Camino a la Perdición
Autor: Terry Moon
Género: Drama / Romance
Personajes Principales: Hermione / Draco
Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenece; es toda obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!
Advertencia: R / M. Quedas advertido! Este fic contiene escenas "fuertes" y un vocabulario un tanto inadecuado.
Agradecimientos: A los autores de fanfictions por inspirarme y a los lectores por los ánimos que brindan con sus reviews.
Camino a la Perdición
Capítulo2.- ¿Qué es lo que quieres?
La gryffindor llegó hasta la entrada de su torre y pronunció la contraseña tan rápido que no se había dado cuenta que ya se encontraba en la sala común. Allí, soltó una gran cantidad de aire para aliviar su agitación.
Tan calmada como pudo, se dirigió a un sillón que se encontraba enfrente de la, ya apagada, chimenea y se sentó. No comprendía nada de lo que había ocurrido hace instantes en uno de los oscuros pasillos nocturnos del colegio con cierto prefecto de slytherin.
=*FLASHBACK*=
Hermione se encontraba haciendo su habitual ronda nocturna por uno de los pasillos de la planta baja del colegio. Iba atenta a cada movimiento suyo y alerta por si algo llegaba a ocurrir. Pero eso no evitaba que se pusiera a pensar en los eventos ocurridos hace apenas meses.
Estaba en su sexto año de Hogwarts, junto con sus dos mejores amigos, Harry Potter y Ronald Weasley, y ya llevaba un mes en él. Desde que habían comenzado las clases sus responsabilidades se incrementaron, ya que no sólo tenía que estudiar cada vez, sí es que quería ser el Premio Anual el año siguiente, sino que también como prefecta de su casa y mejor alumna debía ayudar a los más pequeños en algunas materias. Esto no la incomodaba para nada, es más, la hacía sentirse satisfecha de poder brindarles una mano a los más chicos y que de esa manera su casa ganara más puntos y más prestigio.
Lo que la preocupaba era otra cosa. Era lo que estaba ocurriendo fuera de las paredes del castillo. Durante el último verano, Voldemort se había mantenido inactivo creando una falsa paz ya que era sabido por todos, aunque muchos trataban de negarlo, que estaba reuniendo más fuerzas y armando un gran plan para su próximo golpe; después de que el último (el ataque al Ministerio de Magia) se viera frustrado por unos simples adolescentes y de sufrir bajas puesto que muchos de sus mejores mortífagos fueron atrapados y llevados a una prisión mágica desconocida. Ella, junto con sus amigos, habían comenzado a formar parte activa de la Orden del Fénix, aunque no tenían participación en las misiones, al menos ahora estaban al tanto de lo que ocurría en la casa número 12 de Gimmauld Place.
Mientras su mente se dividía entre su ronda y esos pensamientos un grito la desconcertó y le llamó la atención, ya que era su apellido lo que habían dicho. Se dio media vuelta y cual fue su sorpresa al ver a, nada más ni nada menos, que al prefecto de Slytherin, Draco Malfoy. Al reconocerlo, decidió que no le importaba lo que este tenía que decirle pero para cuando se estaba por volver a girar el rubio la volvió a llamar y ella se quedó en su lugar sintiendo como la impaciencia y su odio hacia el chico la invadían.
=*FIN DEL FLASHBACK*=
Hermione se acostó en el sillón. No tenía ni fuerzas ni ganas para subir hasta su habitación. Recordar como Malfoy había tocado su cuerpo, la sensación de impotencia y de asco a sí misma y a la situación vivida era mucho más fuerte. Sólo quería llorar, y así lo hizo.
Sus lagrimas caían a raudos, formando ríos por sus, ahora, coloradas mejillas. Lloraba inconsolablemente y sujetando entre sus manos un brazo del mueble. Lo apretaba con todas sus fuerzas, o las que le quedaban puesto que su llanto la consumía casi toda, imaginando que ese era Malfoy, imaginando que le causaba dolor, que lo humillaba como ella lo había sido.
