5 de Junio de 1997
Querido Diario:
Oh, claro… ¡Ahora que Ginevra tiene novio, yo no existo!
Los únicos días que puedo hablar con mi amiga son los sábados y porque Harry está castigado.
Oh, es horrible.
Y no es que no la pase maravillosamente con Ron…
No, claro que no…
Pero es que las conversaciones ¿qué se yo, no fluyen?
Así que me paso todo el día con alguien que no entiendo ¡genial!
Rose y Malcom me han dicho que lo sienten, pero que necesitan estudiar para los exámenes. En realidad, sé que Malcom está obligando a Rose, pero ninguno me habla.
¡Y sigo escribiéndole a Rolffie, y sigue sin contestarme!
Nev se rehúsa a decirme de quién está enamorado y ¡no tengo a nadie más!
Así que… mi vida es horrible…
Hermione Granger…
19 de Junio de 1997
Querido Diario:
¡Oh, Diario!
Todo estaba bien, Harry y Ginny… Ron… yo… todos, pero…
Un día Ron me contó que Dumbledore había llamado a Harry.
Y luego, vino Cicatriz corriendo y nos dijo que Dumbledore se lo llevaría a buscar un Horrocrux, es decir, una de las sietes divisiones del alma de Voldemort.
Nos dijo a Ron y a mí que tomáramos Felix Felicis, compartido con Ginny. Dijo que nos despidiéramos de ella de su parte, como si fuera a morir. Nos ordenó que vigiláramos a Malfoy y a Snape y que les avisáramos a los miembros del Ejército de Dumbledore.
Y se fue.
Ron me miró a los ojos y me dijo:
- ¿Por qué crees que lucía tan serio?
- No lo sé, Ron… ¿haremos lo que nos dijo?
- Sí. Tú avísales a los miembros del ED y ve a buscar a Ginny. Yo vigilaré mientras tanto a Malfoy. Nos vemos en la Sala Multipropósito en media hora, Hermione.
- ¿Y la poción de la suerte?
- Llévatela tú. Si por cualquier razón – vaciló -… no puedes encontrarme, tómate la mitad y déjale a Ginny. Cuídate, por favor.
No tuve tiempo siquiera de abrazarlo, diario. Se fue corriendo.
Me metí la poción en el bolsillo y corrí escaleras arriba, buscando a Ginny.
- ¿De dónde vienes corriendo, Herms? ¿Acaso…?
No la dejé seguir hablando. Le conté todo, lo más rápido que pude, mientras con el Galleon falso del ED marcaba la hora de la reunión.
- ¿Y el estúpido de Potter se fue sin la poción? ¡Él la necesita más que nosotros, Hermione! ¡Debemos buscarlo y dársela!
Me detuve y miré a Ginny fijamente.
- Ginn, tú no entiendes cómo son las cosas con Harry, aún no. No podemos replicar, no hay opción. En primer año no se cuidó más que a nosotros, porque quería salvar la piedra filosofal. Yo hice todo lo que me pidió. En segundo, nunca le pidió a Ron que siguiera solo. Ron hizo todo por Harry. En tercero, no me pidió ayuda. Se la brindé, y rápido. Ron también lo hizo. El año pasado no quiso que lo acompañáramos al Ministerio. Lo hicimos de cualquier manera, y aunque él se esforzó más. Hicimos lo que necesitaba. Ginny, no me preguntó si quería la poción. Me dijo que me la tomara y que te diera. ¿Vas a cumplir con lo que quiere tu novio?
Ginn me miró con los ojos brillantes y me arrastró escaleras abajo.
- ¿Dónde dijiste que Ron nos esperaba?
…
Los únicos que estábamos ahí éramos Nev, Luna, Ginn, Ronnie y yo. Los únicos dispuestos.
- Bien. Neville, tú te quedarás conmigo – ordenó Ron -. Y tú también hermanita. Es sólo la segunda vez que estás en algo tan importante y quiero tenerte cerca.
Yo noté que Ginny se contenía a lanzar una palabrota contra su hermano.
- Como digas.
- Bien. Hermione, irás con Luna ¿estarás bien, verdad?
- Sí, Ron, por supuesto.
- Genial. Bueno… Harry dijo que la poción nos la repartamos entre nosotros tres, pero yo creo que no hay ningún inconveniente en que la repartamos entre los seis.
- Eso afectará en la duración, Ron – intervino Neville -. Y si Harry dijo que lo repartieran entre los tres es porque…
- Porque no sabía que ustedes iban a estar – mencionó Ginn -. Yo creo que debería ser para los seis.
