The show must go on

Sakura no podía abrir los ojos de cuanto le ardían. Ya no le quedaban lágrimas para largar, pero el dolor en su pecho no había disminuido ni un poco.

Luego de la partida de Shaoran, ella llamó al teléfono para hablar. Inmediatamente, Tomoyo se prestó para ir a su casa. No bastaron pañuelos para absorber aquellas lágrimas de dolor. Aquellos grandes ojos verdes eran compotas. Tomoyo intentó de consolarla con todas las palabras posibles, pero luego se abstuvo a abrazarla.

La mente de Sakura daba vueltas en los acontecimientos de los últimos días. Desde el haber estado con Shaoran hasta el desprecio de él hacia ella. Era algo inentendible y sumamente ridículo. Una persona no puede cambiar de sentimiento radicalmente. ¿Acaso había sido mentira? ¿Acaso él la había utilizado? Pero él fue quien le dijo que estaba enamorado de ella. Tal vez se había cansado de ella…

Todas esas incógnitas rondaban en la cabeza de Sakura y fueron analizadas entre ella y Tomoyo una y otra vez durante dos días.

Al tercer día, Sakura se obligó a salir de la cama para ir al colegio. No solo no podía creerlo, sino que estaba casi en un estado de shock. Hacia cada una de las cosas por inercia. Se peinó, se vistió sin siquiera darse cuenta bien lo que estaba haciendo. Se quedó en silencio, mirando su reflejo y no podía reconocerse en lo absoluto.

Se preparó para bajarse a desayunar sabiendo que todos la interrogarían. En la cocina estaba Yukito, Touya y su padre.

- Buenos días…- saludó, amagando una fracasada sonrisa.

Los tres observaron como se sentaba, y notaron su tristeza.

¿Sí…?- preguntó ella, tímidamente.

¿Te sientes mal?.

Un poco…no dormí mucho. Creo que me estoy por engripar- mintió.

Salió hacia el colegio antes de que todos se fueran a trabajar. Inmediatamente, Yue se transformó automáticamente.

Algo no está bien- sentenció simplemente-. ¡Kerverus!-

El pequeño Kero bajó volando hacia la cocina.

¿Qué le ocurre a Sakura?- preguntó.

El mocoso la ha dejado.

¡¿Qué preguntó?!- Touya en un grito ahogado.

¿¡Qué?!- preguntó Touya en un grito ahogado.

- Lo que he dicho…- susurró Kero-. ¡Cuándo lo agarre será su fin!- amenazó asintiendo con el puño.

¿Tuvo alguna razón en particular?- preguntó Yue secamente.

No.

- ¡Yo sabía! ¡Sabía que ese mocoso le haría daño!- gritó Touya, golpeando su puño contra la tabla.

- Pese a que no lo soporto, es raro que el mocoso haya tenido una acción así. Era bastante protector. Se notaba que la quería…

Touya miró a los ojos grises y fríos de Yue y vio que estaba pensativo. Parecía analizar los últimos acontecimientos y los últimos acontecimientos y las últimas cosas.

- Tal vez tengan algo que ver la llegada de esos seres- sentenció-. Algo tan repentino puede ser obra de magia.

- No sería la primera vez que Sakura tiene que dar algún sentimiento a cambio- recordó Touya-. Cuando apareció aquella carta que se robaba todo…

La carta Hope- contestó Yue.

- Más que nunca necesitamos a la reencarnación del mago Clow- dijo Kero, con tono de fastidio.

Eriol.

Londres nunca había parecido más fría. La nieve la había hecho más oscura y silenciosa de lo que jamás había sido. Eriol estaba sentado en su sofá rojo frente a la chimenea., observando como el fuego iba consumiendo la leña.

Sin perder la serenidad, dijo:

Kaho…debemos ir a Japón.

- ¿Qué es lo que te inquita?- preguntó, ante la asumisión de que solo eso podría ser.

