Preciosas ya les traigo el capitulo nuevo disfruten.

Capitulo 6.

Chicago.

¡No! Tenían que esperar un mes mas para poder anunciar su compromiso, por un momento odiaron a Candy y Albert, pero después se dieron cuenta de que ellos necesitaban ese tiempo, después de todo era la luna de miel y además cuando Albert regresara tendría mucho trabajo y viajes que hacer, sin contar con la boda y luna de miel de Archie y Annie, en fin, según la tía abuela, eso era buena idea pues tendrían el tiempo necesario para planearlo todo a la perfección, no como con los rubios que casi lo hicieron de la noche a la mañana creando un caos a la familia e invitados, después de el berrinche de los novios elegantes, se resignaron y hasta se alegraron por saber de Candy y Albert, todos querían verlos ya, incluso la tía abuela se hacia ilusiones de un pequeño Andrew corriendo por todos lados, cosa que ilusiono a todos los demás, si, incluida la servidumbre que adoraba a sus patrones, quienes eran sencillos y buenas personas.

Seattle.

Roxanne Cadle era una bella y opulenta mujer, de cabello negro largo hasta la cintura, de ojos extraños con tonos violetas en ellos, unas curvas de muerte y un ingenio brutal para los negocios, pero también era una mujer "enamorada" y despechada, mas aun al enterarse de la boda de su amado Albert, se habían conocido por casualidad en Londres cuando ella visito muy a regañadientes el zoológico, el aun no era presentado ante la sociedad, pero ella sin saber con certeza quien era cayo enamorada de el, de todo lo que veía, por que en eso se fijo mas que nada, en el bello físico del hombre, tan alto, guapo, fuerte, masculino, se encontraron varias veces por "casualidad" así como si ella no lo hubiera planeado, Albert era hombre y como hombre se sintió atraído a esa mujer.

Pero atracción no es amor, él nunca la amo y ambos acordaron que seria algo sin titulo ni seriedad, compartieron la cama en muchas ocasiones, al parecer no tenían mas en común, pero ella se "enamoro" eso creía ella, él se aburrió de su falsedad, de su carácter y un día sin mas solo se marcho, dejándola herida y enfadada, lo busco y como se empeño en encontrarlo pero con la inminente guerra encima suyo también tubo que partir y cancelar su búsqueda, hasta que años después en un periódico leyó quien era el, se puso de inmediato en contacto por medio de una carta que fue ignorada, a esa le siguieron mas y mas cartas que también fueron ignoradas.

Estaba decidida a viajar a Chicago, pero por negocios pendientes, por otros viajes, por asuntos en Europa nunca pudo y cuando al fin lo hizo llego el día después de la boda entre los rubios, de inmediato mando a investigar a esa mocosa, segura de que solo quería la fortuna de los Andrew, de que era una arribista, sus investigaciones solo la dejaron con mas dudas, ¿Cómo un hombre como él se casaría con una simplona huérfana y además enfermera?

Jamás se había sentido mas humillada, estaba decidida a terminar con ese matrimonio, creía que Albert caería rendido a sus pies cuando la viera y que mejor, le había llegado una invitación del anuncio de compromiso de Annie Britter, claro, como amiga de la Señora Britter así debía ser, Roxy sabia que esa niñita Annie, era amiga de la mocosa, y que esa y su Albert estaría ahí, ¿Cómo desaprovechar esa oportunidad? Y si eso no funcionaba, tenia el recurso de recurrir a Terry Grandchester, quien seguro la ayudaría a separar a esos dos, después de todo, él le pidió que contara con el para todo lo referente a los recién casados.

*FLASHBACK*

-Buenas tardes, residencia Grandchester
-Buenas tardes, busco el joven Terry Grandchester
-¿Quién le digo que lo busca y con que asunto señorita?
-Dígale que mi nombre en Roxanne y que llamo referente a sus amigos los Andrew
-De inmediato- después de unos minutos de espera ella escucho esa varonil voz, al otro lado del auricular
-Buenas tardes señorita ¿Roxanne? ¿Que se le ofrece?
-Dígame Rosy, ahora, iré al grano, a mi me interesa mucho el señor Andrew y sé que a usted le interesa la señora Andrew, tengo un plan para que Albert este conmigo y sinceramente deseo saber ¿si falla mi plan, usted podría ayudarme para quitar de en medio a su esposa?
-Valla que fue al grano "Roxy", antes que nada ¿Cómo es que usted sabe tanto y además por que tutea a Albert tan abiertamente?
-El y yo tuvimos mucho que ver, mande a investigarlo a él y por consecuente a su esposa y sus conexiones me llevaron a usted, su amor adolescente
-En ese caso, usted y yo tenemos el mismo deseo en común, separarlos, ponga en marcha su plan, que yo ya tengo el propio y si ninguno funciona, puede usted contar totalmente con mi ayuda, ellos no deben estar juntos, es un error y hare todo por recuperar lo que es mio
-Terry Grandchester, me sorprende, acudiré con usted en caso de que mi plan falle, avíseme si el de usted sale bien y todo caso, los errores pueden tener solución y eso somos nosotros, me despido por el momento, estaré en contacto con usted para estar al día
-Me parece muy bien, hasta otra señorita Roxy.

