Capitulo 7.

Las cosas en Lakewood eran un caos, gente corriendo por aquí y por allá arreglando todo, decorando, limpiando, cambiando, un completo caos, la tía abuela se había levantado muy temprano para supervisar todo, pues todo debía estar perfecto para el pequeño gran día de Annie y Archie, claro estaba que el gran día seria el de la boda.

Annie corría de aquí para allá, gritando que se le hacia tarde mientras Candy la miraba divertida pues apenas eran las nueve de la mañana y la fiesta empezaba a las ocho de la noche, Archie se acababa de marchar con Albert, cosa que puso como loca a Annie que había alegado que no había tiempo para eso, que debía arreglarse ya, hasta que Candy intervino calmando a su hermana, justo en ese momento iba llegando Patty a Lakewood, emocionada por ver a sus amigas y por contarles las buenas nuevas.

-Señora Candy, la señorita Patricia ha llegado ya- anuncio una sirvienta
-Llévala al salón para tomar él te, ya vamos- indico Candy
-De inmediato señora, permiso- salió la sirvienta seguida de Candy y Annie, llegaron al salón donde vieron a Patty esperándolas
-¡AMIGA! Gritaron ambas chicas
-Hola chicas- respondió Patty uniéndose a ellas en un abrazo de grupo
-Felicidades Annie ya era hora
-¿Verdad que si? Ya se estaban tardando- dijo la pecosa
-Pero si a callar Candy que tu y Albert se hicieron del rogar- las tres chicas rieron

Después de tomar él te y ponerse al día con Patty en algunas cosas, decidieron salir a dar un paseo por los alrededores, pues aun faltaba tiempo para la hora de la comida, omitieron claramente cualquier lugar donde la tía estuviese, puesto que estaba estresada y podrían hacerla enojar, notaron a Patty algo seria y pensativa, pero prefirieron esperar a que ella les contara, desde la muerte de Stear no era bueno presionar a Patty, debían dejarla fluir para que no se molestara o le diera un ataque de nervios.

Platicaban de cosas triviales, cosas sin importancia, hacían chistes y recordaban viejos tiempos en el colegio, se sentaron cerca del rio a la sombra de un árbol para descansar y despejarse y fue cuando la señorita Patricia O'Brien decidió hablar y sacar de una vez por todas a sus amigas de la duda.

-Amigas, tengo algo muy importante que decirles
-Ya decía yo que algo tenias, te vi muy pensativa- confeso Candy
-Anda Patty, dilo, sabes que cuentas con nosotras- dijo Annie, y ante estas palabras Patty se soltó a llorar y abrazo a sus amigas que estaban muy confundidas
-Estoy embarazada- soltó Patty dejando a las otras dos de boca abierta
-Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quién? Júrame que no es broma- exclamo Candy
-Hay Candy no debes preguntar eso, ya sabes, ya te casaste- rio Patty, desconcertando mas a las chicas
-No me refiero a eso Patricia- dijo Candy completamente sonrojada pero a la vez seria, Patty tomo la misma expresión seria y se dispuso a explicarles todo
-Es que bueno conocí a un chico en Florida, se llama Edward, es un buen chico, de buena familia, tu lo has de conocer Annie, es Edward Fredricksen
-He oído de él, mas no lo conozco de frente- dijo Annie
-Yo si, hace negocios con Albert y el me lo presento- dijo Candy para dar paso a que su amiga continuara
-Bueno nos conocimos gracias a que mi abuela es amiga de su abuela, nos caímos bien y comenzamos a salir ya llevamos año y medio, antes de que digan nada, no quise decirlo por que no sabia que tan serio seria o si seria definitivo, bueno pues hace un mes, en una cita con el, tuve que acompañarlo a recoger unos papeles a su casa, pero una fuerte tormenta nos sorprendió e imposibilito para salir, así que pase la noche ahí y bueno una cosa llevo a otra y luego a otra y pues quede embarazada, me entere por que comencé a sentirme mal, con nauseas y ascos y fui al medico donde me lo confirmaron, solo mi abuela, el y ustedes saben esto
-¿Y ahora que harás Patty?- pregunto Annie
-No lo se, el me propuso matrimonio, pero no se aceptar, lo quiero, mas no se si lo amo
-Sea cual sea tu decisión Patty, cuenta con nosotras y con los chicos, sabes que te apoyaremos en todo- dijo Candy, haciendo que Patty llorara de nuevo y las abrazara agradeciéndoselo de corazón.