- Yo no la necesito – dijo Luna -. Los minibubbers superdotados me protegerán. Ellos habitan donde se ha consumido la poción de la suerte.
- ¿Lo ven? Los minicomosellamen nos protegerán a Luna y a mí - Nev.
- Neville, no irás a creer ni por un momento que esas criaturas existen ¿verdad? Porque no son reales - dije.
- ¡Claro que existen! – Dijo Luna.
- Mira, Hermione. Si Luna dice que existen, yo le creo, y no me importa lo que tú opines.
- Gracias, Neville.
Luna le sonrió al Nev y éste se sonrojó ¿cómo no lo había notado antes? ¡Neville está enamorado de Luna, por eso siempre le sigue la corriente!
- Ya, no discutan – dijo Ron -. Nadie obligará a nadie ¿quieren tomar?
Luna negó tranquilamente con la cabeza, mientras Neville la imitaba.
- Bien. Ginny tú primero.
Ella tomó y vació un tercio casi perfectamente. Luego sonrió.
- Lo lograremos.
- Mione, tu turno.
- ¿No quieres tomar tú? Es que puedo tomar de más y…
- Si tomas de más, los bichos que protegen a Neville y a Luna me protegerán también – dijo Ron intentando animarme.
Suspiré y tomé un poco.
Sentí una naturalidad, felicidad… no sé… sentí que nada me podía salir mal.
- Adiós Ron – dije y, sin poder contenerme, lo besé en la comisura de los labios - ¡Suerte chicos!
Tomé a Luna del codo y nos instalamos fuera del despacho de Snape.
…
El tiempo pasó y Luna y yo hablamos.
Le pregunté si estaba enamorada (por Neville) y ella me dijo que el amor es muy fácil de sentir. Me dijo que me amaba, por ser su amiga.
El amor no es sólo para una pareja.
- ¿Pero no amas a algún chico como algo más que amigos?
- No lo sé. ¿Sabes? Hace tiempo que me estoy carteando con un chico de Durmstrang. Es amigo de uno de los chicos de ese colegio que vino para el torneo. Es muy… tierno y divertido. Y hace poco me dijo que aunque le pareciera extraño… ya sentía que me amaba. Él tiene el mismo concepto de amor que yo. Pero… yo ya no sé si lo amo como sólo un amigo…
No pudimos seguir hablando, porque llegó el profesor Flitwick corriendo, gritando que había mortífagos en el colegio.
Entró a la oficina de Snape, y un tiempo después el profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras salió.
- El profesor Flitwick se desmayó. Ayúdenlo.
Y se fue.
…
¿Sabes lo que pasó, media hora después?
- ¡Hermione, Luna, aquí están!
Eran Ron y Neville se dirigieron a nosotras, y los cuatro preguntamos a las vez
- ¿Están bien?
Nos abrazamos entre los cuatro y Ron preguntó:
- ¿Qué hacen aquí? Ustedes debían vigilar al profesor Snape, y él ya se ha ido.
- Es que el profesor Flitwick se desmayó, y nos quedamos con él. ¿Qué está pasando? – Dije yo.
- Hubo una pelea entre los miembros de la Orden y mortífagos – respondió Neville, y sentí como la poción dejaba de surtir efecto, y me daba miedo -. Harry volvió está bien. Yo lo vi. Ginny está buscándolo ahora. Debemos ir a la enfermería, nos llama McGonagall.
- ¿Por qué en la enfermería? – Preguntó Luna.
- Un hombre lobo atacó a mi hermano, Bill – la voz de Ron tembló -. Por eso.
Caminamos hacia allá.
Estaban Tonks, Lupin, McGonagall, Madame Pomfey, El Señor y la Señora Weasley, Fleur, y nosotros.
Al poco tiempo llegó Harry, tomado de la mano de Ginny, y nos informó lo peor: Diario… Dumbledore murió.
¿Sabes? Lo mató Snape, gracias a que Malfoy logró hacer entrar a más mortífagos. Malfoy es un mortífago, Harry tenía razón.
Y ahora que Dumbledore murió…
Nada será igual.
Oh, y a que no sabes: Tonks está enamorada de Lupin… es extraño ¿no? Todo así de triste y… el amor nace.
…
Ron, Harry, Ginny y yo permanecimos juntos.
Hasta el funeral de Dumbledore ¿sabes?
Harry terminó con Ginny, para protegerla. Teme que Voldemort le haga algo.