*FIN DE FLASHBACK*

A como diera lugar Albert regresaría con ella, después de todo nunca había perdido una batalla y esta no seria la excepción.

Hawái, mansión Andrew.

El ambiente estaba lleno de melosidad, la pareja derramaba miel y de vez en cuando, pasión por cada habitación, si existía el paraíso seguro ese era en los ojos de Candy según Albert y ella pensaba lo mismo respecto a su esposo, por fin habían salido de la cama, de la habitación y de la casa, habían tomado un poco mas de color y la pecosa había mandado castigado a un rincón a Albert cumpliendo lo prometido, se bronceo y lejos muy lejos de él, es mas hasta lo había hecho refunfuñar un poco cuando se ponía algo provocativa y a la mera hora dejaba a Albert completamente fuera de control y sin posibilidad de arreglo, al menos con ella no, lo había privado de su cuerpo ¡DOS noches seguidas! Eso era inaudito, pero al final ella había caído una vez mas ante su hombre, a la pecosa también le costó esfuerzo mantener el control por las noches teniéndolo tan cerca, o cuando se acercaba coquetamente a mortificar a su esposo, al final quito el castigo que resulto ser para ambos.

Se habían recompensado esas noches, y días y tardes, por casi toda la casa, pero aun así había algo que mantenía a Candy algo distraída, y eso era Terry, no le afectaba mucho verlo, pero tampoco esperaba volver a verlo, por lo menos no tan pronto, valla casualidades de la vida pensaba.

Albert en cambio sabia que no era del todo una causalidad pues George le había avisado de la inesperada visita del actor a las empresas, y de todo lo que había hablado con Archie, estaba seguro que Terry estaba ahí solo para intervenir en sus vidas y molestar, pero no lo permitiría, mucho había sacrificado ya como para sacrificar su amor a Candy por un amigo, esta vez Albert iba a defender lo que amaba hasta con las uñas de ser necesario.

-Amor, despierta- escucho la voz melodiosa de su esposa
-Buenos días-dijo sonriendo al verla tan cerca a el
-Anda levántate ya
-¿Preparaste el desayuno?
-No, algo mejor
-¿mejor que tu deliciosa comida?
-Si-respondió sonriendo
-¿Qué?
-Un baño calientito para los dos- dijo para inmediatamente salir corriendo al baño, dejando ver su escases de ropa, Albert no podía reaccionar, ¿había escuchado bien? ¿Había visto bien? Debía ser un sueño, seguro era eso, pero se dio cuenta de que no
-¿Vas a venir, o me baño sola?- sin pensarlo dos veces, se levanto de un salto y corrió al baño donde devoro a su esposa, para después tomar el tan mencionado baño, estaba realmente sorprendido con la iniciativa de su princesa, pero también muy complacido
-¿Desde cuando tan insinuante princesa?
-Pues decidí que desde hoy, no solo tu lo serás ¡eh!- dijo mientras le guiñaba un ojo, ambos estaban en la enorme bañera, bastante complacidos, cansados y cada vez mas enamorados, cada uno había decidido por su cuenta que Terry no les molestaría en nada y que serian sinceros el uno con el otro, salieron de la bañera hasta que el agua se enfrió y sus dedos parecían pasas, hicieron todo lo que tenían que hacer en casa y salieron a la playa, se sentaron sobre un mantel en la arena Albert recargado contra una piedra y Candy entre sus piernas, ella leyó para su esposo y después el para ella, derramaban miel y aunque querían ir al pueblo para evitar toparse con Terry, Albert no quería partirle la cara y Candy no quería hacerle una grosería, prefirieron quedar por los rumbos de la mansión que además se sabia perfectamente en la isla que eran privados y exclusivos para la familia.

Los actos que para Terry era molesto pues su plan se estaba viniendo abajo debido al casi encierro de la pareja, ¿Qué tanto hacían ahí? Se preguntaba, para después enfadarse consigo mismo, era obvio lo que hacían y eso lo enfurecía.

