Ola ke ase?

¡Sorpresa! Éste es el último cap de Rosas Rojas :3

¿A que los agarre de imprevisto?

D;

Soul Eater no me pertenece, tampoco Rosas Rojas


Last Chapter

—¡Maldita sea, Black Star! ¿Qué es tan endiabladamente importante para que me arrastres hasta aquí? —preguntó Soul mientras entraba en el despacho privado de Black Star.

—Me alegra verte levantado —comentó Black Star.

—No me has dejado otra elección. —Soul se sirvió una generosa copa de brandy y luego se plantó delante de Black Star—. Te lo vuelvo a preguntar. ¿Qué demonios quieres?

Black Star negó repetidamente con la cabeza.

—Vaya, vaya. Hoy nos hemos levantado con el pie izquierdo, ¿eh?

—No nos hemos levantado de ninguna forma. Tenemos un horrible dolor de cabeza, una montaña de correspondencia que revisar y ningún tiempo que malgastar haciendo vida social.

—Una pena —dijo Black Star, sin asomo de compasión—. Y yo que creía que te encantaría salir de casa. Llevas una semana entera encerrado en tu casa de Londres. Según me ha informado mi personal, ya llevas varios días levantado.

—¿Cómo sabe tu personal lo que pasa en mi casa?

—Uno de los ayudantes de cocina de tu casa es sobrino de la doncella de Tsubaki.

Soul se bebió media copa de un trago.

—¡No sabes la alegría que me das!

—Alguien tiene que mantenernos informados —dijo Black Star con delicadeza—. No es que estés muy comunicativo que digamos últimamente.

—No tengo nada que contar. He estado trabajando. Hace tres días todavía estaba guardando cama. Como tal vez recuerdes, me dispararon. Y ahora... ¿vas a decirme por qué insististe tanto en que viniera a verte?

—No insistí...

—Insististe —enfatizó Soul con una mirada fulminante— en que tenías algo muy importante que decirme.

—Siéntate, Soul.

—No tengo ningunas ganas de sentarme —gritó Soul—. Limítate a darme la maldita noticia que, por lo visto, tienes que darme y deja que me vaya.

—Muy bien. Es sobre Maka.

Soul se quedó helado, con la copa de brandy a medio camino de la boca. Simulando una calma que estaba lejos de sentir, dijo:

—¿Ah, sí?

Black Star le alargó un sobre.

—Me lo ha traído un mensajero esta mañana. Lleva esta dirección, pero está dirigido a ti. El mensajero dijo que procedía de una tal señorita Albarn de Death City.

Soul dejó la copa y cogió el sobre, con el corazón en un puño. La mitad de él deseaba desesperadamente saber qué le había escrito Maka, pero la otra mitad temía sus palabras, que, sin duda, estarían llenas de rencor. Y justificadamente.

Black Star se dirigió hacia la puerta.

—Tienes que saber que sólo una vida entera siendo un caballero me ha impedido abrirla y leerla. Te dejaré un momento de intimidad, pero volveré en breve. No se te ocurra marcharte antes de que vuelva. —Tras decir esas palabras, Black Star salió de la habitación.

Soul miró fijamente el sobre mientras le palpitaba fuertemente el corazón en señal de anticipación y de miedo. Se sentó en una butaca orejera y deslizó un tembloroso dedo bajo la solapa del sobre, rompiendo el precinto lacrado. Abrió el sobre y extrajo una hoja de papel. Miró al techo, respiró hondo y luego bajó la vista y leyó la hoja que tenía delante.

Estimado lord Evans,

Espero que se encuentre mejor. Cuando Maka nos contó que se había hecho daño en la cabeza, me puse muy triste. Dijo que se recuperaría pronto. Eso espero. Nosotros estamos todos bien. Tía Marie me ayudó a hacerle un vestidito nuevo a la señorita Elizabeth y ahora está preciosa. Mi cumpleaños es el próximo viernes, día 20, y estamos organizando una fiesta. ¿Se imagina de qué tipo? ¡Una merienda con pastas y té! También habrá pastel, y hemos bañado a Winky, Pinky y Stinky para que puedan venir. Me encantaría que usted viniera. Entonces sería el mejor cumpleaños de toda mi vida. Maka dice que usted es un importante miembro de la nobleza y que no tiene tiempo para fiestas de cumpleaños. Pero, si usted viene, tal vez Maka no esté tan triste. El otro día la vi llorar, pero, cuando le pregunté qué le pasaba, me dijo que se le había metido algo en el ojo. Tal vez el señor Popplemore le había dicho algo que la puso triste. Viene a vernos casi cada día. El doctor Death viene cada día, pero no porque haya alguien enfermo en casa, sino porque se va a casar con Chrona. Harvar ha acabado de arreglar el gallinero y ahora está reparando el techo del establo. Stein volvió a perder sus gafas, y Joe las encontró en el estofado. Joe se enfadó mucho y dijo muchas palabras que yo no entendía, y ahora Stein está haciendo un esfuerzo para no quitarse las gafas de la nariz. Ragnarok y Hero dicen que esperan que usted se encuentre bien y le echan de menos. También le echa de menos tía Marie. Ella me ha ayudado a escribir esta carta, un poco. La señorita Elizabeth y yo le echamos mucho de menos y también le queremos.

Afectuosamente,

Patricia Eugenia Albarn

Cuando Soul llegó al final de la carta, tenía un enorme nudo en la garganta y los ojos sospechosamente húmedos. «¡El maldito polvo! ¿Por qué Black Star no tendrá este asqueroso lugar suficientemente limpio?» Negó con la cabeza yse secó rápidamente los ojos con el dorso de la mano. Debía de haber perdido mucha sangre en su refriega con Cynthia. ¿Cómo, si no, se podía explicar que le afectara tanto la carta de una niña?

—¿Qué te ha escrito Maka? —La voz de Black Star interrumpió sus pensamientos.

—Nada.

—Si no me lo quieres contar...

—No, no es eso. No me ha escrito nada, literalmente. La carta no es de Maka.

—Entonces, ¿de quién es? —preguntó Black Star—. El mensajero dijo que procedía de una tal señorita Albarn.

—Y así es. Me ha escrito la señorita Patty Albarn.

Black Star levantó las cejas.

—¿Patty? ¿La niña pequeña? ¿La de la diabólica tortura de las sillas que se quedaban enganchadas a las nalgas y la manía de invitar a todo el mundo a tomar el té?

—Esa misma.

Black Star parecía haberse quedado sin palabras.

—Estaba seguro de que...