Claro, lo que pasa es que no halló ningún horrocrux. En su lugar, había un horrocrux falso, firmado por un tal R.A.B.
E intentado averiguar de él, pero no encontré nada.
Oh, y ¿sabes qué más? Snape es el príncipe mestizo, el dueño del libro que Harry usó durante todo el año.
Durante el funeral Ron estuvo a mi lado y me abrazó como nunca lo había hecho… diario, estoy en serios problemas: ahora estamos en guerra y yo necesito demasiado a Ron. Si algo llegara a pasarle… yo no lo soportaría.
Y eso es lo malo.
Ahora mi futuro es incierto y no sé lo que pasará. Debo prepararme para todo ¿no?
Harry, Ron y yo abandonaremos el colegio el año que viene e iremos en busca de los horrocruxes que faltan. Son siete, es decir que faltan cuatro… Del diario se encargó Harry en segundo año y de los otros dos, Dumbledore antes de morir.
Y ya es una decisión tomada.
El mismo día del funeral volvimos a casa. Ron a la suya, Harry a la de sus tíos y yo con mis padres.
- Escríbeme, Hermione, y cuídate – dijo Ron y luego me abrazó.
- Te quiero, Hermy. Gracias por tu apoyo – Ginny me besó en la mejilla con cariño.
Me despedí del resto de los Weasley, porque Harry ya se había ido y volví a casa.
He estado con mis padres ¿sabes? Pero he estado pensando en que éste año no los voy a ver… me voy a ir con Harry y Ron… y debo dejarlos en un lugar seguro…
Iré a ver a Rolf, le escribiré a Ron y luego te escribo…
Jamás olvides que te amo…
Hermione más que nunca Weasley...
28 de Junio de 1997
Querido Diario:
¡Feliz Cumpleaños!
Estás muy grande y… te amo mucho.
Rolf y sus padres no están. Han puesto la casa en alquiler y nadie sabe nada de los dueños anteriores ¿me tendrá miedo porque soy bruja?
Lamento no poder escribirte mucho hoy, pero estoy ocupada.
Te ama…
Hermione…
3 de Julio de 1997
Querido Diario:
Me he carteado con Ron:
…
Querida Estudiante:
¿Cómo estás? ¿Todo bien? ¿Tus padres?
Te escribo para saber cómo estás, y también porque debo decirte algo muy importante.
Sé que el correo puede ser vigilado, pero no se me ocurre ninguna otra manera… por eso he inventado éstos nombres difíciles de adivinar.
Para irnos con Seleccionado, debemos fugarnos de nuestras casas y lo sabes. Nuestros padres jamás lo aceptarían.
Por lo tanto… mira, yo ya tengo unas ideas, pero NECESITO que estés de acuerdo.
Para eso, tienes que aparecerte en mi casa.
Cuando puedas, en mi habitación. Da igual la hora.
Yo estaré subiendo y bajando constantemente y te esperaré.
Atte. Yo.
…
Por supuesto, le he respondido:
Querido Ron:
Creo que las identidades secretas son demasiado fáciles de adivinar. ¿Seleccionado? ¿Lo sacaste de Elegido, verdad? Y ni hablar de Estudiante…
Estoy bien, mis padres bien, todo bien.
¿Cómo estás tú? ¿Y Ginny? ¿El resto de tu familia?
Pues me apareceré en tu habitación el sábado 4 de Julio, a las 16.30 horas ¿estás de acuerdo?
Cuídate, te manda un beso…
Hermione…
…
Querida Hermione:
Es genial que podamos llamarnos por nuestros nombres, y pasaré de largo ese insulto de que las identidades secretas no eran ni tan secretas.
Yo estoy bien, aunque Ginny no. Está destrozada ¿Tú sabías que Harry terminó con ella? Mira, no lo mato (como bien me autorizaste) porque hay guerra.
Pero juro que cuando acabe, le partiré la cara.
Cambiando un poco de tema: estoy de acuerdo.
Nos vemos ese día a esa hora.
Ron…
PD: Éste será nuestro secreto, no se lo cuentes a nadie.
…
Así que… mañana iré a casa de Ron.
Ya me encargué de que mis padres tuviesen que salir, así que todo marcha bien…
Se despide,
Hermione…
10 de Julio de 1997
Querido Diario:
El día acordado fui a casa de Ronald.
Él estaba en su habitación.
- ¡Mione! – Me abrazó como lo había hecho el último día de clases y yo quedé muy sorprendida por tanta… ¿efusividad?
