Los personajes pertencen a Ryan Murphy, Brad Falchuk y empresas asociadas.
Mi mayor debilidad
El fin de semana había quedado atrás y Quinn había estado trabajando hasta tarde, terminando un articulo brillante sobre la moratoria para la caza de ballenas y el hecho de que noruegos y japoneses se la pasaran por el culo cuando les convenía.
Le caían bien las ballenas. Pero el problema surgía cuando un tema le afectaba, perdía la visión periodística dejaba de ser objetiva, tomaba partido y entonces... acababa escribiendo panegíricos bastantes densos.
Ideales para los boletines informáticos de Greenpeace o de Amnistía Internacional, pero no para un ensayo de Biología.
Su madre había hecho un viaje relámpago a Colombus y volvería el Martes por la noche.
Santana y Brittany la visitaron el sábado por la tarde aunque sólo Pierse se quedo a dormir, teniendo en cuenta que Quinn le tuvo que ayudar nuevamente con la tarea de matemáticas.
Por esa misma razón, ese día, al despertar a las seis de la mañana, se quedó sin aliento. Solo Brittany junto a sus matemáticas podía lograr ese efecto en ella.
El fin de semana de los Berry no había sido muy diferente, Leroy e Hiram había tenido un par de cirugías y Rachel practicaba en el piano como siempre.
-Papá, si no me llevas ahora llegaré tarde- gritó Rachel mientras su pie se estrellaba contra el piso.
Hiram bajo corriendo las escaleras, su pequeña sonaba fastidiada y eso no era un buen signo.
Una vez en el auto, Rachel introdujo un Cd por la ranura y la música se dejo escuchar en un volumen claramente alto.
-Ya bájale un poco- le reprochó Hiram sin quitar la mirada de la calle, pues no quería matar a nadie.
-Te estás poniendo viejito Hiram- se burló la morena mientras leía un apunte de Sociología.
-Seré viejo, pero no escucho música deprimente que lo único que me hace querer hacer es saltar de un puente- la chica lo miro con los ojos como platos, su padre nunca le hablaba así y no entendió a que se refería hasta que Hiram prosiguió- Y sabes muy bien que te estoy hablando de tu comportamiento desde que dejaste a la rubia- término de decir dirigiéndole una mirada severa por encima del marco de sus lentes.
Le gustaba sentir el poder mientras caminaba por los pasillos del McKinley, todos la miraban y podía sentir la admiración, envidia y hasta la baba de los pervertidos que le observaban el trasero.
Siempre supo como conseguir lo que quería, se había esforzado y ahora podía volver a vivir esas emociones, que sólo ser la reina del instituto, le proveían.
No era una perra porque le gustara, era así porque era lo que su padre le había inculcado y por más que quisiera, le costaba mostrarse diferente.
Claro que tener un padre conservador y cristiano no era algo que Quinn hubiera elegido, pero después de todo el hombre le había enseñado muchas cosas que en un futuro le servirían.
Con un andar elegante, sumado a una exagerado movimiento de cintura, se acercó a un grupo de jugadores que desde que entro al pasillo no habían dejado de verla.
-Hola chicos, ¿No saben a donde dará la clase el profesor Berts?-interrogó.
-Hola Q- uno de los chicos se apresuró y con una sonrisa tomo los libros de la rubia-Yo te acompaño- le extendió el brazo y la Cheerio se aferró a el.
La vida de nuestra querida Quinn, no había sido fácil y su comportamiento elitista y egocéntrico lo demostraba.
Ser fría y calculadora solía ser una ardua tarea.
Por lo que cuando entro al salón, dirigió una mirada a la primera fila, donde se encontraba Finn Hudson.
-Oye Finn, mira, estas sentado en mi lugar y … - el chico la miro con aquella expresión de confundido que siempre hacia- Ya muévete- la paciencia se le había acabado y no pudo evitar alzar la voz.
Finn ni se mutó, por lo que Quinn dirigió una mirada al jugador, que aún se encontraba a su lado, y el joven entendió lo que la rubia quería.
-Muévete- el chico lo miro- ¡Que te nuevas dije! - Finn se levantó del asiento y se movió hasta el fondo de la clase.
