Camino a la Perdición

Autor: Terry Moon

Género: Drama / Romance

Personajes Principales: Hermione / Draco

Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenece; es toda obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!

Advertencia: R / M. Quedas advertido! Este fic contiene escenas "fuertes" y un vocabulario un tanto inadecuado.

Agradecimientos: A los autores de fanfictions por inspirarme y a los lectores por los ánimos que brindan con sus reviews.


Capítulo 5.- ¿Qué es lo que miras?


Los días en Hogwarts pasaban sin novedad. Las clases seguían siendo pesadas, entretenidas, interesantes, tortuosas (Pociones...); y los estudiantes asistían a ellas con las mismas "ganas" y "energías" de siempre, algunos haciendo todo lo posible para aprobar, otros estudiando lo mínimo e indispensable, todos tratando de que Snape no los regañara o castigara... En fin, la vida en Hogwarts era la de siempre, normal y tranquila.

Todos comentaban acerca del baile que tendría lugar el 31 de octubre. Vestidos, parejas, especulaciones sobre lo que estarían preparando los docentes para esa ocasión; esperaban que su querido Director hiciera gala del título de "Loco" que algunos le daban. Entusiasmados, cada uno planeaba como pasaría la velada. O al menos, para casi todos era así... Para algunas personas sería la noche más fea y horrible de sus vidas, esas personas eran ciertos prefectos no contentos con la reunión que había tenido lugar esa mañana.

-Maldición! Maldición! Maldición!-Exclamaba la castaña en la Sala Común de Gryffindor.-Mil veces, Maldición!. –Repetía una y otra vez iracunda, molesta, y caminando de un lado a otro y causándole temor a quienes la rodeaban.

-Cálmate Hermione! –Le decía un chico de ojos esmeralda que la miraba entre sorprendido y compadeciéndose de ella. –No lograrás nada si te pones de esa forma...

-¡¿Qué me clame?! ¡¿Qué me clame?! ¡¿Qué me clame?!- Le gritó a su amigo endureciendo sus delicadas facciones. –NO me puedes pedir que me calme, Harry... –Soltó un suspiro que tenía atravesado, para... Bueno, calmarse un poco.

Ron la miraba con comprensión. Vaya suerte que tenía su amiga! No sólo tenía que hacer las rondas de ahora en más con Draco "Hurón" Malfoy, sino que debía asistir al baile con él! Qué irónica que es la vida en algunas ocasiones. Sí a él le hubiese tocado tener por pareja a esa víbora rastrera... Bueno, le hubiera partido la cara en la primera oportunidad. No olvidaba todos los insultos que había recibido de esa lengua venenosa, todos los malos tratos hacia él y sus amigos, los intentos de expulsión que había ocasionado el año anterior, cuando esa Umbridge estaba a cargo del establecimiento. Lo odiaba, como sabía que su amigo lo hacía. Como tal vez Hermione lo hacía. Conocía a su amiga, y ella era una persona noble, de buen corazón, siempre dispuesta a ayudar a los demás; no era capaz de estar enojada o molesta por mucho tiempo con alguien, no era propio de ella guardar rencor ni mucho menos odiar. Pero Malfoy se merecía que ella lo odiara, y sin embargo dudaba que ella lo hiciese. "Demasiado buena para odiar".

-Herms... –Dijo Ron por primera vez desde que Hermione entró a la Sala Común y empezase a gritar como loca.-Mira... No hay nada que puedas hacer ahora. Ya escuchaste las palabras de Snape, no hay cambios ni objeciones, y...

-Y qué, Ron?! –Interrumpió la chica.- Claro! A ti no te molesta para nada la decisión! Después de todo te tocó con esa chica de Ravenclaw!

-No seas así, Mione.... Por supuesto que estoy indignado con lo que ocurrió! Acaso crees que me gusta saber que compartirás las rondas con Malfoy!! –Soltó agitado el pelirrojo, mientras su rostro se iba asemejando a su cabeza.-No me hace ninguna gracia! Tampoco acepto que te haya tocado ese hurón albino como pareja para el baile! –Ahora su rostro se asemejaba a un tomate...- Pero, tú eres mucho más que esa sucia serpiente rastrera!!

Hermione se le quedó mirando estupefacta por lo que acaba de oír. Ronald Weasley, ¿le estaba tratando de decir algo más que su indignación, acaso?. Sacudió su cabeza levemente y resopló fuerte, dejándose caer en uno de los sillones de la Sala. Miró alternativamente al moreno y al ojiazul.

-Herms, Ron tiene razón. Tu eres mucho más que Malfoy. No hay nada que él haga que tu no puedas superar. Sabes mejor que nadie, que cuentas con nuestro apoyo, y a la primera que te haga Malfoy sólo tienes que decírnoslo y nosotros nos encargaremos... –Dijo Harry haciendo sonar su puños. Hermione sonrió.

Cuando les contó con quién tendría que desarrollar una de sus funciones como prefecta sus amigos se alteraron, tal y como lo esperaba. Pero enseguida trataron de consolarla al ver que estaba más nerviosa de lo normal por la noticia. Habían actuado de forma madura. Definitivamente, en el verano pasado sus dos mejores amigos habían cambiado y crecido mucho más de lo que ella creía. Con Ron ya no peleaba tanto y se mostraba más atento y perspicaz; y Harry controlaba un poco más su carácter y sus impulsos. Agradecía ese apoyo que le estaban brindando. Siempre contaba con ellos, y ellos contaban con ella. Eran el "Trío de Oro".

-Por lo menos, ahora, sonríes... –Murmuró Ron y sonrío el también. –Ya, Herms... Ese patético hurón es nada.

