Preciosas aquí estoy de nuevo molestando n.n

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Capitulo 4.

En algún lugar de Nueva York.

En este momento lo único que importaba era idear la forma de llegar a ellos, no seria difícil, Albert se creía su amigo y Candy no tendría corazón para negarle acercarse, en especial por que él estaba tan seguro de que aun lo amaba y que había sido simplemente engatusada por ese, el problema era Susana o más bien su sobreprotectora y molesta madre, la señora vivía con ellos, por que ¿Cómo podría abandonar a su pequeña Susana?, lo único que el deseaba era irse lejos, muy lejos de ese par que habían arruinado su vida, y además no paraban de molestar con tonterías como fijar fecha de la boda, y dar a conocer oficialmente el compromiso ante la prensa y sociedad, tenia que zafarse de eso pero ya, tenia que preparar su entrada triunfal en la vida de su pecosa, tenia mucho que pensar, que hacer, que arreglar y tenia que darse prisa.
-¿Terry, todo bien?- pregunto una muy dulce pero molesta voz
-Si Susy, no te preocupes, solo tengo mucho en la cabeza- contesto tiernamente, a pesar de todo él no la trataba mal, era lo mas generoso que podía
-Estaba pensando en hacer una rueda de prensa, ya sabes para dar a reconocer el compromiso y que deje de ser un chisme, han pasado ya 4 años Terry.
-Pienso que aun no es tiempo, no te has sentido bien y no quiero que tu madre se estrese de mas
-Eso es cierto, piensas en todo- dijo aliviada Susana, que creía que con Candy casada ya no habría impedimento para estar con Terry
-Solo quiero lo mejor para ti Susana, y que te sientas bien, tu salud es importante
-Gracias Terry, tu siempre me cuidas
-Así como tu me cuidaste a mi, mejor ve a recostarte, mandare por ti a la hora de la cena- le urgía estar solo y ella solo quería estar pegada a el como un chicle.
-Si Terry- así la chica salió en su silla de ruedas rumbo a su alcoba

Si quería tener todo preparado tendría que saber cuando regresaban ese par de su luna de miel, pensar en ello le enfurecía, pensar que él estaba con su Candy, tocándola, besándola, haciéndole el amor, eso era algo que solo a Terry le correspondía, pero él ya se ocuparía de eso cuando se deshiciera de lo que le estorbaba, ósea Albert y Susana.

En algún lugar bello y remoto en Hawái, en una de las mansiones de la familia Andrew.

Candy despertaba una vez más a lado del hombre que ama, admirarlo dormir era un lujo, últimamente no lo podía ver dormir mucho, sus momentos íntimos donde daban rienda suelta a la pasión eran mas frecuentes que las horas de sueño, la pecosa se preguntaba donde había quedado su pudor, después recordó que quedo en aquella bella suite de hotel, se levanto procurando no despertarlo y salió al balcón a tomar aire, era hermosa la vista hacia la playa privada, tenia tantas ganas de salir de picnic a la playa y poder nadar, se lo diría a Albert, quien no dudaría ni dos veces en complacerla al respecto, la mansión estaba sola, así que tenían la despensa llena y ellos se preparaban sus comidas, no muy lejos de la mansión había un pueblo bastante pintoresco, playero y fresco, habían ido solo 2 veces en las 2 semanas que llevaban ahí, y lo que aun les faltaba, Albert le había dicho que estarían ahí mínimo un mes, después de todo el también necesitaba un largo descanso de sus obligaciones, ella decidió hacerle el desayuno, sorprenderlo, al llevárselo a la cama, se puso una bata y salió corriendo a la cocina donde empezó a preparar la mezcla para unos hotcakes, mientras los cocinada empezó a preparar una ensalada de fruta, café y jugo cuando sintió que la abrazaban por detrás
-Buen día señora Andrew- dijo mientras aspiraba el aroma de su mujer
-¡HAY NO ES JUSTO!- exclamo decepcionada ella
-Realmente no me esperaba una bienvenida tan mala- dijo mientras fingía un puchero
-No tenias que levantarte aun, quería sorprenderte con el desayuno
-Princesa, lo siento- dijo mientras le daba un beso a su esposa, dejando su boca para bajar a su cuello, que empezó a devorar tranquila y pasionalmente
-A-A-Albert- alcanzo a suspirar la pecosa
-¿Si?
-E-e-espera un mo-momentoo
-¿Quieres que me detenga?- pregunto con tono sexy y ronco
-S-si
-¿De verdad princesa, por que tu cuerpo no dice lo mismo? Dijo mientras le quitaba la bata para poder acceder a sus hombros
-No-n-o pares- dijo a duras penas ella, mientras hacia lo suyo quitándole la bata a su esposo y acariciando su torso desnudo mientras él le quitaba el ligero camisón, sin pensarlo dos veces la cargo y la recostó sobre una mesa en la cocina mientras tomaba posesión de uno de los senos de ella, mientras con la otra mano le hacia caricias mas intimas que hacían que ella solo apretara y rasguñara la musculosa espalda de Albert, mientras pequeños gemidos salían de su boca, cosa que lo excitaba mucho mas a él, Candy empujo a Albert y se sentó sobre la mesa atrayéndolo con sus piernas hacia ella, al hacer eso pudo sentir la hombría de él, sonrió para si y tomo su rostro y le dio un profundo beso, mientras con una mano acariciaba la anatomía de su esposo, como pudo le bajo el pantalón del pijama, el la volvió a recostar sin romper el beso y de inmediato entro en ella, las embestidas aumentaron de ritmo hasta que alcanzaron el clímax al mismo tiempo, el cayo pesadamente sobre el pequeño cuerpo de ella, cuando un olor peculiar los hizo regresar a la tierra…
-¡LOS HOTCAKES!- gritaron ambos, mientras corrían hacia la estufa pues todo se empezaba a llenar de humo
-Ya no tenemos desayuno- dijo Candy algo triste pero aguantando la risa
-No, ni la fruta- Dijo el mientras miraba el piso a lado de la mesa pues para poder utilizarla como la usaron el tiro todo al piso sin ver que era
-Recuérdame no volver a querer sorprenderte Jajaja- rio Candy
-Anda vamos al pueblo a desayunar
-De acuerdo señor Andrew, me iré a dar una baño veloz
-Esta bien- dijo el mientras se disponía a levantar todo en la cocina
-¿Acaso no vienes?- alcanzo a escuchar que le decía su esposa y sin pensarlo dos veces salió tras ella, cuando terminaran ya tendrían tiempo para limpiar, así el la alcanzo y la ducha rápida se convirtió en una muy larga al final no desayunarían, ms bien almorzarían, pero bien valía la pena

