Ola ke ase?

Bueno, aquí un cap extra, pensaba ponerlo después pero... asdlñfjsdlñfkasd ¡tienen que leer esto! xD

Es exactamente lo que sigue después del último cap C:

Ya después va el Epílogo que todos anhelan (?)

Y con esto corto el lazo que da el fin a Rosas Rojas

Rosas Rojas no me pertenece, tampoco los personajes de Soul Eater.

Empecemos! c:


Capítulo Extra

—Sí —dijo con un hilillo de voz.

—¡Gracias a Dios! —exclamó él fervientemente. Bajó la cabeza y apresó los labios de Maka en un beso interminable, lleno de dolorida ternura e inequívoco amor. Al cabo de varios minutos, levantó la cabeza—. Sólo hay algo que necesito pedirte —le dijo con voz algo trémula.

—¿Qué?

—Aun corriendo el riesgo de parecer un poco despótico y demasiado exigente, si el indeseable de Popplefart no está fuera de esta casa dentro de exactamente tres minutos, voy a sacarle de una patada en el culo.

Maka abrió los ojos de par en par.

—¡Dios mío! Me había olvidado completamente del pobre Giriko...

—¿Pobre Giriko?

—Sí. Debo decirle que no acepto su proposición.

—¿Su qué?

—Giriko me pidió que me casara con él.

—Es hombre muerto —vaticinó Soul—. Voy a romperle hasta el último hueso de su maldito cuerpo... —Interrumpió su diatriba y dirigió una mirada fulminante a Maka—. ¿Cuándo te lo propuso?

—Ayer —contestó ella, haciendo un gran esfuerzo por ocultar su satisfacción ante el ataque de celos de Soul.

—¿Y no le diste un no inmediatamente?

—Bueno, no. Yo...

—¿Estabas considerando su proposición? —le preguntó en tono repentinamente sereno.

Ella extendió los brazos hacia él y ahuecó ambas manos alrededor del malhumorado rostro de Soul.

—No sería fiel a la verdad si te dijera que no pensé en ello, pero tenía la firme intención de decirle hoy después de la fiesta que no podía aceptar su proposición. Se lo diré en cuanto bajemos.

—Sigo teniendo ganas de partirle la cara —murmuró Soul entre dientes—. He visto cómo te besaba en la sien cuando salíais del bosque. Si a ese Popplepuss se le ocurre volver a ponerte las manos encima, va a saber lo que es el dolor.

Las comisuras de los labios de Maka se arquearon en una dulce sonrisa.

—Popplemore.

—Eso.

Maka rozó sus labios contra los de Soul, contraídos en una mueca de seriedad.

—¿Por qué no bajamos ya? Daremos a la familia la gran noticia y yo acompañaré a Giriko hasta la puerta. —Maka se colgó literalmente del cuello de Soul y le paso la lengua por el labio inferior.

—Una excelente idea —dijo él mientras la apretaba fuertemente contra su cuerpo. Pasó los dedos por los rizos de Maka y la besó, un beso que empezó tiernamente pero pronto se hizo apasionado.

—Soul —susurró Maka, agarrándose a los hombros de él mientras los ardientes labios de Soul descendían por el lado de su cuello.

Él rozó levemente con la lengua el trepidante pulso que latía en la base del cuello de Maka.

—¿Sí?

—Todo el mundo se estará preguntando qué estamos haciendo aquí arriba. Deberíamos bajar…—dijo sin mucha convicción.

Soul le dio un último y largo beso.

—Tienes razón. No podemos quedarnos aquí mucho más tiempo. Si no, acabaremos en tu cama. —Apretó la mano de Maka contra su brazo y empezó a andar hacia la puerta.

—Espera —dijo Maka, soltándose del brazo de Soul. Se agachó y recogió el ramillete de flores que él le había regalado. Se le había caído al suelo durante el beso y ahora estaba ligeramente aplastado—. No puedo dejarme mis flores —Se levantó y se acercó el ramo a la cara, inspirando profundamente—. Es el regalo más maravilloso que me han hecho en toda mi vida.

Soul le acarició tiernamente la mejilla.

—¿Sabes cuál es el regalo más maravilloso que me han hecho a mí? —le preguntó con dulzura.

Maka lo miró a la cara, la cara más atractiva e irresistible que había visto nunca. Lo quería tanto que hasta le dolía. Sacudió la cabeza.

Él se llevó la mano de Maka a los labios y le besó la palma ardientemente.

—Tú, mi amor, eres el regalo más maravilloso que me han hecho en toda mi vida.

Fin del Capítulo Extra.


Epílogo

Tres meses más tarde, por fin llegó la vigilia de la boda.

