Uola, uola uola, aquí viene el 3º, es más largo, pero en realidad no cuenta cosas muy transcendentales, en el siguiente sí, aunque sea cortillo. Y habrá Pones, ¡ por fin!

Espero que os guste, y todas esas cosas que se dicen.

Aquí os lo dejo


Dougie

Me tienen preocupado las llamadas de Tom. Marco su número, y a los diez segundos se oye su cálida voz.

-¡Doug, si tú supieras! Me han hecho súperfeliz- Tom es mi mejor amigo, él vive en un mundo totalmente paralelo al mío. Su vida es genial. NO es rico, pero sus padres tienen un buen nivel económico. Su carácter decidido de "nadie me impedirá cumplir mis sueños" es lo que más admiro de él. Consiguió salir de la bulimia y es mi pequeño héroe personal. Por no hablar de que tiene amigos hasta debajo de las piedras. Nunca me deja de lado aunque los demás me miran con mala cara. Mi salvador.

-A ver, ¡sorpréndeme!-digo sin dejarle terminar la frase que empezó.

-Me han aceptado en la misma universidad que tú. Mis padre me van a comprar un piso. ¡Podremos vernos todos los días ya que tu vives allí!- me llevo las manos a la boca. ¿Me estaría tomando el pelo?

-¡No mientas!-le digo con voz seria.

-¡Te lo juro!- me subo a la cama y empiezo a saltar y a chillar, consigo oír la risa de Tom al otro lado del teléfono. No me lo podía creer.

-¿Cuándo vienes hoyuelo?-le pregunté con ése mote que tanto le molestaba. Se molesta, pero al final acaba riendo.

-Cuando termine el curso, el día después de acabar las clases.

-Y eso son...- me miro la mano y muevo los dedos para contar los días- Si estamos a 6 de Abril y las clases acaban el 19 de Junio... quedan ¡sólo 74 días!-tras decirlo parecen mas. Esperaré el tiempo que haga falta- Por Tom, lo que sea.

-¡Bravo! No te creía capaz de contar- dice sarcásticamente-Ya tío. Dos meses y dos semanas. Estoy deseando llegar allí. Me aburro mucho aquí en Londres- ¿Cómo se puede aburrir? Con lo grande que es y la de gente que hay.- ¿Y tú, qué tal allí?- Esa pregunta se repetía en cada llamada, en cada conversación. Odio esa pregunta, odio tener que mentirle y decir que estoy bien para que no se preocupe.

-Aquí, tirando, ya sabes, hace un rato he tenido una pequeña discusión con mi madre, pero por lo demás...- Lo de la patada no se lo contaría ni de broma, le pondría furiosísimo.- Ah también he conocido a un chaval, muy majo, Danny se llamaba.

-¿Es gay?- Toma que directo que había sido, pero la verdad es que no tenía ni idea, desde luego pintas no tenía. Tom siempre al grano, a lo que de verdad importa.

-Una pregunta Tom, ¿cuándo conoces a alguien lo primero que haces es preguntarle sobre su sexualidad?- levanto un poco la voz porque han decidido pasar la aspiradora en el piso de abajo. La verdad es que no me había fijado mucho en él, sólo cuidaba de mi pellejo, del poco pellejo que tengo.

-Pues claaaro, es lo primero que se hace- dice irónicamente.

-No me lo voy a tirar

-Sí, es verdad- Se separa del móvil y oigo gritar "Qué sí, que ya voy" Retoma el móvil.-Oye tío, me tengo que ir a comprar no sé que cosas. ¡Adios!

-Adios, espera, espera- digo rápido antes de que cuelgue- ¿Por qué no vienes un día de estos a hacerme una visita? Porfis- pongo voz de niño pequeño.

-Vaale, prometido. Este fin de semana ¡Hasta luego!- Acepta, menos mal. Cuelga. Pienso un poco, vendría dentro de 3 días.

Yo no se lo había dicho, pero a mí me seguía gustando, siempre está pendiente de mí, intentando cuidarme.

Es viernes, mañana viene Tom, qué contento estoy, nadie me saca de mi emoción.

Uy, está sonando el móvil. Lo recojo.

-Eh...-dice una voz

-¿Danny?- pregunto extrañado

-¿Dougie? ¿eres tú?

-Por qué preguntas, se supone que sabes a quién llamas- le digo en broma- Sí, soy yo.

-Uy, perdón, me he equivocado al marcar, quería llamar a otra persona- Vaya, yo me había hecho ilusiones de quedar o algo parecido.

-Bueno..., adios.-contesto para finalizar el pequeño diálogo incómodo que estamos teniendo.

Danny

Mierda, me he equivocado. Bueno, en realidad no. Pero me daba vergüenza. ¡Vaya excusa más mala Jones!

La verdad es que me siento sólo, no sé que hacer, necesito rellenar mi corazoncito.

Llamo a Charlie. Con él iría a dar una vuelta por ahí, a una discoteca o algún bar perdido entre las calles.

Ya estoy preparado, llevo los vaqueros pitillos puestos, una camiseta blanca y una chaqueta negra. Suena la puerta. Será Charlie. Abro. Él mismo.

-Ey tío que guapo vas... ¿Vas a conquistar churris?- Le lanzo una mirada asesina- Perdona, perdona, a conquistar churros- Lo empeora y recibe un puñetazo en el hombro.

