Tiempo de estudio
Ya no había tiempo para niñas, mascotas o cualquier otro peligroso distractor. Era momento de ponerse serio y estudiar como nunca en su vida lo había hecho; el examen de ingreso a la secundaria estaba la vuelta de la esquina, la prueba más difícil hasta ahora y no iba a permitir por nada del mundo, quedarse en una escuela diferente a la de sus amigos.
Desde que ingresaron a sexto año, Sasuke y Naruto habían hecho la promesa de que contra todo ellos dos seguirán uno al lado del otro. Y no lo decían porque intempestivamente uno hullera en busca de algún poder maligno o algo similar, menos por temor a que una pelea tonta los sepárese. El pacto nació, en base a que el conocimiento se podía volver un verdadero obstáculo en su vida.
La secundaria Kage, era uno de los colegios con mejor fama de la zona. Contando además, con que la mayoría de alumnos procedentes de la primaria a la que asistían nuestros querubines, se integraban a dicha institución; la idea de seguir al lado de sus eternos compañeros de aventuras en lugar de quedar todos regados por el mundo era simplemente fantástica. Naruto ya se imaginaba como todo un adolecente la mar de buena onda, siendo perseguido por las chicas que alguna vez le dijeron que era muy pequeño para jugar con ellas al voleibol. Era obvio que iba a crecer bastante en la secundaria. También sabía que podría cautivar a la mujer que quisiese, y que Sakura sería su linda novia tan pronto pisase territorio de educación superior.
Pero lo anterior no era importante ahora, así que mejor borrar esas absurdas ideas de convertirse en un ídolo juvenil. Aun no podía hacer planes, primero tenía que concentrarse en la vendita prueba. Estudiar, estudiar ¡Estudiar!
— ¡Papá, ya concluí con historia universal!—comunicó el doce añero, a su querido progenitor que se encargaba en ese momento de terminar de confeccionar su nuevo uniforme; mucho mejor que comprarlo era hacerlo y también más barato—. ¿Me haces una prueba rápida?
— En un momento cielo —le alegraba ver a su polluelo tan enérgico, esmerándose por sus metas. Lo único que ocasionalmente arruinaba la fiesta, eran las frases dedicadas al Uchiha del demonio, en las cuales su niño subrayaba la importancia de no distanciarse de su mejor amigo—. Al parecer ya dominas todo lo del libro —exclamó Minato, orgulloso de su angelito. Dándose la oportunidad de revolver las suaves hebras de oro, tan parecidas a las suyas, pero que coronaban a su vida.
— Aun me faltan muchas más materias, pero seguro que para cuando sea la prueba voy a estar entre los puntajes más altos-ttebayo —indicó decidido el zorrito. Naruto desvió su mirada al gran reloj de la estancia, percatándose que en cualquier instante llegaría su compañero de estudio. Al final las cosas siempre le salían mejor en compañía; la verdad no se imaginaba como podría ser la vida permaneciendo sólo y marginado, pero seguramente era horrible. Tenía tantas personas a las que amaba a su alrededor, que la mera imagen de algún día quedar desamparado en el mundo era aterradora.
El timbrazo de la entrada lo sacó de sus fatídicos pensamientos.
— ¡Ya llegó! —comunicó dichoso, corriendo para abrir la puerta—. Vaya, llegaste temprano.
— Hola Naruto.
— ¡Pasa Gaara! —indicó el querubín a su amigo.
Si Sasuke eran quien le había dicho que se convertiría en su compañero de estudios entonces ¿Qué pintaba Gaara en su casa? Pues sabrán que al final nuestro chico de las perlas negras con todo el dolor del mundo -casi literalmente-, le confesó al zorrito que él no sólo debía de aprobar el susodicho examen, también debía de superar -aplastar- al resto del alumnado que lo presentara, y para ello su padre considero apropiado someterlo a un duro régimen de aprendizaje. Ósea nada de visitas a la casa Namikaze-Uzumaki hasta nuevo aviso.