Regresaron a tiempo para la hora de la comida, la tía estaba realmente estresada así que Candy hizo algunas bromas que ayudaron, comieron solas, pues lo hombres de la casa se quedaron en la oficina, después de la comida Candy acepto que ya era la hora oficial de ir a prepararse para la fiesta, ayudo a la tía con los últimos arreglos para después subir a darse un baño, preparo no solo su ropa sino también la de su esposo, ayudo a Annie con el peinado mientras Patty calmaba los nervios de la futura novia, sin notarlo la tarde se le fue volando y cuando se dieron cuanta ya era hora de vestirse, eran las seis y cuarenta de la tarde.

Candy corrió a su alcoba donde Albert ya estaba disfrutando del baño, se tentó a entrar con el, pero como anfitriones de la casa y presentadores de los novios no podían llegar tarde, así que mejor empezó a peinarse, se hizo un moño alto dejando varios cabellos sueltos sobre sus hombros, para la ocasión eligió un vestido color verde esmeralda, como sus ojos, hecho de gasa puesto que estaban en una época calurosa, el vestido se le ceñía al cuerpo mostrando su figura de mujer, tenia mangas de tres cuartos y casi sin escote frontal, lo que compensaba el ligero escote de la espalda, eligió joyas sencillas al igual que el maquillaje.

Albert al verla tan bella se tentó a no asistir a la fiesta para poder devorar a su esposa a gusto, pero las obligaciones van antes del placer, por lo menos esta vez, pensó, saludo a su esposa y se vistió rápidamente, fueron con la tía para empezar a dar la bienvenida a los invitados que iban llegando, todos elegantes y saludando muy solemnemente a la pareja de esposos, para Candy era impresionante lo imponente que era Albert ante esos hombres y en el mundo de los negocios.

Cuando ya estuvieron todos los invitados presentes, bajaron los verdaderos anfitriones, Annie y Archie y fueron presentados por la tía abuela para posteriormente anunciar el matrimonio, acto del cual se encargaría Albert pero prefirió dejar que el señor Britter lo hiciera, depuse de las respectivas felicitaciones y abrazos a la pareja, se dispusieron a cenar y empezar el baile.

En ese momento iba llegando la señorita Roxanne Cadle, quien con tan solo entrar en el salón atrajo las miradas de mas de uno, de inmediato la señora Britter fue a saludarla

-Roxy querida, bienvenida
-Gracias, querida disculpa el retraso, mi tren sufrió un desperfecto
-No te preocupes, ya estas aquí y es lo importante, te presentare a mi hija
-Claro, para mi será un placer- la señora Britter fue por Annie mientras Roxy buscaba a Albert por todo el lugar, cuando por fin dio con el, una sonrisa se dibujo en su rostro, pero desapareció rápido cuando el hizo un gesto cariñoso a una rubia a su lado, de inmediato supo que esa mocosa era su esposa
-Roxy, ella es mi hija Annie y el su prometido Archie
-Un placer señorita Cadle- dijo cortésmente Archie
-Un gusto conocerla al fin, mi madre me ha hablado mucho de usted- dijo Annie
-El gusto es mio, por favor háblenme de tu, no soy tan vieja jajá, los felicito por su compromiso
-Oh muchas gracias Roxanne- dijeron los prometidos
-Ven te presentare a los Andrew- dijo la madre de Annie
-Claro será un gusto- sonrió malévolamente la mujer, cosa que no paso desapercibida para Annie y Archie
-Me temo que William esta atendiendo unos negocios y Candice hace lo propio con el Comité de Damas Caritativas-indico Annie
-Bien entonces podremos esperar- indico la señora Britter mientras se alejaba con Roxy hacia una mesa para poder ponerse al día

Annie sintió tanta desconfianza hacia esa mujer, algo no le daba buena espina y por alguna razón no la quería cerca de su amigo, miro a Archie y noto que él pensaba justamente lo mismo.