Fueron a un pequeño restaurante en el pueblo, alcanzaron la hora del almuerzo, y que bueno, ambos iban realmente hambrientos, después de alimentarse como era debido, dieron un paseo por el lugar, aprovechando para surtirse de alimentos y alguna que otra tontería, Albert le compraba a Candy todo lo que ella quería, habían comprado obsequios para todos los pequeños del hogar de Pony y algunos para la tía abuela, esperaban que con eso no se enojara tanto con ellos, por huir de l recepción, también habían comprado infinidad de dulces para Candy, por que después de todo seguía siendo una glotona.

Pasaron toda la tarde en el pueblo, regresaron realmente cargados de cosas y querían descansar, a eso se disponían hasta que entraron en la cocina recordando todo el desastre el verlo, así que a limpiar se ha dicho además tenían que preparar la cena, después de hacer todo, se dispusieron a cenar entre risas y platicas amenas, entre muchos mimos y coqueteos, el amor se sentía en el aire, era indudable que ello se amaban de manera exorbitante.

Albert había decidido darle una sorpresa su pequeña, la llevaría de picnic a la playa, tal y como ella quería, así que tendría que levantarse temprano, cosa que no se le dificultaba para nada, ella al contrario prefería dormir mucho y por primera vez desde que estaba ahí, ellos se fueron a la cama a ¡dormir! No era para menos, cayeron muertos, después de recorrer todo el pueblo y estar de comprar solo querían descansar.

A la mañana siguiente él se levanto realmente temprano, preparo la cesta para el picnic, y el desayuno, subió las escaleras lentamente y coloco todo en la mesa del enorme balcón, se acercó a su esposa y le dio un pequeño beso en la nariz
-Candy- susurro
-MMM
-Despierta amor
-Mañana
-Jajaja no, debe ser ahora preciosa
-MMM, esta bien- dijo mientras abría sus esmeraldas que de inmediato se encontraron con esos bellos zafiros-Buenos días amor- dijo ella
-Buenos días princesa, anda a desayunar
-¿¡ya hiciste el desayuno!?
-Así es, a comer preciosa que tenemos un largo día por delante
-No es justo, como tu si me descubriste- dijo mientras hacia pucheros
-Jajaja nada de berrinches princesa a comer
-Esta bien pero…-dijo mientras extendía sus brazos hacia él, quien de inmediato fue hacia ella y la tomo en brazos y la llevo hasta el balcón, donde ella soltó una delicada risa y luego le susurro que lo amaba, la deposito en su silla y le acerco su desayuno, luego se sentó a su lado y desayunaron.
-Te tengo una sorpresa, mas tarde
-¿Qué es?
-Si te digo, deja de ser sorpresa
-Cierto, pero viniendo de ti sé que será hermosa
-Así como tu princesa
-Te amo Albert
-Y yo te amo a ti Candy

Ambos recogieron todo, y se metieron a bañar, como ya era costumbre juntos, después de otra larga sesión de baño se vistieron, frescos para ir a la playa, ella utilizo un vestido ligero en color blanco, de tirantes, y bien ceñido al cuerpo, cosa que volvía loco a Albert, quien solo se puso un par de bermudas color beige, con una camisa a ligera color blanco, prepararon todo y salieron hacia la cocina donde Albert tomo una canasta, volteo y le sonrió a su esposa, quien gustosa al descubrir el plan le devolvió una sonrisa.

