Inocente atractivo
Cuando Sasuke entró a la secundaria, creyó con toda la ingenuidad propia que se puede tener a los trece años que las cosas iban a mejorar; que sus compañeros dejarían de ser la bola de ineptos que únicamente se la pasaban jugando, que las niñas finalmente madurarían y aceptarían que él no tenía el mínimo interés en ellas, y que Naruto ya no sería tan inocente y quizás se diese cuenta de todo lo que despertaba en el neko.
Tristemente todas esas circunstancias que ya lo hacían rabiar en el parvulario, únicamente se acrecentaron en el siguiente nivel.
Llevaba más de tres meses como estudiante de educación media y podía gritarle al mundo, que no había cosa más nefasta que esa institución colmada de bobalicones descerebrados; su horizonte figuró demasiado bien dentro de su perversa mentecilla como para ser una realidad.
Primero; ¿Por qué la imbecilidad se acrecentaba conforme las hormonas iban despertando? Esa duda se había situado en su cerebro, luego de ver todos los actos tarados que la mayoría de los hombres cometían, en frívolos intentos por demostrar que ya eran unos "adultos" completamente independientes. No podían ser más infantiles.
Segundo; si antes las féminas de edad similar a la suya no dejaban de ser odiosas, ahora no tenían un mejor hobby que el acosarlo hasta que echaba espuma por la boca de la rabia que le producían ¡Que él no era ningún príncipe encantador, carajo! Nunca, ni en sus sueños más retorcidos le pediría a alguna de ellas que lo acompañara a alguno de los bailes o fiestas que organizaba la escuela ¡Jamás! ¡Primero muerto y en avanzado estado de putrefacción!
Y finalmente, se encontraba cierto usuratonkachi con complejos de estatura y popularidad.
— ¡¿Por qué creciste más que yo, teme? —fue lo primero que su amigo le expresó el día en que entraron a su nueva escuela; no fue el "Sasuke te extrañe tanto durante el verano" que esperaba ¡No! Nada mono salió de los rosados labios del kitsune, sólo reclamos y planes tontos de que ahora que inclusive Sakura-chan se había vuelto más alta que él, tendría que poner el doble de empeño en aquella idiotez de conquistarla.
Pero como la vida no podía ser tan injusta y el karma existía. Al menos en parte.
Aproximadamente dos semanas -trece días ¿Pero quién los cuenta?- luego de ingresar a secundaria, el blondo finalmente se le había confesado a su compañera de verdosas gemas. Por un segundo el Uchiha creyó que aquella tarde terminaría con él golpeando despiadadamente a la chica de cabello peculiarmente rosa; fue una suerte que el señor se hubiese apiadado de Sakura y la hubiese iluminado para rechazar cordialmente a Naruto. No le agradaba ver a su zorrito triste y desconsolado, pero era mejor que mancharse las manos de sangre.
Pero tampoco las cosas podían marchar sobre ruedas.
Si hubiese efectuado un poco antes su plan de consolación para con el áureo, en lugar de dejar que su arrogancia tomase nuevamente las riendas de su escasa conciencia, quizás ahora no tendría un embrollo tan grande.
Al día siguiente Naruto no llegó como de costumbre al aula; entre gritos, risas y tropezones. Había faltado. La peor parte es que haciendo gala de su prodigiosa inteligencia, el rubio sí ingresó al colegio, sólo que decidió matar el tiempo observando melancólicamente las nubes en la azotea en lugar de ir donde Ibiki-sensei, el cual impartía algebra. Aquel calvo de mierda que, según los rumores, había sido director en una correccional.
Vaya que se le armó una gorda al de gemas añiles.
Dos semanas de castigo luego de las clases regulares, lo harían recapacitar sobre la idiotez que representaba el saltarse las horas de estudio. Pero ahí no estaba lo peor. En absoluto. La parte desastrosa fue al tipo de personas que conoció durante su sanción.
