Besitos problemáticos
Sasuke últimamente sentía que cada día crecía un poco más. Y con ello, el mundo a su alrededor iba cambiando.
Hace ya casi seis meses había cumplido los once años y dentro de poco pasaría al último grado de educación elemental; muchos le decían que era una edad muy importante, en la que descubres muchas cosas del universo de los adultos, y tu primer paso a la madures para algún día conformar parte de dicho sistema.
Se dio cuenta de ello, el día que fue con su madre a donar a la caridad la mayor parte de sus juguetes, sustituyendo a los monigotes por una increíble portátil a juego con su nuevo sistema de entretenimiento. La verdad es que no sintió el menor arrepentimiento por deshacerse de tanta basura plastificada.
Su cuerpo también comenzaba con los cambios propios de la pubertad; estaba seguro que dentro de algunos años, su vos chillona quedaría totalmente en el pasado, con algo de suerte superaría a su padre en altura, y claro, el desarrollo de sus músculos por fin se distinguiría de verdad. Ya quería que ese cuerpo flacucho terminara de extinguirse.
Claro que el crecimiento conllevaba también muchas cosas negativas. Por increíble que pareciese ahora se irritaba más que de costumbre ¿Dónde quedó aquel tierno querubín de arreboladas mejillitas y ojos brillantes? Seguramente lo terminó de matar el júbilo que despertaba entre sus compañeras de clase. Sasuke descubrió que las niñas eran una molestia insufrible, más que cualquier rubio gafe que la vida le entregara. No recordaba que en sus años de kínder, alguna chiquilla fastidiosa lo estuviese acosando todo el tiempo, o que al pasar junto a un grupo de crías están murmurasen -muy sonoramente-, para culminar con un inmundo suspiro colectivo. ¡Carajo! Que él oía perfectamente cuando le decían que estaba guapísimo, o que era cual príncipe encantador. Más obvias no podían ser.
¿De verdad algún día terminaría enamorándose, de alguna fémina con un gusto pomposo y exagerado hacia cosas monas, que lo llamaría tesorito? Sintió escalofríos con sólo pensarlo.
Las relaciones amorosas eran una cosa que su obstinado cerebro de chiquillo aun veía con reticencia.
Un tiempo atrás su adorado hermano había hablado de ese tema con él; claro que el de la coleta utilizó a las intricadas cuestiones del corazón como una excusa para no traumatizar a su otouto, ante su desplante hormonal y la poca prudencia de no cerrar con llave la puerta de su habitación. De todas formas era tiempo de educar al niño en otros temas ¿Verdad?
Como sea, el punto es que le aclaró al menor varias cosillas importantes:
Primero; uno no elige quien le gusta o lo que le gusta. El hecho de que su Nii-san fuese gay, ya fue lo suficientemente sorpresivo para demandar un esclarecimiento.
Segundo; Itachi luego de confirmarle la existencia de su novio -tener que especificar el género del rubio era un asco, maldito Deidara y su androgeneidad- pasó por los delicados temas de "Cuando uno crecer y ama mucho, mucho a otra persona…". Claro que su versión fue más "Veras la necesidad sexual es algo con lo que todos nacemos y que se va desarrollando con los años, así que uno debe de aprender a manejarla con responsabilidad ya que es inevitable…" era inevitable ¿No? Ósea que ni un Uchiha puede negarse a lo que su cuerpo le exige. Buen pretexto Itachi.
Gracias a dios que el enano ya había recibido clases introductorias de educación sexual.
Entre todo lo anterior, el hecho de que Sasuke por un buen rato no se atrevió a mirar al mayor a los ojos, y el punto de que después su hermano se puso a relatar cómo es que se dio cuenta que tiraba más a por los tíos, cuando apenas estaba en secundaria. Al pequeño le dio tiempo de analizar, que tan terrible podría ser terminar compartiendo preferencias con el mayor.
Hasta la fecha lo que comenzó con un "Quizás salí como mi Aniki", culminó como una verdadera posibilidad ante su creciente disgusto por las mujeres.
Y en medio de su ajetreo mental estaba Naruto.
¿Qué era lo que en realidad sentía por el dobe? Porque ya se había dado cuenta, de que el hecho de que su corazón se paralizara ante cada comentario halagador que el niño sol destinaba a Sakura, no podía ser del todo normal. Esos celos posesivos estaban ahí por algo.
