Camino a la Perdición
Autor: Terry Moon
Género: Drama / Romance
Personajes Principales: Hermione / Draco
Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenecen; son todos obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!
Advertencia: PG-13. Este fic contiene un vocabulario que podría incomodarte así como también situaciones "fuertes". Quedas advertido!
Este capi... Bueno, les aviso que es un poco fuerte... Así que leerlo es sólo su opción. Después no me echen la culpa por no prevenirlos!
Camino a la Perdición
Capítulo 3.- Consecuencias y sensaciones
Unos ruidos que provenían de las escaleras despertó a Hermione. Miró a su alrededor para averiguar en donde se encontraba, y no tardó mucho en hacerlo. Era la Sala Común. Se había quedado dormida allí sin darse cuenta y ahora los estudiantes comenzaban a bajar para ir a desayunar al Gran Comedor. De un salto se puso de pie y alisó su uniforme. Con paso firme y seguro se dirigió a las escaleras que la llevarían al cuarto que ocupaba junto con otras chicas, del 6to, Curso de Gryffindor.
Con mucho cuidado y procurando hacer el menor ruido posible, abrió la puerta de la habitación y para su alivio las chicas todavía se encontraban durmiendo. Sigilosamente se acercó a su baúl y tomó una capa y ropa interior para darse un baño, lo necesitaba de verdad.
Una vez en el baño, se desprendió de su ropa y se internó en la ducha abriendo y dejando correr el agua por todo su cuerpo. Con ahínco se frotó el cuerpo con jabón, más que nada en las partes donde Malfoy la había tocado, trataba de quitarse la suciedad que sentía encima de ella aunque esta era psicológica. Las lagrimas volvieron a salir confundiéndose con el agua que la acariciaba como brindándole consuelo. Se lavó el cabello y enguajó su cuerpo. Una toalla la cubrió y prosiguió a secarse. Lo hacía con verdadero esmero y paciencia, quería borrar esas marcas que creía Malfoy le había dejado; pero cuando llegó a pubis un temblor la sacudió. Recordó la mano y los dedos del slytherin en esa zona tan privada como íntima, donde nadie antes había estado. Se miró al espejo a medio vestir. No veía la imagen de siempre, la que se reflejaba allí era otra Hermione. Una que no se había podido resistir a su enemigo, que había sido humillada y que casi más comete el error, tal vez, más grande de su vida; entregarse a él.
Salió del baño y las chicas se estaban despertando. Miró su reloj de pulsera. Siete treinta. Saludó a sus compañeras y tomó sus cosas para las clases del día. antes de salir por la puerta y dirigirse a la Sala Común, avisó que bajaba y les hizo una seña. Allí esperaría a que los demás bajasen, en especial a sus dos mejores amigos, Harry y Ron. Esa mañana y en ningún momento del día, quería encontrarse con la rubia serpiente a solas.
Sólo esperó unos minutos, el hambre de esos chicos hacían que se levantaran temprano. Sin embargo, en ese breve lapso de tiempo, pudo meditar sobre si contarles o no del encuentro con Malfoy. Por naturaleza, ella era una persona muy reservada y solo exponía sus ideas y pensamientos una vez de que hubiera confirmado sus sospechas y/o estuviese segura de lo que hacía. Bueno, ese no era el caso. Estaba hecha un manojo de suposiciones, sospechas, nervios e inseguridad. Mala combinación para una gryffindor, sin duda. Contarles suponía tener que relatarles todo, y no quería revivir con palabras el ¿mal? momento; además de que sus amigos irían a buscar a Malfoy para "aclararle" un par de cosas con respecto a ella y se asegurarían que no se volviera a repetir. Definitivamente no quería que sus amigos molieran a golpes a la serpiente, se reservaría el derecho para ella sola para cuando se le presentase la oportunidad. No, no les diría nada.
Herms! –Una voz masculina la sacó de sus pensamientos. Se volteó para ver quien era.
Hola Harry! –Saludó con una fingida sonrisa y viendo a Ron detrás del morocho.- Buenos días Ron.