No todo en la vida podía salir de acuerdo al plan.
Y como a Naruto sus ideas se le boicotearon. A falta de Sasuke, Gaara lo sustituyó por ese fin de semana; no es como si considerara al rojillo cual plato de segunda mesa o la opción de pánico, de hecho toda la semana la había pasado estudiando con el de las agua marinas, pero Naruto prefería a Sasuke, primeramente porque era su mejor amigo y segundo, porque luego de un rato de ardua ilustración, podía sonsacar al moreno para que terminasen pegados al televisor o jugando, cosa que con el estricto bermejo no funcionaba.
— ¿Ya terminaste el libro de historia? —preguntó el Sabaku al entrar al hogar del zorrito.
— Sip, y al parecer he memorizado todo dattebayo.
— Bien; ahora nos podemos enfrascar en literatura —pronunció autoritario.
— Hola Gaara-kun —saludó el Namikaze cuando los niños arribaron a la sala.
— Buenas tardes Minato-san —respondió formal, con una digna reverencia.
De verdad que ese crío le agradaba mucho a nuestro rubio estrella, más de lo que el harapiento gato negro podría aspirar. Minato había convivido con Gaara en contadas ocasiones, inclusive tenía más contacto con el primo de Sasuke, esa tal Sai, que con el pelirrojillo, pero eso no impedía que el Sabaku se robara su preferencia. Empezando con el niño de las esmeraldas, no acaparaba indiscriminadamente el tiempo de su nene, no provocaba malsanos arrebatos de parte de Naruto, y nunca había compartido cama con su bebé. Sí, ese chiquillo era un buen amigo y muy formal cabía destacar.
Tan distinto al moreno, que lograba hasta la defensa por parte de su esposa, que fastidio resultaba cuando Kushina lo golpeaba por querer atentar contra al niño de negro cabello.
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— Me duele la cabeza —Itachi escuchó el lamento, tras la veintena de libros apilados en el escritorio central de la biblioteca de su casa. Suspiró lánguido, ante la actitud de su hermanito.
— Sasuke, es muy obvio que vas a pasar ese examen así que no deberías de estresarte tanto —opinó calmo, controlando el tono preocupado que rogaba por emanar y dejando de lado los documentos que revisaba. El heredero de los Uchiha estaba seriamente turbado por la estabilidad mental de Sasuke; bien conocía el temperamento de Fugaku cuando un resultado no se obtenía, pero no estaba dispuesto a quedarse de observador, mientras Sasuke se desmoronaba intentando memorizar cada página al pie de la letra.
— Tengo que aprender y dominar todo lo antes posible —dijo autómata el niño sin importarle que los ojos ya le escocieran, que su estómago clamara por alimento, o que las punzantes vibraciones en su cerebro ya lo estuviesen matando.
— Aún faltan dos meses para la prueba —la presión que su padre ejercía sobre su niño le daba asco. Él ya había sentido en carne propia, el nerviosismo de creer que nunca llegaría a las expectativas de Fugaku, la ansiedad que esto provocaba y todos los males secundarios que se podían desatar; vamos que sus ojeras no eran por nada. Ver a su adorado hermanito en tal estado le hacía hervir la sangre; tenía que ponerle un alto al autoritarismo de su padre.
— Exacto; dos semanas para que yo aprenda todo, y el resto del tiempo dedicárselo a ese dobe para que pueda quedarse a mi lado —viéndolo bien, quizás las normas familiares no tenían nada que ver en esta situación. Itachi, sinceramente -y como hacía años no pasaba- no sabía si sentirse orgulloso o decepcionado de Sasuke. La dependencia que su hermano mostraba por el crío blondo llegaba a ser enfermiza, desde luego que Sasuke nunca admitiría lo mucho que necesitaba de la presencia de su amigo, que al final el sentimiento era compartido, y tenía en cuenta que el rubio llegaba a niveles tan trastornados de aprecio por su otouto, como el mismo niño Uchiha.