Presiento que algo no anda bien con Sakura.

¿Te refieres a esas criaturas?

Sí, y eso parece estar afectando de sobremanera a Sakura.

¿Cómo lo sabes?

Mis poderes son muchos. Y el nexo entre Sakura y yo siempre estará allí…

Muy bien. ¿Cuándo debemos ir a Japón?.

Lo más pronto posible.

Hablaré con Rubymoon y nos pondremos a reservar pasajes.

Al día siguiente, tres humanos y un muñeco de felpa viajaban desde Londres a Tomoeda.

Shaoran.

Meiling lo observaba mientras él preparaba la cena. Con una mano revolvía el arroz y luego se enfocaba en cortar la cebolla para prepara la salsa. Buscaba señales de tristeza por la ruptura pero no encontraba rastro alguno.

Este Shaoran le recordaba a ese chico post Sakura. Cuando la frialdad de su madre le penetraba la piel. Cuando sólo le importaba recolectar cartas y acrecentar su magia. Hasta que fue capturado por la personalidad de Sakura, que con toda su honestidad y ingenuo le robó el alma. Ese Shaoran había retrocedido.

Shaoran…háblame.

¿Qué quieres Meiling?

- ¿Cómo es eso que te has dejado con Kinomoto?- preguntó abriendo los ojos ampliamente.

Se dedicó en silencio a revolver él arroz mientras echaba verduras a la olla.

Shaoran….

- ¡Quieres dejarlo ya, Meiling!- dijo exasperado-. No ha pasado nada extraño. Simplemente se terminó lo que sentía por ella.

¿Pero tan repentinamente…?. ¡Shaoran, esto es una locura!

El se limitó a fruncir los hombros.

¿Acaso no estarás confundido?

No – respondió secamente-. Lo he sentido durante un tiempo ya…

- Eso no tiene sentido- reflexionó ella-. Yo te he visto con Kinomoto, se cuánto la amas. Vi millones de veces como la protegías, como te preocupabas por ella.

- Y me he cansado. No soy guardaespaldas de nadie Necesito dedicar más tiempo para mis cosas. ¿Qué hay de mis poderes? Desde que estuve con Sakura no he fortalecido mis poderes ni una sola vez. ¡Soy descendiente de Clow, por todos los cielos! Debo ejercer más poder, tener más fuerza. Tengo la misma magia desde que me radique en Japón. Me doy asco a mi mismo- y todo esto lo dijo con un tono frío.

- Me odiaré por toda la vida si el crecimiento de mis poderes se posterga por una novia.

.- Shaoran, te desconozco…- susurró Meiling con los ojos abiertos.

Sakura.

La vuelta a la preparatoria Tomoeda no iba a ser fácil, pero era necesaria. El sólo hecho de tener que ver a Shaoran posruptura le daban ganas de vomitar. Pero la vida continuaba y, aunque fuese doloroso, debía de enfrentarlo.

Ese día le tocaba la limpieza así que debió ir más temprano. Movió los bancos desordenados, borró el pizarrón y sacudió el borrador. Acomodó el escritorio y barrió el piso. Cuando estaba sujetando el jarrón para colocar nuevas flores de su jardín, sintió que la puerta corrediza del salón se movía. Del simple hecho de pensar que era Shaoran, tiró el jarrón. Dirigió su mirada hacia la puerta, pero no encontró a Shaoran, sino a Meiling.

Está le dirigió una sonrisa de empatía mientras Sakura se demostraba aliviada. Se acercó y le ayudó a secar el agua esparcida y tirar el jarrón y flores muertas. Luego de eso, se sentaron a hablar.

¿Cómo te sientes?

¿Cómo crees?

- Sí…lo entiendo- le contestó. Y realmente lo entendía porque no mucho tiempo atrás ella había vivido una situación similar.

- ¿Sabes lo que es peor?- dijo reflexiva-. No haberme dado cuenta que ya él ya no me correspondía, que algo estaba mal. ¿Cómo no pude percibirlo?