- Hola, Ron ¿cómo estás?
- Bien, genial, ¿tú?
- Bien… eh, gracias.
- De nada – se quedó un momento callado -. Te ves muy linda hoy.
Si hubiera estado comiendo algo, de seguro lo escupía. Pero como tenía la boca vacía, sentí que me sonrojaba… mucho.
- Gra... gracias. Eh, sí, esto… humm… - me había olvidado el motivo de la visita por esa simple frase -. Claro, ¿qué vamos a hacer para… fugarnos?
Él me sonrió, y al verlo a la cara noté que también estaba sonrojado.
- Bien, mira he estado averiguando en unos cuantos libros de…
- ¿Tú averiguando en libros?
Él frunció el entrecejo, con la expresión que siempre pone cuando me va a replicar con algo hiriente. Luego, respiró profundo y volvió a sonreír, como si nada.
- Eso fue lo que dije. Averigüé en libros de medicina que hay una enfermedad llamada "spattergroit", y como mi familia no puede esconderse mientras yo me voy y necesito una excusa para no asistir a Hogwarts este año, decidí contraer esa enfermedad.
- ¿Qué? ¿Piensas enfermarte para no ir a Hogwarts de una peste altamente peligrosa con la que puedes morir? ¡Así tampoco podrás venir con nosotros!
- No has entendido, Mione – dijo riendo -. Voy a hacer parecer que contraje esa enfermedad.
Me explicó que tiene un ghoul que con unos cuantos y simples arreglos, parecerá él enfermo. ¿No es un genio?
Lo mejor, es que es un genio que me llama Mione.
Ya convenció a los gemelos para que lo ayudaran, y piensa pedirle ayuda a su padre quien seguramente colaborará.
Pero la Señora Weasley y Ginny no lo sabrán.
- Lo único que necesitamos ahora para irnos, es que tú… bueno ¿les harás creer a tus padres que te fuiste a Hogwarts como un año más?
- La verdad, creo que no. Porque no sabemos cuanto tardaremos. Podemos tardar años ¿Sabes? ¿Y qué pasará entonces, les haré creer a mis padres que morí?
- Es cierto, debe haber otra solución…
- Mira, Ron – suspiré -. Lo he estado pensando y creo que lo mejor sería que mis padres no supieran nunca más de mí…
- ¿Dices algo como fingir una discusión con ellos y volver años después?
- No lo sé…
- Podrías decir que soy tu novio y que nos fugaremos para casarnos.
Reí y él sonrió.
- No, no creo que mis padres lo crean. Además, mi padre te mataría a que es muy celoso. Y te necesito vivo.
- Okay… ahora seriamente, ¿alguna idea?
Suspiré. Claro que tenía una.
- Voy a borrarles la memoria, para que crean que jamás existí. Que jamás tuvieron una hija. Para que sean felices y huyan del peligro.
Sentí cómo la voz se me quebraba y las lágrimas hicieron su teatral aparición.
- Oh, Mione – Ron me abrazó de nuevo y con su mano me limpió las lágrimas.
Pero el hermoso momento fue horriblemente interrumpido.
- ¡Ron, abre la puerta! ¡O la abriremos nosotros! – Era la voz de George (o Fred), que seguramente estaría acompañado de Fred (o George).
- Escóndete en el armario - susurró Ron.
- ¿Qué? ¡No! Yo no puedo…
- Sí, y lo harás. ¿En el ropero o bajo mi cama?
Corrí al armario y me encerré. La puerta se abrió con el ruido de un golpe.
- ¿Por qué tanta agresividad?
- Nosotros somos los de las preguntas – gemelo uno.
- Exacto ¿qué hacías encerrado en tu habitación? – Gemelo dos.
- ¿Yo? Nada. No sé que es lo que…
- Te oímos hablar con alguien – uno.
- Yo… ¡hablaba solo!
- ¿Qué? – Gemelos.
- Estaba… repasando en voz alta… eh… el examen de aparición que reprobé – mintió mi pelirrojo favorito -. ¿Qué hay de malo en eso?
- ¿O será que estabas repasando lo que dirás cuando te reencuentres con tu amorcito? – Gemelo dos.
Yo sentí que me sonrojaba ¿su amorcito? ¿A Ron le gustaba alguien? O peor: ¿tenía novia? Se escucharon varias imitaciones de besos que me recordaron espantosamente a Lavender.
- Cállense – ordenó Ronnie.
- ¡Oh, Fred! – Dijo quien, evidentemente era George - ¡Está de mal humor porque no ha visto a leahiongieii!
