Sango, Sango Takeuchi era el tipo de personas que, cuando hacían su trabajo, se portaban de lo más sociable; Ella decía que esto servía para que sus pacientes se sintieran más relajados y se olvidaran del pequeño temor que sus instrumentos daban.

- ¿Y a qué se dedica? Joven Houshi - pregunta la chica, mientras se colocaba sus guantes.

- Bueno, como bien lo dijo Inuyasha, ayer... Soy un empresario, dueño de una de las cadenas más importantes de dulces del país... 'Kazaana'

- Eso suena muy interesante... mmm... Pero eso quiere decir que usted sería el rival de Inuyasha, su familia también tiene esa clase de empresa... 'Tetsugaiga'

- Bueno, lo que pasa es que nos hicimos muy amigos antes de conocer nuestros oficios.

- Ya veo... abra la boca.

Miroku se sentía en el cielo, él no sólo había intercambiado unas cuantas palabras con la hermosa chica de los cabellos castaños, sino que también, de una manera indirecta, sus rostros estaban extremadamente muy juntos. Sus pensamientos son violentamente despertados, cuando Sango encuentra la muela causante de su sufrimiento y comienza a taladrarla.

- ¡¡Ay mamita linda!! - grito Miroku.

- Vaya, esta muy careada - dice Sango, quitándose su mascarilla - ¿Ha estado comiendo muchos dulces Sr. Houshi.?

- Tengo que probar mi mercancía, antes de que salga al mercado jijiji

- Supongo; Pero recuerde que después tiene que lavarse los dientes... La salud bucal es muy importante... ¿Es que se quiere quedar desmuelado?

- Jajaja... pues no, no quiero eso... Mi sonrisa es mi parte más seductora.

- Y por eso hay que cuidarla... - sonríe la castaña mientras saca un pequeño inyectable.

- ¿Y eso para qué es? - pregunta aterrado el joven ojiazul.

- Vamos a anestesiarle para que dejes de sufrir.

Kagome e Inuyasha se disponían a salir del conjunto departamental, cuando se percataron que de un auto azul, muy lujoso por cierto, salía un personaje ya muy conocido.

- Pero... ¿Pero que es lo que haces acá? - dice Inuyasha, acercándose al tipo de melena plateada.

- Yo vivo ahí - dice, señalando la parte trasera de uno de los departamentos, ésta se encontraba al frente de unas de las ventanas de Sango

- ¿Aquí? - se extraño Inuyasha.

- "¡Por Kamisama!" - pensó aterrada Kagome.

Luego de un arduo trabajo para la castaña; Ella al fin pudo terminar de curar la fastidiosa muela del joven empresario.

- Ya me siento mucho mejor... - dice el Houshi levantándose.

- Que bueno - dice la castaña, lavándose las manos - Espero que a partir de hoy mantenga una buena higiene bucal.

- Pues yo creo que no, para que así pueda visitarla continuamente - Sango se voltea para verlo.

- ¿Me esta floreando, Joven Houshi?

- ¿Yo? No, para nada... Jamás haría eso - deja escapar una risita - Y puede llamarme Miroku.

- Ya veremos... - se seca las manos - Recuerde que tiene que venir dentro de dos días para colocar la resina.

- No hay problema... - La castaña mira su reloj de pulsera.

- Como que Inuyasha y Kagome ya se demoraron...

- ¿Y qué le parece si mientras esperamos a Inuyasha y Kagome, me conversa un poco más de usted?

- ¿De mí?

- Sí

- Bueno pero ¿Qué es lo que querría saber de mí?

- No sé, eso usted dígamelo, sorpréndame...

- Yo creo que usted ya debe saber mucho de mí; Inuyasha se lo debió haber contado...

- Él me contó algo, pero no todo... - baja la mirada - Créame que lo siento por el deceso de su padre y hermano. - ella suspira.

- Los extraño mucho, pero... - sonríe - Pero la vida sigue...

- Sango, si me permite tutearla, me gustaría convertirme en su amigo...

- Como amigo sí

- ¿Es que quiere decir que como otra cosa no?

- Es que no quiero ni una relación, más allá de la amistad, con nadie... Ni hoy, ni mañana, y tal vez nunca...

- ¿Qué? ¿Nunca? - Guardo silencio; se sentía algo decepcionado por aquella respuesta negativa, aunque no se dejo intimidar... Ahora conquistarla era, más que todo, un reto. - Es una pena que chica más hermosa, piense así...

- Tengo mis motivos...

- Y eso no lo dudo, pero así... ¿No se sentiría más sola?

- Puede ser... Pero míreme, ahora estoy completamente sola; no quiero arriesgarme en hacer una relación de la cual podría salir perdiendo... No creo que sería capaz de aguantar otra decepción...

- Que coincidencia Sesshomaru, Sango también vive acá ¿Te acuerdas de ella? - habla Inuyasha, sentado en unos de los muebles del departamento de su hermano.

- Claro que sí, me acuerdo perfectamente de ella; Además, ya lo sabía... Justo hoy le di una pequeña visita... - Kagome frunce el ceño furiosa al escuchar al hermano de su novio, hablar como su nada del otro mundo hubiera pasado con su amiga.

