Cosas incomodas…
- Buenas tardes…- saludó cálidamente Eriol.
- Buenas tardes...- tartamudeó Shaoran.
- ¿Nos permites pasar?- dijo, mientras Shaoran se hacia a un lado para permitir que entraran.
Lo que faltaba, pensó un tanto exasperado, mientras cerraba la puerta. Siguió a Eriol quién recorría el lugar con la mirada. Sin dejar de sonreír, (cosa que siempre molestaba a Shaoran), se sentó en el living.
¿Puedo ofrecerte algo para tomar?- preguntó Shaoran.
- Un té estaría bien…
Eso sirvió para que Shaoran pudiera estar sólo y procesar un poco en porque Eriol estaba allí. Evidentemente, que la reencarnación del mago Clow estuviera allí no era coincidencia. Pero que, aparte de eso, no relacionaba su presencia en Japón con el hecho de que lo tuviese en su casa. Hirvió el agua, la puso en la tetera que estaba en la bandeja con dos tazas, y caminó hacia el living.
De seguro te preguntaras porque estoy aquí.
Shaoran no contestó.
Hay cosas un tanto extrañas que han ocurrido en las últimas semanas.
- ¿Te refieres a las criaturas? – preguntó con frialdad.
- Exactamente. Y tú eres la persona que más se ha expuesto a esos seres.
Espero una respuesta de Shaoran.
Necesito que explícitamente me hables de tu encuentro con ellos.
- Mi primer encuentro fue cuando fuimos a la preparatoria y ellos aparecieron de la nada. Antes de eso, una tarde, dos hombres nos siguieron. Y, luego de ver a esas criaturas, lo asociamos con que eran lo mismo.
- Tengo entendido que les pedía algo.
- Sí…el sentimiento más preciado.
- Es algo bastante exigente.
- Ya lo creo.
Shaoran se sintió observado de sobremanera como si lo estuviesen analizando por rayos X.
¿Es que acaso no te das cuenta?
- ¿De qué?
Eriol se quedó observándolo nuevamente. Por un segundo le pareció que iba a decir una cosa pero cambió de idea. En el fondo, sabía que venía a hablar de Sakura. Y eso fue algo que le pareció sumamente atrevido de su parte.
¿Vas a preguntarme por Sakura?. – preguntó cabreado.
- No todavía. Pero ya que la traes a flote…
- ¿Es qué no puedo tener un poco de privacidad?. A cada rato sale cualquiera a preguntarme que ha ocurrido. ¡No la quiero más!. ¡No soy el primer sujeto que deja de querer a alguien!
- El problema es, Shaoran, que tu no eres cualquier sujeto. Y eres de la clase que ama y cuida de las personas. Y a Sakura la amabas, respetabas y cuidabas más que tu vida propia.
- Los sentimientos se van.
- Los sentimientos no se van de un día para el otro, Shaoran.
- Los sentimientos se terminan- sentenció Shaoran, queriendo cerrar el tema.
- Es muy brusco este cambio.
- También lo fue mi afecto por Sakura.
- Shaoran, te voy a plantear una teoría que quiero que mantengas abierta.
Hizo unos segundos de silencio y luego continuó.
- ¿Esa terminación de amor no coincide con la segunda vez que viste a estos seres? Me refiero a tu alejamiento con Sakura.
Shaoran permaneció en silencio observando a Eriol pensativamente. ¿Acaso se le pasó por alto ese gran detalle?. De todas maneras, el sentimiento ya no estaba allí.
- Bueno…es hora de retirarme- dijo poniéndose de pie-. Piensa en lo que te he dicho.
Eriol cerró la puerta dejando a un Shaoran confundido por la pregunta pero seguro de sus sentimientos. Y no tenía duda alguna.
Touya.
La vida de Touya consistía en pocas cosas. La familia, Yukito, el estudio y los 18 trabajos distintos que cumplía semanalmente. Todo ese dinero era en pos de poder comprar un apartamento e irse a vivir con Yukito. Tantas horas de trabajo y responsabilidad lo había hecho olvidar muchas cosas del pasado. Y al no tener más poderes, su mente no requería de un esfuerzo sobrehumano que debía tener al notar cosas que no todos veían. Pero eso último no importaba si Yukito estaba a su lado.