Lo que dijo el hermano de Ron no tuvo sentido, pero intuí que Unicornio le había tapado la boca con la mano.
- ¡George! ¡Ahora no quiere que digamos el nombre de eijaongiy ehiinmer!
Nuevamente, la mano de Ron parecía haber bloqueado la boca del otro hermano.
Los gemelos se carcajearon, y uno (a cuál no identifiqué) le aconsejó:
- Debes decirle que te gusta ¿o también evitarás que ella diga su propio nombre?
Festejaron el chiste unos segundos más y se fueron.
Ronald cerró la puerta con una patada.
- ¿Ya se fueron? – Murmuré.
- Sí, ya puedes salir.
Obedecí y vi a un Ron muy sonrojado.
- Eh… ¿puedo hacerte una pregunta?
- ¡No! – Dijo Ron groseramente. Fruncí el entrecejo -. Perdón – dijo al ver mi expresión -. Pregunta… lo que quieras – añadió, como si estuviera recordando algo horrible.
¿Me había pedido perdón por una mala actitud? ¿Me había dejado preguntarle? Sí, Diario, yo también pensé que el mundo acababa ese día.
- Yo… no importa, si no quieres contarme…
- No, pregúntame… lo siento.
- Claro… eh… Es que, por lo que dijeron los gemelos ¿te… te gusta alguien? Quise decir ¿una chica, no?
Ron se puso aún más colorado (si entraba en lo posible), pero luego rió... nerviosamente.
- Pues ni modo que me gustara un chico.
Reí forzosamente, casi mecánico, y le sonreí.
- Sí, es cierto. Pero… ya me entiendes.
- Eh… sí…
- ¿Sí? Es decir ¿Sí, qué?
- Sí, me gusta… eh… una chica.
Mi corazón casi galopaba. Es decir, ¡yo lo amo! Si él siente algo por otra… no lo sé ¿muero? Pero es que… ¿puedo ser yo?
- Y… ¿puedes decirme… no sé… quién es?
- Eh… yo creo que…
Obviamente, estaba buscando alguna manera amable de decirme "no te lo diría ni borracho".
- Creo que me propasé, es demasiado personal. Lo siento.
- No… no lo sientas, pero… te lo diré algún día, pero no hoy ¿de acuerdo?
- Sí, claro – le sonreí, sintiéndome conforme -. Bueno ¿en qué íbamos? O, claro. Pues… no quiero estar sola cuando les borre la memoria a mis padres ¿sería mucho pedir que vinieras conmigo?
- No, claro que no. Yo estaré ahí. Contigo. ¿Puedes venir a buscarme? Y nos aparecemos juntos…
- Sí, claro. Bueno… nos vemos en una semana, Ron.
Iba a besarlo en la mejilla, pero él besó la mía primero.
Realmente eso me sorprendió… mucho, y me dejó un tanto mareada. Ya sabes: por más de que ya lo he besado en los labios… estos pequeños ¿avances? Son mucho más significativos para mí.
- Cuídate, Hermione. Y… cualquier cosa que necesites. Aquí estoy.
- Gracias, Ron. Adiós.
Y me desaparecí.
…
Bueno… he preparado un viaje a Australia y hospedaje allá… una linda casa.
Lo único que quiero es que mis padres sean felices y sobrevivan a la guerra. Si yo no sobrevivo… ellos podrán seguir, como si nada.
Estoy aprovechando al máximo mi tiempo con ellos. Son los mejores padres que pude haber tenido.
No importan ya las reglas y lo rectos que fueron. Valió la pena, después de todo no soy tan mala. Los extrañaré muchísimo.
Pero todo por Harry Potter, el mundo mágico y… y Ron. Porque cuando la guerra termine le diré que lo amo.
Porque todo terminará. Tiene que terminar.
Y pase lo que pase, me aseguraré de vivir para decirle a Ron todo lo que siento.
Hermione…
PD: Mañana voy a borrarle la memoria a mis padres.
17 de Julio de 1997
Querido Diario:
Bueno, fui a buscar a Ron a su casa. Me saludó con un beso en la mejilla (como ya va haciéndoseme costumbre) y nos aparecimos en mi casa.
- ¡Papá, Mamá! ¡Llegó visita!
- ¿Visita? ¿Quién, hija? – Preguntó mi madre.
- Ron, Ron Weasley ¿lo recuerdan?
Llegamos a la sala de estar, donde se encontraban mis padres.