—Estabas equivocado —le interrumpió Soul en tono cortante—. Ya te dije cuando hablamos al principio de esta semana que no había ninguna esperanza de que hubiera algo entre Maka y yo. Me detesta. Es normal que lo haga, después de cómo me fui de Death City y de las cosas que le dije en el jardín.

—¿Se te ha ocurrido alguna vez disculparte?

—No tiene ningún sentido. Me dijo que no quería volverme a ver nunca más.

Black Star le dirigió una mirada penetrante.

—¡Por el amor de Dios, Soul! Te salvó la vida. Incluso después de que le dijeras esas cosas.

—Habría hecho lo mismo por cualquiera —insistió Soul con testarudez—. Ella es así: se preocupa por los demás y es absolutamente generosa.

—Sí. Y también estoy seguro de que es comprensiva y compasiva. Y de que sabe perdonar.

—Las cosas que le dije... créeme, son imperdonables. Tú no viste la expresión de su rostro. Me miró como si le diera asco, como quien mira algo que está flotando en el Támesis, y era lo menos que me merecía.

—No viste la expresión de su rostro cuando no sabíamos si sobrevivirías.

Soul se pasó las manos por el pelo, haciendo una mueca de dolor al palparse la herida de la cabeza. Había dado vueltas a lo ocurrido en el jardín de Black Star miles de veces. Era lo único en lo que pensaba. Por su maldita estupidez había perdido a Maka, para siempre.

Levantándose de la silla, Soul se sirvió otro brandy y miró por la ventana. El sol brillaba intensamente, bañando a las gentes más distinguidas de Londres de un dorado resplandor mientras paseaban por Hyde Park, pero Soul no tenía ojos para nadie.

—No se quedó a mi lado, Black Star. Tanto tú como Tsubaki le pedisteis que se quedara, pero ella se marchó.

—No hasta que supo que te recuperarías. Y además tiene una casa entera a su cargo. Tenía que irse.

—Quería irse. Alejarse de mí.

—Tal vez. —Black Star le dio la razón—. Pero ¿puedes culparla realmente por eso?

Soul apuró su copa.

—No. La traté fatal. Te lo he dicho más de una vez. Ella está mejor sin mí.

—Hummm... tal vez tengas razón. Parece ser que un tal Popplemore está pasando bastante tiempo en casa de los Albarn. Puesto que Chrona parece estar comprometida y a tía Marie ya se le ha pasado bastante el arroz, sólo puedo asumir que Maka es su principal atracción.

Al oír el nombre de Popplemore, Soul se dio media vuelta desde la ventana. Black Star tenía en la mano la carta de Patty yestaba devorando ávidamente su contenido.

—No recuerdo haberte dado permiso para leer mi carta —dijo Soul con voz gélida.

Black Star le dirigió una sonrisa.

—Tienes toda la razón, pero tampoco te lo he pedido. Entonces, ¿quién es ese tal Popplemore? ¿Un pretendiente?

A Soul le invadieron los celos.

—Un ex pretendiente —espetó.

Black Star arqueó las cejas.

—¿Ah, sí? ¿Has dicho «ex»? Parece ser bastante actual según la carta de la pequeña Patty. Dice que les visita casi a diario. Imagínatelo.

—Black Star. —La palabra de Soul contenía un inconfundible tono de aviso.

Black Star abrió los ojos de par en par, con expresión de fingida inocencia.

—Me estoy limitando a leer las palabras de la niña. Si ya te va bien que ese tal Popplemore corteje a la mujer que amas, nada más lejos de mi intención que objetar nada ante tu decisión. Es obvio que sabes qué es lo que más te conviene.

Soul dejó la copa en la mesa de Black Star dando un fuerte golpe.

—Por supuesto que lo sé.

Black Star agitó la carta en el aire.

—¿Significa eso que no piensas hacer nada al respecto?

Soul dio un paso adelante y le quitó a Black Star de un tirón la carta de la mano.

—No hay nada que pueda hacer.

—De hecho, creo que puedes hacer bastante.

—Déjalo ya, Black Star. Es mejor así.

—¿Mejor? ¿Eso crees? ¿Para quién? Según esta carta, Maka parece bastante triste, y es evidente que tú estás francamente mal...

—No estoy mal...

Se miraron fijamente durante un largo rato.

—Como quieras, Soul. Pero creo que estás cometiendo una tremenda equivocación.

—Tomo nota.

—En realidad, no es de mi incumbencia. Ya tengo bastante intentando controlar a Tsubaki para preocuparme de tus asuntos.

—Exactamente.

—Esta esposa mía agotaría la paciencia de un santo, metiendo siempre las narices en todo. Ya sabes cómo se las arregló para conseguir que Maka viniera a la fiesta...

En aquel momento se oyó un gran estruendo en el otro extremo de la habitación. Soul y Black Star se giraron hacia el lugar de donde procedía el ruido y observaron cómo se abría de par en par una puertecita ubicada en el rincón más alejado del despacho.

Tsubaki se precipitó de cabeza desde el armario. Dio un grito sofocado y aterrizó sobre la alfombra hecha un ovillo, resoplando sonoramente

—¡Maldita y endeble puerta!

—¡Tsubaki! —exclamó Black Star, corriendo junto a ella—. ¿Te has hecho daño? —Se arrodilló para ayudarla a levantarse, pero Tsubaki se soltó de sus brazos y se apartó de él.

—¡Suéltame, tú... tú... oooh! —Se puso de rodillas y se apartó el pelo de la cara con impaciencia—. No se te ocurra ponerme las manos encima, canalla. —Con un gran esfuerzo, se puso de pie, respirando entrecortadamente.

Alisándose la falda con gran ímpetu, avanzó pisando fuerte hacia su anonadado esposo y se detuvo justo enfrente de él.

—Conque agotaría la paciencia de un santo, ¿eh? ¿Cómo te atreves a decir algo semejante? ¡Y con todo el descaro! A ver si te enteras de una vez de que no necesitas «controlar» a Tsubaki. Soy perfectamente capaz de controlarme a mí misma, muchas gracias.

Luego anduvo con paso airado y la cabeza bien alta hacia su hermano.

—¡Y tú! Eres el imbécil más testarudo, obstinado y estúpido que he tenido la desgracia de conocer. —Acompañó cada uno de los insultos con un golpe seco del dedo índice en el centro del pecho de Soul.

—¡Uy! —Soul se frotó la piel dolorida y la miró con mala cara. ¿Acaso todas las mujeres que conocía se sentían impelidas a aporrearle el pecho?— Ese hábito tuyo de escuchar detrás de las puertas no es muy propio de una dama que digamos, querida hermanita.

