Los personajes pertencen a Ryan Murphy, Brad Falchuk y empresas asociadas.

¿Que me has hecho?

Necesitaba una ducha porque aquel entrenamiento había sido agotador.
Parecía que las porristas se había puesto de acuerdo para hacer todo mal y sumado a la ausencia de Kitty todo se salía de control.

Sue Silvester las observaba desde afuera del campo y con una sonrisa se acercó a un séquito de porristas.
-Señoritas, veo que supieron llevar mi plan a la perfección- sonrió complacida y prosiguió-Quinn Fabray nunca perdió los estribos y supo comportarse de acuerdo a la situación , por lo que creo que ya es hora de que nos inscribamos en la competencia- todas festejaron y la mujer las miro orgullosa.

Los ensayos sin la banda eran más que aburridos y Rachel no lograba acertar con ninguna nota en el piano.
-Mierda-
Llevaba más de diez minutos intentando tocar la estúpida canción que le había pedido pero no lograba encontrar las teclas del piano para poder formar la melodía.
No lograba concentrarse y comenzaba a molestarse consigo misma.
Necesitaba de alguien en concreto que le ayudara con aquel fastidioso instrumento, pero esa persona estaba ausente y lo seguiría estando.

Suspiro reiteradas veces y asentó su frente en las teclas provocando un sonido aterrador.
-¿Qué me has hecho rubia?- susurro desesperada.

No se concentraba, no sonreía, ni siquiera hablaba como el terremoto que era.
Deseaba con tanta fuerza que Quinn volviera y tuvieran una de esas mágicas noches en donde ambas terminaba abrazadas perdidas en la mirada de la otra.

Había tenido el impulso de besar a su rubia en el baño, pero luego se arrepintió recordando todos sus miedos y desconfianzas.

Se había enamorado completamente de la porristas y no tenía remedio.
La quería, a ella y a sus sonrisas, a sus cambios de humor constantes, a sus excentricidades y a sus histerias, la quería por sobre todas las cosas.

-I am finding out that maybe I was wrong
That I've fallen down and I can't do this alone-

-Hola rubia- Santana hacia presencia en el estacionamiento mientras Quinn acomodaba las cosas que tenía en su baúl.

-Hola Santana, ¿Quieres que te lleve?- le preguntó cerrando la compuerta del auto y dedicándole una mirada comprensiva.

La latina la miro y sonrió, Quinn podría ser una perra pero los modales nunca se le irían, o eso parecía.

-En realidad te iba a preguntar si querías ir a tomar algo – Hacía mucho que no pasaban tiempo juntas, y eran las mejores amigas, pero desde que comenzaron las clases Quinn solo había tenido tiempo para Kitty, Sam o Britt.

-Claro San, me encantaría ,Vamos sube- ambas subieron al auto y pusieron marcha a Lima Bean.

El lugar se encontraba un tanto vacio, claro que siempre contaba con aquella clientela diaria , pero a juzgar por el clima la cafetería debería estar abarrotada de gente.

Quinn tomó los pedidos y se acercó a la mesa en donde estaba Santana , le entregó su orden y se sentó a su lado.

-Veo que aún recuerdas mis gustos- dijo divertida, Quinn solo sonrió y tomo el vaso entre sus finos y blanquecinos dedos.

-San tu sabes que amo pasar tiempo contigo … pero me pareció extraño que me pidieras salir a solas- Santana asintió comprendiendo lo que Quinn intentaba decirle y se apresuró a contestarle.
-Te lo pedí así …porque hoy Britt tenía práctica de motocross-
La rubia sabía que con Brittany de por medio sería imposible tocar algunos temas que le interesaban.
Ambas adoraban a la rubia pero aveces abarcaba todas las conversaciones y no dejaba que otros participen.
-En fin- volvió a hablar la latina- yo …quería contarte algo sobre… Dios- no pudo continuar y sostuvo su cabeza entre las manos.
La capitana la miro intentando descifrar lo que Santana quería desuele pero no encontraba ni un indicio.
-San, tu sabes que puedes decirme lo que quieras- depósito el café en la mesa y la miro fijamente a los ojos.
-Me gusta Britt- lo dijo tan rápido que a Quinn le costo captar aquellas tres escasas palabras.

Desde luego que no se lo esperaba y mucho menos de Santana López, la mujer más promiscua que había conocido en toda su corta vida.
Santana López y Brittany Pierce, definitivamente un dúo que nunca habría emparejado ni en sus peores sueños.
Nunca habría pensado que su latina amiga estuviera enamorada de la adorable e inocente Brittany.