- Hola, señores Granger - Ron les tendió la mano muy respetuosamente a ambos -. Su casa es aún más bonita de lo que la recordaba.
¿Ronald Weasley haciéndoles un cumplido a mis padres? Sí, Diario, el mundo se está volviendo loco.
- ¿Qué hace éste niño aquí, Hermione?
Seguramente no fui la única que notó el tono de mi padre. Reprobatorio.
- Pues… vino a visitarme. Es mi amigo, pa, y los amigos te visitan.
- No seas antipático, Hugo – lo reprendió mi madre -. ¡Si éste chico es todo un caballero! ¿Quieres tomar algo, Ron?
- No, muchas gracias señora Granger.
- De nada, querido, un placer.
Noté la mirada de mi madre. Los ojos le brillaban.
- Vamos a ser sinceros ¿estás de acuerdo, chico? – Hugo Granger es terco cuando quiere.
Ron se puso rojo y nervioso.
- Sí, claro.
- ¿Tienes alguna segunda intención con mi hija?
El rostro de Ronnie llegó al punto más intenso, me daba calor verlo. O quizás era porque yo también estaba igual de sonrojada.
- ¡Papá! ¡Ya basta, deja a Ron en paz! ¡Es mi amigo, como Rolf!
"Como Rolf"… la comparación tranquilizó bastante a mi padre. Él confía en el chico Scamder.
Ron me miró con cara de no-entender, y supuse que no recordaría a Rolffie.
- Rolf es uno de los amigos ¿cómo lo llaman ustedes? Ah, sí, muggles… es un amigo muggle de Hermione – se apresuró a comentar mi madre.
- Oh… sí, lo recuerdo. ¿Ese muy alto?
- Sí, el mismo – afirmó mi padre mirando aún recelosamente a Ronald.
- Bueno. Papá, mamá, si bien Ron no ha venido con segundas intenciones – dije mirando a mi padre -, ha venido a… ayudarme a despedirme de… ustedes.
- ¿Qué? – Dijo Hugo Granger.
- ¿A dónde vas, pequeña? – Preguntó alarmada mi madre.
- El mundo mágico ha entrado en guerra – informó Ron -. Todas esas desapariciones, muertes de muggles… son por los mortífagos, los seguidores de quien-no-debe-ser-nombrado. Y la única manera de que todo termine es… combatir.
- ¡Mi hija no irá a la guerra! Primero que nada es una mujer, y ¡es muy pequeña! Ni siquiera tiene dieciocho años y…
- Papá, soy mayor de edad en el mundo mágico.
- ¡Me importa un cuerno ese mundo, Hermione! ¿Me entiendes? ¡Yo dejé que fueras a ese colegio aunque tenía miedo, porque creí que era lo mejor para ti!
- Y no se equivocó, señor. Hermione es una mujer alucinante, gracias a usted. Pero…
- ¡Tú no me dirás que es lo que le conviene a mi hija, muchacho! – Gritó mi padre, a punto de golpear a Ron. Él no retrocedió.
- ¡Deja de gritarle a Ron, papá! – Intervine -. Él sólo vino a acompañarme, para que no me fuera tan… difícil. Pa, Harry Potter, mi otro amigo, corre peligro de muerte. El mago tenebroso más peligroso de todos los tiempos va tras él. Y tengo que ayudarlo.
- ¡No, hija, no tienes qué! ¡Yo no te lo permitiré! ¿Entiendes? No te dejaré morir.
- Hermione va a estar bien. Y no morirá, se lo prometo. Dejaré que me maten a mí si es necesario, pero ella estará bien.
- Hugo, tranquilízate – ordenó mi madre con la voz peligrosamente serena -. Hija, no puedes irte. Nosotros no sobreviviríamos sin ti ¿sabes? Eres todo para nosotros. Eres nuestra única hija y te amamos más que a nada en el mundo.
- Ya lo sé, mami. Yo también los amo. ¡Pero no dejaré a Harry ni olvidaré el mundo mágico! Ya estoy demasiado involucrada, y pertenezco a allá. Como Ron y como Harry.
- Señora, se lo juro por todo lo que tengo, todo irá bien. Yo tampoco quiero que Mione corra peligro, pero la verdad es que dudo que esté más segura aquí con ustedes que con nosotros. Y no dudo de su capacidad. Pero la magia es muy poderosa y peligrosa. Yo puedo cuidarla.
- ¡No, no puedes muchacho! ¡Eres sólo un niño!