-Terry, deberíamos salir a pasear
-¿Y para que?- pregunto molesto
-Para conocer, para divertirnos, para que el gasto absurdo que hiciste en este viaje valga un poco la pena, puesto que debido a que no has visto ni jodido a Candy y su esposo dudo mucho que el viaje desquite el costo- Susana no pudo evitar reprocharle, estaba molesta y asqueada de las actitudes de Terry
-Como siempre, eres una absurda paranoica Susy
-Pues di lo que quieras, yo me aburrí de ver tu cara enojada todo el día, yo saldré
-¿Tu salir?, si claro ve corriendo- dijo sarcásticamente Terry, acto que hirió profundamente a Susana
-Con tal de alejarme de ti, seguro me podría salir otra pierna para correr lejos muy lejos de ti- buenas tardes- dijo Susana satisfecha de si misma mientras salía en sus muletas, con una sonrisa de la habitación, dejando a Terry sorprendido por su actitud y mas molesto aun.

Susana Marlow estaba realmente cansada de la amargura de Terry y aunque sabia que ella misma era la causa, no era tan culpable, pasado un tiempo después del accidente y de la separación de Candy y Terry, Susana se dio cuenta de la infelicidad de Terry y le dijo que fuera por su pecosa, que no la perdiera, pero el no quiso se quedo a su lado, arruinando así la vida de ambos, Susana cada que podía le decía que se fuera con Candy, le insinuaba que estaría bien, que era lo que ella quería, pero Terry siempre se negó, ahora no debería quejarse, ni portarse como el rey del drama, no le quedaba bien y era hipócrita de su parte.

-¡AL CARAJO CON EL!- exclamo mientras se tiraba como podía sobre la arena
-Disculpa, no hice nada para molestarte o ¿si?- escucho una voz desconocida detrás suyo, volteo muy sorprendida y avergonzada
-N-n-no, disculpa hable muy fuerte- dijo sonrojada
-Tus razones tendrás, pero no es muy común escuchar a una mujer tan bella hablar así, no me quejo, al contrario es reconfortante sacer que no todas son tan sumisas y perfectitas
-Jajaja aprendí hace poco a dejar de serlo
-Me alegro mucho por ti, nunca lo olvides, por cierto me llamo James, James Graves- dijo el chico mientras extendía su mano a Susana, quien de inmediato se quiso levantar, haciéndola recordar que sin una pierna era fácil tumbarse mas no levantarse, bajo la cabeza apenada y con los ojos llorosos, cuando sintió que él la tomaba por la cintura y la levantaba, junto con sus muletas, se las entrego y espero a que ella se acomodara- mi nombre es Susana, Susana Marlow, mucho gusto- devolvió el saludo la rubia que estaba completamente roja, James solo se enterneció ante la reacción de la chica y como el caballero que era no menciono nada respecto a la pierna de la chica, pues él había leído del accidente de ella.
-Eres actriz ¿cierto?
-Solía serlo, ahora solo soy…algo jajá
-Ser algo también es bueno, el día que seas nada, ese día preocúpate-dijo el sonriéndole
-Ser o no ser, eh ahí el dilema
-Exactamente señorita Susana- ella sonrió, hacia mucho que nadie la había llamado así y realmente le gustaba, además de que básicamente seguí siendo señorita, ella se había negado a intimar con Terry, no por su pierna, si no por el poco amor propio que había recuperado
-Y ¿a que se dedica usted James?
-Solo llámeme James por favor, soy medico cirujano
-Te llamo James si tu me llamas solo Susana, valla eso es genial, aunque es una carrera larga
-Trato hecho Susana, si es una carrera bastante larga, pero también peligrosa
-¿Peligrosa?
-Si, a muchos nos toco ir a la guerra, otros tantos van de voluntarios a África, medio oriente, países que no están desarrollados y que son peligrosos debido a las enfermedades posteriores a la guerra, la hambruna, animales desconocidos y muchas cosas mas
-Ósea que estuviste de servicio en la guerra, valla eso si es valiente, imagino que debió ser muy complicado por lo inhóspito de los lugares y las heridas difíciles
-Si es bastante complicado, ahí ves coas que jamás imaginaste ver, pero al final cuando salvas una vida nada mas importa
-Debe ser maravilloso, y ahora estas en unas merecidas vacaciones supongo yo
-Se puede decir que si, llevo aquí 2 años, trabajando en el hospital del pueblo, pero mi suplente llegara pronto, realmente ansió regresar a Nueva York
-Valla, eres todo bondad y responsabilidad al parecer jajá, tampoco te pierdes de mucho en Nueva York, sigue siendo enorme y ruidoso
-Hago lo que creo correcto, me gusta ayudar, y de verdad extraño un poco el ruido y los climas fríos de allá- y así los chicos se quedaron conversando hasta que se dieron cuenta de que el sol se estaba ocultando, se sorprendieron de lo rápido que paso el tiempo y como si de viejos conocidos se tratara se quedaron de ver al día siguiente en la plaza del pueblo.