Tsubaki resopló por la nariz y levantó un poco más la barbilla.

—Es la única forma que tengo de enterarme de algo en esta casa, y debo decir que no doy crédito a mis oídos. No puedo entender que no vayas a explicarte ante Maka.

—No te debo ninguna explicación, Tsubaki —dijo Soul con voz tirante—. Si me disculpáis los dos, debería irme ya. —Dio media vuelta para salir de la habitación.

Tsubaki lo agarró del brazo y tiró de él con fuerza.

—No hasta que escuches lo que tengo que decirte.

Soul se detuvo y miró la mano de Tsubaki sujetándole la manga, luego emitió un largo suspiro.

—Muy bien. Di lo que tengas que decir, pero dilo rápido. Salgo de aquí dentro de exactamente dos minutos.

—Como ya sabes, conozco a Maka —dijo Tsubaki sin dudar ni un momento—. Creo que es maravillosa. Es encantadora, inteligente, cariñosa, buena y generosa, pero eso no es lo más importante.

—¿Ah, no? —preguntó Soul en tono de aburrimiento—. ¿Puedes decirme entonces, por favor, qué consideras más importante?

—Que te quiere.

—Sinceramente, lo dudo.

Tsubaki se sentía tan frustrada que dio un taconazo de rabia en el suelo.

—¡Por el amor de Dios, Soul! ¿Cómo puedes ser tan imbécil? Estuvo sentada en esta misma habitación y me dijo que te quería, algo que ya te había dicho a ti. Y, lo que es más, tú la quieres a ella. —Le agitó la manga, pero Soul guardó un silencio sepulcral—. Puedes negarlo cuanto quieras —prosiguió—. Pero por qué te empeñas en negarlo es algo que a mí se me escapa por completo. Te ha salvado la vida, no una vez sino dos. Se merece mucho más de lo que le has dado. Fuiste feliz con ella durante tu estancia en Death City. Y cualquiera que tenga dos ojos en la cara puede darse cuenta de que ahora te sientes profundamente desdichado porque la echas de menos. Ve a verla. Habla con ella. Ella vino una vez a ti, pero tú la echaste a patadas. Ahora eres tú quien debe ir a buscarla.

—No quiere verme —musitó Soul apretando los dientes.

—¿Cómo lo sabes? —dijo Tsubaki chillando—. ¿Has pensado alguna vez en sus sentimientos? La carta de la niña dice que Maka está triste. ¿Y qué me dices de ese otro hombre? Ese tal Popple-no-sé-qué. ¿Puedes soportar la idea de que otro hombre la corteje? ¿Que se case con ella? ¿Que le haga el amor?

Tsubaki alargó el brazo y acarició delicadamente la mejilla de Soul, aunque habría estado dispuesta a golpearle si hubiera sido necesario.

—¿Cómo puedes permitir que se case con otra persona cuando la deseas tan terriblemente? —le preguntó con ternura—. No te niegues la felicidad, Soul. Creo sinceramente que, si le explicas por qué te comportaste como lo hiciste, ella te perdonará. El amor es un regalo. No lo rechaces.

Luego se volvió hacia su marido.

—No creas ni por un momento que me he olvidado de lo que acabas de decir sobre mí. Ahora estoy demasiado exhausta por haberme tenido que enfrentar al patán que tengo por hermano. Necesito una reconfortante taza de té antes de enfrentarme al patán que tengo por marido. —Recogiéndose la falda, salió de la habitación cerrando silenciosamente la puerta tras de sí.

Soul miró fijamente la puerta que se acababa de cerrar.

—Me siento como si me acabara de atropellar un coche de caballos.

—Desde luego. Te ha atropellado, luego ha retrocedido y ha rematado la faena atropellándome a mí.

Soul se volvió lentamente y se encaró a Black Star.

—Tu esposa me ha llamado patán.

—Tu hermana me ha llamado canalla.

—También me ha llamado imbécil.

—Lo eres —dijo Black Star con expresión de absoluta seriedad.

—A esa esposa tuya le sobra impertinencia y tiempo libre. Necesita un proyecto o una afición, algo que la mantenga ocupada y, espero, la ayude a mantener la boca cerrada. —Dirigió a Black Star una mirada llena de intención—. Tal vez un hijo serviría. Dale a Tsubaki algo en que ocupar el tiempo aparte de escuchar detrás de las puertas.

—Una excelente sugerencia —dijo Black Star, con un brillo malicioso en los ojos—. De hecho, puesto que tú ya te ibas, creo que haré una visita a mi esposa para ayudarla a reponer sus flaqueantes fuerzas de una forma algo más interesante que tomando té. —Se encaminó hacia la puerta—. Tú te ibas, ¿verdad?

Soul asintió lentamente.

—Sí. Sí, ya me iba. De hecho, tengo muchas cosas que hacer.

—¿Ah, sí? ¿Qué te traes entre manos?

—Parece ser que tengo que hacer algunas compras.

Black Star enarcó las cejas.

—¿Compras?

—Sí. Me han invitado a una fiesta de cumpleaños. Y, desde luego, no puedo presentarme con las manos vacías, ¿no crees?

Black Star lo miró durante un buen rato, con una gran complicidad. Soul mantuvo una expresión fingidamente neutra.

—No —dijo al fin Black Star, apoyando una mano sobre el hombro de Soul—. Desde luego, no puedes presentarte con las manos vacías.


Al día siguiente por la tarde, Soul se plantó delante de la casa de los Albarn con un paquete en cada mano. Miró fijamente la puerta principal; tenía el estómago revuelto y el corazón en un puño. Todo lo que quería estaba dentro de aquella casa, cosas que no sabía que quería hasta que las había experimentado y luego las había perdido. Tras la reprimenda que le había soltado Tsubaki, se había dado cuenta de que tenía que ir allí, aunque sólo fuera porque le debía a Maka una explicación de por qué le había mentido y una disculpa por las cosas tan horribles que le había dicho en el jardín de Black Star. Si ella le seguía odiando después de hablar con él, se lo tenía bien merecido. Pero, en su fuero interno, él esperaba y rogaba a Dios un desenlace diferente.

Recolocándose los paquetes envueltos con colores alegres, llamó a la puerta. Al cabo de un rato, la puerta se abrió de par en par. Stein estaba de pie en el umbral, con los ojos entornados.

—¿Sí? ¿Quién es? —preguntó el anciano, tocándose nerviosamente la chaqueta y frunciendo el ceño—. ¡Rayos y centellas! ¿Dónde diablos he puesto las gafas?

—Las lleva en la cabeza, Stein —dijo Soul, incapaz de contener una sonrisa. «Dios, cómo me gusta estar de vuelta.»