«¡Gracias a Dios!», pensó Soul mientras daba un sorbo a su copa de brandy en la biblioteca de la casa de Londres de su padre.

Esperar tres largos e interminables meses para convertir a Maka en su esposa casi lo mata. Habría preferido desposarla inmediatamente con un permiso especial, pero se dio cuenta de que sería sumamente egoísta de su parte negar a Maka el tipo de boda que se merecía sólo porque él no podía esperar a empezar su vida en común, por no mencionar lo mucho que le costaba no ponerle las manos encima. Además Maka insistió en que, por muchas ganas que tuviera de casarse con él, quería esperar a que se hubiera celebrado la boda de Chrona.

De modo que Soul tuvo que esperar tres terriblemente largos meses, durante los cuales tuvo que movilizar hasta el último ápice de su capacidad de autocontrol para abstenerse de hacer el amor con Maka. Se había volcado completamente en el trabajo para tener la mente y las manos ocupadas. Inmediatamente después de la boda de Chrona y Kid, que se había celebrado el mes anterior, Maka y el resto de los Albarn se habían trasladado a Londres. Mientras la casa de los Albarn estaba vacía, Soul lo organizó todo para que la repararan y la reformaran, y Maka se la había regalado a los recién casados como regalo de bodas.

Desde que Maka llegó a Londres, siempre parecía estar ocupada con la madre de Soul y Tsubaki preparando la boda. Soul se quejaba de no poder pasar más tiempo con su prometida, pero el mero hecho de tenerla cerca, sabiendo que dentro de pocas semanas estarían juntos, le llenaba de una dicha hasta entonces desconocida para él. Él se encargó de buscar tutores para Hero y Ragnarok y dedicó una considerable cantidad de tiempo a enseñar Londres a los chicos y a Patty mientras las mujeres ultimaban los detalles de la boda.

Joe estaba cómodamente instalado en la cocina de Soul, y Stein, resplandeciente con su librea granate y dorada, se encargaba de contestar a la puerta. Harvar estaba a cargo del mantenimiento del edificio, un trabajo que se tomaba muy en serio, tan en serio como su incipiente coqueteo con el ama de llaves de Soul.

Y ahora, por fin, después de tanto esperar, de tantas noches sin dormir, completamente solo, dando vueltas en su enorme cama y con el cuerpo tenso y dolorido, por fin iba a concluir la larga espera. Al día siguiente, Maka sería su esposa. Aquélla era la última y maldita noche que tendría que pasar sin ella. Apoyando las botas en una otomana, Soul cerró los ojos, recostó la cabeza en el respaldo de la silla y emitió un largo y sonoro suspiro de satisfacción.

—Pareces bastante satisfecho —dijo Wess mientras entraba en la habitación. Tomó asiento en una butaca orejera que había enfrente de Soul.

—Lo estoy —asintió Soul sin dudarlo. Miró a su hermano de arriba abajo. Durante los tres últimos meses Wess había experimentado un profundo cambio. Desde el horrible episodio con Cynthia, Wess había recapacitado sobre su vida y había hecho algunas mejoras espectaculares. Ahora se tomaba las cosas mucho más en serio y era mucho más responsable y, por primera vez en su vida, mostraba interés por cosas distintas de sí mismo. Había dejado de jugar y de beber en exceso. Siguiendo la sugerencia de Maka, Soul había encargado a su hermano la gestión de dos pequeños feudos. «Si le demuestras que crees en él y confías en él, estoy segura de que estará a la altura de tus expectativas.» Soul se tomó aquel consejo con un gran escepticismo, pero hizo caso a Maka y comprobó, para su sorpresa, que ella tenía razón. Wess estaba haciendo un trabajo admirable.

Wess levantó su copa en el aire y propuso un brindis.

—Porque, al fin, ha llegado tu última noche como solterón —dijo con una medio sonrisita.

—Amén —dijo Soul fervientemente. Tras tres meses de celibato, se sentía como si estuviera a punto de explotar.

Estuvieron varios minutos sentados en silencio, bebiendo brandy y observando la danza de las llamas. Al final, Wess rompió el silencio.

—Quiero... eh, quiero que sepas... —Empezó, pero se calló súbitamente.

Soul se volvió para mirarle y se sorprendió al ver que se había ruborizado.

—¿Sí?

—Quiero que sepas que durante los últimos meses... —Wess carraspeó—. Te agradezco mucho la confianza que has depositado en mí, Soul. Soy consciente de que nunca hemos tenido una relación muy estrecha y que, después de lo que pasó con Cynthia...

—Lo que pasó con Cynthia no fue en absoluto culpa tuya, Wess—dijo Soul con voz serena.

