Sesshomaru había llegado a su departamento. Se había quedado estupefacto con aquella noticia; una por saber que podría caer en bancarrota él y su familia, y la otra... la otra por saber que Sango era una rica heredera. La verdad es que esa idea nunca se le metió por la cabeza. Se apoyo en su ventana, y vio salir a Sango de su departamento, tirando aparentemente una pequeña hoja arrugada hacia el primer piso, y volvió adentro. Sesshomaru decidió bajar para ver que era lo que había arrojado; Ahora saber todos los secretos de aquella mujer era primordial, literalmente hablando... Su vida estaba en sus manos.

Al bajar y leerla la estrujó con todas sus fuerzas. ¡No lo podría creer! ¡El bastardo de su padre (ósea Inuyasha) iba a dejarlo en la calle a él y a su familia tan solo por no contener sus ansias!

Había transcurrido una semana después de los incidentes. Sango, en ese lapso de tiempo no se había comunicado con Inuyasha y Kagome (¿Con qué cara?) y la verdad es que ya no sabía que hacer. Estaba todo el día encerrada, lamentándose de su vida. Solo se levantaba y aseaba cuando venía Miroku, por su tratamiento. Cambiaba su cara y trataba de disimular el gran dolor que sentía por dentro. Claro que para Miroku esto no era desapercibido, pero decidió no invadir la privacidad de la chica, al menos hasta que ella se sienta más segura para confiar en él.

- Inuyasha ha estado preguntando por usted - dice Miroku, mientras ella desinfectaba sus instrumentos, luego de haber terminado curar un par de dientes a su paciente.

- ¿Así? Pues ni se ha dignado en llamar.

- ¿Usted esta molesta con Inuyasha o con Kagome?

- ¿Por qué lo preguntas? - lo mira - ¿Acaso sabes algo?

- ¿Qué es lo que tendría que saber? Lo digo por que pareces molesta...

- Con Kagome no tengo nada, pero a pasado una serie de cosas con Inuyasha que, la verdad, me da ganas de alejarme de él. - sus vista se opaca, tratando de contener lágrimas.

- Sanguito - se levanta y pone una mano en su hombro - Mira... sé que aún no nos conocemos muy bien pero... si quieres desahogarte un poco, estoy dispuesto a escucharte.

- No, no puedo - lo mira con la cara empañada - Usted es el íntimo amigo de Inuyasha ¿Cómo puedo confiar en usted? - Al menos para Miroku ya no había dudas de que su descuidado amigo era el culpable de tales lágrimas.

- Es verdad que soy su mejor amigo, pero tampoco es que sea su confidente, en todo caso ese papel le corresponde a su madre... Venga Sango, puedes contármelo sin miedo. No voy a ir corriendo a contárselo ni nada, te respeto demasiado para eso.

- ¿Juras no decir nada a nadie? - dice sollozando.

- No diré nada a nadie. - contesta serio. Ella baja la mirada y trata de regular su respiración.

- Como sabrás... Hace algún tiempo yo e Inuyasha tuvimos una relación. De esa relación yo salí en estado. Mi padre dio un grito al cielo, pero en todo momento me apoyo. El día de la despedida de Sesshomaru, en donde viajaría a Europa. Yo había llegado muy cansada después de un día de compras con Kagome, había ido a comprarle un poco de ropa para mi bebé, en verdad estaba muy feliz en poder convertirme en madre. Me había quedado dormida, no me acuerdo cuanto tiempo, pero después alguien me llamo por celular, me marcaban del celular de Inuyasha, pero no era él. Ése alguien me dijo que Inuyasha se había puesto muy mal y que se encontraba en su departamento; Como loca fui a ese lugar, observando con asombro que había una fiesta. A mí no me importo, mi mente solo estaba enfocada en Inuyasha. Al abrir la puerta, me quede pasmada... En verdad yo esperaba cualquier cosa de él, menos eso - unas lágrimas rebeldes caen como si nada - Estaba acostado, acostado con esa mujer. Él me miró y yo salí corriendo de ahí... me siguió, pero yo aumente mi velocidad, cruzando la pista y... - no pudo más y abrazo fuertemente a Miroku, llorando amargamente en su hombro - Perdí mi bebé Miroku... Lo perdí.