- Tiene mi edad papá, y ambos somos mayores de edad. Y yo ya tomé una decisión.
- ¿Nos dejarás, hija? –Preguntó mi madre llorando - ¿Solos y sin un motivo por el cual vivir?
- Yo… les borraré la memoria. Pensarán que yo jamás nací. Y así… vivirán felices.
Mis padres pusieron una cara de horror que jamás había visto en ellos. Comprendieron la magnitud de la situación.
Saqué mi varita y apunté a mi madre, mientras Ron hacía lo propio con mi padre.
- ¡Desmaius!
El encantamiento fue pronunciado por ambos al mismo tiempo y mis padres cayeron en el sillón.
- ¡Oh, Ron!
Él me abrazó inmediatamente, como sabiendo lo que iba a pasar. Comencé a llorar.
- Ya, Mione. Todo irá bien. Ya verás que la guerra terminará y volverás con ellos muy pronto.
Luego de que me tranquilicé (cosa que llevó bastante tiempo), abracé a los cuerpos de mis padres una última vez y lo besé.
- Lo siento mucho, mamá, papá. Pero quiero que estén bien.
Les modifiqué la memoria y les puse todo el invento de vida que había planeado.
Ron estuvo a mi lado todo el tiempo, susurrando palabras alentadoras. Cuando terminé subimos a mi habitación y pusimos todas mis cosas necesarias en dos baúles. Y desaparecimos los muebles, para que no quedara pista de mí.
Saqué todas las fotos que había y me las guardé.
- ¿Tienes todo?
- Sí.
- Bien. Iremos a mi casa y diremos que has llegado de visita como cualquier año. Esconderemos uno de los baúles bajo mi cama, para que no resulte sospechoso.
- Ron, hemos tardado como tres horas ¿crees que tus padres no notaron tu ausencia?
- No, claro que no. Les conté a Fred y a George que iba a venir a verte porque me necesitabas. No les dije el por qué. Ellos se encargarán de que mis padres no me busquen y les harán creer que estoy en mi habitación. Vamos.
- Gracias, Ron. Muchísimas gracias por todo – lo abracé con mucha fuerza.
- De nada. Estoy aquí para ti y contigo.
Nos aparecimos en la habitación de Ron, escondimos un baúl, y bajamos las escaleras.
- ¡Mamá, papá! ¡Llegó una visita!
Molly Weasley me vió y corrió a abrazarme.
- ¡Hermione, querida! ¿Cómo estás?
- Bien, señora Weasley – dije intentando que no viera mis ojos, porque de seguro estaban rojos e hinchados -. ¿Usted?
- Bien, querida. ¿Quieres un té o algo? Estás muy delgada…
- Sí, por favor.
Ella se fue y Ron y yo quedamos solos.
- Mi padre debe estar en el trabajo y Fred y George… no sé, en su habitación. Ginny de seguro está – apretó los puños y se puso rojo de la ira -.
- ¿Tan mal se encuentra?
- Nunca la vi así. No la veía llorar desde que… éramos pequeños. Soy el único que sabe el por qué, pero no puedo decirles "está así porque yo dejé que mi mejor amigo se metiera con ella y luego la dejara". Primero porque es una muerte asegurada, y segundo porque es un tema personal de ella. No puedo meterme.
- Es cierto, todo irá bien Ron.
- Lo sé, Mione, gracias.
Y otra vez me estaba abrazando.
¿Sabes? Ya se me ha hecho costumbre sentir su aroma a miel cerca de mí todo el tiempo.
- ¡Oh! ¡Que hermosa pareja! ¿No piensas lo mismo, George?
- Totalmente de acuerdo ¿para cuándo será la boda, Fred?
- Hola a ustedes también – dije bufando. Ron rió de mi chiste.
Luego de hablar con los gemelos y tomar el té con la señora Weasley, subí a la habitación de Ginny.
Ella estaba en su cama acurrucada.
- ¡Te dije que no quería nada mamá! ¡Vete y déjame sola de una vez!
- No soy tu madre, Ginevra. Y por cierto, deberías tratar mejor a la señora Weasley.
- ¿Hermione?
- ¿Quién más?
- ¡Oh, Mione!
Al igual que su hermano (es mal de familia) se echó a mis brazos con mucha facilidad. No me dijo nada, y yo tampoco le hablé. Le abracé en silencio, como sólo las amigas sabemos hacer, y dejé que ella se sintiera tranquila, segura… con alguien a quien confiarle todo.
- De verdad que tu madre no tiene la culpa, ni tus hermanos.
