilidad que no volverá a pasar! - pausa - Eso paso porque necesitaba sentirme querida, pero ya reaccione... No lo vuelvas a mencionar...
- No te puedes quedar sola toda tu vida
- Claro que puedo ¿Quieres que te lo demuestre?
- Nadie puede estar solo por mucho tiempo, Sango...
- Si solo mi hijo hubiera nacido... - dice en voz muy baja - nuestro hijo, Inuyasha...
- ¿Dijiste algo? - Ella ladea la cabeza.
- No, no dije nada...
- ¡¡Ay!... ¡¡Por la santa cruz! - grita el de ojos índigo, tomándose le mejilla derecha.
- ¿Eh?... ¿Qué pasa? - pregunta Inuyasha un tanto preocupado.
- Mi muela... - se queja el chico, poniendo una mueca de dolor.
- Al parecer todo indica que volverás a ver a Sango más pronto que te de lo imaginas...
- ¿Sabes donde tiene su consultorio? - se emociona el joven.
- De momento en su departamento... ¿quieres que la llame?
- Si me harías ese favor.
- Diga... - habla Sango, contestando su celular.
- Hola Sango, soy yo... Inuyasha
- I - Inuyasha... - se ruboriza la castaña y Kagome alza la oreja al escuchar el nombre de su novio.
- ¿Inuyasha? - se extraña la azabacha.
- Que... ¿Qué sucede? - pregunta Sango.
- Me preguntaba si tenías tiempo para revisarle y de paso curarle la muela de un amigo...
- ¿Hoy?
- Si tienes tiempo, sí...
- Cla - Claro, puedes traerlo cuando gustes... - se emociona por dentro.
- Muy bien, voy para allá... Adiós - cuelga.
- Adiós...
- ¿Y? - pregunta ansioso el chico de ojos índigo.
- Será mejor que paguemos la cuenta, vamos ahora mismo...
- ¡Estupendo!...
- ¿Qué es lo que quería? - interroga Kagome.
- Va a traer a su amigo... Parece que le duele su muela...
- Tiene que ser Miroku...
- No me importa si es él o no... Yo estoy aquí para curar a la gente, no me importa quién sea. - responde seria y firme.
- Esta bien, esta bien... No tienes porque molestarte...
- ¿Y como te fue con la muchacha? - pregunta Koga a su Jefe.
- Es mi vecinita... - responde Sesshomaru con tremenda sonrisa.
- ¡¡Woooh!... Vaya, que suerte tienes... ¿O es que ya sabías que vivía ahí?
- ¬¬ No seas estúpido, Koga... sino no, no te hubiera llamado...
- Tampoco es para que me insultes, Sessh - sonríe - ¡Ja!... Sí que vas a tener tiempo para acosarla
- Yo no estoy para perder el tiempo acosando chiquillas... Lo que yo quiero lo tengo, no estoy para rodeos tontos.
- Vamos Sesshomaru, yo sé como eres... Pero Sango es diferente, ella fue la mujer de tu hermano... no lo olvides.
- ¿Y que hay con eso?... Tú mismo lo has dicho FUE...
- Claro, claro. Pero recuerda esto... Donde hubo fuego, cenizas quedan. Además, ellos no terminaron por falta de amor.
- Inuyasha esta viviendo con una chiquilla...
- ¿Viviendo? ¿Inuyasha?... Ja, no lo puedo creer...
- Kagome Higurashi, me sorprendió el hecho de que fuera ella, que yo sepa era la mejor amiga de Sango...
- Y es la mejor amiga de Sango... - Koga se queda un tanto pensativo - Sesshomaru, ¿Estas seguro que hablamos de la misma Kagome Higurashi?
- Claro que sí... - sonríe al ver la cara dudosa de su primo. Pero decide cambiar el tema bruscamente...
- ¿Cómo van las ventas?
- Pues, nuestros chocolates ya no se venden tanto como en relación al año pasado...
- ¿Cambio nuestra fórmula?
- Nop... Nuestro rival 'Kazaana' ha hecho el nuevo chocolate dos sabores en uno...
- Ese desgraciado...
- No te atormentes, Sesshomaru... Por una pequeña baja en nuestras ventas no vamos a quedar en la miseria...
- No me gusta perder en los negocios, eso es todo...
¡¡TIMBRE!
- Deben de ser ellos - dice la azabacha emocionada, mientras corre para abrir la puerta.
- Hora de trabajar - dice en resoplo, una castaña vestida con un guardapolvo blanco.
Cuando Kagome apenas abre la puerta, se encuentra con ambos jóvenes, uno de ellos tenía la mano en la mejilla causa del gran dolor que su muela le provocaba.
- Hola Kagome - saluda el de ojos miel a la azabacha con un suave beso en los labios.
- Hola mi amor... - luego desvía su mirada al joven de pequeña cola - Ya sabía que se trataba de ti.
- Le diste un buen beso a Inuyasha, Kagome ¿Qué tal si me das un beso a mí? - dice asiendo una trompita con su boca.
- ¬¬ Grr... Miroku - gruñe Inuyasha.
Los tres se dirigen hacia un amplio cuarto, convertido momentáneamente en un consultorio.
- Buenas tardes... - saluda la castaña, mientras sacaba algunos instrumentos de su cajón.
- Buenas tardes Srta. Takeuchi - saluda Miroku - Déjeme decirle que con ese traje, se ve verdaderamente muy hermosa.
- Muchas gracias... ¿Le gustaría recostarse por favor?
- Será todo un placer...
Kagome sonríe para sí, y le da un pequeño codito a Inuyasha - Bueno, Inuyasha... ¿Qué te parece si mientras Sango atiende a Miroku, nosotros nos vamos a dar una vuelta? - le guiña el ojo.
- ¿Tienes algo en tu ojo, Kagome? - pregunta el chico con inocencia y ésta le da un punta pie.- ¡Ay! Bueno, ya entendí ¬¬
- Estupendo mi amor - Ambos se retiran de la sala y del departamento, dejando a Sango atendiendo a su paciente.