-No me da buena espina Archie
-A mi tampoco, esa mujer puede ser despiadada
-¿Ya la conocías?
-Hemos oído de ella, es una mujer de negocios, Albert siempre se ha negado a tratar con ella, algunos dicen que lo que tiene en hermosura le puede faltar en escrúpulos, cuando de negocios se trata, nadie dice no, además tiene una fama de devora hombres que para que te cuento
-No se por qué, pero no la quiero nada cerca de Candy y Albert
-Concuerdo totalmente contigo Ann, pero mejor ven, bailemos un poco para despejarnos, además es nuestras noche- así los dos se dirijieron al centro del salón para bailar.

En el jardín se encontraba la pareja de recién casados, cada uno había escapado con excusas de sus respectivas obligaciones y se habían quedado de ver en el jardín, cuando Albert la vio no pudo evitar darle un enorme abrazo y un beso bastante apasionado, al cual Candy respondió con gusto.

-La he extrañado señora Andrew
-Yo también le he extrañado señor Andrew
-Disculpa si no he tenido mucho tiempo para estar contigo en estos días
-No hay problema amor, sé que el trabajo puede ser absorbente, no te disculpes que yo entiendo a la perfección
-Eres la mejor esposa del mundo entero
-Jajaja lo se, elegiste bien
-Jajaja es verdad supe elegir, ven vallamos dentro a bailar un poco ya trataremos de escapar un poco mas al rato
-Su idea me parece perfecta señor Andrew

Albert la guio dentro, hasta la pista de baile donde hicieron compañía a Archie y Annie que bailaban absortos en su propio mundo, Patty miraba a las parejas y se alegraba de saber felices a sus amigos, principalmente por Archie, seguro Stear estaría muy orgulloso de su hermano, estaba tan concentrada pensando en sus amigos que no noto cuando un apuesto hombre de cabello negro se acercaba hacia ella, hasta que él le hablo cerca del oído.

-Buenas noches Patricia
-¡AH! Edward- exclamo sorprendida Patty
-¿Cómo estas?
-Bien gracias, pero ¿Qué haces aquí?
-Soy conocido de los Britter y fui invitado, no pensé encontrarte aquí
-Soy amiga cercana de Annie y de los Andrew
-Ya veo, saliste de Florida sin despedirte
-Ya venia retrasada, llegue hoy, si me hubiera esperado quizá no habría llegado
-Pensé que me estabas evitando- dijo algo cabizbajo el chico
-Y si así fuera ¿Cuál es el inconveniente con ello?- dijo Patty dispuesta a alejarse de él, cuando él le sujeto el brazo
-Pues que estas esperando un hijo mio, ese es el inconveniente de que huyas de mi
-No hables de eso aquí, hay muchas personas, te veo en media hora en el jardín, cerca de la fuente para hablar- dijo Patty molesta
-Como guste señorita O'Brien- dijo con tono despectivo Edward quien se alejó de Patty, dejándola molesta y desconcertada, quería correr hacia sus amigas pero al verlas tan felices prefirió no hacerlo y afrontar esto ella sola

Patty no era la única que miraba a las parejas, Roxy también lo hacia, miraba especialmente a los ya casados, a Albert en especifico, cuando termino el vals, noto que las parejas se dirigían a una mesa juntos y sin pedirlo la señora Britter dijo que era el momento justo para presentarla, juntas se dirijieron a la mesa de las parejas