Por otro el tiempo también se había ido volando para un par de rubios que se habían estado divirtiendo en la playa, sin pensarlo quedaron que al día siguiente irían a pasear al pueblo, ya solo les quedaban tres semanas para disfrutar y querían turistear un poco mas pues aun les faltaba mucho que ver, comer y comprar

Para Terry el día se había lento, realmente lento y aburrido, decidió irse al bar del hotel, cuando Susana regreso no le sorprendió ver la habitación vacía, sabia que su "esposo" estaría bebiendo o alzándose a alguna tontilla mujer que se dejara embelesar por el para pasar la noche, como sea ella estaba de buen humor y nada se lo arruinaría, menos Terry, pero quería hablar con Candy acerca de él, para advertirla de que algo planeaba y que nada bueno era, pero ya habría tiempo de ello, además le relajaba saber que no había pista de ellos.

Mañana seria otro día, para Susana era hora de tratar de dormir, para Terry era hora de pedir otro trago, para James era hora de sacar a Susana y su linda cara de su mente y concentrarse en algo del trabajo y para Candy y Albert era hora de amarse de nuevo, no tenían mucho de que preocuparse, solo de satisfacerse el uno al otro.

La noche paso rápida para la mayoría, Terry llego de milagro al cuarto y para cuando se despertó Susana ya estaba desayunando con James, Candy y Albert con toda la calma del mundo se dirijieron al pueblo donde se toparon con James y Susana, decidieron desayunar los cuatro junto, Susana presento a los rubios con James y viceversa, ninguno de los rubios pregunto por Terry ¿para que? No era indispensable ni extrañable, al terminar de desayunar Susana le menciono a Candy que quería hablar con ella, acordaron hacerlo después, ahora era momento de disfrutar el bello día, pasearon por el pueblo, mientras James les indicaba lugares o le s contaba leyendas del lugar, la mañana y la tarde pasaron realmente rápido, James debía volver al trabajo así que se despidió acordando con Susana para verse después, Albert decidió ir a comprar algunas cosas para así darles privacidad para platicar, las dejo en la plaza y prometió regresar pronto, así Susana aprovecho el momento.

-Candy, aléjate de Terry
-Calma Susana no tengo intenciones con el yo…
-El no esta feliz de verte con Albert- interrumpió Susana la explicación de Candy- al contrario, algo planea, no sé que sea, pero no creo que sea bueno, te juro que no es coincidencia que nuestra luna de miel sea aquí
-¿¡LUNA DE MIEL!?
-O un intento de ello, desde que llegamos solo estamos encerrados, apenas ayer decidí salir yo sola, así me tope con James, Terry termino en el bar, casualmente- dijo con un tono de tristeza- Candy prométeme que te alejaras, no le permitas molestarte, por favor
-Tranquila Susana, estaré bien, no le dejare molestarme a mi o a Albert, pero dime ¿Cuándo se casaron, que paso? Explícame todo-
-Bueno nos casamos hace poco mas de una semana, fue repentino demasiado rápido, yo no quería en realidad, desde hace mucho ya no quiero nada con Terry, pero mi madre insistió y yo accedí, después de todo, nadie mas querría a una lisiada como yo, después venimos aquí y los encontramos y todo tomo sentido para mi, fui solo un instrumento mas en su movida
-Susana, te hubieras negado, no eres feliz y no puedes renunciar a tu libertad solo por tu madre, no es correcto, así como tampoco lo es llamarte lisiada, no lo eres y mira que si hay quien te quiera, ´por ejemplo James
-El solo es un nuevo conocido, seguro me hablo por lastima o algo así, en fin no importa, en cuanto regresemos pediré el divorcio y me alejare de él, no estoy dispuesta a seguir siendo infeliz, ni a soportar su amargura, además cuando esta ebrio es demasiado hiriente me humilla demasiado, claro, sobrio es una caballero, es demasiado odioso
-El Terry del que me hablas no es el que conocí, realmente me hace sentir triste que el no encontró la felicidad
-Muchas veces le dije que fuera hacia ti Candy, que luchara, pero no quiso, se quedo a mi lado, y mira, el me culpa de todo y si, sé que hice mal al obligarlo, pero todo esto me ha hecho madurar de algún modo y comprendí que solo seria feliz a tu lado, lo corrí, lo deje ir pero él nunca se largo, realmente me arrepentí y cambie y aun así sigo pegada a él y el me odia cada día mas
-Escúchame bien Susana, pide el divorcio, no permitas que te consuma, se ve que has cambiado, te apoyare en todo, me puedes considerar tu amiga, pensé que Terry sabría madurar y crecer, pero se atascó en un pasado que no regresara, amo a mi esposo y eso no cambiara nunca y tu debes luchar por tu libertad y con eso me refiero a Terry y a tu madre, no permitas que te sigan controlando
-Gracias Candy, muchas gracias de verdad- dijo mientras abrazaba a la pecosa, ella tan comprensible y buen persona siempre, ahora mas que nunca estaba dispuesta a ayudar a Candy y ayudarse a si misma