Una sensación fugaz cruzó por su mente. ¿Acaso ella, en algún punto, no estaba disfrutando de lo que Malfoy hacía? ¿Acaso ella no se estaba por entregar a ese sensual placer? Esa idea la horrorizó por completo, no tanto por ser casi inconcebible, sino porque, muy en el fondo, sabía que había sido así. Eso la hizo sentir más frustrada todavía, más sucia, y que su llanto aumentara. ¿Cómo podía ser eso? ¿Cómo?. Sin darse cuenta, y hundiéndose en su congoja, se fue quedando profundamente dormida.
Draco Malfoy caminaba muy tranquilo por el oscuro pasillo que lo llevaba hacia su casa en Hogwarts. En su rostro había una sonrisa de satisfacción y cinismo, pero también se reflejaba la perplejidad ante lo acontecido. ¿Qué diablos fue eso?
Llegó a su habitación, donde se fue desprendiendo de su uniforme para dar paso a un suave y fino pijama verde y gris. Para su suerte, no compartía el cuarto con nadie; era un privilegio que le habían otorgado por ser prefecto de Slytherin, y ,por supuesto, por ser hijo de Lucius Malfoy. Allí, en la soledad y en el silencio, se paseaba de un lado a otro con cierta inquietud, aunque también satisfecho. Eso era lo que le perturbaba. ¿Cómo podía ser que, tras haber molestado a la Sangre Sucia Granger, se sentía incómodo?Por lo general, eso lo divertía de sobremanera, pero esta vez había sido diferente. Sí, lo había disfrutado; pero el haber tenido a la gryffindor de esa manera entre sus brazos, el explorar el cuerpo de la chica tratando de conocer hasta la más íntima parte de ella, era algo que nunca se le había cruzado por la cabeza, al menos con ella.
Si bien había mantenido alguna que otra "relación" esporádica con alguna mestiza o muggle, jamás pensó que Granger sería alguna de sus víctimas. Desde que la conocía la odiaba y despreciaba, así como, sabía, ella lo hacía con él. Pero, esa noche había hecho a un lado esos sentimientos y se atrevió a tocarla. Nunca antes la había tenido así de cerca. Él quería agarrarla y empujarla fuertemente contra la pared, como lo había hecho, y después aventarla al suelo; pero la calidez que sintió de la chica hizo que cambiara de parecer. Hizo que quisiera averiguar de donde provenía ese calor que lo hacía sentir tan bien. Se percató de como temblaba en sus brazos, como su respiración se agitaba con cada nueva caricia que él le otorgaba, y hasta se percató de que en un momento ella se estaba olvidando de resistirse y se entregaba. Había comenzado a sentir placer, y no de ese que le venía cuando veía una de sus "travesuras" realizadas, sino del que se siente cuando te das cuenta de que te atrae una persona y no la quieres dejar ir, no antes de que sea completamente tuya.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo cuando esa idea cruzó por su mente. ¿Acaso era capaz Grager, la chica que más odiaba, despertar en él pasiones y sensaciones que nunca había sentido con ninguna otra?. Eso no podía ser... Al menos, no lo parecía hasta esa noche. Se sentó en el sillón que estaba enfrente de la cálida chimenea (N/A: Sí, ya sé. Es que me encanta la idea de que en todos lados haya una chimenea y un sillón donde sentarse y ponerse a pensar. En especial, de noche. ^^), y contempló el fuego con sus frío ojos grises. Las imágenes de hace horas parecían pasar enfrente de sus ojos, como si las estuviera viendo en un pensadero.
=*FLASHBACK*=
Salía de su sala común para empezar con su habitual ronda nocturna, esperando ver a algún estudiante infringiendo las normas del colegio para poder divertirse bajándole puntos a su casa y proporcionándole algún tipo de castigo.
En mitad de camino, escuchó que alguien lo llamaba por lo que se volteó a ver quien era.
- Profesor Snape.- Dijo con respeto y haciendo una reverencia.
- Malfoy.-Saludó el hombre.- Haciendo su ronda?
- Comenzando, profesor. Se le ofrece algo?
- Sí, así es. Tengo que comunicarle algo.
- Pues usted dirá.
- Muy bien. Acabo de salir de una reunión con los demás Jefes de Casas y hemos llegado a la conclusión de que las relaciones deben reforzarse.- Soltó con un poco de asco. Draco lo miraba entre intrigado y con contenida sospecha.- Por lo que se decidió que los prefectos, de acuerdo a su curso, comenzarán a trabajar juntos en diferentes tareas, ya sea las rondas como preparativos para algún evento.