Su mentecilla estaba demasiado enmarañada para siquiera querer creer, que los dos podían terminar como en las tontas películas romanticonas que su madre veía ¡Vamos! Que él creció creyendo que era obligatorio terminar casado con una mujer.
— Bastardo, te estoy llamando —antes de que Sasuke pudiese reaccionar, el moreno tomó dos trozos de carne, provenientes del almuerzo de su primo, para engullirlos rápidamente sin derecho a replicar por parte del neko.
— ¡¿Qué te pasa tarado esa era mi comida? !
— Pues yo te pregunte si me dabas un poco, y como no me contestaste —movió la mano dando a entender su punto—. El que calla concede.
— Es verdad Uchiha, fue tu culpa —en ocasiones así era cuando se cuestionaba el hecho de que se siguiera juntando con esas molestias. Desde que conoció a Gaara, el pelirrojo le cayó como una patada en la espinilla, y su primo era más bien tolerable por ser parte de la familia ¿Cómo es que en todos esos años no se había buscado "amigos" menos irritantes? Seguramente sin la intervención de Naruto su grupo ya estaría totalmente dividido.
— ¿Y el dobe? —preguntó al notar que cierta cabecita dorada no se encontraba presente.
— Se fue hace como diez minutos, te avisó, pero al parecer estabas perdido en la luna —contestó Gaara revisando si había otra cosa que se le antojara del almuerzo de Sasuke, no era su culpa que la madre del moreno cocinara mejor que su hermana. Además Sai ya le había dado permiso para hurtar la comida del gruñón chiquillo.
— ¿A dónde fue?
— Donde Sakura y sus amigas; dijo algo de que en un mes ya estaría finalizada la parte dos de su conquista y salió corriendo —Sai quería ver si Sasuke era capaz de seguir al rubio, después de todo, ir al área donde se juntaban las niñas era como entrar en la boca del lobo para su primito—. Vaya ¡Itachi-nii sí que cocina como los dioses! —exclamó al apoderase de un nuevo bocado.
— Acábenselo si quieren buitres, voy a buscar a Naruto de todas formas —dejó su caja de almuerzo para salir disparado en busca de su amigo ¿Por qué Naruto siempre la daba tantos dolores de cabeza?
Gaara y Sai se limitaron a sonreír por la tozudez del morocho. Si Sasuke quería seguir siendo el mejor amigo del niño sol, debería dejar su orgullo de lado y admitir lo importante que el zorrito era en su vida.
— Bueno Gaa-chan, aún queda mucha carne frita.
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Tanto Minato como Kushina tenían el día libre, y al ser fin de temporada, la bermeja insistió en ir a la plaza comercial a enfrentar la batalla campal por los descuentos de época. Nada como rebajas para llegar al corazón de una mujer, y de paso gastar calorías y matar el estrés ¡Vaya que las compras lo tenían todo!
Todos creerían que bajo tal escenario, nuestro rubio estrella estaría muriéndose del aburrimiento en una banca, mientras acumulaba bolsas e intentaba serenarse para no sucumbir a la desesperación, quizás en el mejor de los casos se iría a electrónica a buscar algo interesante ¿No? Pues que poco conocen a Minato si creyeron lo anterior.
— ¿Ya terminaste cariño? —preguntó la cobriza angustiada, el crédito se les iba a terminar antes de que ella encontrara un buen vestido de noche. Era increíble que su marido ni siquiera se ofreciese a llevar una parte de las compras; estaba recordando porque hacia tanto que no salían por ropa.
— En un momento bebé —dijo ocupado mientras desacomodaba cientos de prendas a su alrededor —. ¿Cuál crees que se le vea mejor a Naru, la verde o la azul?—le mostró a la Uzumaki unas tiernas sudaderas de suave algodón, algo holgadas para asegurar que su hijito las utilizara por una buena temporada. La primera con un estampado de delfín y la segunda con una rana.
— La verde —su esposo era imposible—. Pero no crees que los diseños ya son algo infantiles, Naruto tiene once y pronto querrá escoger otro tipo de ropa.
El semblante de Minato se entristeció ligeramente al escuchar eso. Lo que daría por que su nene siguiera de cuatro años, tan pequeño e indefenso, necesitando acurrucarse en el regazo de su padre para conciliar el sueño.
Esos pensamientos ya no le estaban permitidos.