Eran el agua y el aceite, todos los sabían pero nadie había pensado en ellas como pareja, seguramente ni ellas lo habría pensado.

Quinn no supo que contestar.
Había escuchado que Brittany salía con el tipo de la silla de ruedas, pero nunca le había dado importancia.

Sólo se podía escuchar la música que en ese momento sonaba dentro de la cafetería.
-¿Tu y Britt?- pregunto intentado cerciorarse de que había escuchado bien.
La chica asintió y bajo la mirada.

Sabía que Quinn era un tanto religiosa y que quizá nunca la aceptara pero en fin era su mejor amiga y merecía saberlo.
Aunque ella no sabía que la mismísima hija de los religiosos estaba enamorada de una mujer y que esa mujer era la primogénita de la pareja de homosexuales de Lima.

-¿Pero Britt no estaba con Artie?- interrogó
-¿Eso es lo único que me dirás?- la latina abrió los ojos como platos y Quinn asintió-Esperaba otra reacción de tu parte, pensé que me arrojarías el café y me maldecirías- la rubia rió y le dio un golpe amistoso en la mano.

La melodía de su teléfono se dejaba escuchar por toda la sala y corriendo se apresuró en atenderlo.
Observo el identificado y descolgó rápidamente.

-Hola Kurt- sus labios se tornearon en una sonrisa.
-Hola Diva- rodó los ojos y se acostó en el sillón.
-Como hoy es viernes pensé que quizá podíamos llamar a Mercedes para nuestro día de divas-
-Eso sería perfecto, yo pongo la casa, traigan comida y me encargo de las películas.
Su día comenzaba a tomar color.

-¿Entonces tu quieres que yo averigüe si B está con ruedas?- no podía creer que Santana le estuviera pidiendo semejante estupidez.

-Si y si puedes también podrías preguntarle sobre mi- Quinn giró los ojos y asintió dandolé un último sorbo a su café.

Abandonaron el lugar y la rubia se encargo de que su amiga llegara sana y salva a su casa para luego marcharse a la de ella.

Al llegar pudo notar como había movimiento en la cocina y en silencio se acercó para poder ver mejor.

Su madre estaba tomando el té junto a dos rubias mujeres, pudo apreciar un uniforme de porristas y luego levantó la vista encontrándose con…

-Kitty While , que sorpresa- entró a la cocina y besó la cabeza de la joven para luego extenderle la mano a la otra mujer-Quinn Fabray un placer-

La mujer miró a la porrista y sonrió pensando en que era igual a Judy, quizá portaba algunos rasgos de Russell pero sin embargo era una copia de su madre.

-Hola querida, soy Ann, es un gusto poder conocer a la luz de los ojos de Jud- todas rieron y las mejillas de Quinn se tronaron rosadas.

-No sabía que conocías a Kitty- le reprochó la rubia mayor

-Pues yo no sabía que conocías a la madre de K- la miró sonriendo – ¿Oye Kit quieres ir al jardín?-

Ambas se sentaron en el porche de la casa y miraban como los escasos autos pasaban, disfrutaban de la compañía de la otra y se sentía cómodas.

Quinn pudo sentir a Kitty tiritar, por lo que en silencio fue en busca de una manta para cubrirla. Para la rubia , la joven era muy frágil y sentía la necesidad de cuidarla , lo que le recordaba a otra persona.

Rachel Berry.

¿Cómo era posible que la morena siempre se colara en sus pensamientos? Frunció el ceño y agitó la cabeza intentando olvidar todo, suspiro pausadamente y volvió a tomar asiento en el frio cemento.

-¿Qué tal tu día?- se interesó, sabía que la más joven era bastante reservada, por lo que no intentaba meterse tanto en su vida.

-Para serte franca… apestó- Quinn la interrogó con la mirada y Kitty prosiguió- Mi padre quiere que me una al glee- bajó la mirada y posó su mentón en las rodillas.

Sabía lo horrible que era tener la presión de un padre sobre tus hombros, por lo que intentó sonar amable y cuidadosa.

-Bueno… se que a ti no te agrada mucho pero yo podría acompañarte- le sonrió

-Se cuanto odias a Berry y a su patético club- Quinn la miró y asintió.