—Supongo que no, pero sigo sin poder evitar sentirme en cierto modo responsable.

—No lo hagas. Eso es agua pasada. Y no es necesario que me des las gracias. Me has demostrado que mereces mi confianza con tu trabajo y tu buen sentido de los negocios.

Volvió a hacerse el silencio; el único sonido en la habitación era el crepitar del fuego.

—Maka me cae muy bien —dijo Wess al cabo de varios minutos—. Es como un soplo de aire fresco.

—Sí, lo es. —«Aire fresco con olor a rosas.»

—Mamá se ha encariñado mucho con ella, y Tsubaki la quiere con locura —prosiguió Wess—. Pero lo más sorprendente de todo es la reacción de papá.

Soul soltó una risita.

—Sí. Parece un milagro, ¿verdad?

—Creo que papá ha caído bajo una especie de hechizo.

—Desde luego —asintió Soul—. Trata a Maka con una asombrosa ternura. Pero, en cierto modo, no me sorprende. Cuando conocí a Patty, recuerdo que me dijo que yo también iba a querer a Maka, que todo el mundo la quería.

—Vaya niña tan lista. —dijo Wess con una sonrisa.

—Muy lista.

—Es una lástima que Maka no tenga más hermanas —dijo Wess con tristeza—. Chrona ya está casada, y Patty es demasiado pequeña.

—Siempre te queda la opción de tía Marie —recordó Soul a su hermano con una mirada maliciosa—. Creo que me has sustituido en su lista de afectos.

Wess se rió.

—Es todo un personaje. Esta mañana se me ha salido un zapato cuando estaba en el salón y me he agachado para volvérmelo a poner. Tía Marie ha entrado en el salón como Pedro por su casa y me ha preguntado qué hacía. Yo le he contestado: «Se me ha salido el zapato.» Ella se ha sonrojado, me ha dicho: «Si insiste», y me ha dado un fuerte abrazo de oso. Luego me ha señalado con el dedo y me ha llamado joven desvergonzado.

Una sonrisa arqueó los labios de Soul.

—Sí. He heredado una pandilla bastante pintoresca.

—Y no te olvides de los perros —le recordó Wess—. Ya sabes, los tres sabuesos de Mayfair.

Soul resopló.

—No me lo recuerdes.

—Por lo menos no tendrás que preocuparte demasiado por que alguien pueda entrar a robar en tu casa con esas bestias dentro.

—Me siento completamente seguro —asintió Soul—. Me temo que la porcelana será la que se llevará la peor parte.

—Destrozarán hasta el último de los muebles que posees —le avisó Wess entre risas.

La imagen de Maka, riéndose y jugando con aquellos inmensos perros, acudió de súbito a su mente.

—Desde luego. Pero me compensa con creces, Wess. Créeme, con creces.


La boda tuvo lugar a las diez de la mañana del día siguiente en la catedral de San Pablo. Soul estaba de pie junto al altar, al lado de Wess, esperando con una impaciencia apenas disimulada a que Maka recorriera el largo pasillo de la catedral.

Patty llegó primero, sonriendo tímidamente y esparciendo pétalos de rosa. Cuando vio a Soul, miró disimuladamente a ambos lados y luego frunció los labios y le envió un beso. Soul miró rápidamente a su alrededor y le guiñó el ojo exageradamente, lo que provocó una risita sofocada en la pequeña.

Chrona fue la segunda en llegar, encantadora, con un vestido color melocotón claro. Sonrió a Soul mientras ocupaba su sitio en la parte delantera de la iglesia. Soul le devolvió la sonrisa y luego se quedó extasiado al divisar a Maka. Se deslizaba lentamente por el pasillo, con la mano apenas apoyada en el brazo de Ragnarok.

Soul contuvo la respiración y sintió que se le paraba el corazón. Vestida con un sencillo y elegante vestido de satén color marfil de cola corta, era la criatura más exquisita que habían visto los ojos de Soul. Largos y finos filamentos de los que colgaban esmeraldas y diamantes se entrelazaban entre sus rizos cenizos, titilando cuando los iluminaba la luz solar que entraba por las vidrieras de la catedral.

Pero fueron sus ojos los que cautivaron a Soul y lo convirtieron en su eterno prisionero. Aquellos hermosos ojos de un verde esmeralda lo miraban fijamente, luminosos, resplandecientes y rebosantes de un amor tan evidente que Soul se sintió profundamente abrumado. No estaba seguro de qué había hecho para merecer el amor de aquel hermoso ángel, pero iba a aceptarlo con los brazos abiertos, agradeciéndoselo a Dios cada día.