Su afán por volver a épocas de mayor inocencia, lo podrían cegar ante el crecimiento de su hijo, desaprovechando una nueva etapa en la vida del ser que más amaba. Ni loco dejaría pasar la oportunidad de hacer hermosos recuerdos al lado de su adorada familia.
— Tienes razón, mejor la dejo —enunció algo apenado.
— Sabes —susurró la pelirroja—. Aún estamos a tiempo de tener otro lindo, pequeño y hermoso retoño —dijo confidente, tomando la prenda antes sostenida por su esposo para depositarla con el resto de las cosas que debían pagar.
Kushina era la mejor mujer que había conocido en la vida, no se imaginaba formando una familia con nadie más.
— Creo que reventaría si tengo que producir amor para otra persona —comentó risueño; las cosas estaba bien, si se forzaban las situaciones están saldrían mal—. Mi vida se volvería un caos entre acosar a las pretendientes de Naru y cuidar de un bebé.
Las esmeraldas de la mujer no podían expresar más dicha ante el razonamiento de su hombre; hace años que hubiese rogado por otro pedacito de cielo, y por fin acababa de comprender lo que verdaderamente necesitaba para dar integridad a su hogar.
Un poco más y el Namikaze estaría listo para enfrentar el futuro.
*-*-*-*SNSNSN*-*-*-*
Era increíble que su resistencia fuese tan pobre, se avergonzaba de sí mismo. El plan era ir al lugar donde Sakura y otras chicas se juntaban a almorzar; hace poco la niña de las esmeraldas le había comentado lo bien que se veía la comida que a diario le preparaban. Así que debía fingir que pasaba casualmente por ahí, invitarle una parte de su ración a la del rosado cabello y quedarse a hacer charla y pasar un rato agradable.
Eran tan irónico que generalmente la boca no le parase y de pronto se quedase pasmado como un vegetal.
No conocía ni un pepino del universo de las mujeres, y desde el principio se perdió entre la telenovela de las siete y la nueva edición limitada de Barbie. Desentonó como su abuelo en un congreso de feministas.
Un suspiro pesimista brotó de sus labios.
El único tema con el que pudo aportar algo, fue cuando Karin, una de sus tantas compañeras, mencionó lo apuesto que era Sasuke. Cual reacción en cadena todas se pusieron a discutir sobre como cautivar el corazón del moreno -¡Incluida Sakura-chan!-. Y para rematarla, llegó el punto en que todas dirigieron sus globos oculares a su persona, para comenzar el interrogatorio sobre el moreno; después de todo él era su mejor amigo, así que podría darles tanta información como quisieran del Uchiha.
Sin menospreciar al de cabello azabache pero ¿Qué tenía él que captaba tanto la atención? Sí era listo, lo admitía; era muy bueno en deportes, en realidad él también, ahí estaban empatados; era alto, lo que a todos les pasaría a la edad adecuada ¿Era guapo? Nunca se lo había puesto a considerar.
Naruto veía a Sasuke como su amigo, con el que había compartido miles de experiencias; nunca reflexionó de si el morocho era atractivo o no. No podía opinar que fuese feo, es decir, no parecía uno de esos vagabundos de los que su papi le decía que le alejara, pero tampoco creía que el Uchiha fuese irresistible.
Al expresar abiertamente su opinión de Sasuke a sus compañeras, estas básicamente se le vinieron encima, defendiéndolo como él al ramen. La única que lo protegió fue su dulce Sakurita, al decir que él como hombre no podía decir si otro niño era lindo o no. Las demás lo dejaron de atosigan ante tal argumento, para pasar al que sería el punto culminante de la conversación que definitivamente lo dejo shockeado.
¿Qué sería darse un beso con el Uchiha? De nuevo el brote de suspiros.
¿Qué tenía eso de especial? Él besaba todo el tiempo; a sus papis todas las mañanas y antes de irse a dormir, a sus abuelos cada vez que los veía, y a Sas…
— No Naruto esos besos no cuentan, hablamos de un beso de verdad… en los labios —quizá si Ino no le hubiese interrumpido, le hubiese aclarado que él llevaba años besándose con Sasuke, y la verdad es que no sentía ninguna de las irrealistas sensaciones antes descritas por las chiquillas. Ni mariposas en el estómago, ni que sus pies dejaban de tocar el suelo, los labios del teme definitivamente no sabían a nada dulce. La sensación de calidez estaba ahí, pero ese confort no era nada del otro mundo.