Por un momento dudó de contarle a Kitty que ella había salido con Berry e incluso que aun tenía sentimientos hacia ella, pero luego recordó que todo eso pertenecía al pasado y que ya era hora de olvidarlo.

Apenas el sol se había ocultado Rachel, Mercedes y Kurt decidieron ver la maratón de películas que omitían por un extraño canal de televisión.

Había hecho un recorrido por el tiempo con films como 'Lo que el viento se llevo' hasta 'The Notebook' y en cada una de ellas habían llorado y con cada película que pasaba se vaciaba una caja de pañuelos descartables.

Rachel se había quedado lo bastante pensativa como para llamar la atención de sus amigos.

-¿En qué piensas chica?- pregunto Mercedes llevándose un caramelo a la boca.

Rachel apartó la mirada del televisor y suspiró pausadamente dirigiendo una mirada a los ojos de su amiga.

-Solo me quede pensando si es verdad que Los amores de verano terminan por todo tipo de razones, pero al fin y al cabo todos tienen algo en común: son estrellas fugaces. Un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad que en un instante se van- lo dijo en susurros, pero les aseguro que el chico y Mercedes lo lograron escuchar, aunque solo Kurt lo pudo descifrar.

-Ya Rach… es solo una película no desesperes- se rió la chica, pero Hummel atinó a abrazar a su amiga.

Rachel escondió la cabeza en el cuello de Kurt y soltó algunos sollozos.

-Creo que me estoy perdiendo de algo- les dijo Mercedes un tanto extrañada ante tal comportamiento.

No había nada mejor que pasar le viernes acompañada y por esa razón fue que Quinn invitó a Kitty a dormir a su casa.

La imagen de estas dos no era muy diferente a la imagen en la casa de los Berrys, solo que Kitty y Quinn estaban preparando una torta en la cocina.

La música estaba por demás alta ya que Judy había salido a cenar con un amigo aunque Quinn sabía que era en plan 'Amoroso' no dijo nada.

-Terminamos- anunció Quinn apoyada en la isla de la cocina, al tiempo que Kitty desanudaba su delantal para luego colgarlo en el respaldo de una silla.-Oye K… Ayer alquilé una película de terror y todavía no la he visto …¿Quieres verla?-

La más baja sonrío –Claro, vamos-

Luego de darle un vistazo a la torta, que aun se encontraba en el horno, las dos chicas se dirigieron al living en busca de aquella estúpida película de terror.

-¿Actividad paranormal 4?- murmuró Kitty con sorna, lo que hizo reír a la otra rubia.

-No me digas que ya la viste- While negó y se sentó en el sillón de tres cuerpos estirando sus largas piernas mientras Quinn ponía la película en el reproductor y buscaba el mando a distancia.

-¿Estas lista para el terror?- preguntó la capitana colocándose al lado de la otra.

Kitty asintió e intentó retirar las piernas pero Quinn negó y las puso sobre sus rodillas.

Apretó play y la película comenzó a rodar.

-¿Ya tienes miedo?- Quinn le lanzó palomitas

-¿Cómo voy a tener miedo si recién empieza?- se llevó las palomitas que Quinn le había aventado, a la boca- Por cierto… eres insoportable- ambas rubias rieron y miraron fijamente la pantalla.

Cuando la película ya iba por la mitad un peculiar olor se dejó sentir.

La torta!- exclamó Kitty corriendo a la cocina seguida de Quinn.

Al abrir el horno se encontraron con una torta un poco 'bronceada' según la capitana.

No podían dejar de reír y entre risas lograron sacar la torta del horno.

-¡Esto está incomible Quinn! – se quejó Kitty entre más carcajadas dándole un mordisco al pastel.

-Al menos lo intentamos- se encogió de hombros.

-Pidamos pizza- sugirió Mercedes mientras Rachel sacaba la película cuando había finalizado.

El último film que habían visto era 'Hello Dolly' y todos estaban encantados con las actuaciones.

-Llama al delivery que está en la heladera- le señaló Rachel a Mercedes.

La chica caminó hasta la heladera y cuando estaba buscando el imán se encontró con una foto.

Quinn y Rachel, Rachel y Quinn, abrazadas y muy cerca.

Lo meditó por unos segundos y llegó a la conclusión de que eso era casi imposible.

Primero porque ellas se odiaban y segundo porque parecían en un lago y según lo que ella sabía Rachel había viajado de vacaciones con sus padres.

-¿Qué ocultas Berry?-susurró mirando la fotografía.