Stein se palpó la cabeza, encontró las gafas y se las puso sobre la nariz. Cuando vio a Soul, su rostro arrugado se desencajó en una expresión que sólo podía describirse como de repugnancia. Abrió la boca para hablar, pero le acalló un vozarrón que retumbó en los oídos de Soul.

—¿Quién diablos es y qué diablos quiere? —Harvar se asomó al umbral y sus ojos se achinaron hasta convertirse en meras ranuras en cuanto vio a Soul—. ¡Que me saquen del nido del cuervo y me tiren como carnaza a los peces! ¿No es su asquerosa y santísima señoría?

Soul notó que se estaba sonrojando ante las duras miradas de ambos sirvientes. Parecía como si todo el mundo con quien se topaba tuviera que darle un fuerte rapapolvo.

—¿Cómo está, Stein? ¿Y usted, Harvar?

—Estábamos bastante bien hasta que le hemos visto ahí de pie —dijo Stein con evidente desdén.

—¿Por qué ha venido? —preguntó Harvar—. ¿No le ha hecho ya suficiente daño a la pobre?

A pesar de que Soul entendía su enfado, no tenía ninguna intención de hablar sobre sus errores allí fuera.

—¿Puedo entrar?

Stein frunció los labios como si acabara de probar algo ácido.

—Lo cierto es que no puede. Estamos preparando una fiesta que está a punto de empezar y todo el mundo está muy ocupado. —Empezó a cerrar la puerta.

Soul introdujo el pie en la abertura.

—Tengo muchas faltas que expiar y no creo que pueda hacerlo si me obligan a quedarme aquí fuera.

Stein resopló.

—¿Ha dicho «expiar»?

Harvar cruzó sus musculosos brazos llenos de tatuajes sobre el pecho.

—Me gustaría ver cómo lo intenta.

—A mí también me gustaría —dijo Soul sin alterarse—. ¿Me dejan entrar? —Soul estaba dispuesto a abrirse paso a empujones si era necesario, pero esperaba fervientemente que eso no fuera necesario. Dudaba mucho que pudiera esquivar a Harvar, quien le miraba como si tuviera ganas de masticarlo vivo, escupirlo y enterrarlo en un profundo hoyo.

—No, no puede entrar —dijo Stein echando chispas por los ojos—. La señorita Maka por fin ha dejado de llorar. Ella cree que nadie se ha enterado de lo mal que lo ha pasado, pero conozco a esa chiquilla desde que nació. Ella salvó su despreciable vida, no una, sino dos veces. Le ofreció todo cuanto tenía, pero a usted no le bastaba, ¿verdad? —Los labios de Stein se deformaron en una mueca de repugnancia—. Pues bien, ahora tiene un pretendiente como Dios manda. No permitiré que vuelva a hacerla sufrir.

—No tengo ninguna intención de hacerla sufrir —dijo Soul intentando mantener la calma y haciendo un esfuerzo por ignorar la alusión a «un pretendiente como Dios manda»—. Sólo quiero hablar con ella.

Harvar frunció todavía más el ceño.

—¡Sobre mi cadáver! Si hace falta, le sacaré las tripas con mis propias manos. De hecho...

—Ella me quiere —le interrumpió Soul, esperando que sus tripas no acabaran en las manos de Harvar.

—Lo superará.

—Y yo la quiero a ella.

Stein contestó a aquella declaración con un elocuente resoplido.

—Tiene una forma de lo más extraña de demostrarlo, mi señoría.

—Espero poder remediarlo.

—¿Cómo?

De algún modo, Soul consiguió mantener la paciencia.

—Eso es privado, Stein.

—Usted lo ha querido. —La puerta empezó a cerrarse de nuevo.

—Está bien. Si deben saberlo, tengo pensado pedirle a Maka que se case conmigo.

Stein parecía sorprendido, pero Harvar se mostró aún más sorprendido.

—¿Qué ha dicho?

—Que quiero casarme con ella.

Era evidente que ninguno de los dos hombres esperaba aquel giro de los acontecimientos.

Harvar se rascó la cabeza y preguntó:

—¿Por qué?

—Porque la quiero. Estoy enamorado de ella.

—La ha tratado como a un trapo sucio.

—Lo sé. —Cuando Soul vio que los ojos de Harvar se ensombrecían todavía más, añadió—: Pero estaba equivocado, terriblemente equivocado. Y lo siento mucho —Miró a los dos sirvientes, que estaban de pie como dos centinelas vigilando la puerta—. Les admiro a ambos por su lealtad. Déjenme hablar con ella. Si Maka me pide que me vaya, les prometo que lo haré sin tardanza.

Harvar maldijo para sí y empujó a Stein a un lado. Estuvieron susurrando durante un rato y luego volvieron a dirigirse a Soul. Stein carraspeó.

—Hemos decidido que, si realmente la quiere, y la señorita Maka tiene un corazón tan grande que es capaz de perdonarle, no nos interpondremos en su camino. Ella debe tomar sus propias decisiones.

—Pero, si vuelve a hacerla sufrir —le avisó Harvar—, ataré su noble culo al ancla y luego la tiraré al mar.

Dieron un paso atrás y le indicaron con un gesto que podía entrar.

—Gracias. Tienen mi palabra de que no se arrepentirán de haberme dejado entrar.

—Ella se merece lo mejor. —dijo Harvar en tono malhumorado.

—Tendrá todo cuanto esté en mi poder darle —prometió Soul solemnemente—. Toda la familia lo tendrá, ustedes dos incluidos.

Los dos hombres parecieron sorprenderse ante aquellas palabras.

—Lo único que queremos es verla feliz —refunfuñó Harvar.

Permanecieron un rato de pie en el vestíbulo, mirándose fijamente entre sí. Luego, en una muestra de camaradería que Soul nunca antes habría considerado tener con un sirviente, tendió la mano primero a Stein y luego a Harvar.

Tras estrecharles la mano, Soul soltó un sonoro suspiro de alivio.

—¿Dónde está Maka?

—Todo el mundo está en el lago —contestó Stein—. Esperamos que estén de vuelta dentro de una hora.

Harvar se disculpó, diciendo que tenía cosas que hacer, y Stein condujo a Soul hasta la biblioteca.

—Usted puede esperarles aquí—dijo Stein—. Ya le avisaré cuando lleguen.

—Gracias. Dígame una cosa, Stein, ¿está el resto de la familia igual de enfadado conmigo?

Stein se rascó la barbilla.