La ceremonia duró sólo un cuarto de hora y, cuando concluyó, Soul apretó la mano de su mujer («¡su mujer!») contra su brazo y la condujo triunfalmente hasta la puerta de la iglesia.

De vuelta a la casa de Londres, se sirvió un suntuoso banquete de boda, pero Soul apenas probó bocado. Lo único en que podía concentrarse era en Maka. Sus resplandecientes ojos verdes, su radiante sonrisa y aquel atractivo rubor que coloreaba sus mejillas cada vez que se cruzaban sus miradas por encima de la mesa.

Soul no podía esperar a tenerla sólo para él, y se felicitó mentalmente por su brillante plan de empezar la primera etapa del viaje de novios inmediatamente después de la comida. No tenía ningunas ganas de pasar la noche de bodas en una casa de ciudad atiborrada de gente, por muy a gusto que se sintiera con ellos. Aquella misma tarde viajarían a su finca del campo, donde pasarían una semana antes de proseguir el viaje de novios por Francia. Soul miró disimuladamente el reloj de sobremesa e intentó ocultar su impaciencia. «Ya falta poco. Muy poco.»


Tras dos horas que a él le parecieron años, Soul por fin ayudó a Maka a subir al elegante carruaje negro. Ella sacó la mano por la ventana y lanzó por los aires el ramo de rosas y pensamientos. El ama de llaves de Soul, visiblemente emocionada, lo cogió al vuelo.

Soul tomó asiento delante de Maka e hizo una seña al chofer para que se pusiera en camino. Los invitados despidieron a la pareja de recién casados agitando las manos en el aire y Maka les respondió con el mismo gesto hasta que desaparecieron en la distancia.

Soul la observó encandilado, el corazón golpeándole fuertemente contra la caja torácica, el pulso acelerado y descontrolado. Era suya. Por fin.

Ella le sonrió, con ojos brillantes, y a él se le cortó la respiración. Había tantas cosas que quería, necesitaba decirle y, sin embargo, no encontraba las palabras.

—La ceremonia ha sido hermosa, ¿verdad? —preguntó ella.

Él tragó saliva y asintió.

—Y en el banquete estaba todo delicioso. Todo el mundo ha disfrutado de lo lindo... —Su voz se fue desvaneciendo y su expresión se tornó seria—. Soul, ¿va algo mal?

Soul carraspeó. Tenía la garganta muy seca.

—No. Todo es perfecto.

—¿Estás seguro? Pareces...

—Te quiero, Maka. —Las palabras brotaron de su boca como el vapor saliendo a borbotones de una tetera hirviendo. Resopló, profundamente frustrado por su incapacidad para expresar los sentimientos que se agolpaban en su interior—. Cuando te he visto en la iglesia, avanzando hacia mí, estabas tan exquisita... Eres todo cuanto podría haber soñado. —Le cogió las manos y las apretó entre las suyas—. Me gustaría tener palabras para decirte lo mucho que significas para mí, lo mucho que has cambiado mi vida, lo inmensamente feliz que me haces.

—Lo sé, Soul —dijo Maka con lágrimas en los ojos—. Me lo demuestras cada día con las cosas tan maravillosas que haces. Tus acciones hablan de tu amor, y tu hermosa sonrisa me dice lo feliz que eres. Las palabras no siempre son necesarias.

Él sintió un gran alivio interior. Ella lo entendía. Ella lo sabía.

Sin dejar de mirarse mutuamente, él se sentó al lado de ella y ahuecó las palmas alrededor de su rostro. Rozó suavemente los labios de Maka con los suyos mientras el corazón le latía con fuerza, rebosante de un amor tan intenso que hasta le dolía. Cuando ella suspiró su nombre, él la rodeó con los brazos, ahondando el beso hasta que empezó a temblar del esfuerzo por contenerse.

Levantando la cabeza, Soul miró aquellas verdosas profundidades donde flotaba el amor. Amor por él. «¡Dios! ¡Vaya sensación!» Todo su cuerpo empezó a palpitar en respuesta, llenándolo de una acuciante necesidad de hacerle el amor. Justo allí. En aquel momento.

Una vivida imagen de Maka desnuda, ofreciéndosele, restregándose contra su cuerpo, relampagueó en su mente y lo obligó a ahogar un gemido. Apartó los brazos de ella de su cuello y colocó decididamente las manos de su amada sobre la falda del vestido de novia. Luego se alejó de ella al máximo en el asiento de terciopelo. Su esposa se merecía una noche de bodas en un lecho como Dios manda, con champán y luz de velas. Era un hombre capaz de controlarse. Podía esperar hasta la noche. Siempre y cuando dejara de tocarla.