Mejor dejar el tema de lado; que con esos mocosos era imposible encontrar una solución adecuada. Y él que se preocupaba por Sasuke ¡Ja!
— ¿Qué tal te va a ti Sai? —cuestionó Itachi a su primo, el cual básicamente pasaba inadvertido escondido en un rincón del recinto de lectura.
— Bien Itachi-nii —contestó el pálido infante, levantándose de su refugio, para aliviarse un momento y evitar que las piernas se le paralizaran al impedir la irrigación de sangre.
— ¿Por qué Anbu está en tu cabeza?
— Es mi método de relajación —expuso simple el moreno, sonriendo tétricamente—. Para no quedar como Sasuke; cada que termino una sección de preguntas, acaricio por diez minutos a Anbu. Estudiar más de dos horas seguidas bajo presión es antipedagógico —y sus libros nunca mentían—. Su suave pelaje me desestresa óptimamente ¿Apoco no es genial?
El máximo asombro, que sus rasgos le permitieron mostrar ante la explicación de Sai, fue el elegante arqueamiento de su ceja izquierda. Los niños de ahora sí que estaban mal. Gracias al señor, que él creció perfectamente normal y sano.
Mejor seguir revisando los documentos de la compañía e ignorar a los enanos.
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— Nee Gaara ¿No quieres jugar un rato? —la esperanza aun no lo abandonaba, quizás el bermejo hubiese rechazado sus proposiciones desde hace una hora, pero con el empeño suficiente estaba seguro que lograría quince minutos de descanso.
— Todavía falta estudiar ética, y tenemos que repasar matemáticas —fue la contestación a la que se limitó Gaara; tenía muy en cuenta que la capacidad de concentración de Naruto era menos que terrible, pero si estudiaba al lado del blondo, era posible que de tanto explicarle las cosas se le quedaran mejor gravadas a él.
Naruto bufó molesto. Era verdad que se suponía que debían de estar enfrascados en el conocimiento, pero simplemente no podía, ya había exprimido a su cerebro lo suficiente por esa tarde y un merecido descanso era más que apropiado; no le estaba pidiendo al Sabaku que ya dejaran de estudiar, lo único que quería era distraerse un ratito, de verdad que sólo un momento.
Era una pena, que todos los trucos que se sabía para hacer que Sasuke lo obedeciera, no funcionaban con Gaara; el pelirrojo era mucho más centrado que el Uchiha, o quizás tan sólo no había encontrado su punto débil.
¡Eso era! Lo que necesitaba para obtener su descanso era encontrar la debilidad del rojillo y explotarla. Hasta ahora había intentado con todas las mañas que conocía; repetir su nombre hasta el cansancio intercalando "por favor", hacer ojitos de cordero a medio morir, suplicar con voz de niño que no ha comido en una semana, golpear su cabeza contra el escritorio, mencionar casualmente lo mucho que se divertirían con su nueva consola. Pero nada funcionaba con el Sabaku. Entonces se le vino una idea a la mente; en más de una ocasión hasta el mismo Uchiha había resistido todo el bombardeo anterior, pero nunca su arma definitiva.
— Gaa-ra —llamó despacio el zorrito, captando sólo la atención auditiva de su amigo. Nuestro mapache estaba a punto de volver a negarse a cualquier recreación que le ofreciera el más pequeño; un contundente No le daría otros diez minutos de tranquilidad. Fue por eso que cuando levanto la cabeza de su libro para encarar al niño sol, en su vida se hubiese esperado que sus labios se conectaran en un etéreo rose con la boca del áureo. Naruto estaba con una expresión de pasmosa tranquilidad, permaneciendo con los ojos cerrados mientras el beso se daba. Al tiempo que Gaara no podía tener más abiertas sus cuencas oculares, pese a que todo pareció acontecer en cámara lenta, la reacción del pelirrojo no pudo estar más retrasada—. Por favor, podemos descansar —dijo con una tierna sonrisa Naruto al concluir con el hecho.