Quinn le sonrió y tomo asiento.
-Gracias…-
-Taylor Bonney- le respondió entregándole los libros.
-Gracias Taylor- le respondió para volverle a mostrarle su hilera de dientes
Había observado la actitud de Quinn desde la puerta y no pudo evitar sonreír cuando el tipo de dio vuelta y su rubia hizo una mueca de asco.
Sabía que su Lucy seguía enamorada de ella.
Quizá era un tanto insoportable y quizá también tenía una verborrea importante, pero ella sabía que eso era de lo que Quinn se había enamorado.
La clase estaba llena y sólo quedaba un asiento.
Al lado de Quinn Fabray.
Dudo por unos segundos, entre salir corriendo o sentarse en el suelo, pero luego se dio cuenta de cuán estúpido sería hacer eso por lo que en silencio camino hasta su silla.
-Hola Rae- susurró Quinn mirándola de reojo.
La morena abrió los ojos y atino a contestarle.
-Hola Quinn- abrió su carpeta y anoto un par de oraciones para luego mirar hacia adelante.
La clase avanzaba lentamente y ambas se embriagaban con el perfume de la otra.
Rachel miro hacia su costado y aprecio el perfecto perfil de Quinn, de su Quinn.
Sus ojos risueños, sus rosadas mejillas, su delineada nariz y su blanca dentadura.
Luego observo sus manos y pudo apreciar los bíceps que delicadamente tenía marcados, los largos y finos dedos y su perfecta manicura.
Quinn no había necesitado observar cada detalle, porque ella prefería recordar los que tenía almacenados en su memoria.
Aunque eso no significo que le haya echado unas cuantas miradas a las piernas de esta.
-Y bien… para la próxima semana deberán entregar un proyecto acerca de cualquier tema referido a la feria de ciencias- el profesor de biología dio una vista a todo su salón y continuo con su monólogo- Será de a dos… y con su compañero de banco- todos se quejaron, menos claro, Quinn y Rachel.
El timbre anunciaba el fin de la clase, y la porrista debía hablar con Brittany por lo que se apuró a salir.
-Oye Rachel… hablamos en la cafetería - le alcanzo a gritar para luego correr en busca de su rubia amiga.
En la cafetería, como era de esperarse, su lugar en la mesa de las Cheerios estaba vacío.
Brittany hablaba tranquilamente con otra de las porristas, quien al parecer era nueva en la cuadrilla.
-Hola B- Quinn tomo asiento en frente de Pierce y le dio un sorbo a su jugo de uva.
-Hola Quinnie, ella es Pam, vino de intercambio y es de Italia-saludo Brittany presentándole a la nueva alumna.
-Oh-miró a la chica-Ciao Ciao Pam, il mio nome è Quinn, sei il benvenuto- le dijo en italiano, para luego mirar a Brittany intentando decirle que tenían que hablar.
-Disculpa Pam, a mi amiga la dejó el novio, y creo que necesita hablar- le dijo Brittany a la italiana en susurros.
La joven asintió y se levantó de la mesa, dejando sólo a las rubias.
-Y Q… ¿Qué necesitabas?-
Quinn sólo tenía un propósito, preguntarle a Brittany si sentía algo por Artie, tal y como Santana le había pedido.
Después de todo, era como hermanas y no podía fallarle.
Era fácil, sólo tenía que preguntarle.
-Britt ¿Amas a Artie?-
Sin rodeos, tal y como eran los Fabray.
Brittany torció la cabeza ligeramente y entrecerró los ojos agudizando la mirada.
-Dile a Santana que si yo y Artie rompemos no dudaré en comenzar a salir con ella- y tras decir eso le robo el jugo a Quinn, quien la miró atónita.
No sabía si la joven era bruja o que, aunque por un momento pensó que había sido muy obvia, pero al parecer Brittany sabía de los sentimientos que López tenía hacia ella.
Rachel intentaba abrirse paso entre los abarrotados estudiantes, con el fin de poder hablar con su nueva compañera de banco.
Tras un par de empujones y de esquivar a los descerebrados jugadores, pudo llegar a donde Brittany charlaba animadamente con Quinn.