—Los niños no lo están, pero ellos no saben que usted le partió el corazón a la señorita Maka. No puedo hablar por tía Marie, pero yo no esperaría una cálida bienvenida de la señorita Chrona y, a menos que tenga ganas de que le peguen una patada en sus nobles nalgas o con una cacerola en su cabeza de chorlito, le aconsejo que evite a Joe.

Soul disimuló su sorpresa ante las directas palabras del lacayo.

—Entiendo.

Stein se dio la vuelta para irse, pero se detuvo en el umbral de la puerta.

—Supongo que nuestras formas poco convencionales debían de ser un tanto violentas para un aristócrata de su nivel.

—Créame, Stein, toda la «violencia» que he recibido de manos de los Albarn ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

La mirada gélida y reticente se esfumó del rostro de Stein.

—Bueno, va a tener que sudar la gota gorda para conseguir lo que desea. El doctor Death le propuso en matrimonio a la señorita Chrona y tienen pensado casarse dentro de dos meses. Creo que al señor Popplemore, que me parece que es del tipo impaciente, le gustaría celebrar una boda doble. —Stein tosió discretamente sobre la mano y dejó a Soul solo en la biblioteca.

Soul anduvo hasta la ventana y miró hacia fuera sin ver nada mientras las palabras de Stein resonaban en su cabeza. «O sea que Poppledink es un hombre del tipo impaciente, ¿eh? Va a convertirse en un hombre del tipo magullado y sin dientes si se ha atrevido a ponerle las manos encima a mi mujer.»

Una ráfaga de color captó la atención de Soul, y enfocó la vista en el sendero que llevaba al lago. Ragnarok y Hero salieron de la espesura del bosque, seguidos de la pequeña Patty. Winky, Pinky y Stinky, con un aspecto algo menos asqueroso que la última vez que los había visto, corrían a saltos detrás de los chicos. Luego aparecieron Chrona y el doctor Death, la mano de Chrona en el brazo de Kid, quien la miraba con una radiante sonrisa. Incluso desde lejos, Soul percibió lo felices que parecían. Una sonrisa arqueó sus labios.

Pero la sonrisa se esfumó de su rostro en cuanto vio a Maka saliendo del bosque, su mano en el pliegue del codo de Giriko Poppinheel.

A Soul le empezó a hervir la sangre cuando vio cómo Giriko estampaba un rápido beso en la sien de Maka, y el consecuente rubor en las mejillas de ella. «Voy a arrancarle a ese canalla un miembro detrás de otro. Y sus asquerosos labios serán los primeros de la lista. En Death City le conocerán como Giriko el Sin Labios.» Soul seguía mirando ferozmente por la ventana, pensando en formas dolorosas de darle su merecido castigo al hombre que había osado tocar lo que era suyo, cuando la puerta de la biblioteca se abrió de par en par.

—¡Ha venido! ¡Ha venido!

Soul se volvió y vio a Patty cruzar corriendo la habitación. La pequeña se arrojó a sus brazos y él la levantó y la hizo girar a su alrededor.

—¿Cómo me iba a perder la fiesta de cumpleaños de la anfitriona más distinguida de todo Death City? —le preguntó con absoluta seriedad—. No me perdería una fiesta con pastas y té organizada por ti en un millón de años. —Volvió a dejar a la pequeña en el suelo y le tiró cariñosamente de un rizo.

—Les dije que usted vendría —susurró entusiasmada—, pero nadie me creyó. Todos decían que estaba demasiado lejos y demasiado ocupado, pero yo sabía que vendría. —Se abrazó a los muslos de Soul.

—¡Señor Evanson! —Hero corrió hasta Soul con el rostro rojo a causa de la emoción—. Stein me ha dicho que estaba aquí. ¡Vaya sorpresa!

Soul despeinó al chico con un gesto cariñoso y le devolvió la sonrisa.

—No se llama señor Evanson, idiota —dijo Ragnarok en tono mordaz—. Se llama lord Evans. —Se volvió hacia Soul—. Es un placer volverle a ver, milord.

—El placer es mío —dijo Soul tendiéndole la mano. Ragnarok sonrió y se la estrechó.

Tía Marie se unió al grupo, sonrojándose intensamente cuando Soul le besó la mano con galantería.

—¡Santo Dios! —exclamó con el rostro de un rosa subido—. No sólo es apuesto y encantador, sino encima marqués. Creo que necesito sentarme.

El doctor Death saludó a Soul cordialmente, pero Chrona fue mucho más comedida en su saludo, limitándose a inclinar la cabeza ligeramente mientras decía:

—Lord Evans.

Giriko fue igual de circunspecto.

—¿Qué le trae de vuelta por Death City?

—Patty me invitó a su cumpleaños —contestó Soul, con los ojos fijos en Maka, que todavía no le había dirigido la mirada ni la palabra. Su atención parecía centrarse en algo fascinante que había en la alfombra.

Giriko enarcó las cejas.

—¿Patty le invitó?

Soul miró puntualmente el rostro de aquel hombre y luego su posesiva mano reposando sobre el codo de Maka. Si Popplepuss no le quitaba la mano de encima a Maka pronto, iba a aplastar a aquel indeseable.

—Sí. Patty me invitó. —Se volvió hacia Maka—. Hola, Maka.

Maka seguía mirando fijamente la alfombra.

—Buenas tardes, lord Evans.

Patty tomó a Soul de la mano.

—Venga conmigo. La fiesta está a punto de empezar.

Soul se dejó guiar por Patty y el resto del grupo los siguió hasta el patio, donde habían preparado una merienda por todo lo alto. Patty presidió la ceremonia, pasando a los invitados bandejas y fuentes de pastas recién salidas del horno y pasteles mientras Maka servía el té. Soul le dio a Patty el regalo que le había traído y Patty gritó de alegría cuando abrió el paquete y vio la muñeca que había dentro.

—¡Oh! —exclamó Patty entusiasmada—. ¡Es preciosa! —Abrazó a la muñeca contra su pecho y dio a Soul un fuerte abrazo—. Gracias, lord Li. La señorita Elizabeth y yo la querremos siempre. —Acercó los labios a la oreja de Soul—. Y yo también le quiero a usted.

A Soul se le hizo un nudo en la garganta.

—De nada, Patty. —Inclinándose hacia la niña, le susurró al oído—: Yo también te quiero, Patty. —La abrazó con fuerza y le invadió una reconfortante alegría. «Dios mío. ¡Qué sensación tan increíble oír esas palabras, decir esas palabras!»

Se reanudó la conversación, desaparecieron las pastas y el té, y Soul tuvo la impresión de que todo el mundo estaba hablando al mismo tiempo.

Todo el mundo excepto Maka.