Hola Mione! –Respondió el pelirrojo con una cálida sonrisa en su rostro.-Vaya... Hoy si que te levantaste temprano...
No más temprano de lo usual. –Mintió.
Ayer no te vi llegar después de la ronda, ni Harry. –Le comentó con tono preocupado y notando la cara de cansancio que portaba su mejor amiga.
Pues, verán... –Balbuceó Hermione tratando de inventar una excusa los suficientemente buena para que la creyeran... –Ayer, durante la ronda, encontré a dos estudiantes peleando y estaban seriamente lastimados, por lo que tuve que llevarlos a la enfermería y reportar lo sucedido a Mc Gonnagal y a Flitwick. –Soltó lo primero que se le ocurrió, rezando para que lo creyesen.
Ah... Bueno, está bien. Pero no deberías desvelarte, sabes. –Le dijo Ron cariñosamente, mientras posaba una mano sobre su hombro. –No eres la única prefecta...
Está bien, Ron. De ahora en más, te dejaré todo el trabajo a ti.- Le respondió con falso fastidio.
No, no, no. No va a comenzar a pelear de nuevo; no otra vez, y no tan temprano! –Exclamó Harry viéndose venir la contestación de Ron.
Castaña y pelirrojo se miraron, y luego a Harry. Le sonrieron comunicándole que no habría pelea, al menos por ahora. Juntos salieron de la Sala Común y se dirigieron al Gran Comedor, donde los chicos devorarían el desayuno y ella trataría de comer algo. Con todo lo sucedido, no creía poder pasar bocado.
Había despertado a la hora de siempre, de un extraño sueño.
Estaba en su habitación viendo a una chica que se le acercaba con la mirada llena de pasión y deseo. Cuando estuvieron frente a frente, la rodeó por la cintura haciendo que su cuerpos chocaran. Con una mano corrió los cabellos que le cubrían la cara a la joven y la miró con detenimiento. Tenía ojos mieles, con ribetes marrones, una mirada dulce y serena. Su nariz, algo redonda e infantil, estaba rodeada de leves pecas. La boca tenía forma de corazón, los labios rojizos y moderadamente carnosos. Muy apetecible. Su rostro tenía facciones limpias y juveniles, y denotaban una gran calma. Lentamente fue acercando sus labios a los de la chica, para besarlos y averiguar a que sabrían.
La besó. Primero, con lentitud tratando de grabarse la forma en su mente y la calidez que le transmitían a los suyos que eran fríos. Con satisfacción, se dio cuenta de que le estaba correspondiendo el beso, por lo que decidió profundizarlo. Rozó su lengua a la dentadura de la chica, y ella entendiendo sus intenciones, abrió su boca para darle paso. Exploró aquella cavidad, milímetro por milímetro, diente por diente; hasta que la lengua de ella se unió al baile que él había comenzado. Un beso pasional, lleno de deseo por parte de ambos. Ya no bastaba con sentirse unidos de esa manera, necesitaban más.
Sus expertas manos recorrieron el cuerpo de la chica hasta donde la longitud de sus brazos le permitían. Ella hacía lo mismo. Se desprendía de las ropas del otro, hasta quedar completamente desnudos. Se separaron rompiendo la unión que mantenían con sus bocas, dejando de conocerse por un instante, para contemplarse mutuamente y descubrir lo que había en la mirada del otro, tratando de responder esa pregunta silenciosa que se estaba haciendo.
Vio en los ojos de la chica inteligencia, valentía, amor, seguridad, y muchas cosas más; pero todas ellas teñidas y levemente opacadas por el deseo, la pasión y la lujuria, que le respondían a la pregunta que le estaba haciendo con la mirada.
Sin poder contenerse más, la atrajo de nuevo hacia su cuerpo y la abrazó como nunca había abrazado a nadie. Sosteniéndola entre sus brazos, besaba el blanco y lánguido cuello. Se aferraba a ella como si fuese lo único que lo mantenía de pie, cuerdo y a la vez demente, lo único que lo apartaba de todo el sufrimiento y del dolor que lo atormentaba siempre. Ella con gemidos y caricias, lo hacía sentir seguro. Lo aceptaba tal cual como se estaba mostrando, como en realidad era. Le decía que sí, que lo quería y que estaría con él siempre. La volvió a besar con necesidad, esta vez, y ella hizo lo mismo.