En un intento de centrar la atención en otra cosa, Soul sacó un fajo de cartas del bolsillo.

—¿Te apetece jugar a cartas?

Ella se quedó boquiabierta.

—¿Estás enfadado conmigo?

—No.

—Entonces, ¿qué diablos te pasa? Decías que te morías de ganas por estar a solas conmigo y ahora que lo estás, ¿te apetece jugar a cartas?

Él le acarició la cara con ambas manos.

—Por supuesto que no me apetece jugar a cartas, pero no puedo seguir besándote.

—¿Puedo preguntarte por qué no?

—Porque te deseo desesperadamente. ¡Maldita sea! —Lo dijo como si fuera a explotarle el pecho, casi violentamente—. Si te vuelvo a tocar, no podré contenerme. Te mereces algo mejor que un rápido revolcón en un coche de caballos en marcha.

La comprensión se reflejó en los ojos de Maka, y la mirada que dirigió a Soul transmitía tal invitación sensual que Soul sintió que el deseo le hormigueaba en todos los poros. El sudor le perló la frente mientras luchaba por mantener el control.

—Si continúas mirándome de ese modo, amor mío, te desnudaré en menos que canta un gallo, te lo puedo jurar.

—¡Santo Dios! —Ella deslizó la yema de un dedo por el labio inferior de Soul—. ¿En menos que canta un gallo? ¿Cuánto dura eso?

Con una sola y sutil caricia, Soul perdió la batalla.

—Estás a punto de comprobarlo.

Con un hondo gemido, Soul deslizó los dedos por el cabello de Maka, esparciendo alfileres a diestro y siniestro. Apretó los labios contra los de ella en un beso desesperado y dolorido que les dejó a ambos sin aliento. Si no le hubieran temblado tanto las manos, indudablemente la habría desnudado en menos de un minuto. Los dos minutos y medio que tardó casi lo matan. A pesar de sus trémulas manos, él se desembarazó de su propia ropa en menos de treinta segundos.

—Maka —gimió Soul, cubriéndola con su cuerpo—. ¡Dios, cómo te quiero! —Su tacto era tan increíblemente reconfortante. Parecía que había pasado una eternidad desde que notó su piel contra la de ella por última vez. Cubrió la boca de Maka con la suya y jugueteó con la lengua, introduciéndosela y sacándosela frenéticamente en un baile amoroso que le hizo fluir la sangre por las venas a borbotones.

Soul intentó ir despacio, pero no podía. Estaba demasiado duro, demasiado excitado, se había contenido durante demasiado tiempo, la deseaba demasiado desesperadamente. La penetró con una larga embestida que le paró el corazón y arrancó un gemido entrecortado de su pecho.

Ella se apretó contra él, suspirando su nombre una y otra vez. Él sintió las oleadas del climax atravesando el cuerpo de ella y explotó su pasión. La explosión duró un momento interminable y fue tan profunda que Soul no sabía dónde acababa ella y dónde empezaba él. Se desplomó sobre ella, sin aliento, saciado y muy cerca de la muerte. Pasaron tres largos minutos hasta que fue capaz de levantar la cabeza y mirar a Maka.

Ella lo miró con ojos brillantes.

—Santo Dios, creo que me gusta bastante eso de un rápido revolcón en un coche de caballos en marcha.

Soul se tumbó al lado de Maka y le apartó un rizo rebelde de la frente con una media sonrisa en los labios.

—Ya te había avisado de lo que pasaría.

—¿Ah, sí?

Soul deslizó sutilmente un dedo por el puente de la nariz de Maka.

—He intentado comportarme como un caballero, esperando a tener una cómoda cama.

—Llevaba tres meses esperando, Soul. No quería esperar más tiempo. Además, la puerta del establo ya estaba abierta. Tú ya sabes a qué me refiero... No veía ninguna razón para prolongar más nuestra agonía.

Soul soltó una risita.

—Sólo tú podrías pensar en vacas en un momento como éste.

Un brillo malicioso iluminó los ojos de Maka.

—De hecho, no es precisamente en vacas en lo que estaba pensado.

—¿No?

Maka deslizó las manos por el pecho de Soul, luego le hizo cosquillas en el abdomen con las palmas y siguió bajando hasta que sus yemas rozaron su virilidad.

—Categóricamente, no estaba pensando en vacas. —musitó ella, y luego deslizó la lengua por el labio inferior de Soul mientras sus dedos rodeaban y apretaban suavemente el turgente miembro.

Soul gimió, sin acabarse de creer que volviera a estar duro como el hierro tan pronto, pero lo estaba. Empujó a Maka sobre la espalda y se colocó entre sus muslos.