- Sango... cálmate, por favor.

- De ahí, solo recuerdo que estaba acostada en una cama, con varios tubos a mi alrededor. A mi costado estaba Inuyasha, se veía muy mal. Solo me dijo: Sango... ¿Por qué no me lo dijiste?. Ahora es demasiado tarde. No comprendía, no comprendí hasta que él me miro con algo de furia y algo de impotencia en la voz Hemos perdido a nuestro bebé Lloré amargamente, le dije a Inuyasha que no quería volver a verlo en toda mi vida... y nos separamos. - aprieta los puños - No había pasado ni dos meses desde la muerte de nuestro hijo, cuando él ya estaba con mi mejor amiga pero, no dije nada... creía que eso era lo mejor.

- ¿Creía? - pregunto confundido Miroku.

- Sí, creía... porque - trata de controlar el sollozo - ¡¡Por que yo nunca había dejado de amar a Inuyasha!! y cuando murieron mi padre y hermano, la sensación por tener a alguien que quiera a mi lado creció y crece... Yo se lo dije a Inuyasha y... ¡Y él solo se burló de mí! Me dijo que nunca había dejado de amarme ¡Y yo tonta se lo creí y me entregué a él!

- ¡¿Cómo?! - la separa de abrazo que aún mantenía para mirarla a los ojos.

- Solo me dejo una nota diciéndome que se arrepentía de lo que había hecho. Y que lo olvidemos, por el bien de Kagome. Que no quería perderla a ella, así como me perdió a mí... Dios ¡Que hombre más egoísta!

- Deja de llorar... - la vuelve a abrazar - No llores...

- ¿Por qué me hizo eso, Miroku?... ¿Por qué? - se preguntaba mientras cerraba sus ojos en el hombro del ojiazul - En verdad lo hice porque lo amaba, juro que sí - y diciendo eso se quedo dormida. Estaba muy cansada, después de llorar casi una semana entera por él, aunque ahora se sentía más desahogada.

- "Es verdad Inuyasha ¿Cómo?" - se pregunto mentalmente el chico, con la mirada llena de furia interior - "Te dije que me gustaba y me advertiste que no le hiciera daño... ¡Ja! Mira quién se lo causo. Discúlpeme Izayoi, pero creo que no podré cumplir mi palabra, por ayudar a Inuyasha"

- ¡Ay Inuyasha! ¡¿Por qué lo hiciste?! - grito la mujer de cabellos oscuros a su menor hijo.

- No lo sé, lo siento madre pero... Fue algo que paso, no pude controlarme.

- Es que no puedes ser tan impulsivo hijo. No solo has lastimado a esa joven, sino que le has faltado el respeto a tu novia; A ella y a Miroku.

- No sé que decirte madre, sé que lo que me dices es cierto pero... ya nada se puede hacer ¿verdad?

- Sango ha sufrido mucho, con esto de su padre y hermano - resopla - De seguro estará pensando que solo la usaste para desfogar tu instinto de macho que todo lo puede poseer... ¡Y Kagome! ¡¿Qué es lo que le vas a decir a ella?!

- ¡Ella no se enterará! - grita.

- ¿Y no crees que Sango se lo dirá?

- ¡Pues lo negaré las veces que sea necesario!... no puedo darme el lujo de perder a Kagome ¡Ella lo es todo para mí!

- ¡Eso lo debiste haber pensando antes de haberte acostado con Sango!

- ¡Mamá no me estés regañando como si yo fuera aún un niño! ¡Sé que cometí un error, pero ¿quién no?!

- ¿Qué es lo que le dirás a Kagome cuando ella note que estas peleada con su amiga?

- Aunque me duela - baja la mirada - Aunque sea de poco hombre, me lavaré las manos y le diré que ella se me declaró... y que por eso no quiero verla.

- Me duele escucharte hablar así, hijo. ¡Esa no es la forma en la cual te crié!

- ¡A mí también me duele! Pero no estoy dispuesto a perder un gran amor por una... tontería.