-William, Candice, les quiero presentar a una grana miga, ella es Roxanne Cadle- dijo la señora Britter, justo al escuchar el nombre, el semblante de Albert cambio totalmente, borro su sonrisa y se puso serio e incluso frio
-Un gusto señorita Cadle- dijo Candy amablemente
-El gusto es mio señora Andrew, felicitaciones por su boda- sonrió hipócritamente mientras la veía con un aire de superioridad, que no paso desapercibido para nadie, incluida Candy
-Mucho gusto señorita- dijo Albert lo mas frio posible, tanto así que Candy de inmediato noto que algo no iba bien
-Señor Andrew, un placer, espero que ya que estoy aquí en Chicago, podamos hacer alguna negociación
-Me temo que no será posible señorita, como ya le he indicado antes a sus socios, no tengo algún interés en invertir o negociar en su campo que es la metalurgia- dijo Albert lo mas amablemente que pudo
-Los campos de mis empresas van mas allá de la metalurgia, en fin espero tener la oportunidad de poder llegar a algún acuerdo con usted
-Bien, podrá informar a mi mano derecha George, acerca de lo que desea proponer, el me hará llegar la información y ya le comunicara mi decisión, disculpen por favor- dijo mientras ofrecía una mano a Candy para regresar a la pista de baile, Candy acepto de inmediato al sentir tanta tensión y lo mismo hicieron Annie y Archie, que solo deseaban salir corriendo de ahí y alejarse de ese momento tan incomodo.

Roxy quedo hecha una furia, nadie la despreciaba y él no lo volvería a hacer, pero necesitaba tenerlo a solas, solo así lograría encantarlo de nuevo, el coraje que sentía no se le pasaría con nada, pero como la dama que es no permitió que se le viera en el rostro o actitud, convivio con varios conocidos en la fiesta hasta que dio con uno que hacia mucho no veía y era precisamente el joven Edward Fredricksen, se dirigió hacia él.

-Edward, que sorpresa verte querido
-Lo mismo digo Roxanne, supongo que no viniste de gratis, ¿a quien cazas a hora?
-Que gracioso eres- dijo molesta- tal vez solo te quiero a ti, ¿Qué dices si nos vamos?, mi hotel esta cerca y…
-Graciosa tu querida, pero me temo que debo declinar, yo no repito mis errores y mucho menos errores tan bajos, baratos y vulgares como tu, disculpa tengo algo que hacer, sigue disfrutando la velada- el joven se marcho de ahí sin dejarla decir nada, ella estaba cada vez mas furiosa, ¿Cómo se atrevían a rechazarla? Pero ya se la pagaría ese idiota.

Albert salió a tomar aire al balcón, estaba realmente ofuscado, jamás pensó volver a ver a esa mujer, no es como si le hubiera movido algún sentimiento o buen recuerdo, mas bien era temor de que Candy supiera acerca de ella, de ellos, el sabia que había cometido un error con esa mujer, que afortunadamente se dio cuenta de que lo que sentía por ella no era amor, solo había sido una atracción excesiva pero afortunadamente pasajera, decidió que Candy debía saberlo, no podía ocultarle algo así, mucho menos por como se estaba comportando de distante, entonces algo lo saco de sus pensamientos.

-Aun sigo sin creer que te casaras
-Empieza a creerlo por que así es Roxanne
-Me dijiste que no eras de compromisos
-Para ti no lo era, pero encontré a la mujer ideal y perfecta para mi, la amo y por lógica me case con ella, totalmente enamorado- dijo recalcando cada una de sus palabras
-Ja, quien diría que el cuidador de un zoológico seria un millonario heredero y que de repente le llegaría una huérfana enfermera pobretona para casarse con el
-Guárdate el veneno Roxanne, a Candy la conozco desde que tiene 6 años, se todo de ella
-Pero ella no sabe todo de ti ¿cierto? Por tu expresión sé que aun no sabe de mi, de nosotros
-Es verdad, pero lo sabrá, no tengo nada que ocultarle
-¿Por qué te fuiste?
-Por que me di cuenta de quien y como eras
-Te amo Albert
-Pero yo a ti no, nunca lo he hecho- esas palabras pusieron furica a Roxanne, quien no pudo aguantar mas y le planto un beso a Albert, quien no correspondió al acto, la quiso alejar, pero ella se aferro mas a él, hasta que una voz la obligo a separarse y Albert aprovecho para darle un empujón que la dejo bien lejos de el casi haciéndola caer, cosa que sorprendió a ambas pues él era un caballero y jamás había tratado a una mujer así.
-Disculpen por interrumpir- dijo Candy

Candy se había quedado preocupada por Albert, al verlo salir así tan extraño, se excuso diciendo que quería tomar aire fresco, que volvía pronto, pero ella no era tonta algo tenia su esposo, después de una lucha interna decidió que era mejor salir a ver a Albert, quería asegurarse de que no era algo grave, así que tomo rumbo hacia el jardín, quería sorprender a su esposo dándole un enorme abrazo, pero la sorprendida fue ella, al ver a Roxanne Cadle besando a Albert, pero claro que no era tonta, ella noto de inmediato que el trataba de alejarse de ella.