— Así que aquí andas usuratonkachi —volteó la cabeza ligeramente viendo el semblante arrugado de su mejor amigo, ese baka y su eterno rictus de molestia.
Le dejó un espacio libre para que se acomodara a su lado, compartiendo un viejo tronco en una zona algo oculta entre unos grandes robles del colegio.
— Ya casi termina el receso —le reprochó el mayor—. ¿Qué andabas haciendo? —indagó esperando un buen rodeo.
Sería una farsa decir que Naruto le prestaba la mínima atención, lo único que tenía en mente era seguir analizando que era lo que tenía Sasuke para hacerlo tan deseable, en especial sus labios; los cuales eran bastante delgados, algo rosadillos y a ciencia cierta muy suaves, por lo menos dentro de su experiencia ¡Pero los de él estaban igual o más geniales! No era como si la sabiduría del universo estuviese escondida en los besos del neko.
— ¿Me estás escuchando dobe? —ese maldito de Naruto, primero se largaba, ahora lo ignoraba, estaba a punto de darle un coscorrón cuando…
— Sasuke bésame —vaya que el blondo sabía sorprender a la gente.
— ¿Qué?
— Bésame teme, si no quieres entonces yo te beso a ti ¿Vale? —le dijo como si la cuestión fuese de lo más normal. Acercándose de manera inusualmente predadora al Uchiha.
Ya suficientes confusiones tenía su cerebro como para que ahora viniera el rubiales a fastidiar más el asunto. Está bien que antes ya lo habían hecho -desde quien sabe qué edad, quien sabe cuántas veces, por quien sabe que tontas razones-, pero siempre como un gesto espontaneo sin ningún intricado lio romántico cocinándose en la cabeza de alguno de ellos; el que ahora lo demandara con tanta ferocidad realmente lo intimidaba.
— Mira Naruto, si esto es una broma no estoy para…
Sus palabras quedaron estancadas en su garganta, al notar como ese maldito querubín ansioso atrapó sus labios sin derecho a réplica, y no conformándose con el casto rose que hasta ahora habían compartido, el descarado rubio aprovechó la sorpresa para morder ligeramente el labio inferior y degustar algo la entrada de la cavidad del Uchiha.
Sus ojos estaban abiertos de par en par, al contrario de Naruto que tenía los parpados cerrados y una expresión de absoluta concentración; el contacto duró más de lo que jamás imaginó que podía mantenerse y al final ese remedo de dobe tan sólo se separó con una mueca neutra, no dándose cuenta que Sasuke no podía ni conjugar en forma.
— Sabía que no era la gran cosa ¿De verdad que las niñas quieren eso de ti? —opinó saboreándose los labios a ver si hallaba algo más.
El Uchiha aún no podía controlar su pulso, o sus cavilaciones, tampoco quitar la cara de pasmado.
Eso había sido un verdadero beso.
Y Sasuke ya quería otro.
Notas
Antes de lo previsto, pero aún no lo suficientemente a tiempo.
Bueno, como espero que hayan notado últimamente me he enfrascado en darle seguimiento a otros de mis fics, que verdaderamente tenía abandonados, si gustan pasarse por mi perfil para verlos -publicidad gratis XD-.
Hasta ahora me di un espacio para seguir con Complejos de Padre. Entre lo anterior y el hecho de que estoy con mil ideas que espero algún día publicar, no sé si la calidad de este fic haya descendiendo, quizás sea sólo que me entró un poco de depresión veraniega, pero si ven que el fic ya no tiene tanta chispa como antes, pues lo acabo para dejar de aburrirlas. Que de todas maneras ya no le quedaban tantos capítulos.
Por cierto me preguntaron si Deidara tendría algún tipo de relación filiar con Naruto. Lamento decirles que no, la verdad no soy del gusto de ponerlos como parientes, para mi es más divertido dejarlos como los entes separados que en realidad son.
Como de costumbre muchas gracias por leer, en especial a todos aquellos que se toman la molestia de comentar;
tSuKi Ai KoU; Ranmen-chan; Yuki-2310; Nekomata Uchiha; Ro 91; ika; sol yuki uzumaki; Little Monster; Dark-ekin; mihan; Eikou-chan; Likeanotherone.k; miru; joshihita-chan h.k; .rishuu.71; ; sabaku no eli y Hiko.
Cualquier errorcillo no duden en notificármelo.