Claro que Sasuke odiaba la secundaria, como muchas otras cosas de la vida; pero simplemente aborrecía a los alumnos de grados superiores. Especialmente cuando alguno de esos imbéciles intentaba lavarle el cerebro a su rubito. Naruto había simpatizado con un chico de nombre Hidan, en una de aquellas largas tardes de castigo. Un albino alto y fanfarrón, que se pensaba el rey del colegio y que por desgracia le había llamado la atención nuestro primoroso solecito.
Desde ese momento en la cabeza del zorrito se había instaurado la idea, de que aquel esperpento y la bola de tarados que lo seguían, podían llegar a ser valiosas amistades. Si Naruto supiera lo que en realidad veían en él.
Y Sasuke… simplemente no podía dejar que apartaran a su niño de su lado -¡Mierda! ¡Ya estaba expresándose como Minato!- Por lo que día a día tenía la misión de asegurarse que nada lo llegase a corromper. En todos los sentidos posibles, cabía destacar.
Nuevamente se encontraba vagando por el colegio, buscando una presencia coronada de dorado, para finalmente poder partir juntos a casa. Si al iniciar el año, hubiese sabido que Naruto se las iba a dar de escapista, jamás se le habría ocurrido meterse en el club de Kendo. Sus pasos lo dirigieron a la parte trasera de la pista de atletismo, lugar donde los "mayores" se juntaban para apartarse del resto del alumnado y sentirse cool. Y pudo comprobar que había llegado a tiempo, puesto que una cajetilla de cigarros estaba tambaleándose peligrosamente frente a los irises cielo de Naruto.
— Dobe, es hora de irnos —anunció el moreno, mirando colérico a los chicos que acompañaban al rubito. Esos malditos. En aquel instante el kitsune salió del estupor que seguramente le causaba la presión del grupo. Hidan, que curiosamente tenía un brazo en los hombros del áureo, le dirigió una mirada sulfurada ¡Ja! Como si eso pudiese amedrentar a un Uchiha.
Naruto se terminó de despedir del resto de los tipos y salió corriendo en dirección a su pálido amigo. Sasuke no pudo evitar notar, como los irises purpura de cierto patán, se desviaban a la parte trasera de su sol.
Después de todo, era probable que sus manos sí se manchasen de sangre.
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— ¿Estás enojado? —caminaban en dirección a la casa del rubio, y Naruto hastiado del tenso silenció promovido por Sasuke, se decidió finalmente a preguntar si algo lo incomodaba.
No, no estaba enojado ¡Eso era la punta del iceberg del monumental cabreo que se cargaba! Al parecer la cabellera rubia si le había quitado algunas neuronas a Naruto, ya que dudaba seriamente que existiese algún otro ser tan idiota como para no darse cuenta que esa bola de desadaptados, únicamente se la pasaban comiéndoselo con la mirada.
— No te deberías de juntar con ellos —expresó finalmente el Uchiha, al llegar al pórtico de la familia Namikaze-Uzumaki. El zorrito parpadeó varias veces, sin comprender la situación.
— ¿Por qué? —¡¿Cómo que por qué? ! De verdad que le daban una ganas de molerlo a golpes. Era obvio que esos imbéciles, especialmente su líder el amante de lo religioso, sólo querían carne fresca ¡Por todos los santos! Naruto, el que alguna vez fue lindo y adorable, ahora no era más que sensual ¿Por qué más se juntarían los chicos mayores con él? ¡Seguro que no por su habilidad de meterse en problemas!
— Son… mala compañía —una especialmente nefasta—. No creo que tengan buenas intenciones.
El mutismo volvió a prevalecer, el menor se llevó una mano al mentón y levantó la mirada al cielo cobrizo. Reflexionando. Sasuke, pobre optimista, creyó que finalmente le había hecho entender la situación al blondo.