La acercó a la cama, donde la tumbó y se posicionó encima de ella. Era imperioso sentirla suya, que sea uno con él, y así lo hizo. La chica gimió, primero de dolor pero luego se acostumbró a la penetración en su cuerpo virginal, y comenzó a disfrutar de los suaves movimientos del slytherin. Le susurraba al oído que fuera un poco más rápido, mientras le mordía el lóbulo de la oreja. Él accedió al pedido. Cada vez más rápido, cada vez más rápido. Los gemidos de placer aumentaban por parte de ambos. Lo estaban disfrutando, estaban haciendo el amor.
Llegaron al clímax juntos, y Draco se dejó caer encima de ella. Con su brazo derecho se sostuvo y contempló el rostro de su chica. Estaba feliz. Sonrió y ella le devolvió la sonrisa, y después se besaron mientras el despenetraba. Se situó al lado de la joven y la rodeó con su brazos. Ella se acostó en su pecho y con su brazo derecho lo abrazó. Sintiendo sus respiraciones, percibiendo sus olores, les invadía el sueño.
Quién eres? –Murmuró Draco, a lo que la chica sonrió y lo besó. La miró a los ojos de nuevo, buscando la respuesta en ellos. Él conocía esas orbes mieles, esa mirada cálida llena de cualidades. ¡Imposible!
Y en ese momento despertó. Se llevó una mano a su frente recordando cada detalle. Sí, él conocía a la persona que poseía esa mirada que le había encandilado, que lo había calmado; y no, eso era imposible. Una gran contrariedad. Agitado y perturbado, salió de su cama y se dio una ducha. Los eventos de la noche pasada lo habían alterado más de lo que suponía, no había otra explicación para ese sueño o pesadilla; no se decidía a cómo catalogarla. Terminó de bañarse y se vistió con un uniforme limpio. Se miró al espejo y este le devolvió la misma imagen de siempre. Su pose de superioridad, su mirada fría, su expresión indiferente. Sus cabellos alborotados adrede, que le daban un toque rebelde y lo hacían más atractivo todavía. Se sonrió a si mismo satisfecho. Su exterior no reflejaba, como siempre, lo que sentía en su interior. Era todo un Malfoy.
Salió de su cuarto, atravesó la Sala Común y fue al Gran Comedor, donde se reuniría con sus demás compañeros de Slytherin.
Caminaba con altivez y superioridad, con su paso seguro y ligero; hasta que llegó a las puertas del salón. El sobresalto cruzo por sus ojos, por un momento. Ahí vería a la Sangre Sucia. Sabía que eso no tenía que afectarlo, verla. Pero después de lo vivió mientras dormía, se inquietó. Pasaría como siempre, dirigiendo una mirada fría a las tres mesas, y sumándole asco a la de Gryffindor. No detendría su mirada en nada ni nadie, se sentaría en la mesa, ocupando su lugar de siempre, lo tratarían con respecto y temor, desayunaría e insultaría a los demás. Los maltrataría con sus palabras y junto con Crabble, Goyle y Zabini, planearían algo contra los Gryffindors. Eso es lo que haría, se dijo mentalmente cruzando las puertas del Gran Comedor.
Casi cumplió sus suposiciones. Al sentarse en su mesa no pudo evitar mirar a la de Gryffindor, disimuladamente, y notar a la castaña de sus sueños. Sintió un toque de electricidad recorrer su cuerpo cuando ella posó sus ojos en él.
Atención, alumnos. –El llamado de Dumbledore hizo que rompieran sus respectivos análisis, y que dirigieran sus miradas a la Mesa de Profesores. –Lamento interrumpir su desayuno, pero debo comunicarles, a los prefectos, que luego de que todos terminen de comer, deben dirigirse a la Sala de Profesores. Ahora, por favor; continúen. –Concluyó con una afable sonrisa.