- Es que yo tampoco lo entiendo. ¡Es una locura! Yo hablé con él diez días atrás y me habló de ti con el mismo amor de siempre. Es un cambio muy repentino…

- Y lo peor de todo es que me entregué a él, pensando que tal vez con eso el reconsideraría quedarse a mi lado. ¿Qué clase de idiota hace eso?

- Primero…No eres idiota- susurró, un tanto sorprendida por escuchar decir esa palabra de la boca de Sakura-. Segundo, ¿a qué te refieres con que te entregaste?

Eso…que estuve con él.

¿De estar…estar? – preguntó con los ojos grandes.

Aja- asintió-. ¡Qué locura la mía!

El nunca me comentó nada de eso…

¿No?- preguntó amargamente-. Pues no me sorprende. Deberías haber visto la forma en la que me trató luego de que lo hicimos. Dijo que eso no cambiaba para nada su opinión.

Wow…eso no suena para nada a Shaoran.

Y lo dijo con tanta frialdad que se me cayó el alma a los pies.

Lo lamento tanto, Sakura- y se quedó en silencio por unos segundos.

Yo puedo hablar con él, intentar convencerlo de que está haciendo una locura.

No creo que eso baste, Meiling…

La puerta se abrió y ahora Tomoyo ingresaba al salón acompañada por Rika, Naoko, Chiharu y Takashi.. Todos entraron muy animados y saludaron a Sakura, quien intentó disimular su tristeza. Y con excepción de Tomoyo, lo logró. Para su fortuna, sus compañeros se entretuvieron con la visita de la vieja compañera, convirtiéndola en el centro de atención.

El resto de sus compañeros continuaron llegando pero sólo ella se percató cuando Shaoran llegó al salón. Dio un sonoro pero frío buen día, y se sentó en su lugar, justo detrás de ella. Sakura cerró los ojos y juro que podía sentir su respiración en la nuca. Su corazón se había detenido y su mente estaba en blanco. Iba a ser un largo día…

A la hora del recreo, Sakura sintió la necesidad de salir corriendo del salón. Obviamente, detrás de ella fue Tomoyo quien la seguiría al baño. Se encerró en el cubículo y se sentó en el inodoro. Sin pensarlo siquiera, las lagrimas comenzaron a descender por su rostro. Su dolor podía más que su orgullo, y eso la molestaba en demasía. Quedarse en el baño le parecía más tentador que salir e ir al salón, pero enseguida se "golpeo" a sí misma diciéndose que no debía permitir llegar a tal cobardía.

Junto a Tomoyo, fueron al patio a tomar un poco de aire frío. Y sin darse cuenta, se quedó observando a sus compañeros. Especialmente, a las parejas.

Chiharu y Takashi se encontraban a unos cuantos metros sentados en la hierba dándose un tierno beso. Ambos sonreían hasta que Takashi dijo algún comentario estúpido que hizo enfadar a Chiharu, (algo que era bastante habitual en ellos dos). A su vez, más lejos aún, se veía a Rika y el profesor Terada hablando de lo más pasional vaya a saber de que cosa. La cuestión era que bastaba ver sus ojos para entender lo que ambos sentían. Pero de esas cosas nadie hablaba…

Realmente le dolía ver esas cosas y la hacia sentir muy egoísta. Angustiada porque ya no tenía más ese afecto y porque su necesidad de ese cariño era mayor aún. Logró olvidarse un poco de aquél sentimiento cuando llegó a su casa.

Con el pretexto de que debían repasar para Matemáticas, Tomoyo la acompañó a su casa, pero Sakura sabía que no quería que se quedara sola. Y no fue así. Cuando llegaron, encontraron varios zapatos acomodados en el hall de la casa. Se podía escuchar varias voces provenientes de la cocina.