Muy pocas veces había tenido contacto con Yue, pero sabía que el también estaba contento de que Yukito permaneciera con él. Más de una vez se preguntó si el se sentiría sólo o simplemente abandonado porque su doble identidad tenía más protagonismo, pero nunca se atrevió a preguntarle. Pensando en eso mismo, terminó de cerrar la caja de la heladería y salió para ser abrazado por el frío del anochecer. Había comenzado a nevar y tuvo que ponerse la bufanda para no sentir el frío en su garganta.
Touya…- susurró alguien detrás.
El se dio vuelta y observó una mujer hermosa, alta y esbelta. Sus ojos eran marrones y su pelo rojo. Costó reconocerla, no por haberla olvidado, sino por la sorpresa de verla allí.
Te he sorprendido…- razonó ella-. Se nota la falta de tus poderes.
- No tengo los mismos sentidos- le aseguró él.
- ¿Qué haces aquí?- le preguntó.
- ¿Tienes un segundo para hablar?. Quiero actualizarme…
Touya asintió con la cabeza.
Vamos a la pastelería de enfrente.
Luego de comprar pasteles calientes y dos té se sentaron a hablar.
Ha sido un largo tiempo…
- Realmente- asintió Touya, tomando un sorbo de té.
- ¿Y qué es de tu vida?
- La misma que tenía cuando me conociste. La única diferencia es que ahora tengo a Yukito.
- ¿Viste que no mentí cuando dije que era de Yukito de quién te ibas a enamorar?
- Tenías razón, no lo niego- dijo, haciendo una mueca-. Como siempre la tienes...
- ¿Eres feliz con él?
- Lo soy… ¿Y tú?
- También. Eriol es una persona excepcional.
- ¿No incomoda la diferencia de edad?
- Para nada…el es muy maduro para su edad.
- Siempre has sido una asaltacunas- dijo sonriendo.
- Es cierto, tú eras apenas un infante cuando comenzamos a salir.
- Pero bien que era muy madura para mi edad.
- Demasiado.
- ¿Y con este infante actual haces lo mismo que hacías conmigo?.
- Recién comenzando…- declaró con un rubor en su rostro.
Ambos se rieron, mezcla de nerviosismo y complicidad.
Sabes…hace poco tuve un sueño de nosotros.
- ¿Sí?
- De nuestro último encuentro antes de que te fueras a Inglaterra.
- Me odiaste después de eso.
- No…pero no entendía de que hablabas en ese momento. Fuiste una persona muy importante para mí en ese momento. Y me definiste cuando era indefinible.
- Tú también lo fuiste- aseguró ella.
- Pero no tanto como Eriol…
- Yo te tengo un gran aprecio Touya – le recalcó Kaho-. Pero con Eriol es diferente…
- Lo sé. A mí me sucede lo mismo con Yukito. Él no es tan misterioso como tú lo eras.
- Y Eriol es demasiado misterioso. Lo que son las cosas de la vida.
Hubo un instante de silencio.
Realmente te quise, Touya.
- Lo sé. No estábamos destinados a estar juntos- sentenció-. ¿Vamos yendo a casa?
Sakura.
Nunca la casa Tomoeda había estado tan concurrida. En ella se encontraban sus habitantes habituales, más los cuatro visitantes, Tomoyo y Yukito. En total eran nueve personas en una casa construída para cuatro. Touya cedió su cuarto para que durmieran Kaho, Rubymoon, Eriol y Spy. Las primeras dos dormirían en la cama y los últimos en un colchón inflable. Touya y Yukito dormían con Fujitaka y Sakura con Tomoyo.
Al segundo día de dormir, todo parecía organizado a excepción de un problema: el baño. Siempre permanecía ocupado, obligándolos a ser cola y aguantarse si era un caso muy urgente.
A la mañana del tercer día, Eriol, Sakura y Tomoyo quedaron solos desayunando. Y pudo hablar directamente sobre la conversación con Shaoran.