Ella se limitó a quedarse allí sentada, sin dignarse dirigirle ni siquiera la mirada.

Soul se unió a la conversación e hizo de tripas corazón para no ponerle mala cara a Poppledard, que parecía no poder quitarle las manos de encima a Maka.

—Dígame, lord Evans—intervino Hero, mirando a Soul con admiración—. ¿Cómo es la vida de un marqués ?

Soul meditó sobre la pregunta.

—De hecho, es una vida muy solitaria. —Soul se recostó en el respaldo de la silla y fijó la mirada en Maka, que seguía sin mirarle—. Tengo seis feudos y soy responsable del bienestar de cientos de agricultores. Paso gran parte del tiempo visitando mis distintas propiedades. Mis obligaciones me dejan muy poco tiempo para hacer amistades.

—El señor Star, quiero decir, el duque de Star, es amigo suyo —dijo Ragnarok tras dar un mordisco a una pasta.

—Uno de los escasísimos amigos que tengo. Ahora soy muy afortunado, espero, por poder contar con tu familia entre mis amigos.

Patty, que estaba sentada a la derecha de Soul, deslizó su manita en la de él.

—Nunca había tenido un «parqués» como amigo —le confió con una sonrisa.

Hero puso los ojos en blanco en señal de disgusto por el imperdonable error que había cometido su hermana.

—Es un marqués, no un «parqués», Patty.

Soul apartó puntualmente la mirada de Maka y sonrió a la encantadora carita de Patty.

—Y yo nunca había tenido una damita tan dulce como amiga. —Luego centró la atención en Chrona y en el doctor Death, que estaban sentados delante de él—. Me he enterado de que van a contraer matrimonio. Mis felicitaciones a ambos. —El rubor tiñó las mejillas de Chrona.

Volvió a dirigir la mirada a Maka. Estaba contemplando fijamente su plato, y el rostro se le había puesto pálido como la nieve. Soul deseaba tanto acercarse a ella, tomarla en brazos y sacarla de allí que tuvo que hacer un gran esfuerzo para quedarse sentado. Sin apartar la mirada de Maka, dijo:

—Hablando de matrimonio, he estado pensando bastante en ese tema últimamente.

—¿Y qué ha estado pensando, si puede saberse, lord Li? —preguntó Patty.

Con los ojos clavados en Maka, dijo con dulzura:

—He decidido casarme.

Maka palideció y cerró los ojos. Acto seguido se puso en pie bruscamente, murmuró algo sobre un terrible dolor de cabeza y salió corriendo de la terraza.


Maka salió corriendo de la terraza como si la persiguiera el mismísimo diablo. Para su profunda vergüenza, era perfectamente consciente de que todo el mundo en la mesa, incluyendo al propio Soul, se habría dado cuenta de por qué se había ido tan repentinamente, pero no podía soportar de ninguna manera quedarse allí sentada ni un solo instante más.

Él iba a casarse.

Al oír aquellas palabras, Maka sintió como si le hubieran arrancado las entrañas. Subió corriendo las escaleras, sin detenerse hasta alcanzar el santuario de su alcoba. Se dejó caer en su silla favorita y se cubrió el rostro con las manos, intentando, sin éxito, detener el caudal de lágrimas que resbalaba por sus mejillas.

«¿Por qué? ¿Por qué se ha tenido que presentar aquí? Debería haberle obligado a marcharse por donde ha venido. Debería haberlo echado de casa en cuanto le he visto. Debería haberle echado los perros.» Pero, sabiendo lo feliz que hacía a Patty su presencia, no había tenido el coraje de echarlo. En lugar de ello, había intentado ignorarlo con todas sus fuerzas, rogando a Dios que fuera capaz de mantener la compostura hasta que él se marchara.

Pero, cuando Soul anunció su intención de contraer matrimonio, no pudo seguir fingiendo ni un minuto más. Con el corazón hecho añicos, huyó. A pesar de todos sus esfuerzos por olvidarlo, seguía enamorada de él, algo que le disgustaba enormemente. De hecho, cuanto más pensaba en ello, más rabia sentía.

«¿Cómo se atreve a presentarse aquí ese sinvergüenza y anunciar tranquilamente sus planes de boda? —pensó mientras se secaba impacientemente las lágrimas con el pañuelo—. ¡Con todo el descaro! Me gustaría...»

—Maka.

Una grave voz masculina interrumpió sus pensamientos. Se volvió y la embargó una profunda indignación cuando vio a Soul entrando en su alcoba. Luego cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella.

—¡Sal de esta habitación! ¡Ahora mismo! —le gritó furiosa mientras se levantaba de un salto.

—He de hablar contigo de ciertas cosas... —le dijo con voz calmada, mientras se acercaba lentamente a ella—. Después, si sigues queriendo que me vaya, me iré.

—Ya he oído todo cuanto tenía que oír de tu boca. —Hizo un gran esfuerzo por evitar que le temblara la voz y se sintió orgullosa de casi conseguirlo—. ¿Cómo te atreves a entrar en mi alcoba?

Soul siguió avanzando hacia Maka. Ella no estaba dispuesta a dejarle creer que la intimidaba. Se quedó donde estaba, a pesar de que él no se detuvo hasta que sólo les separaba medio metro.

—Según recuerdo, una vez me acogiste en esta habitación —dijo él con voz ronca—. Me acogiste en tus brazos. En tu lecho. En tu cuerpo.

La humillación, la vergüenza y el dolor estallaron en el interior de Maka, clavándosele en las entrañas, partiéndola por dentro.

—¿Cómo te... se atreve...? Debe saber —prosiguió tratándolo de usted a causa de la furia y el desprecio que sentía— que usted no es el hombre que acogí en esta habitación. Me he enterado, lamentablemente demasiado tarde, de que aquel hombre no existía. No era más que una sarta de mentiras y engaños.

Soul tendió una mano temblorosa hacia Maka para tocarle una mejilla, pero ella se alejó bruscamente de él.

—Era yo —dijo Soul con un doloroso susurro—. Un yo que ni siquiera sabía que existía. Un yo capaz de tener sentimientos que no sabía que existieran. Hasta que llegaste tú, Maka.

Ella bajó la cabeza, luchando contra la tempestad de emociones que habían desatado aquellas palabras.

—Te traté terriblemente, Maka, y lo siento más de lo que puedo expresar. La noche en que te vi en la fiesta de Tsubaki había estado pesando en ti. ¡Dios! No podía dejar de pensar en ti. Cuando me volví y te vi allí, me puse tan contento de verte...

—Supiste disimular muy bien tú sin par alegría —dijo Maka con una amarga sonrisa.