Rápidamente, se acercaron a la cocina y se llevaron una gran sorpresa. Eriol, Kaho, Rubymoon y Spi se encontraban sentados en la mesa. Touya y Yukito estaban preparando el té y calentando unos panecillos. Luego de unos segundos, reaccionaron y se acercaron a ellos con alegría.

Después de las algarabías que aquél reencuentro daba, se acomodaron mejor en el living y comenzaron a hablar.

- Ahora…Sakura. Cuéntame todo sobre esas criaturas.

A medida que iba contando la historia, Sakura se sintió como un ser distinto. No solo porque ella fuese, en ese momento, el centro de información, sino porque siempre solía ser ella alguien que siempre vivía cosas muy extrañas.

Contó desde los hombres que la seguían, hasta aquellas criaturas con forma de ángel que se había puesto en su camino. La llegada de los mismos a la playa aquél fin de semana de excursión y la insistencia con la que pedían sus sentimientos.

¿Algo más que recuerdes?- insistió Eriol.

- En realidad…sí.- dijo tímidamente-. Pero es un poco avergonzarte….

He tenido ciertos sueños….propios y ajenos.

¿Cómo cuáles?- preguntó Eriol.

- Bueno…soñé con mis padres. Y cosas entre Shaoran y yo…- y pudo sentir como se sonrojaba.

¿Qué es lo que exactamente soñaste de tus padres?.

Su primer encuentro.

¿Y de Shaoran y tú?.

Nuestro primer beso.

Por un segundo, se desvió la mirada de todos hacia Touya, quien acababa de tirar la bandeja que contenía platos con pastel.

- Déjate de berrinches- le dijo Yukito, mientras se acercaba a ayudarlo.

¿Dices que Shaoran estaba contigo las dos veces que ocurrió?.

Sí..

¿Y él tuvo un sueño extraño?-

No que yo sepa.

- ¿Y dónde está ese niño?- preguntó Rubymoon, con su típica manera de meterse en cosas ajenas.

No es tu problema- le ladró Touya.

- Ay, Touya querido…- saltó por sobre la mesa, para abrazarlo con todo su ser-. ¿Acaso no me has extrañado?

Para nada…- dijo, bastante exasperado.

Sakura… ¿dónde está Shaoran?- preguntó Eriol seriamente.

Bueno…han ocurrido ciertas cosas en la última semana…- dijo Sakura, con voz quebrada.

- Shaoran a dejado a Sakura- explicó Tomoyo, viendo que su amiga no podía continuar.

El aire se tensó y durante unos segundos no hubo palabra.

¿Acaso fue repentino?- preguntó Kaho.

Lo fue – respondió Tomoyo-. Y mucho.

Sakura, necesito hablar con Shaoran.

Shaoran.

El partido de fútbol no estaba tan mal, pero tan poco era tan entretenido. Se encontraba un tanto disperso y necesitaba de cierta distracción. Justo cuando estaban pasando una excelente jugada, alguien toco el timbre. Un poco fastidiado, se puso de pie y se dirigió a la puerta. La sorpresa lo hizo retroceder unos pasos.

Buenas tardes…- saludó cálidamente Eriol.

Buenas tardes...- tartamudeó Shaoran.

- ¿Nos permites pasar?- dijo, mientras Shaoran se hacia a un lado para permitir que entraran.

Lo que faltaba, pensó un tanto exasperado, mientras cerraba la puerta.

Nota de autor: Disculpen las demoras, pero estaba en un bache inspirador. Por suerte, un poco de mi angustia sirvió para impulsar el curso de la historia.

¿Les cuento algo? Me hice una carpeta exclusiva de FF para guardar las reviews o los followers de la historia. Taaaaanto así me encantan las reviews, así que no teman dejarlas ya que las recibo con alegría.

Aprovecho y agradezco a , chiwanko Maru-chan1296 tommyzombie-chan Just a little bit of magic y al resto que sigue el fic y aguanta mi falta de actualización. Desde ya, muchas gracias y dejen muchas reviews!