-¡CANDY, esto no es lo que parece!- dijo rápidamente Albert
-¿Ah no?- pregunto molesta Candy
-Es justamente todo lo que parece mocosa, el necesita a una mujer de verdad como yo a su lado, no a una arribista muerta de hambre como tu
-Jajaja un mujer de verdad ¿usted? que graciosa resulto ser señorita, pero permítame entonces, por que si esto es todo lo que parece, pues a mi me parece un acto desesperado por parte de una mujer que ha sido rechazada con anterioridad, que esta necesitada de amor, que además desea llamar la atención y me parece que la arribista aquí es otra- dijo con toda la cortesía y elegancia que se podía permitir, acto seguido se dirigió hacia su esposo, le acomodo el traje, le limpio la boca y le dirigió una sonrisa para después darle un pequeño y delicado beso, indicándole así que todo estaba bien, dejando a Albert muy sorprendido
-¿Cómo te atreves huérfana? A mi nadie me habla así…
-Llámeme como guste, no me afecta en lo mas mínimo, ahora por favor, ¿se retira por su cuenta o mando a que la saquen como la basura que es? Debería tenerse un poco de respeto y amor propio señorita- interrumpió con una amplia sonrisa Candy, Roxanne bastante molesta y con un nudo en la garganta, se dio la vuelta y salió de ahí, dejándolos solos y abandonado sin decir nada a nadie la mansión, jurando que esta se la pagarían los dos.

-Candy…- dijo suplicante Albert
-Calma amor, pude ver bien que tu te resististe, pero creo que tienes mucho que contarme- dijo Candy seriamente
-Si, es verdad, pensaba contártelo esta misma noche, por eso salí para tomar aire y encontrar el modo de decírtelo
-Esta bien amor, pero cálmate, que contigo no estoy enojada jajá, hablaremos mas tarde, debemos regresar antes de que la tía sufra un ataque de histeria, ya nos hemos ausentado bastante- dijo mientras tomaba la mano de su esposo y lo guiaba hacia dentro, pero antes de entrar se detuvo, obligándolo a detenerse, se dio la vuelta y le dio un beso apasionado, pero lleno de amor, a lo lejos pudo ver a Patty hablando con un hombre, al cual de inmediato reconoció como Edward Fredricksen, pero ya tendría tiempo para hablar de ello con su amiga, ahora tenían una fiesta e invitados que atender.

Candy estaba decidida a apartar a esa tipa de su vida y de su esposo, esta vez la niña buena no saldría a hacer acto de presencia, ya había pasado por mucho en su vida y ahora le tocaba a ella luchar por su felicidad e iba a defender lo suyo con uñas y dientas, rasguñando y mordiendo a quien se interpusiera en su camino o lastimase a los suyos.

Pero Roxanne estaba mas que decidida a separarlos, era cuestión de orgullo, nada mas que orgullo y ahora se iba a valer de sus recursos mas preciados: su cuerpo y Terrence Grandchester, a como diera lugar iba a lograr su cometido sin importar quien arrastrara en el intento, Albert seria suyo junto con toda su fortuna.

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Preciosas hasta aquí el capitulo de hoy ¿Qué tal les pareció? Respecto a algunos reviews:
1.- gracias por sus buenos deseos y ánimos, ya estoy perfecta de salud
2.-quise hacer que Susana cambiara, que se arrepintiera de sus actos egoístas, después de todo estaba enamorada ;) y en ese estado se hacen muchas tonterías
3.- muchas gracias por todos sus reviews, no les contesto pero les juro que los leo todos y me animan mucho a seguir escribiendo, cualquier sugerencia o duda respecto a la historia no duden en preguntarme.
Nos leemos en el próximo capitulo.