— ¡Ajá! —gritó Naruto al momento de apuntarlo con el índice—. No puedo creer que estés celoso teme —¿Qué?—. Pero no te preocupes, tú siempre serás mi mejor amigo dattebayo—dijo al minuto en que ingresaba a su hogar.
Estaba pasmado. Las aberraciones que podían salir de los encantadores labios del kitsune, eran simplemente colosales.
— ¡Mi niño!... y el adefesio.
Inclusive el tono de desprecio de Minato-san se le hacía lejano, entre la decepción y la incredulidad todos sus movimientos se efectuaban en automático ¿Cómo podía proteger a Naruto, sin que lo terminaran expulsando por romperle el "encanto" a Hidan, o sin que el blondo se enfadara con él?
— ¿Hay algún bocadillo papá?
Quizás podía hacerle una visita al de cabello platinado, fuera del horario escolar y advertirle que no acercara a su amigo. Porque tristemente querer razonar con Naruto, era infructuoso.
— Claro mi cielo, pero al parecer sólo alcanzara para ti.
Y entonces, la idea más brillante del mundo se conjuró en su cabeza, mientras los abrasivos ojos de Minato no dejaban de intentar borrar a su persona. Aprovechando que Naruto se perdía rumbo a la cocina, no estaría mal tener una pequeña charla con el Namikaze.
— Naruto se ha vuelto muy independiente —dijo repentinamente el Uchiha, sorprendiendo al rubio mayor ¿Acaso ese mocoso estaba intentando iniciar una plática?
— Tiene que crecer ¿No? —¿A dónde quería llegar el engendro?
— Usted sabe que con la secundaria, nosotros tendemos a apartarnos de los padres —Si aquello era alguna especia de burla, vaya que no le resultaría el jueguito.
— ¿Más? Vaya Sasuke ¿Qué harías sin Itachi, entonces? —Ok. No había escogido las mejores palabras, y de ante mano sabía que la lengua de ese sujeto podía ser más filosa que la suya.
— Por lo menos a mí me enseñaron a escoger a mis amistades.
— Se nota.
— Y no tengo la intención de juntarme con subnormales que sólo quieren andarme tocando —sin anestesia, asi se lo estaba pidiendo, asi se lo daría.
La cara de desconcierto de aquel maniático, verdaderamente era fabulosa.
— ¿No me diga que Naruto no le ha contado de sus nuevas amistades?
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— Cariño…
— ¿Si, tesoro?
— Tsunade-san me dijo que vas a faltar un par de días a la Universidad —su madre podía ser tan cotilla.
— Es que tengo un par de asuntos que arreglar con lo de los impuestos —dijo calmadamente mientras se preparaba para ir a la cama. Kushina lo observó algo inquieta; su esposo no era de los que suspendieran alguna clase por nimiedades. Pero como ese mes ella no estaba a cargo de las deudas…
— No tiene que ver con Naru ¿Verdad? —era mejor prevenir que ir a pagar una fianza.
— ¿Por qué los impuestos tendrían que ver con mi bebe?
Minato no sabía mentir, asi que apreciar sus profundos irises azules extrañados, fue suficiente para dejar tranquila a la pelirroja. La cual lo besó afectuosamente antes de meterse entre las cobijas. Minutos después el Namikaze siguió a su princesita al mundo de los sueños, mientras una expresión de odio se ubicaba en su atractivo semblante. Al parecer se le habían pegado algunas mañas del niñato odioso.
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Naruto estaba desconcertado. Hace dos días que no había visto a Hidan y desde entonces el resto del grupo no había querido ni dirigirle la mirada. Intentó por todos los medios razonar con ellos sin mayor logro y…
— Pon atención, dobe —irremediablemente sus pensamientos volvieron a la estancia de su morada, en donde estaba haciendo la tarea en compañía de Sasuke—. Si sigues con la boca abierta se te van a meter las moscas.