- "¡Argh!... ¿Cómo le puede decir 'pequeña visita'? " - piensa furiosa Kagome mientras finge una sonrisa por demás cínica - Sí, Sango me contó algo por el estilo...

- Que bueno, ahora Sango no estará tan sola, por lo menos te tendría a ti como vecino... Y ¿Quién sabe? Tal vez llegan a tener algo más... Deberías hacerte más amigo de ella - Kagome quedo con la boca abierta mientras escuchaba a su novio.

- "¡¿Qué cosa?! ¡Ay Inuyasha! ¿Cómo puedes llegar a ser tan inocente?"

- Ya me tengo que ir hermanito - dice Inuyasha levantándose.

- De acuerdo - se levanta Sesshomaru - Vayan con cuidado, yo también ahora salgo... solo estoy esperando una llamada...

- Esta bien, ¿nos vamos Kagome? - la azabacha asiente y ambos salen del departamento. Una vez afuera...

- Inuyasha... ¡¡¡¿Porqué le dijiste eso?!!! - grito furiosa Kagome.

- ¿Decirle qué?

- ¡Decirle que se hiciera más amigo de Sango!

- Para que Sango tenga un amigo más, date cuenta que son vecinos...

- ¡Si no lo sabías, Inuyasha... Sesshomaru fue hoy al departamento de Sango...!

- Sí, lo sé... Nos lo acaba de decir...

- ¡Y trato de seducirla!

- ¿Nani?

- ¡Se quiso sobrepasar con ella, aprovechando que ella esta muy sensible!... Tú sabes que una persona en ese estado...

- Sí, sí... Yo lo sé... - la interrumpe - Pero no puedo creer que él en verdad...

- ¿Lo dudas?

- Es que... Bueno Kagome, tú y yo sabemos que mi hermano tiene a varias mujeres a su disposición... ¿No crees que sería raro que él estuviera perdiendo tiempo en seducir a una sola chica?... Sango es muy bonita, es verdad, pero no creo que Sesshomaru pierda su tiempo en eso, ya sabes que para él, el tiempo es muy valioso.

- Eso es lo que también a mí me sorprende... Pero es la verdad...

- Si eso es verdad, voy a tener que hablar con él...

- Pues yo creo que antes de hablar con él, hables con Sango... Decirle como es Sesshomaru, me preocupa por que me dijo que ella estaba a punto de aflojar con él, y temo que a la próxima no pueda contenerse - baja la mirada - Y si Sesshomaru solo quiere jugar con ella... pues bueno, eso la va a despedazar...

- ¿Y porqué yo?... Tú eres su amiga, habla tú con ella...

- Porque Sesshomaru es TU hermano; Además, Sango creería más tu versión... Tú lo conoces mucho más que yo...

- Esta bien, voy a hablar con ella... - habla un tanto fastidiado.

¡¡¡TIMBRE!!!

- Ya regresaron - dice la castaña mientras abre la puerta.

- ¡Hola! - saluda Inuyasha - ¿Cómo quedo tu muela, Miroku?

- Perfecta, aunque no podré comer nada por 2 horas...

- ¿Nos vamos? - pregunta Kagome.

- Kagome, adelántate tú con Miroku, yo tengo que hablar con Sango a solas...

- ¿Eh?... ¿Conmigo? - se ruboriza.

- Sí Sango - habla serio Inuyasha - Tenemos que hablar de un asunto muy delicado.

- "ToT Ay Kamisama mío, de seguro le va a contar mi expediente" - piensa Miroku - Jeje... Bueno, entonces yo y Kagome nos vamos adelantando... - empuja a Kagome a la salida.

- bye... - se despide Kagome.

- Adiós Sanguito e Inuyasha... - dice Miroku, mientras cierra la puerta.

Una vez que habían quedado solos; Sango invitó a Inuyasha a sentarse, un incómodo silencio rondaba entre los dos; Era la primera vez, desde que eran novios, que se quedaban a solas...

En los exteriores...

- Ahora sí que estoy frito, Inuyasha le va a contar a Sango todos mis antecedentes, y con eso estoy seguro de que, si alguna vez tuviese alguna oportunidad con Sango, ahora será imposible...

- Inuyasha no se quedo a hablar con Sango para hablar de ti, fue para otra cosa... - dice Kagome

- ¿Otra cosa?...

- De... De que me quieres hablar, Inuyasha? - pregunto Sango ruborizada y encogida de hombros

- Sango... ¿Qué es lo que esta pasando entre mi hermano Sesshomaru y tú?

- ¿Pasar? - se sorprende la castaña ante tal pregunta - No esta pasando nada...

- Kagome ya me lo contó, así que no tienes porque ocultármelo... - ella bajo la cabeza avergonzada.

- Bueno él... - se muerde el labio inferior; Inuyasha nota su nerviosismo y resopla.

- Si él te está molestando, solo dímelo... Kagome esta muy preocupada

- No tiene porque... Dudo mucho que entre los dos pase algo, además es tu hermano...

- ¿Qué tiene que ver que él sea mi hermano?