—Sólo es un viaje de cinco horas y tenemos que recuperar el tiempo perdido durante tres largos meses, querida esposa —dijo él, deslizándose en su aterciopelada y acogedora calidez—. No podemos desperdiciar ni un solo segundo.

—No —dijo ella soltando un profundo suspiro—. Ni un solo segundo.


Los dolores de parto de Maka empezaron por la mañana exactamente nueve meses después del día de la boda. Soul deambulaba nerviosamente sobre la alfombra del despacho privado de su casa londinense intentando concentrarse en algo, cualquier cosa que no fuera el terror malsano que amenazaba con desmontarlo. Miró el reloj de sobremesa y se dio cuenta de que sólo había pasado un minuto desde la última vez que lo había mirado.

Alguien llamó a la puerta, y él la abrió tan bruscamente que casi arranca las bisagras de cuajo. Chrona estaba de pie ante él.

—¿Ya está? —preguntó Soul.

Chrona negó con la cabeza con una compasiva sonrisa en los labios.

—Podría durar varias horas más.

Soul se pasó las manos por el pelo.

—¿Varias horas más? ¿Es normal que dure tanto?

—Sí. —Chrona lo tomó del brazo y estiró delicadamente de él para sacarlo de la habitación—. ¿Por qué no vienes al salón? Tu madre y tu padre acaban de llegar, y Wess, Tsubaki y Black Star también están aquí.

Soul se paró en seco, frenando a Chrona.

—No estoy de humor para dar conversación a nadie.

—Soul, escúchame, por favor. Maka está bien. Todo va a ir bien. ¡Mírame a mí! Hace sólo un mes que di a luz y me encuentro estupendamente.

—Pero está tardando tanto...

—De hecho, sólo lleva un par de horas —dijo Chrona riéndose y volviendo a tirar de Soul—. El tiempo se te pasará mucho más deprisa si te distraes haciendo algo en vez estar aquí de pie, solo y mirando el reloj. —Tiró de él hasta que consiguió que se moviera.

Soul entró en el salón y olvidó momentáneamente su preocupación ante una visión que le alegró la vista. Patty presidía una mesa llena de tacitas de té instalada en el centro del gran salón. Habían traído sus diminutos muebles de la casa de los Albarn, y alguien se las había apañado para conseguir sillitas adicionales para la ocasión. Soul sospechaba que había sido su padre, pero el duque se negaba en redondo a admitirlo.

Alrededor de la mesita, con sus largos cuerpos hechos un ocho en aquellas diminutas sillitas infantiles, estaban sentados Wess, Black Star, Kid, Stein, Harvar y, lo más increíble de todo, el padre de Soul. Soul contuvo una carcajada al ver a su indómito padre sentado en una sillita rosa, con las piernas dobladas y las rodillas clavándosele en el pecho, y bebiendo té de una tacita del tamaño de un dedal.

—Te están esperando —dijo Chrona en voz baja, haciendo un gran esfuerzo por parecer seria.

Las expresiones de los semblantes de los hombres sentados a la mesa oscilaban entre el dolor, la sorpresa, la resignación y el horror.

—Odio esas asquerosas sillitas. —musitó Soul.

—Sí—dijo Chrona, con ojos maliciosos—. Ya me lo parecía a mí.

—Ya veo que no voy a obtener ninguna misericordia de tu parte. —dijo Soul en tono jocoso.

—Ni la más mínima.

Conteniendo un suspiro, Soul se unió al resto de los hombres y se aposentó con cuidado en la sillita que quedaba libre. Patty le dirigió una radiante sonrisa y le ofreció un dedal de té y una pasta, y él supo que había perdido la batalla.

No hacía ni un minuto que Soul se había sentado a la mesa, cuando un lacayo entró en la habitación.

—El médico me ha pedido que le venga a buscar, milord —dijo el lacayo, intentando poner cara de póquer ante la visión de su señor hecho un ocho en aquella diminuta sillita.

Soul notó que se quedaba sin riego sanguíneo en la cabeza. Se puso en pie de un salto, nada fácil con una sillita rosa pegada a las nalgas, y dijo con brusquedad:

—Quíteme esta maldita cosa de encima.

El lacayo se apresuró a liberarle. Soul salió a toda prisa del salón, subió las escaleras corriendo y a punto estuvo de tirar al suelo al médico al cruzarse con él en el pasillo.

—Enhorabuena, milord —dijo el médico con una cordial sonrisa—. La marquesa se ha portado espléndidamente. Ella está bien y su bebé, una niña, perfectamente. —Inclinó la cabeza en la dirección de la alcoba de Maka—. Le están esperando.

