- ¡¡Ay!!... ¡¡Por la santa cruz!! - grita el de ojos índigo, tomándose le mejilla derecha.
- ¿Eh?... ¿Qué pasa Miroku? - pregunta Inuyasha un tanto preocupado.
- Mi muela... - se queja el chico, poniendo una mueca de dolor.
- Al parecer todo indica que volverás a ver a Sango más pronto que te de lo imaginas...
- ¿Sabes donde tiene su consultorio? - se emociona el joven.
- De momento en su departamento... ¿quieres que la llame?
- Si me harías ese favor.
- Diga... - habla Sango, contestando su celular.
- Hola Sango, soy yo... Inuyasha
- I - Inuyasha... - se ruboriza la castaña y Kagome alza la oreja al escuchar el nombre de su novio.
- ¿Inuyasha? - se extraña la azabacha.
- Que... ¿Qué sucede? - pregunta Sango.
- Me preguntaba si tenías tiempo para revisarle y de paso curarle la muela de un amigo...
- ¿Hoy?
- Si tienes tiempo, sí...
- Cla - Claro, puedes traerlo cuando gustes... - se emociona por dentro.
- Muy bien, voy para allá... Adiós - cuelga.
- Adiós...
- ¿Y? - pregunta ansioso el chico de ojos índigo.
- Será mejor que paguemos la cuenta, vamos ahora mismo...
- ¡Estupendo!...
- ¿Qué es lo que quería? - interroga Kagome.
- Va a traer a su amigo... Parece que le duele su muela...
- Tiene que ser Miroku...
- No me importa si es él o no... Yo estoy aquí para curar a la gente, no me importa quién sea. - responde seria y firme.
- Esta bien, esta bien... No tienes porque molestarte...
- ¿Y como te fue con la muchacha? - pregunta Koga a su Jefe.
- Es mi vecinita... - responde Sesshomaru con tremenda sonrisa.
- ¡¡Woooh!!... Vaya, que suerte tienes... ¿O es que ya sabías que vivía ahí?
- ¬¬ No seas estúpido, Koga... sino no, no te hubiera llamado...
- Tampoco es para que me insultes, Sessh - sonríe - ¡Ja!... Sí que vas a tener tiempo para acosarla
- Yo no estoy para perder el tiempo acosando chiquillas... Lo que yo quiero lo tengo, no estoy para rodeos tontos.
- Vamos Sesshomaru, yo sé como eres... Pero Sango es diferente, ella fue la mujer de tu hermano... no lo olvides.
- ¿Y que hay con eso?... Tú mismo lo has dicho FUE...
- Claro, claro. Pero recuerda esto... Donde hubo fuego, cenizas quedan. Además, ellos no terminaron por falta de amor.
- Inuyasha esta viviendo con una chiquilla...
- ¿Viviendo? ¿Inuyasha?... Ja!, no lo puedo creer...
- Kagome Higurashi, me sorprendió el hecho de que fuera ella, que yo sepa era la mejor amiga de Sango...
- Y es la mejor amiga de Sango... - Koga se queda un tanto pensativo - Sesshomaru, ¿Estas seguro que hablamos de la misma Kagome Higurashi?
- Claro que sí... - sonríe al ver la cara dudosa de su primo. Pero decide cambiar el tema bruscamente...
- ¿Cómo van las ventas?
- Pues, nuestros chocolates ya no se venden tanto como en relación al año pasado...
- ¿Cambio nuestra fórmula?
- Nop... Nuestro rival 'Kazaana' ha hecho el nuevo chocolate dos sabores en uno...
- Ese desgraciado...
- No te atormentes, Sesshomaru... Por una pequeña baja en nuestras ventas no vamos a quedar en la miseria...
- No me gusta perder en los negocios, eso es todo...
¡¡TIMBRE!!
- Deben de ser ellos - dice la azabacha emocionada, mientras corre para abrir la puerta.
- Hora de trabajar - dice en resoplo, una castaña vestida con un guardapolvo blanco.
Cuando Kagome apenas abre la puerta, se encuentra con ambos jóvenes, uno de ellos tenía la mano en la mejilla causa del gran dolor que su muela le provocaba.
- Hola Kagome - saluda el de ojos miel a la azabacha con un suave beso en los labios.
- Hola mi amor... - luego desvía su mirada al joven de pequeña cola - Ya sabía que se trataba de ti.
- Le diste un buen beso a Inuyasha, Kagome ¿Qué tal si me das un beso a mí? - dice asiendo una trompita con su boca.
- ¬¬ Grr... Miroku - gruñe Inuyasha.
Los tres se dirigen hacia un amplio cuarto, convertido momentáneamente en un consultorio.
- Buenas tardes... - saluda la castaña, mientras sacaba algunos instrumentos de su cajón.
- Buenas tardes Srta. Takeuchi - saluda Miroku - Déjeme decirle que con ese traje, se ve verdaderamente muy hermosa.
- Muchas gracias... ¿Le gustaría recostarse por favor?
- Será todo un placer...
Kagome sonríe para sí, y le da un pequeño codito a Inuyasha - Bueno, Inuyasha... ¿Qué te parece si mientras Sango atiende a Miroku, nosotros nos vamos a dar una vuelta? - le guiña el ojo.
- ¿Tienes algo en tu ojo, Kagome? - pregunta el chico con inocencia y ésta le da un punta pie.- ¡Ay! Bueno, ya entendí ¬¬
- Estupendo mi amor - Ambos se retiran de la sala y del departamento, dejando a Sango atendiendo a su paciente.