—Sabía que estaba en peligro —prosiguió él—. Black Star y yo le habíamos tendido una trampa a la persona que intentaba matarme, y yo era el cebo. Estaba desesperado por alejarte de mí para mantenerte a salvo. Me habría muerto si alguien te hubiera hecho daño. Pero tú no te querías ir. —Respiró hondo—. Y luego cometí la peor equivocación de toda mi vida.

—Todas aquellas cosas que me dijiste...

—Fue un error imperdonable. —El sacudió repetidamente la cabeza—. Mi única excusa es que en toda mi vida nunca he conocido a nadie con una bondad y una generosidad como las tuyas. Y durante un maldito momento de insensatez le encontré mucho sentido a la posibilidad de que hubieras acudido a mí para ver lo que podías sacarme. Por mi título, me temo que lamentablemente ese tipo de cosas ocurre con una pasmosa frecuencia. Tengo muy pocos amigos porque hay muy pocas personas en quienes pueda confiar realmente... muy pocas personas que no quieran obtener algo a cambio de mi «amistad». Pero tú... —A Soul se le hizo un nudo en la garganta y tuvo que guardar silencio durante varios segundos—. Tú eres incapaz de semejante egoísmo y estoy profundamente avergonzado de haber pensado que lo eras.

—¿Y qué me dices de todas las mentiras que me contaste cuando te acogí en mi casa?

—De nuevo, alguien quería verme muerto. Pensé que, si ocultaba mi identidad, sería más difícil que me descubrieran mientras me curaba de las heridas. Como tú sabes, no estaba en condiciones de viajar ni de defenderme.

—La forma en que me dejaste —susurró ella—, aquella horrible carta.

—Lo siento. ¡Dios! No te puedes imaginar lo mucho que me he arrepentido de habértela escrito. Intenté decirte que tenía que marcharme, pero, cuando me pediste que me quedara, cuando me dijiste que me querías... —Se pasó las manos por el pelo—. Perdí el control, te deseaba tanto... Y después de estar juntos, no podía soportar la idea de ver cómo el amor se desvanecía de tus ojos al enterarte de que te había mentido. Creía que no volvería a verte nunca más y quería que mi última imagen de ti fuera mirándome con ojos llenos de amor. Fue puro egoísmo por mi parte, y no tengo ninguna excusa. Pero, por si quieres saberlo, me he arrepentido cada momento desde entonces.

Maka cerró fuertemente los ojos mientras intentaba dominar las emociones que se agolpaban en su interior como abejas en un enjambre, bombardeándola, acribillándola, obligándola a sentir cosas que tan desesperadamente había intentado enterrar. Si Soul no se iba pronto, ella no tardaría mucho en desmoronarse.

—Maka, hay tantas cosas que quiero decirte, pero no encontraba las palabras adecuadas para decírtelas... de modo que te he comprado un regalo.

Maka abrió los ojos y rogó a Dios que le diera fuerzas.

—Espera aquí.

Soul abrió la puerta y se agachó para coger algo. Luego cerró la puerta y volvió a acercarse a Maka, sosteniendo un pequeño ramo de flores.

—Tengo un modesto invernadero en mi casa de Londres —le dijo mientras le entregaba las flores—. Ayer por la tarde tuve una conversación con Desmond.

—¿Desmond?

—Mi jardinero. Al parecer, comparte tu afición por los nombres de las flores y lo que simbolizan. —Tocó una delicada flor—. Por ejemplo, Desmond me dijo que los tulipanes, como éste, simbolizan el amor apasionado. ¿Es correcto?

Maka miró fijamente el ramo y asintió en silencio.

—Y esta flor —dijo Soul tocando una florecilla blanca— es una camelia. Simboliza la perfecta hermosura. Y estas margaritas rosas... ¿sabes qué simbolizan?

—Mi amor nunca morirá —susurró Maka, con los ojos clavados en el ramo.

—Sí. Mi amor nunca morirá —repitió él tiernamente. Luego señaló un pequeño capullo de rosa de color blanco—. Según Desmond, éste simboliza un corazón que no ha conocido el amor. —Colocando delicadamente un dedo bajo la barbilla de Maka, se la levantó hasta que se cruzaron sus miradas—. Así era yo. No conocía el amor. Hasta que te conocí. —Cogió una rosa roja del ramillete y se la alargó—. Las rosas rojas simbolizan el amor. Eso es lo que yo siento por ti, Maka.

Maka cogió la rosa con dedos temblorosos y se la llevó a la nariz, inhalando su embriagadora fragancia mientras la cabeza le daba vueltas a gran velocidad. «"Amor. Eso es lo que yo siento por ti, Maka." ¿Ha dicho realmente esas palabras?»

Antes de que ella pudiera pensar, Soul alargó el brazo y extrajo una florecilla del ramo. Cuando Maka vio la verbena, se quedó completamente inmóvil. Su mirada buscó la de Soul.

—¿Sabes lo que simboliza la verbena? —le preguntó con dulzura.

Ella tragó saliva, apenas capaz de respirar.

—¿Sabes tú lo que simboliza?

Asintiendo solemnemente, le alargó la flor.

—Cásate conmigo.

Maka lo miró fijamente. Seguro que estaba soñando. Aquello no podía ser real.

Él se inclinó hacia delante y rozó levemente sus labios con los de ella.

—¡Por Dios, Maka, te quiero! —le dijo respirando en su boca—. Cásate conmigo. Te prometo que me pasaré el resto de mi vida intentando hacerte feliz, intentando hacerte olvidar todo el daño que te he hecho. —Levantó la cabeza y buscó su mirada.

Maka miró el rostro de Soul, tan atractivo como siempre y con una expresión entre seria y sombría. La quería. El caudal de lágrimas que Maka ya no se sentía capaz de contener por más tiempo se desbordó y empezó a emanar de sus ojos.

El la estrechó entre sus brazos, comprimiendo el ramo entre ambos.

—No llores, por favor. No puedo soportar ver llorar a un ángel —Le besó tiernamente los párpados y luego deslizó los labios por sus mejillas empapadas de lágrimas—. Maka, mi amor, por favor, di algo —le susurró al oído—. Necesito que me des una respuesta. Lo estoy pasando fatal... —Bajó la cabeza hasta que sus frentes entraron en contacto—. Tienes que casarte conmigo. Si no, me convertiré en un horrible cascarrabias. Estaré siempre de mal humor —Levantó la cabeza y se tocó la piel de la comisura de un párpado—. Mira todas las arrugas que me han salido de tanto poner mala cara. Envejeceré antes de tiempo. Compadécete de un pobre miembro de la nobleza que está locamente enamorado de ti y se siente profundamente desdichado en tu ausencia.