Soul corrió a toda velocidad por el pasillo y entró en la alcoba; el corazón le latía tan fuerte que pensó que, efectivamente, iba a desmayarse. La visión que le alegró la vista le hizo derretirse por dentro.

Maka estaba sentada en la cama, con un camisón limpio de algodón. Acunaba en sus brazos un pequeño bultito envuelto en una sábana de color rosa. Levantó la vista, vio a Soul, y una dulce sonrisa iluminó su rostro.

—Mírala, Soul. ¿No es preciosa?

Soul se acercó a la cama. Sintió que le temblaban las piernas. Se arrodilló, tomó la mano de Maka y le dio un cariñoso beso en la palma.

—¿Te encuentras bien, cariño? —dijo con un ronco susurro y luego carraspeó.

—Estoy bien —dijo ella con ternura—. Sinceramente, Soul. Me encuentro perfectamente.

Soul había oído historias sobre mujeres que habían fallecido en el parto. Muertes largas, angustiosas, tremendamente dolorosas. «¡Dios mío! —se había repetido una y otra vez mientras Maka estaba dando a luz—. Su misma madre murió al dar a luz a Patty.» Se le helaba la sangre sólo de pensarlo.

—Sinceramente, Maka, he pasado unos nervios de muerte —admitió él tímidamente.

Maka le apretó la mano.

—Me encuentro estupendamente. Sólo un poco cansada. Ahora ven y siéntate a mi lado para conocer a tu hija.

—Mi hija —repitió Soul en tono de reverencia.

Se sentó con sumo cuidado en la cama junto a Maka y miró dentro de la sábana. En cuanto vio el milagro que era su hija, se enamoró de ella. Su boquita de piñón se abrió en un inmenso bostezo.

—Es tan pequeña. —Alargó un dedo inseguro y le tocó la cara. Su piel era increíblemente suave—. ¡Dios mío, Maka, es preciosa!

—¿Estás decepcionado porque no ha sido un niño? Soy consciente de la importancia de un here...

Soul la hizo callar con un tierno beso.

—¿Cómo se te ocurre preguntarme algo semejante? Estoy encantado con mi pequeña. Y con su madre. Aceptaré agradecido todas las hijas que quieras darme. Las mimaré hasta la saciedad y dispararé a todo hombre que ose acercarse a ellas. —Su mirada volvió a quedarse prendada del milagro que era su bebé—. Mira qué bonita es. Tendré que alejar a sus pretendientes a bastonazos.

—No durante algunos años —dijo Maka con una sonrisa que irradiaba serenidad—. ¿Qué nombre le pondremos?

Soul tocó tiernamente la manita de su hija. La pequeña abrió el puño y apretó fuertemente sus perfectos y minúsculos deditos alrededor del pulgar de su padre. Una oleada del más puro amor le infló el pecho hasta tal punto que casi se le corta la respiración. De repente, se le hizo un nudo en la garganta. «Dios mío, otro ángel.»

—Creo que deberíamos ponerle un nombre que hiciera honor a su madre —dijo él tiernamente.

—¡Santo Dios! ¿No querrás ponerle Maka? —dijo ella con una risita—. Y no pienso seguir la tradición de los Albarn de poner a los hijos el nombre del lugar donde fueron concebidos. La verdad, no me hace ninguna ilusión que nuestra hijita se llame Carruaje.

Soul volvió a mirar su dedo apresado por la diminuta mano de la pequeña, ahora dormida, luego levantó la vista y miró a su hermosa esposa. Sintió que se le inflaba el pecho, y le dio un vuelco el corazón del profundo amor que le embargaba.

Una vez repuesto, cerró fuertemente los ojos y besó a Maka en la frente.

—Quiero ponerle un nombre en honor a su madre —repitió con un emocionado susurro—. Ángela, quiero que se llame Ángela.


;w; Mooooo~ ¡Se acabó!

El marqués Evans y la marquesa son felices por siempre con su pequeña Ángela.

Nuestros amados Kid y Chrona están casados y también tienen un pequeñín.

Black y Tsubaki... son unos loquillos!

Y el padre de Soul quiere a Makis~ sadñjlfjsdkfasd

Amó este libro y jamás me cansaré de decirlo, es de los primeros libros que he leído en mi pc y el segundo que leí de Jacquie D' Alessandro. Aprendí a escribir mejor gracias al libro y otros que he descargado~

Espero que este libro les haya gustado tanto como a mí!