El acto inmediato de nuestro niño Sabaku, fue la incredulidad; seguramente si necesitaba el descanso y todo lo anterior fue ocasionado por la saturación de información en su cerebro, los músculos paralizados y el sudor frío eran una muestra inequívoca de su cansino estado. Pero al redirigir la vista al sonriente rostro del rubiecito, comprendió entonces el peso de la acción desenvuelta por Naruto.
Ahora el granate se apoderaba de su rostro y un molesto temblor involuntario dirigía sus acciones. Tan rápido como pudo se alejó no menos de dos metros del chico de los cielos.
— ¡¿Por qué hiciste eso? ! —cuestionó temeroso, cubriéndose la boca con ambas manos.
Naruto se quedó de piedra en su lugar. Esa no era la reacción que esperaba; se supone que Gaara debía quedarse atontado y luego hacer caso de cada una de sus palabras, por lo menos eso es lo que normalmente le pasaba a Sasuke.
— ¿Estuvo mal? —lanzó la pregunta más para sí mismo que para su compañero—. Que extraño, quizás no a todos le surte igual el método, tendré que intentar otra cosa —cavilaba despreocupado; nunca supo porque los besos de un tiempo a la fecha le causaban ese efecto al Uchiha, pero la verdad era un técnica con mucho beneficios, quizás no lo había empleado bien con el pelirrojo—. A ver Gaara, intentémoslo de nuevo —comunicó el zorrito dirigiéndose a su turbado amigo.
— ¡Naruto detente! —exigió el pelirrojo, interponiendo sus brazos entre su cuerpo y el de los ojos azules—. ¡Esto está mal! —exclamó intenta recobrar el control de la situación, si es que alguna vez lo había tenido. Su intención tampoco era quedar como doncella en apuros, especialmente ahora, que Minato-san había salido por los ingredientes para la comida y estaba a merced del zorrito.
— ¿Mal? —el comentario de Gaara dejó atónito a nuestro niño sol—. ¿Por qué va a estar mal? Yo lo hago todo el tiempo con Sasuke.
— ¿Qué?
Al final por lo menos Naruto se había salido con la suya. El tiempo que se dio para explicar las intrincadas prácticas que mantenía con el moreno, fue suficiente para relajarse un rato. Además de que la incredulidad en el blanquecino rostro del Sabaku era simplemente adorable y muy graciosa.
Gaara no se tragaba eso de que desde hace años sus amigos estuvieran besándose; no es que lo considerase antinatural o repulsivo, que él mismo sentía curiosidad por realizar dicha acción, pero en los labios de otro moreno. Más bien era, que hasta donde sabía sus amigos no mantenían una relación de noviazgo ¿Cierto?
— Relación con Sasuke ¿A qué te refieres? —era obvio que el rubio no tenía ni idea de que eso exclusivamente se hacía con la pareja. Al parecer tendría que terminar explicándole más cosas, que simples lecciones escolares.
Notas
¡Yeah el Bicentenario de México!
Como había comentado, ya que estoy de puente, y pese a que el tiempo no me sobra, es hora de ponerle a trabajar duro y traer todas las actualizaciones que me faltan, a ver si se logra el propósito. Y antes de que se me olvide, les quiero recomendar una nueva página de fics, espero que se den una vuelta www. circuloyogima. com, el link directo está en mi perfil.
Y ya que estoy con anuncios XD, espero que se puedan pasar por el resto de mis historias, quizás encuentren otra que les agrade, puesto que Complejos de Padre ya va por la recta final.
Muchas gracias a todos los que siguen la historia, de verdad que gracias a ustedes este fic puede seguir adelante, y acuérdense de que la mejor motivación son sus comentarios;
Pikacha; Likeanotherone.k; ika; Mikiita; Ranmen-chan; tSuKi Ai KoU; Aswang; Sayukira; Lykan Youko; miru; BlackStarChan; Ro 91; UBiita; Yuki Takishima; Disco heaven; Hokuto no Ken; nathy; ; sabaku no eli; Dark-ekin; Marpesa Fane-Li; NelIra y Joshihita H.K.