- Lo sé – noté que luchaba por no llorar -… Pero es que fui una tonta ¿En qué estaba pensando? Él… era demasiado para mi final feliz…
- Ginn, amiga, éste no es el fin. Solamente un principio confuso, ya verás que… todo terminará, la guerra… todo. Y Harry volverá contigo. Porque te ama, sé que lo hace.
- ¡Si me amara no me dejaría, Hermione! Sola… sin él… vacía… Sola otra vez. Nunca debí haber conservado esas estúpidas esperanzas, tenías razón, debí olvidarme de él… "Me gustas mucho" fue lo que me dijo siempre. Jamás dijo que me amara, Mione, nunca. Yo siempre dije que lo amaba, porque… porque lo amo.
- Harry quiere protegerte. Sólo… lo único que desea es que después de la guerra sigas con vida.
- ¿Él va a ir tras Voldemort, Hermione? ¿Es verdad que es el elegido? ¿Debe matarlo?
- Yo… Ginn, no puedo decírtelo, es…
Ella se tapó la boca con las manos y comenzó a llorar.
- Oh, no, por Merlín. ¡Va a hacerlo!
Y se fue corriendo… ha estado así todo éste tiempo.
No me ha hablado, nos evita.
Oh, y Fred y George no me dejan en paz ¡como saben que Ron me gusta, se creen en el derecho de no dejarme sola ni un minuto en paz con él!
A demás se acerca la boda de Bill y Fleur, y la señora Weasley nos tiene todo el día trabajando, como intentando evitar que Ron y yo hagamos planes para irnos. Creo que tiene serias sospechas.
Todo está listo para cuando Harry, Ronnie y yo debamos irnos a buscar los horrocruxs. Sólo necesito tranquilidad.
¿Sabes? He encontrado a Ron leyendo, muchas de las veces que voy a su habitación, y cuando me ve esconde rápidamente el ejemplar. ¿Qué será?
Quizás lee algo a cerca de magia tenebrosa como para saber lo que combatimos y no me dice porque no desea preocuparme.
Sí, eso debe ser.
Bueno, rescataremos a Harry de la casa de sus tíos (aún no sé cómo) pero si alguno de los miembros de la Orden del Fénix llega a prohibirme participar, juro que no respondo a mis actos.
Hermione Gran… oh, no… ya no llevo ese apellido, no tengo padres...
Bueno, gracias a tooooooodos los reviews!!!
vanessaa!: muchas gracias! tu relato me encantó!! jajaja.
weasleymadchen
Susy Snape: Gracias, espero que reflajara lo que yo imaginé como perfecto. Besitos
Lily Masen de Lioncourt
danielaweasley
aLma de medianoche
ANITA ROCIO
Daniiielaa098
nena weasley granger
XxXHermione WeasleyXxX
Zanella Misaki: Muchas gracias por leerme, besooo! '.'
La ganadora del desafío avril3potter3and3xD es.... vanessaa!
El desafío avril3potter3and3xD de hoy es............................... Escribir una pequeña historia de cómo conocería yo a J. K. Rowling, en un concierto de Avril Lavigne (bueno, es mi sueño, qué más da jajajaja).
YA ESTÁN LOS PREMIOS DE LAS GANADORAS DE LOS DOS PRIMEROS DESAFÍOS, CHÉQUENLOS EN MI PERFIL. Vanessaa!, falta el tuyo, pero ya estará. Besito :).
En el próximo capítulo de "Diario Intimo de Hermione Jane Granger"...
- ¿Ya tienes todo ideado?
- Por supuesto ¿con qué clase de pebluqueda crees que estás hablando?
- Peluquera.
- Sí, eso mismo. Le hice unos… pequeños ajustes a tu vestido.
¿Pequeños ajustes? Diario, le puso un escote muy exagerado en la parte delantera, y dejó la espalda descubierta. ¡Cree que soy una nudista!
*xD*
Sus manos en mi cintura, mientras que las mías descansaban en su cuello.
Muy cerca. Eternos segundos.
- ¿Quieres bailar conmigo? – Susurró en mi oído. Escalofrío instantáneo.
- ¿Qué? – Amnesia temporal.
- Quería saber si de verdad deseabas bailar conmigo, y no lo hiciste porque te obligué. Lo siento.
*xD*
- ¿Y Harry?
- Aquí, a mi lado. Está dormido.
- ¿Seguro que está bien?
- Sí, Hermione ¿quieres que le revise el pulso también?
Reviewsssssss pliss!!!