—Mi familia —empezó a decir Maka, pero Soul la cortó.

—Tu familia será mi familia, y será la primera familia de verdad que he tenido nunca. Vivirán con nosotros y me encargaré de que no les falte de nada.

—Supongo que querrás que deje de llevar pantalones de montar y de juguetear en el lago.

La expresión de Soul se suavizó y negó con la cabeza.

—No, no cambies nada. Me gusta todo de ti, especialmente esas cosas que te hacen tan maravillosamente diferente.

Maka sintió una dicha desbordante. Pero todavía había un pequeño obstáculo que se interponía en su camino.

—Hay algo que debo decirte, Soul.

—Basta con que me digas que sí.

Maka negó con la cabeza.

—Me refiero a que hay algo que debes saber, algo sobre mí.

—Soy todo oídos.

Maka dio un paso atrás y se apretó el estómago con la mano.

—No sé muy bien cómo decírtelo más que diciéndotelo. —Respiró hondo y deseó lo mejor—. Quiero seguir escribiendo y vendiendo relatos para Gentleman's Weekly.

—Cuando seas mi mujer, desde luego no te faltará dinero.

—No tiene nada que ver con el dinero. Disfruto escribiendo esos relatos. Me ayudan a mantener vivo el recuerdo de mi padre. —Cuando vio que él guardaba silencio, añadió—. Es importante para mí, Soul.

—Entiendo.

A Maka se le encogió el corazón al oír aquel tono tan serio y desapasionado. Era evidente que lo desaprobaba.

—Soy consciente del escándalo que supondría que alguien descubriera que soy H. Spirit. Debes de pensar que soy...

—Inteligente. Creo que eres absolutamente inteligente. Y maravillosa. —Una lenta sonrisa curvó los labios de Soul—. Parece ser que acabo de proponerle el matrimonio a uno de los «hombres» más famosos de toda Inglaterra. Desde luego, ¡vamos a dar que hablar a los miembros de la alta sociedad! —Atrayéndola hacia sí, la besó hasta que a ella empezó a darle vueltas la cabeza.

—¿O sea que no te importa? —dijo Maka casi sin aliento cuando él levantó la cabeza.

Soul arqueó una ceja.

—¿Importarme? ¿Que la mujer a quien amo tenga talento para escribir, aparte de ser hermosa y absolutamente maravillosa? ¿Por qué iba a importarme?

—Entonces, ¿me dejarías seguir escribiendo?

—¿Dejarte? Insisto en que sigas escribiendo. Estoy tan pendiente como todo el mundo por saber qué ocurre en la próxima entrega de Las aventuras de un capitán de barco. —La miró con seriedad—. Ahora, vas a responder de una vez a mi pregunta. ¿Quieres casarte conmigo, Maka?

Maka lo miró; su corazón rebosaba tanto amor que apenas podía hablar. Consiguió emitir una sola palabra, pero, al parecer, aquello le bastó a Soul, puesto que era la única palabra que deseaba oír.


...

¡Estoy súper feliz!

Sinceramente, pensaba en recortar este cap en dos partes, pero al final no quise dejarlos en tanta... 'ya know!

Y decidí dar el último capítulo de Rosas Rojas.

Definitivamente, considero este libro entre mis favoritos. Desde que leí el primer capítulo me enganchó y en un día lo leí completo. No podía parar de sorprenderme y emocionarme por cada cosa que pasaba. Espero que a ustedes les haya gustado leerlo, como a mí me ha gustado publicarlo.

Sólo nos falta el epílogo C:

¡Sí! No creían que quedaría nada más en eso, ¿verdad?

xD

Bueno, sinceramente me sorprendí bastante al ver la cantidad de reviews en el cap pasado... es decir...

¡12 reviews!

Dios, qué emoción xD

Bueno, quiero decir que el concurso Review #100 tuvo su ganador tsuki 1416 ¡Felicidades!

Ahora sí, respondiendo reviews~:

Giselle Lee Evans: ¿Te gustó? :3

shiku-mya: Añsdjflkjasldkfsd, si Ellie leyerá este review tuyo, me mataría xD qué bueno que te haya gustado~ kisses~

tsuki 1416: xD Aquí está tu conti :D

hikary-neko: Gracias, cuando vi que me enviaste review dije "Ya empezará con lo de mala" pero no! :D Y el cap fue corto xD este es larguirucho, ojalá te tardes muajajaja (?) xD Bueno... fuiste la #101... xDDD!

Julian & Jumbiie Hana Roth: ¡Sí! *sonidos de arpas* ¡Se casan! dñslafjlksdfñjlkasdfs y qué bueno que se jodieron, no quiero tener nada que ver contigo Julian .l. te amo Jumbiie~ xD no tanto como a Ellie (te amo, cariño, Jumbiie es sólo una amiga...)

Ellie77: ¡Corazón de melón! (?) xD Kid y Chrona son un amor~ me encantan~ salñfjalkasdlf Y no, Maka se quedará con el hermoso de Soul~ asdflsjdkfsd /m/ y bueno~ cariño~ hablaremos muchisimísimas más veces en Face porque estamos enamoradas(? :33 Te amo más de lo que tú a mi!

sdjh: Primero que nada, amo tu nombre LAL es tan gracioso~ me alegra que te haya gustado, ojalá este lo ames como yo~

Shikuespa: No fuiste la 100 u.u pero la 99 sí! xD Qué bueno que hayas subido! Ahora mismo iré a reviewar! (?

LaLa: Ola ke ase, LaLa? xD y cuando queiras te doy lecciones de ser social (?) Y todas queremos matar a Giriko! Maka es de Soul, desgraciado! Me agradó tu review xD y fue el más largo y coherente porque me amas(?) Ah, vale no.

I am: xDDDD Jajá! Me alegra que haya gustado y gracias por tu review! :3

TCHini: No fueron pensamientos pero la flor que le dio es una más hermosa~ Me alegra que hayas hecho todo eso, sólo por dejarme review c: me haces sentir especial~ :33

tsu: ¡Tsu! Holis! Hace mucho que no te veía, linda! Aquí está tu conti!

Bueno, esos fueron los reviews del cap pasado! Estoy contenta!

Nos queda un último capítulo... el epílogo.

¡En serio estoy contenta por haber tenido lectores agradables y graciosos como ustedes! Nos veremos en mis otros fic's, ya sea Cambios o The Real Cinderella.

Hasta el epílogo!

Los amo~

By.

Ren77 Miyamoto~