Todos volvieron a lo que estaban haciendo antes de que se les interrumpiera el desayuno, a comer, a hablar, a reír. Sólo a los prefectos le rondaba en la cabeza "¿Qué es lo que nos dirán?".
En la mesa de Slytherin, Draco y Pansy se miraron. Sabían lo que les dirían y no les agradaba para nada. Mientras que en la mesa de Gryffindor, Ron... Bueno, él seguía engullendo comida; pero Hermione se sentía inquieta. Tenía el presentimiento de que, fuera lo que fuese que le iban a decir en la reunión, no le iba a gustar para nada. Miró hacia la mesa de las serpientes, más específicamente a un rubio, y vio en él algo que le pareció molestia. Sacudió su cabeza y apartó sus ojos de allí, para fijarlos en el desayuno y empezó a prestar atención a la charla que tenía lugar en su mesa.
Más tarde descubriría qué era lo que le iban a decir y con seguridad, suponía, que era eso lo que molestaba al prefecto rubio de las serpientes.
N/A: Hello! Cómo están? Espero que bien!
Bueno... En este capi... Creo que me dejé llevar mucho... Jejejee... ! Lamento mucho si a alguien le molestó el sueño de Draco. A diferencia del anterior, disfruté mucho escribirlo y me divertí haciéndolo. Me encanta poner así a los personajes; llenarlos de contrariedad, confundirlos... Jejejeje... Malvada, malvada...
¿Qué les pareció? Dejen sus opiniones, críticas y todo lo que se les ocurra apretando el botoncito que dice "Go"¿si? Bueno, hasta la próxima, que serú La Reunión.
Ahora la contestación a los reviews que me llegaron!
Lara: Hola! Cómo estás guapa! NO sabes que feliz me puso haber recibido review tuyo! Creo que casi me aventuro a ponerme a saltar sobre la silla y a que todos me miraran pensando. "Está loca!". Jajaja! De veras, me hizo muy feliz que una escritora como tú pasara por aquí!
Ay! Mira que todo lo que te digo en los reviews es cierto! Eres genial! Y como a ti me encanta el drama y el romance! Jajajaja! Además de los cuestionamientos que se hacen todos! Jajajaja! Hacen las cosas más interesantes! Bueno, me alegra de que lo hayas encontrado bueno! Haces que me sonroje! Jajaja! A mi me gusta mucho la idea del sillón y de la chimenea, a pesar de no tener ambas cosas, porque me relaja mucho el pensar que hay lugres así tranquilos donde uno puede reflexionar y dejar que la mete se relaje si como también el cuerpo.
Bueno, espero verte en el prox. Capi! Besos cariñosos y tiernos abrazos!
Mariana: Hola Niña! Qué bueno verte de nuevo! O leerte! Jajaja! Padre? Grax! Espero que este te haya gustado a pesar de su contenido! Mmm... Espero que me dejes un review pienses lo que pienses! Aquí tienes el 3 capi, y ya está listo el 4! Jajajaja! Veremos como resulta este para publicarlo! Besos y abrazos grandes, grandes, grandes!
Noelia: Hola! Bienvenida! Jajaja! Bueno, te diré que Draco ya está medio pensando mucho en Herms... Te diste cuenta? Gracias por la sugerencia! La verdad es que ya tengo pensado el final, pero lo que más me cuesta es el desarrollo! Jajajaja! Pésimo de mi parte, pero que le voy a hacer... Me salen las cosas espontáneamente! Espero que este capi te haya gustado y dejes review! Muchos besos y abrazotes!
Becky: Bienvenida tú también! Jajajja! Cortito! Pues sí! No me sale escribir capis de más de 4 hojas... T.T Muy a mi pesar... Snif... Contenta y feliz de que te haya gustado y que lo encuentres interesante! Jajajaja! A veces a mi también me desespera esperar por las actualizaciones! ;) Pero, paciencia es el arte de saber esperar... Y quiero ser buena artista! Jajajajaja! Bueno, a ver que te parece este! Mucho besos y abrazos cálidos, cariñosos y tiernos!
Saludos y Muchos Besos a Ustedes! Que ya los quiero mucho;
+Terry Moon+