- Lo que pasa es como tú y yo, fuimos... - guarda silencio y se ruboriza más cuando él la mira con atención.

- Ah... Ya entiendo; Como tú y yo tuvimos una relación, piensas que estar con mi hermano estaría mal ¿verdad?

- ¿No es por eso que me adviertes sobre tu hermano?

- No... Yo lo digo porque sé como es él, tú también lo sabes... Pero si te gusta, solo te puedo decir que tengas cuidado...

- Tu hermano no me interesa... - se ruboriza al rojo vivo la castaña.

- ¿Ah no?... ¿Entonces porque le dijiste a Kagome que casi aflojas con Sesshomaru?...

- ¿Es que Kagome siempre te cuenta todo? - Sango siente caer la cara de vergüenza.

- Bueno - se rasca la nuca mientras un color rojo se apodera de sus mejillas - Lo que pasa es que entre nosotros dos no hay secretos...

- Entiendo - dice la castaña cabizbaja y triste - Pero si yo casi accedo a estar con Sesshomaru fue por suma debilidad y... y - cierra los puños con fuerza.

- ¿Y?... - pregunta Inuyasha al ver que ella se había callado de repente - ¿Qué es lo que pasa, Sango?

Sango no podía hablar, sentía un fuerte nudo en la garganta y las lágrimas de sus ojos se habían rebalsado por completo... Tampoco tener a Inuyasha muy cerca de ella era de mucha ayuda...

- ¿Qué es lo que te pasa, Sango? - volvió a insistir el chico - ¿Por qué te pones así?... ¿Qué es lo que tienes?

- No es nada - dice sacando un pañuelo de su pantalón, mientras se limpiaba las lágrimas - No es nada... Olvídalo...

- Dímelo... ¿Por qué lloras?

- Ya te dije que no es nada...

- ¬¬ Sango...

- Si... si tanto lo quieres saber... - cierra fuertemente el puño - Si tanto lo quieres saber es, es...

- ¿Es?

- ¡¡Es porque te vi en sus ojos Inuyasha!! - Inuyasha se quedo helado... Ella simplemente volvió a bajar la cabeza y comenzó a llorar... - Lo siento... por favor olvida lo que te dije.

- Sango tú...

- ¡Olvídalo! - se levanta del mueble - No sé porque dije eso

- Sango, yo pensé que... Pensé que tú ya no sentías nada por mí...

- Ya te dije que lo olvidaras...

- Es que no sé si pueda...

- Si ya no me quieres volver a ver lo entenderé, no debí haberlo dicho... fue un error...

- No es error expresar el sentimiento que uno siente, pero... Pero si tú aún me amabas ¿Porqué cortaste nuestra relación?

- Nunca terminamos por falta de amor, pero pasaron muchas cosas entre nosotros... Tu engaño, la muerte de nuestro bebé... eran cosas muy fuertes como para estar juntos.

- Entiendo eso, pero yo nunca te engañe conscientemente... es más, ni siquiera recuerdo el rostro de esa mujer... - ella levanta su rostro y lo mira empañada en lágrimas.

- ¿Es que cuando terminamos, tú aún me querías?

- Te amaba... - dice Inuyasha con un leve temblor en la voz - Te amaba tanto y me dolió que tu ya no quisieras tener nada conmigo que, que tuve que trasladar ese cariño a la única chica que estaba a mi lado en ese entonces...

- Kagome...

- Sí, Kagome... - minutos de silencio, cuando el esboza una pequeña sonrisa afligida - No puedo creerlo; Hasta hoy yo había encerrado muy bien ese sentimiento, y tú lo acabas de abrir como si nada...

- ¿Qué es lo que quieres decir? - se ruboriza.

- Que acabas de encender eso que yo mantenía bien escondido... - la mira a los ojos.

- I - Inuyasha... - dijo la chica algo sorprendida y asustada, más no sabía si reír o llorar... No podía creer que él le estuviera diciendo eso, mucho menos podía creer que él, la persona a la que aún amaba, estaba acercándose de nuevo a su rostro después de mucho tiempo. Solo sintió una fuerte calentura invadir sus mejillas.

- Que me disculpe Kagome por lo que voy a hacer...

- Y que... ¿qué vas a hacer? - pregunto un tanto asustada, cuando Inuyasha acarició su mejilla suavemente, haciendo a un lado ese pequeño mechón de cabello que le impedía ver con claridad su rostro.

La contempló por varios segundos, haciendo que el corazón de Sango latiera a mil... Frotó su nariz con la de ella, asiendo que la respiración de ambos se agitara un poco. Rozo sus labios con los suyos, para luego convertirlo en un apasionado beso. La jalo más hacia él, para caer en el sillón... Inuyasha se encontraba debajo de ella, podía sentir como el cuerpo de la joven se estremecía con cada beso que él le proporcionaba; Ambos no podían controlar sus acciones, no podían pensar... Estaban siendo atrapados cada vez más por los apasionados besos y caricias que se daban en todo el cuerpo. Inuyasha no podía controlar sus ansias de tocar aún más la piel de la joven y comenzó a despojarla de sus ropas...