Caminaron lejos, bastante lejos de la casa y en una bahía dispusieron todo para el almuerzo, comieron y después de ello tomaron un merecido descanso, ¿de que? Pues de no hacer nada, se recostaron sobre el mantel y tomaron una siesta que termino muy drásticamente cuando la marea comenzó a subir y una ola los golpeo despertándolos y haciéndolos escupir agua entre risas

Entonces Albert se dispuso a ir a nadar, ya habían pasado 3 horas de la comida, una muy larga siesta, se quito la ropa y quedo en bañador, le extendió la mano a su esposa quien había hecho como el y ahora solo tenia el bañador, y corrieron hacia el mar, estuvieron jugando y nadando por horas, hasta que comenzó la puesta del sol, decidieron que era hora de regresar.

En Chicago.

Annie simplemente se torturaba, no sabia si Archie la quería, ya era hora de que se casaran y ella acababa de tomar una decisión, hablaría con el y de ser necesario terminaría todo, ella había cambiado y madurado lo suficiente como para renunciar al hombre que amaba con tal de que el fuera feliz, así salió de su casa dispuesta a poner fin a todo, sin saber que Archie estaba planeado un momento especial para proponerle matrimonio, pero los nervios y la acumulación de trabajo lo tenían tan ocupado que no había terminado de planear nada, y menos lo hubiese hecho si Candy y Albert no lo hubieran ayudado, dentro de poco seria su aniversario de novio, ese día se lo pediría, tenia todo listo, pero algo lo saco de sus cavilaciones, una voz por demás molesta para el, perteneciente a alguien muy molesto para el
-¿Tu que haces aquí?- espeto Archie notoriamente molesto
-Tranquilo elegante, estoy buscando a Albert, estoy de visita en la ciudad y quise venir a verlo
-No esta, esta de luna de miel con Candy- dijo enfatizando en nombre de la pecas
-Pensé que no la tomaría, cuando regresa, tal vez siga por aquí
-Dijo que se iría mínimo un mes, tal vez mas, después de todo, necesitan tiempo para ellos y su amor- esas palabras pusieron furico a Terry, pero como todo buen actor lo disimulo
-Si, eso supongo, dile por favor que lo vine a visitar, tal vez regrese en un par de meses ¿sabes a donde se fueron?
-Se lo diré no te apures Grandchester y el lugar a donde fueron no es tu incumbencia
-Gracias Cornwall- y salió de las oficinas hecho una furia, como se atrevía a tratarlo así, pero lo mas importante, ¿como que tal vez dos meses?, eso no era normal, estaba a solas con su pecosa, haciendo quien sabe que cosas, tenia que averiguar, si le era posible, donde estaban, así adelantaría su plan y de paso interrumpiría ese absurdo viaje.

En Hawái.

Un par de enamorados, después de amarse nuevamente y por tercera vez esa noche, caían rendidos uno a lado del otro, abrazándose y amándose, olvidándose de todo, ignorándolo todo, preocupados el uno por el otro, en el mundo solo existían ellos, su amor, sus besos, sus momentos y su felicidad, Vivian en un sueño hermoso que pensaban que no tendría final jamás

En Seattle.

Sin pensar que habría alguien que no los quisiera juntos, para los que los amaban verlos juntos los hacia felices, pero hay personas egoístas en el mundo y así como Terry quería a Candy para el, había una mujer que quería a Albert para ella y haría todo por conseguirlo, después de todo esa chiquilla no podría competir con ella, ella era una mujer, la mujer ideal para ese hombre y cuando el la volviera a ver, caería embelesado a su belleza, a su feminidad y a su habilidad con los negocios, además se había enterado de cierto actor que había tenido algo con esa mocosa, y valla que lo utilizaría a su beneficio.

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Preciosas no odien a Terry, compréndanlo, el esta un poco (mucho) enojado con su vida, por no luchar por Candy y ahora quiere sacar esa frustración, esta algo amargado y eso lo confunde, pero él nunca ha sido malo ;), odien a esa mujer que quiere separar a nuestros rubios a esa si ódienla ¡mucho! Y que emoción me da la boda de Archie jajá, me despido por hoy, espero les guste el capitulo