Draco lo miró desconcertado. Estaba al tanto de que en Hogwarts trataban de que la unión entre las casas y sus alumnos fueran más fuertes, por lo que esa noticia no lo sorprendió. Lo que si lo hizo, fue la sospecha de lo que Snape le estaba por decir. ¿Por qué esta comentándole eso, cuando seguramente se lo dirían en la junta de prefectos que tendría lugar a la mañana siguiente?.
- Y por qué me dice todo eso?- Preguntó simulando respeto y suspicaz.
- Porque no quiero que mañana arme un escándalo enfrente de los demás.- Le contestó con sorna.
- Y por qué he de hacerlo? En qué me afecta a mí eso?
- Verá... Se decidió que para lograr esa unión, era mejor dividir a los alumnos, y que trabajaran en compañía de otra persona ajena a su casa... Y a usted... –Sonrió de costado, disfrutando lo que iba a decir.- A usted le tocó realizar las tareas con la señorita Granger, de Gryffindor.- Concluyó despreciativamente al mencionar a Hermione y a su casa.
Nunca en su vida la expresión de su rostro se transformó tan rápido. De tener un aire burlón a uno de contrariedad y sorpresa. ¿Había oído bien? ¿Había dicho Granger?
- Perdón, profesor. Con quién dijo que me tocaría?
- Con la señorita Granger.- Repitió el hombre dibujando una media sonrisa al ver el rostro del chico.- Es por eso que quería decírselo ahora, y no esperar hasta mañana. Con que la chica y su amiguito- refiriéndose a Ron.- hagan el escándalo será suficiente. Además, usted es alumno de Slytherin y no voy a permitir que ponga en ridículo a mi casa y mucho menos que lo haga con usted mismo. Ahora, si me disculpa, voy a avisarle a la señorita Parkinson que le tocó ser compañera de un Hufflepuff.- Dicho esto se alejó sin emitir ningún ruido, tal y como lo había hecho cuando llegó.
Draco no salía de su sorpresa. ¡¿Con Granger?!. Eso sería una catástrofe y lo más probable era que no duraran ni media hora juntos. Pero tenía que verle el lado positivo a la situación. Estaría más cerca de ella y tendría más oportunidades para molestarla. También podría sacarle un poco de información a la chica, sabía que ella estaba al tanto de los movimientos de la dichosa Orden que había puesto a su padre tras las rejas. Información que le sería muy útil si llegara el caso en que tuviese que negociar con uno u otro bando.
Con esa idea en mente, sonrió de forma maquiavélica y decidió ir por la Gryffindor para comunicarle la noticia, o al menos para molestarla haciéndole saber que él sabía algo que ella no.
=*FIN DEL FLASHBACK*=
Se paró y se fue a acostar en su cama. Pensaría mejor con la mente fresca el día siguiente. Tenía que despejar su mente de todas esas emociones que había sentido cuando Granger se estaba entregando a sus manos. Cerró sus ojos y trató de conciliar el sueño, una vez que lo logró sólo pudo soñar con el cuerpo de la gryffindor.
N/A:
Hola a Todos / as! Aquí está el segundo capítulo de esta historia. Tengo que reconocer que se me hizo un tanto difícil escribirlo, porque no tenía ni la más mínima idea de qué poner! Jejejeje... Mala escritora... Pero, bueno. Lo pude terminar, aunque no estoy muy satisfecha con el resultado, ¿a ustedes que les parece?
Como se habrán dado cuenta, todo el capi trató de los recuerdos anteriores al encuentro entre los prefectos, por lo que creo no ha ocurrido nada demasiado relevante; aunque tal vez algo lo sea! Algunas cosas de ellos me parecieron muy clichés, muy utilizadas... Pero las puse al final...
Ah! Este fic se los dedico a todos ustedes, lectores y escritores. A los últimos por haberme inspirado con sus historias para realizar este fic, y a los lectores pues por tomarse un tiempo y leerlo! Muchas Gracias a Todos!
Okis, Nos leemos en el próximo capi titulado: Consecuencias y Sensaciones.
Muchos Besos y Saludos;
+*Terry Moon*+
