Un ángel bajó del cielo para tropezarse con la dulce Sakura. O eso creía ella porque no pudo deducirlo del todo ya que se encontraba tirada sobre el suelo. A primera vista, parecía ser Yue pero oscuro. Le colgaban largas túnicas azabaches y tenían los ojos de un color fucsia. Esa criatura se acercó levemente a Sakura y quedó a la altura de sus ojos. Por unos segundos, vio como ese ángel sonreía. Pero no era una sonrisa maligna o alegre, era solo una sonrisa. Tuvo que observar un par de veces más para darse cuenta de lo mucho que admiraba a esa sonrisa. Esa sonrisa luego decaía y se volvía traviesa, casi maligna.
De repente, sintió como toda su sangre se helaba y como su corazón detenía su ritmo. Y sintió un gran vacío, como sino hubiese nada en que pensar. Ella ya no se encontraba en esa situación extraña, Shaoran ya no gritaba por ella y no sentía como la lluvia golpeaba su rostro.
-¡Danóslo!- dijo aquél ángel oscuro.
- ¿Pero…qué? – dijo ella.
- ¿Qué…?
Sakura no pudo responder segundos después, aquél ángel era empujado por una bestia blanca. Sakura se desmayó al instante, sin sentir dolor. Shaoran fue auxiliado por Kerverus y pronto estaba al lado de Sakura, mientras los guardianes alejaban a los ángeles.
- Sakura, ¿estás bien?- dijo Kerverus, acercándose junto con Yue y Tomoyo.
- ¿Tomoyo, qué haces aquí?- preguntó Shaoran.
- Me estaba preocupando porque no llegaron a la escuela a tiempo y les pedí a los guardaespaldas que me acercaran a tu casa. Y ahí vi lo que sucedía- dijo con los ojos grandes-. Dos grandes criaturas se acercaron a ustedes y los atacaron. ¡Parecían haber bajado del cielo!.
- ¿Sabes que podrían ser? – preguntó Kero a Yue.
- Jamás he visto fuerza tal…Pero no parecían ser malignos- dijo el guardián en tono pensativo.
- ¿Qué? – le preguntó Kero pasmado.
- Es cierto- dijo Shaoran-. No es la primera vez que veo criaturas de este estilo. En Hong Kong cada dos por tres aparece alguna criatura con poder. Pero estos… no nos hicieron daño
- Entonces no entiendo – sentenció Kero.
Yue cargó a Sakura en sus brazos y la llevó volando a su casa. La lluvia no había cesado así que el resto también se ensopó también cuando Kero los trajo en su lomo de fiera. Por suerte, la casa estaba sola y ni el padre ni el hermano de la Card Captor tenían que ver esa situación tan complicada.
El hecho de que Sakura fuera una maga ya no era una novedad en la casa Kinomoto. Fujitaka sospechaba que Touya tuviera poderes mágicos, pero jamás sospechó de los poderes de Sakura, (incluso cuando tenía parte del alma del mago Clow). Sólo hasta que vio a su esposa luego de la culminación de la transformación de las cartas Sakura, se percató que parte su alma pertenecía a Clow. Fue un tanto extraño tener que explicar todas esas cosas.
- Flashback-
Ese día su padre se encontraba haciendo la comida en la cocina cuando Sakura bajó determinada a contar a su padre lo ocurrido. Ya sabía que parte de su identidad era compartida con el alma de Clow, así que no veía el porque seguir escondiendo su magia.
- Papá…- dijo Sakura un tanto avergonzada.
- ¿Qué ocurre, hija? – preguntó con amabilidad.
- Hay…hay algo que debo decirte.
- Pues dime….
- Bueno… no solo Touya tiene poderes mágicos. Yo tambien los tengo- y sonrió mientras su padre la miraba con seriedad-. Hace un par de años encontré un libro que pertenecía al mago Clow en la biblioteca de casa. Se abrió solo y vi que tenía una especie de cartas. Leí la primera y decía viento. Y bueno, se volaron todas las cartas- dijo, riéndose al escuchar lo disparatado que sonaba eso.
Fue de nuevo a su cuarto y le trajo a su padre el libro Sakura con las correspondientes cartas. Fujitaka miró con sorpresa el libro, y luego a su hija.
- Aparte de eso… tambien hay dos guardianes que cuidan las cartas. Uno es la identidad falsa de Yuki…
-Ya vine... – dijo su hermano llegando a su casa junto con Yukito.
- Es Yukito- terminó de decir exasperada por la interrupción.
- Bastó por unos segundos para dar a entender a los otros dos de lo que Sakura y su padre hablaban.
- Yukito, ¿puedes llamar a tu otra identidad? – dijo Sakura, mientras las alas se desplegaban detrás de la espalda de Yukito-. ¡Kero, baja por favor!.
Yue apareció por primera vez ante los ojos abiertos de Fujitaka. Y segundos más tarde, Kero aparecía por las escaleras un poco sorprendido por su propia exhibición.
- ¿Puedes presentarte en tu tamaño real? – le preguntó Sakura tímidamente
-. Fujitaka miró con asombro a los dos guardianas, a las cartas Sakura y luego a su hija. Y se tuvo que apoyar en el aparador para no desmayar.
- Siento habértelo ocultado, papá- dijo, mientras las cartas Sakura salían del libro y lo rodeaban dandóle un cálido saludo.
Fin del flashback.
Una joven de ojos grises y cabello largo iba caminando junto a Sakura por las calles que llevan a la preparatoria. Parecía feliz y alegre por solo estar viva. Justo cuando caminaba por debajo de un árbol vio un pájaro caído en el suelo. Le dio tanta lastima que necesitó subir al árbol para dejarlo en su nido. Paso a paso, y con cuidado, trepó. Los gritos de su amiga para que tuviese cuidado se hacían oír constantemente.
Y no estuvo del todo equivocada. Luego de dejar al pajarito en el nido, se resbaló. La caída duró un segundo y, de no ser porque alguien más estaba caminando por allí, hubiera sido una caída mortal.
Ella sonrió al señor de lentes que no dejaba de admirarla una vez pasada toda la conmoción.
- Lo lamento – dijo ella, avergonzada.
- No hay problema- dijo el. Sonriendo-. ¿Te encuentras bien?-
- Mejor que nunca- dijo ella, sin dejar de sonreír como una tonta.
Ambos caminaron hacia la escuela con la mirada severa de la amiga.
Sakura se despertó llorando porque se había dado cuenta de que había soñado con el primer encuentro de sus padres.
Al instante, Shaoran se acercó a su cama.
- ¿Qué te sucede? – le preguntó.
- Soñé con mis padres… en su primer encuentro- dijo ella gimoteando-. Y sentí mucha tristeza por todo ese amor perdido.
- No es un amor perdido. Estoy seguro que tu madre y padre siguen en conexión de algún modo.
- Pero es que es muy triste… tanto amor para que uno de los dos deje a la otra persona…
- Shaoran la miró desconcertada porque era la primera vez que escuchaba a Sakura hablar sobre sus padres de manera triste.
- ¿Y si nos pasa a nosotros? – dijo ella, con ojos llorosos.
- No pasará. Te lo prometo.