-Te pasas, te pasas y lo sabes.

Llegamos a la discoteca. Está lleno de homosexuales. Lo sé. Lo intuyo. Sexto sentido homosexual.

No voy a la busca de ninguno. Los veo y me hundo en mí mismo. Ahora sólo me apetece abrazar a ése rubio pequeñajo. Pero no puedo.

Me dan asco. ¡Qué hago allí entonces! ¡A casa! Me despido de Charlie que lo estaba pasando en grande dándose el lote en una columna del centro de la pista con una chica alta, morena y llena de tatuajes. Tantos tatuajes quedan mal, quedan fatal. Una cosa es tatuarte un brazo y otra medio cuerpo. Bueno, el caso es que me voy.

Salgo del local. Está lloviendo y la sensación térmica es menor. Sólo llevo dos mangas y el frío quiere entrar por mi cuerpo.

Vine en el coche de Charlie, así que me toca regresar a casa lloviendo.

La calle está vacía, bueno, en realidad está llena de agua que se precipita a la superficie, ah, y un hombrecillo que está paseando a su perro. ¡Vaya horas! Las farolas, apagadas, la mayoría porque la gente encuentra muy gracioso romperlas.

Estoy en las afueras y no me queda dinero encima para el bus. Lo he comprobado, pero apenas tengo para una bolsa de chucherías.

Sigo avenida abajo, aprovechando las copas de los árboles que están plantados en las aceras como refugio a la lluvia. Llego al final, tengo que torcer por un cruce e ir al centro de la ciudad.

Se para un coche a mi lado.

-¿Te llevo a algún lado, guapo?-dice mientras abre la puerta del copiloto.

-Calla la boca y sigue conduciendo hasta mi casa-entro en el coche. Era Charlie, él siempre con sus gilipolleces. A veces me cansa, pero es buen tío. Un gran amigo, para lo bueno y lo malo.

Miro por la ventana. Reconforta estar dentro de un coche, con la calefacción puesta, en vez de al aire libre, con la humedad y la baja temperatura.

-Se te ve depre- habla sacándome de mis pensamientos, ¿qué pensamientos? Ninguno, mi mente es un libro de folios blanco, y hay que rellenarlos sea como sea.

-No, qué va-miento, pero enseguida sabe que no es verdad, me conoce genial y encima miento fatal.

-A mi no me mientas. ¿Qué te ronda por la cabeza? - pregunta con una pizca más de seriedad en su voz. Entorna la cabeza hacia mí y me mira con ojos preocupados-Tú nuca te vas de una discoteca sin ligar, y hoy... hoy estabas totalmente ausente, como una piedra, no muy propio d tu carácter alegre ¿Te han roto ése corazoncito de hierro?- sonríe.

-Te lo cuento, pero si no te ríes, ¿de acuerdo?- no estoy muy seguro de lo que le voy a a contar, pero si me lo callo exploto.

-Prometido- se lleva la mano derecha al corazón y mira al infinito.

-El miércoles conocí a un chico por casualidad, pensaba que yo le iba a pegar, ¿qué tontería no?, claro, que no me extraña, porque tenía el cuerpo lleno de heridas, moratones, arañazos y golpes. No me contó nada, no quiso soltar prenda, pero, estoy seguro de que lo maltratan. Tenías que ver como huía de mí. Podía ver el miedo en sus ojos. Se le veía tan afectado, tan inocente, tan... me rompía el corazón verle en aquel estado. Parecía que en cualquier momento iba a estallar en una llorera sin fin- se me sobrecoge el corazón al contarlo todo esto a Charlie.

_ No me extraña, pero aunque ése fuera el caso, tú estarías preocupado, y nada más- esas palabras me caen como ladrillos, aprieto la mandíbula. ¿Me gustaba? Quizás sólo son ganas de ayudar a alguien en apuros. Ganas de sentirme como un héroe. Y aunque me gustase, ¿qué hay de malo en éso?

Después de la última frase dejamos de hablar. Vuelvo a sumirme en mis pensamientos, y la frase de Charlie resuena en mi cabeza, una y otra vez, como un eco sin fin que se ha instalado en mi cabeza y no se va.

Vuelvo a la realidad y estamos pasando por una urbanización de unifamiliares, no muy grandes.

Veo a lo lejos una silueta que juguetea con una linterna. Su luz me ciega unas milésimas de segundo, impidiendo que pudiese reconocerle. ¿Qué hacía ahí? ¡Se está calando!

Le digo a Charlie que reduzca la marcha para que pueda verle mejor. Consigo reconocerle. Bajo la ventanilla.

-¿Qué haces ahí? Espera,- digo cortando la frase que iba a decir- no digas más, sube al coche.

-¿Pero qué?- me apunta con la linterna y lo entiende todo.

-Mejor sube a casa y recoge algo de ropa.

-Pero me han cerrado la puerta por dentro, y no soy capaz de subir a mi balcón- responde, la verdad es que Dougie no es muy alto, y aún así está lloviendo, así que sería difícil.

-Charlie, espera aquí- salgo del coche con decisión, encima en manga corta, porque la chaqueta está calada.- Y apaga los faros al menos.


¿Algo que objetar? ¿Os habéis quedado con ganas de más? ¿Os ha gustado?

Decidmelo, dejadme reviews gente mala.

Ahh y gracias a los que sí que lo han hecho.

Saludines!