Tengo 120 reviews de los cuales estoy orgullosa, eufórica y contenta. Gracias a esta adaptación conocí muuuuchas personas agradables y graciosas~

Así que... ¡a responderles!:

Julian & Jumbiie Hana Roth: xD ¿Felices? Chronita y Kidsito están juntos y con un bebé xD Y, cabrón, tengo pruebas de que estuvimos casados D_D asdñflsdkjfs Jumbiie~

Love Anna: Aquí está el final, final, final de Rosas Rojas. Me alegra que te haya gustado c: ha sido un placer entretenerte~

Nimbusmind: No te preocupes, lo bueno es que aparecer, no me parece grosero ni nada c: Ya sé, lo divertido era eso~ algunas personas creían que yo me equivocaba al editarlo, pero no! xD Era porque Soulsito no lo pronunciaba bien, el tontis, y Tsubaki... xD LAL Todos llegamos a odiar a Popple-lo-que-sea~ Aunque era un estúpido porque Maka sólo es de Soul... aslñdfjasklfs y bueno~ yo lo odié, y después... fue como mi payaso personal(? xD Y sí, la historia no sería igual sin Black... es nuestro dios! (?) Bromis. Patty tiene nueva muñeca para acompañar a la señorita Elizabeth xD y siempre la amé, era una ternurilla con todos~ era para comérsela con miel, azúcar, cajeta y... Dios, me dará diabetes... (?) Já, sí, al principio le iba a poner otro nombre, pero dije "Liz es perfecta para Ragnarok-chii" Y la puse xD Los sirvientes definitivamente van en mis favoritos, Harvar por las palabrotas que enseñaba a los mocosos(?), Stein por... tontis~ y Joe por sus palabguas. Me alegra que te haya gustado y espero que el epílogo te haya gustado C: También me extendí respondiéndote... ojalá mi esposa no se ponga celosa(?) xD

tsuki 1416: Olis(?) Todos aman a Soul~ aslñdfjaklsdf c:

TCHini: Me tardé en el epílogo! xD sdñjfalksdjfklasd y sí, te equivocaste, pero bueno, fue romántico c: añlsdfjlasdkd enserio fue tan rápido? xD LAL que mala costumbre tengo entonces... No eres la última en dejar review~ asdlñfjlaksdf xD Me alegra que te gusten los fic's que yo escribo c: y el de Mentiras creo que ya te respondí en otro fic, pero lo repito por si acaso, Mentiras está en Hiatus, es decir, pausado, no tengo inspiración para seguir la historia y si la llegara a volver a escribir la cambiaría totalmente. Espero te guste el epílogo, darling c:

Tsu: Me alegra que te haya gustado~ asdlñfjlsdkfjlsd y espero el epílogo también~ c:

AN-drex: ¡Aquí está tu lemmon! xD asñljkflskdjfsd Corto, pero está xDDDD!

Dany de Evans: xD Soy mujer... xD! Y tranquis, aquí 'tá la boda con lujo de detalles~ No necesitas anotarme en tu Death Note D: c:

Ellie77: Ola ke ase? respondiendo un review o ke ase? No espertubador, cariño, si lo haces tú, es hermoso (?) Iban a ser dos caps~ nunca te equivocas, amor. Pero decidí ponerlos juntos porque... no sé... caridad? (?) Aquí está el epílogo, amore~ todo lo que tú me pidas *kiss*(? xDDDDDDDDDDD Eres una loquilla en pensar esos nombres xDDDDDDD Hero Fernando, LAL Yo también te amo~

hikary-neko: ¡No! ¡No! ¡No te me casas! ¡Eres de mi posesión! (?) askfjñsdkljfsad xD

shiku-mya: C: Pequeñita~ Me alegra que te haya gustado el libro, me hace feliz~ Patty es un amor y Tsubaki... sí, como tú dices la p*ta ama xDDD Soul es un amor total, ojalá alguien como él me caiga a mí... *suspira* hermoso, rico y totalmente cool (?) xD Oh. My. God. Eres mayor que yo! Siempre creí que tenías 13 añitos o o ;w;! Tú forma de escribir es taaaaaan~ adorable que te quería comer! Ojalá te haya ido bien en tu examen, linda~

Bueno, con esto los despido mis queridísimos lectores.

Si dejan un review les responderé lo más rápido que pueda! Como ya no habrán más capítulos de RR les enviaré un PM, si no tienes cuenta, deja tu correo y te respondo C: claro, si tu quieres~

Me alegra haber compartido con ustedes este libro maravillosamente genial y que este epílogo les haya hecho sentir maripositas en el estómago... como a mí me hizo sentir *v*

Adiós Rosas Rojas, fuiste mi primer éxito(?) dsñaflkjsdlkfsd Espero ansiosa sus reviews c:

¡Los veré en otro de mis fics!

¡Hasta la próxima!

Los ama...

Ren Miyamoto.