Y Candy estaba completamente decidida a mantener a Terry lejos muy lejos de ella, de su esposo y de Susana, nada ni nadie le iba a arruinar su felicidad y menos a sus amigos, de ella dependía que Terry aterrizara de una buena vez a su realidad, ya no le importaba si él era feliz o no, ella si lo era y así quería seguir siéndolo.

Des pues de esa charla, el tiempo se fue volando, afortunadamente Terry y los Andrew no se encontraron mas, Susana y James quedaron de seguir en contacto y encontrarse en Nueva York, claro que después de que Susana le explicara toda su situación a James, quien ya le había dicho que quería cortejarla, el de inmediato entendió que ella tenia una reputación que cuidar y que debía divorciarse, así que serian amigos por ahora, pero Susana estaba encanta de que el la quisiera de novia, los Grandchester se marcharon una semana antes de los Andrew, quienes no se querían ir, seria como romper un sueño pero ya era tiempo y Annie y Archie ya los esperaban ansiosos, así que era hora de regresar a la realidad.

Llegaron demasiado rápido a Chicago y de ahí se movieron a Lakewood, donde seria la fiesta de compromiso al día siguiente de su llegada, llegaron en la tarde poco después de la hora de comida fueron recibidos muy ostentosamente, todos los sirvientes esperándolos fuera, Annie y Archie aguantaron su risa al verlos tan bronceados, pues contrastaba con sus ojos y cabellos

-Bienvenidos queridos
-Gracias tía- dijo Albert mientras le besaba la mejilla y Candy respondía a su abrazo
-Hey tíos, bienvenidos- dijo Archie levantando una ceja muy sugerentemente- ¿pronto tendremos primos o que? Jajaja
-Archivald, esos comentarios no son correctos- le reprendió la tía mientras todos reían
-Seguramente pronto tendrás muchos primos, pero mientras tienes mucho trabajo por delante, con tu boda tan cerca- dijo Albert entre risas
-Ni lo mencionen, tenemos mucho por hacer- dijo Annie que estaba abrazando a su amiga
-Anden vamos a tomar algo al jardín para que nos cuenten todo respecto a su viaje
-Claro, vamos, joven Archivald- se mofo Candy de el
-Espera Candy, antes tienes que disponer el menú de la cena y del desayuno de mañana
-¿YO?
-Si, tu, eres la señora de la casa es tu deber ahora- así Candy se dirigió junto con la tía hacia la cocina sin chistar, ella sabia que ahora era su deber pero se sentía rara con ello, claro, ya en la cocina se dejo llevar y dispuso todo, sin mover un solo horario y alegrándose de la aprobación de sus actos de parte de su tía, alcanzaron a los demás en el jardín, quienes ya platicaban animadamente, contaron todas sus experiencias (las que se pueden contar en publico) omitiendo para después el encuentro con Terry.

Cenaron como esta dispuesto y en cuanto pudieron los recién casados salieron huyendo a su habitación, querían entregarse a la pasión, pero el agotamiento del viaje pudo mas y terminaron cayendo en brazos de Morfeo, después de todo al día siguiente, tendrían un día muy largo, mas de lo que ambos quisieran.

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Preciosas disculpen la tardanza, me enferme y no me sentía ni con ánimos para seguir respirando u.u ( y creo que se nota un poco en el capitulo :[) pero les traigo un capitulo mas largo, ya pronto viene la acción y lo complicado para la pareja de rubios guapotes, a Susana parece que le va bien y bueno Terry gasto mucho para nada, por que hasta a la esposa le bajaron Jajaja ;) a ver que hace esta horrenda Roxy cuídense, les mando muchos besitos coquetos jaja.