— ¡Como eres grosero teme! Sólo me distraje un momento-ttebayo.
— Claro… media hora es un segundo en algún universo paralelo —el Uchiha podía ser tan irritante cuando se lo proponía—. Y a todo esto… ¿En qué piensas Usuratonkachi?
— Los muchachos no me han querido hablar —al parecer el plan había salido a pedir de boca.
— Naruto… —como le encantaba tener la total atención del kitsune—. Lamento decirte esto, pero el otro día escuche de una fuente muy confiable, que Hidan sólo se juntaba contigo por una apuesta.
— ¿Qué?
— Se suponía que tenía que permanecer cierto número de días con alguien de primer año.
— Pero… ¿Por qué haría algo asi?
— Porque esos animales nos consideran inferiores… era una especie de broma —presenciar aquel brote de absoluta decepción en los zafiros de su zorrito de verdad que le dolía, pero tenía que mantener impasible su mirada y esperar a que Naruto se creyese todo —. Lo siento.
Y el pequeño áureo esperó encontrar cualquier duda en las obsidianas de Sasuke; cosa que no existía. El Uchiha era tan habilidoso para mentir. Entonces dijo que necesitaba ir un momento al baño y se perdió escaleras arriba, el de cabello carbón simplemente suspiró contrariado.
— ¿No hubiese sido mejor decirle la verdad? —señaló al ver como el rubio padre de su zorrito salía de la cocina, al escuchar los pasos apresurados de su primor.
— No… mi pequeño aún es muy casto —expuso con seriedad. A la larga hubiese sido aún más contraproducente contarle a su nene, las intenciones que esos bastardos tenían con su sacrosanto cuerpito—. Y va a permanecer asi por una buena temporada —aseguró cruzando sus zafiros embravecidos con los pozos negros del neko. Vaya que ese hombre estaba en otra categoría de la intimidación. Sasuke sintió un nerviosismo completamente impropio para su estirpe ¿No era posible que Minato-san supiese lo mucho que amaba a Naru? Porque de ser asi ya podía ir eligiendo su epitafio.
— Por cierto ¿Qué le hizo a ese imbécil? —cambió rápidamente el tema, deseando que el ambiente cubierto intempestivamente de intenciones homicidas menguara un poco.
— ¿Acaso quieres experimentarlo, Sasuke-kun? —preguntó burlón, divirtiéndose de lo lindo con la mueca contrariada del de cabello azabache—. Confórmate con saber que no volverá a fastidiar a ni niño jamás.
Y finalmente desapareció de nuevo en las profundidades de la cocina.
Ahora recordaba por que le asustaba tanto el padre de su amor, cuando ambos eran pequeños, cuestión que se fue perdiendo con el paso de los años. Verdaderamente Minato era de cuidado, y si no quería terminar durmiendo con los peces, tenía que tener aquello muy presente.
Notas
Aprovechando que acabo de subir Elementary, que igualmente me retrasé aquí, y que este fic también es de los que están programados para actualizaciones continuas XD… espero que les haya agradado el capítulo, creo que por lo menos en Sasuke ya se ven más los efectos de la pubertad, y de lo vengativo jajaja. Y como siempre Minato a todo por su nene.
¡Y antes de que se me vuelva a olvidar! Tengo el deber morar de promover el espectacular Blog de mi queridísima Kana-chiian -¡Busquen sus fics XD!- ¡AmaiChudoku! Dedicado a traducir cantidad de excelentes doujinshis yaoi al español; de verdad que su labor es increíble y pueden encontrar desde las historias más tiernas hasta las más candentes. Busquen el link directo en mi perfil o simplemente escríbanlo en google, es la primer opción.
Muchísimas gracias por todos sus comentarios, de verdad que son mi inspiración para poder seguir adelante, especialmente a la hora de elegir el fic que será continuado XD;
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¡Cualquier errorcillo me avisan y espero poder leernos pronto!