- Tuve una revelación importante al hablar con Shaoran.
- Dilas- imploró Sakura.
- Ese cambio radical ocurrió por el encuentro con las criaturas. No sólo se fue el sentimiento, sino que el lo asimila como algo común.
- ¡Y la frialdad con que lo manejo!- le recordó Sakura.
- Estos seres son los culpables de ese cambio. Sin ser por eso, Shaoran no hubiera actuado jamás así. Es imprescindible encontrar a esos seres si quieres recuperar el amor de Shaoran.
- ¿Y cómo las hallo?- susurró Sakura.
- Esa…es una excelente pregunta- y dedicaron a hablar de eso en el camino a la preparatoria.
El salón estaba lleno a excepción de Tomoyo y Sakura. Por la segunda, la primera había llegado tarde por primera vez en su vida. Sakura le dedicó una mirada fugaz a Shaoran, quien observaba su cuaderno. Volvió a fijarse un segundo después, y volvió a ver lo mismo. Su pecho sufrió una puntada y su estómago se achico porque sintió cuanto lo extrañaba. Se sentó en su lugar habitual, que estaba delante de él. Supo que debía encontrar esas criaturas si o si.
Buenos días- dijo la profesora.
- Buenos días, profesora.
- Como todos saben, se acerca el festival de la preparatoria de este año. Y debemos presentarnos con diferentes cosas artísticas. Este año, este grupo debe cantar, bailar y hacer una obra de teatro. Obviamente, la encargada de los atuendos será Tomoyo. Con respecto a la obra de arte, haremos La Bella Durmiente.
- Sakura…- le susurró Tomoyo-. ¿Esa obra no la hicimos en la primaria?. ¿No les había tocado a Shaoran y a ti el protagónico?
- Sí- dijo con voz un tanto ahogada Sakura.
Obra que habían hecho cuando eran apenas niños. Cuando Shaoran ni siquiera quería a Sakura. ¡Cuánta nostalgia! La vergüenza de Shaoran cuando tuvieron que simular el beso. Y ni de hablar el odio que tuvo él a Tomoyo cuando debió usar aquél traje de princesa.
- Cada uno deberá poner su nombre en la caja que hay sobre el escritorio. Y luego sortearemos los papeles.
Cinco minutos después, Sakura seguía embalsamada en esos dulces y amargos recuerdos. Necesito de varias voces para entender lo que escucharía más adelante…
Y el papel de Bella Durmiente es para…Sakura Kinomoto.
Sacó nuevamente otro papel. Y si lo anterior no lo entendía, menos lo que diría a continuación.
El de príncipe es para…Li Shaoran.
Sólo los aplausos que dieron la culminación del sorteo pudieron cortar el trance de Sakura.
Sakura le dio una disimulada mirada a Shaoran y vio su mirada fría en la caja con los papeles. Parecía molesto y resignado. Ella dirigió su mirada a Tomoyo, quien la miraba con compasión porque sabía lo difícil que debía ser aquello. Sakura se dedicó a observar su cuaderno y a dibujar garabatos sin sentido durante el resto de la clase.
Ya entrada la noche, retornó a su casa un tanto cansada y agobiada por tanta tensión emocional. Por suerte, no había nadie allí y pudo estar un tiempo tranquila pensando y sintiendo un montón de cosas a la vez.
Junto a la carta Hope, tuvo tres resoluciones. Uno, su Shaoran era Li. Y si el duelo debía terminar, llamándolo Li sería un poco más fácil. Dos, Sakura estaba debía concentrarse en encontrar esas criaturas. Pero sí esta se cumplía, la resolución uno quedaría derogada. Tres, esta tortura de obra que iba a tener que interpretar debería sobrellevarla con estilo. Cero melancolía, cero dolor. Sería completamente profesional.
Todas las cartas salieron del libro Sakura para rodearla en un cordial abrazo. Conocían a su dueña y sabía como se encontraba su corazón. Llevó la carta Hope a la altura de su corazón, preguntándose cuanto dolería su desamor.
Nota de autor: Feliz Navidad!
Espero que les guste y dejen muchas reviewss! Las quiere, Aknuk :)
