Esa mañana el cielo lloraba de una forma un tanto escandalosa. Sakura escuchaba la lluvia mientras pensaba como haría para llegar a la preparatoria lo menos mojada posible. Ese día, Shaoran la pasaría a buscar luego de lo sucedido la jornada anterior, así que también se lamentó por como iba a mojarse él también.

Una vez que su padre y hermano se hubiesen ido, Shaoran llegó a la puerta con cara de muy pocos amigos.

- Si la lluvia sigue así, iremos a la preparatoria en canoa- sentenció mientras se quitaba los zapatos y los dejaba en el hall.

- ¡Viento!- llamó Sakura y observó como minutos después viento descendía flotando por las escaleras y llegaba a ella.

- Llave que guardas el poder de mi estrella muestra tu verdadera forma ante Sakura quien acepto esta misión contigo.¡ libérate!

Shaoran se sintió mucho más reconfortado al ver como el viento le había secado toda la ropa y rostro. Una vez que Viento volvió a ser carta, ella no pudo evitar reírse ante los pelos sumamente despeinados de Shaoran y sus mejillas un poco ruborizadas.

Ella se acercó para que el la abrazara y se dieron el hermoso beso de buenos días que tanto anhelaban. Todos los sentidos elevados y todas las pausas necesarias. Y solo tenían 15 años…

- Pero que hace el mocoso tocandóte así? – aulló Kero interviniendo en el medio de ambos para separarlos.

Mientras que Kero y Shaoran tenían la típica discusión de: a quién le dices mocoso?- a ti insolente, Sakura volvió a su habitación y se terminó de vestir, llegando a tiempo para terminar la discusión entre el guardián y su novio.

¡Basta, Kero!- le ordenó.

Abrieron la puerta y vieron pasmados como no solo seguía lloviendo, sino que ahora había viento y rayos.

Ay, noooooo…

Si tan solo hubiese una carta que fuera para protegernos- se lamentó Shaoran.

- ¿Y que tal si haces una?- le sugirió Kero-. Hace mucho tiempo que no creas una.

¿Así como la nada?

Ten confianza y saldrá bien – le recomendó Shaoran.

El chiquillo tiene razón. Eres una gran bruja y no me cabe duda de que lo podrás lograr!

Antes de que comenzara la repetida discusión, Sakura sacó nuevamente la estrella y la llamó a su servicio.

- Ahora concéntrate en tu meta: no mojarte. Y tan sólo dí en voz alta las cualidades que quieres en la carta.

- Estrella que fuiste convertida por mí, da vida a una nueva carta capaz de permitir que nos proteja. Yo te creo, Resguardo!

La estrella comenzó girar mientras daba a la luz la existencia de esa nueva carta. Una vez que adquirió su clásica rectangular forma, Sakura la miró un tanto pasmada.

¿Qué te sucede? – preguntó Kero.

- Es que acabo de recordar que ya tenía una carta parecida a esta: Escudo.

- No necesariamente las utilizas para lo mismo. Agua y Lluvia pueden parecer lo mismo, pero no lo son.

Una vez que llamó a la carta, se sintió levemente envuelta por una especie de carpa invisible que se adhería a su cuerpo. Ambos partieron de la mano refugiados de la lluvia.

- Nada más romántico que una caminata bajo la lluvia pero protegidos- sentenció él con sarcasmo, mientras Sakura lo abrazaba y le daba un divertido beso en la mejilla.

- Hoy sería un día ideal sino tuviéramos matemáticas- murmuró amargada.

- No todo es pachanga en la vida. ¿Pero me vas a decir que te amargas por esa materia cuando estás junto a mí? Mujer, tus prioridades me asustan.

- No es eso, Shaoran- dijo Sakura entre risas-. Pero es que esa materia la aborrezco. Es mi cruz.

- No eres para nada exagerada, flor de cerezo.

- Tú porque tienes suerte de que los números te quieran demasiado. Y que le gustes a la profesora.

- ¿Celosa?

- Solo recalco que no es justo.

- ¿Qué puedo decir? Les atraigo a las mujeres- dijo, ignorando la evidente trompa de elefante que Sakura tenía en su rostro-. Un chico con carisma, inteligencia, guapo…

- Si, si…ya entendimos- dijo un tanto exasperada ante el único rasgo de él que hacía enojar a Sakura enormemente.

- ¿Soy yo o está haciendo un poco más de frío?

- Es cierto…- secundó Shaoran.

El viento les impedía moverse con mucha rapidez y la ida y vuelta del viento les imposibilitaba ver con claridad. Sakura pensó con ironía el no haber pedido que la carta fuese también una especie de abrigo. Se acordaría mas tarde de arreglar eso más tarde…Pero algo la hizo detener por completo de su pensamiento. ¿Qué figura extraña se había puesto en su camino para impedirle el paso?.