-Hey Rae, ven siéntate- Quinn le hizo en lugar en la banca y la morena tomo asiento.
-Hola Brittany- saludo la diva cordialmente.
-Hola Berry- le sonrió cálidamente y luego dirigió su mirada a la entrada- Oh ahí está Artie- junto sus cosas y se marchó, dejando sola a la ex pareja.
-¿No comes nada?- interrogo Quinn- Toma come de el mío- señalo su ensalada.
Rachel le sonrió pero le negó la invitación.
-Yo solo venía para hablar del trabajo para Biología- jugo con sus dedos.
-Y… ¿Tenías algo en mente?- removió su ensalada
-Supuse que dirías eso… por lo que creo que en una feria de ciencias no puede faltar el típico volcán- Quinn sonrió y asintió ante la idea de su ex novia.
Rachel Berry siempre sabía que decir.
-Eso sería genial… hoy tengo práctica hasta las tres, pero si quieres podemos-
Rachel no la dejó terminar.
-Puedo esperarte hasta que termines y luego vemos -
Quinn asintió y bebió un sorbo de la extraña bebida que Sue les preparaba.
-¿Ya te vas?- pregunto la rubia cuán vio a Rachel levantarse.
-¿Necesitabas algo más?-
-No, esta bien-
La morena se marchó y Quinn se arrepintió de a verle negado su pregunta.
Tenía orgullo, claro que lo tenía, pero este se le venía abajo cada vez que veía a la chica.
Por momentos quería matarla y esos ocupaban un 20% del tiempo pero luego estaba el 80% en los que sólo quería besarla, abrazarla y decirle cuanto la quería.
Pero era demasiado cobarde como para admitir ante todo el colegio que ella quería a una mujer.
Que ella quería a Rachel Berry.
Flashback
-Hola rubia- nadie tenía permitido llamarla así, pero podía hacer excepciones hacia algunas personas.
Con una sonrisa recorrió los pocos metros que la separaban de la joven y con elegancia coloco ambos brazos sobre los hombros de esta, para luego acariciarle suavemente la nuca.
-Hola Barbra- le susurro sobre los labios y Rachel ni lerda no perezosa le atrapo el labio inferior entre los suyos.
Aquel parque solía estar desértico, quizá era porque estaba bastante alejado o sólo por el hecho de que no tenía siquiera un jodido columpio.
Ese lugar era especial, tenía la magia necesaria para hacer que cualquiera se transportase al mundo del romanticismo e incluso podía hacer que Quinn Fabray se relajase por un momento.
Le había Tomado las manos y a los pocos segundos la rubia le respondió entrelazando sus dedos.
Eso no solía pasar muy seguido y menos si estaban en público, aunque dado el hecho de que estaban en un parque y este estaba desolado no le importó demasiado.
-¿Me vas a revelar porque me trajiste hasta aquí?- le pregunto Quinn, al tiempo que era arrastrada por la diva.
-Todo a su tiempo Barbie- la rubia la miró con la ceja levantada y Rachel se mordió el labio ante esta acción.
Al llegar a una banca, Quinn le volvió a preguntar lo mismo y tras un suspiro la morena le respondió.
-Se que quizá hace poco que estamos en esto- miro las manos de ambas que aún seguían entrelazadas-Pero yo necesito decirte… decirte que te quiero y que eres más que importante para mí-
Por más que oficialmente salieran hace dos meses, Rachel no podía contener sus sentimientos y en un momento total inesperado para Quinn se los reveló.
-Yo también te quiero y mucho- le respondió con una sonrisa que derritió a la diva por completo, para luego dejarle un pequeño beso en los labios.
Puede que en ese momento Rachel Berry haya experimentado el mayor sentimiento de dicha que tuvo en toda su vida aunque no se comparó con lo que Quinn le susurró sobre su cuello.
-Eres lo mejor que estas vacaciones me han regalado-
¿La fría capitana de las porristas acababa de decirle eso y se lo había susurrado sobre su cuello?
Era su mayor debilidad y Quinn lo sabía por lo que no se aparto del cuello hasta que Rachel le besó la frente.
