Perry por siempre.
Capítulo 2: La investigación Parte: 1.
(Varias horas después…)
Habían pasado ya unas 5 horas de que el Dr. Doofenshmirtz había sido citado para una importante investigación secreta, la cual era llevada a cabo en alguna parte del bosque de la ciudad de Danville.
Perry desapareció hace 3 días, y su enemigo ya se estaba preocupando, no sabía nadie donde estaba o lo que había sido de el después de que salió del edificio en la noche.
(Flashback…)
Heinz se sentó en el sillón, el agente no apareció, espero 10 minutos algo preocupado, tal vez no debió gritarle a su némesis, solo había sido un accidente.
En ello Francis apareció en la pantalla de la televisión, parecía profundamente molesto.
— ¡Doofenshmirtz! — Grito furioso el hombre.
— ¿Qué? — Pregunto Heinz.
— ¿Dónde está el agente P? — Pregunto disgustado.
— No lo sé, hace unos días se fue algo triste y desesperado, pensé que le habías dado un par de días libres — Respondió a la defensiva.
— El no llego a recibir su misión hace tres días — Dijo molesto.
— Pero no creerás que yo le hice algo — Dijo asustado.
— No lo creo, sé que le hiciste algo — Grito molesto.
Se quedó en silencio, no quiso gritarle a su némesis pero lo que hizo no fue muy agradable, suspiro tristemente.
— En verdad no le quise gritar pero nunca debió hacer lo que hizo — Dijo con tristeza.
(Fin del flashback)
— Señor Doofenshmirtz — Hablo un sujeto.
Heinz reacciono sacándolo de su profundo estado de reflexión, miro a su alrededor saliendo del auto, el lugar tenía un aspecto tecnológico.
Varios sujetos cuidaban la entrada a aquel lugar.
— Tenemos una importante investigación y queremos que usted nos ayude — Dijo otro sujeto que se puso al lado contrario.
— ¿Pero qué es? — Pregunto curioso.
— ¿Usted sabe de ornitorrincos? — Dijo otro sujeto.
A diferencia de los que estaban rodeándolo, llevaba una bata bata blanca, igual que él.
— Bien depende, si me enfrento a uno, casi todos los días y ha sido así casi por 5 años ¿Eso cuenta? — Pregunto Heinz.
— Supongo que si — Dijo el médico.
— Vera, hace unos días tuvimos un pequeño incidente y hemos herido a un pequeño ornitorrinco, por lo que necesitamos su ayuda para ver si lo puede salvar — Dijo mientras entraba a una habitación blanca.
Todo el lugar era enorme, lo suficiente para que 300 personas entraran al mismo tiempo, había una mesa con forma de medio ovalo, en la cual estaba una computadora.
Pero lo que llamo su atención fue la cama, en la cual había un pequeño bulto de pelaje verde azulado descansando en la cama, una tela color violeta cubrió la mayor parte de su cuerpo.
Parecía… herido, no solo por fuera, donde varios golpes eran visibles, las manos tenían raspones, sus brazos y la cabeza tenían vendas para evitar que la sangre fluya hacia afuera.
— ¿Qué… Que le paso? — Heinz apenas pudo pronunciar.
— Sufrió un accidente, nos lo trajeron hace 3 días muy lastimado — Respondió el médico.
— ¿Qué es lo malo? — Dijo aterrado.
— Lo malo, es que está muy herido, hasta poder morir, quizá eso explique su débil respiración — Miro al ornitorrinco.
Heinz miro asustado y se mantuvo como una piedra.
— ¿Cree poder salvarle la vida? — Pregunto el doctor.
— Bueno… Es que… No lo sé… — Se comenzó a desesperar.
— Bien si no puede, lo entiendo… — Se oyó la desilusión.
Ambos se quedaron callados mirando al monotrema. Heinz se dirigió a la puerta y estaba a punto de irse cuando…
— Pero… también encontramos esto — Se fue a la mesa.
En unos segundos regreso al hombre de cabello castaño y le entrego algo, un pequeño sombrero café, Heinz lo miro asombrado.
— Es curioso que trajera un sombrero puesto, y que no tenga nada es extraño — Dijo entregándoselo.
— Ya se puede ir… — Dijo dejando al hombre en libertad.
Sin embargo, se quedó mirando el sombrero, sabia de quien era y el ornitorrinco durmiendo era algo que lo inquieto.
— Lo hare — Dijo Heinz.
— ¿Qué? — Exclamo el doctor.
— Intentare salvarlo — Respondió con las manos abajo y el sombrero en sus manos.
— De acuerdo, puede quedarse aquí y todo lo que ocupe se lo darán, solo pídalo — Dijo sonriente.
El joven salió de la habitación dejando al científico solo, sus manos estaban en la mesa, cuando giro y lo miro, decidió acercarse y acaricio con mucho cuidado su cabeza, y coloco el sombrero encima de esta.
— ¡Perry el ornitorrinco! — Dijo sorprendido suavemente.
— Yo te salvare — Prometió en voz baja.
Fin del segundo capítulo.