-Tienes razón, Ron... –Susurró la gryffindor. –No sé por qué me altero tanto! –Mintió.

-Pero ya lo sabes. Ante cualquier cosa que te haga, nos avisas. –Advirtió Harry con tono severo y amenazante, que sólo hizo que la castaña riera del comentario. –Oye! No es broma! No te rías!

-Jajaja!! Lo siento Harry, pero es que pusiste una cara!! Uf! Qué ni te imaginas! –Y siguió riéndose, contagiando al pelirrojo y luego al moreno.

-Ya estás mejor, entonces... –Le dijo Ron, mirándola a los ojos. Ella sólo asintió ruborizándose un poco por la intensa mirada de su amigo. –Bien! Qué bueno! Porque ya es hora de comer, y me estoy muriendo de hambre!

Ahora fue el turno de Harry de reírse y el de Hermione para fruncir el cejo.

-Así que sólo quieres ir a comer! –Dijo fingiendo indignación. –La comida es más importante que yo! Pues que la comida te ayude con tus estudios, goloso!! .-Le soltó para luego echarse a reir y golpeándole el hombro levemente.

Y así salieron de la Sala Común para ir al Gran Comedor; riendo y olvidándose momentáneamente de sus preocupaciones. Aunque a la castaña se la hacía muy difícil, aún estando pasando un buen rato, olvidar a Malfoy.

Fría y semioscura, iluminada sólo por unas débiles velas que ya estaban a puntos de extinguirse, y lo poca llama que ardía desde la chimenea de su habitación. Sí no quería congelarse, tendría que pararse de su cama y avivar un poco el fuego, o bien utilizar su varita; pero estaba demasiado aturdido y cansado hasta para evitar morir de hipotermia. Después de todo, él ya estaba acostumbrado al frío. Era algo común en su vida. En su casa; las habitaciones, si bien eran cálidas, las sentía frías y abandonadas, por más que hubiera siempre alguien en una de ellas dispuesto a cumplir sus peticiones. Su familia parecía indiferente a todo, no había muestras de afecto a menos que la ocasión fuera excepcional y lo ameritaba. El último verdadero abrazo que recordaba fue cuando cumplió 11 años y recibió la carta de Hogwarts, y desde eso ya habían pasado casi seis años. En el colegio, todos lo respetaban o le temían. No necesitaba a nadie de allí, a no ser para tener aliados en sus bromas y planes. Verdaderos amigos, ninguno; personas en las que confiara, no existían para él. Zabini, tal vez; Parkinson, podía ser; pero ninguno más. Crabble y Goyle... No le importaban en lo más mínimo, ya se había acostumbrado a la presencia de esos dos gorilas que le seguían cuales perritos falderos. Era popular y tenía a todas las chicas que quisiera; todo por dinero y poder, el mismo que él ostentaba y poseía. Sólo por eso, las personas se atrevían a relacionarse con su persona, por más hostil y ácido que se mostrase con ellos la mayor parte de las ocasiones. Él era una persona solitaria y autosuficiente.

Sin embargo, ahora no estaba tan seguro de sí mismo. Los últimos eventos lo habían alterado. Su encuentro con Granger fue el comienzo. Esa Sangre Sucia, tan orgullosa de sí misma, tan confiada, tan altiva... Tan parecida a él!. Era irónico. La única persona con la que podía competir con todas sus facultades, era una de las que más despreciaba; porque no la odiaba. No le gustaba para nada que haya mestizos o impuros en Hogwarts, eso era lo que le habían enseñado desde pequeño. Esas personas, eran la escoria de la humanidad; y ellos, los Sangre Limpia, eran los únicos que merecían practicar magia y alzarse con el poder. Pero a él, esas cosas no le importaban mucho ya. Frente a su familia era de una manera, era como lo habían educado; pero cuando se trataba de diversiones y conquistas no hacía asco a nada. Todo valía con tal de conseguir lo que se proponía y "pasar el rato". A las chicas que no eran de "su" sangre las conseguía, pero sólo era satisfacción carnal. Y él necesitaba estar contento con todo. Y la única que podía hacerlo, complacerlo en cualquier plano, era Hermione "Sangre Sucia" Granger.

Por eso la noche anterior lo tomó en sus brazos y se atrevió a tocarla como seguramente nadie antes lo había hecho. Tal vez por esa razón había soñado con ella hace varias horas atrás. Porque ella era inteligente, sagaz, astuta, valiente... y también muy bonita.

Sonrió de lado, como solía hacerlo para mostrarse irónico y sarcástico; y es que ese pensamiento lo merecía. Una mujer como ella era muy peculiar a sus edad, y sin embargo las había, y él conocía a una. Era impura, ¿y eso qué?. También era hermosa. Y... la detestaba. Amiga de San Potter y Comadreja Weasley, la mejor del curso, prefecta de la casa de los Leones; todo lo que él aborrecía ella lo era, ella lo tenía. Y por qué ella entonces? Por qué?

Con su brazo derecho se cubrió el rostro. Le estaba empezando a doler la cabeza de tanto pensar en eso. Y qué otra cosa podía hacer? Esa chica era su compañera de rondas de hora en más, su pareja para el baile. La mujer que siempre había deseado poseer sólo para él desde el cuarto curso; y ya no lo podía negar más. No después de haber conocido el cuerpo "perfecto" de la castaña; no después de haberla provocado. Pero, él no podía mostrar tales hechos. Él, ante el mundo, era un Malfoy. Frío, inexpresivo y calculador. Y así actuaba, y así lo seguiría siendo. Sí quería que Granger fuese suya, tendría que urdir un muy buen plan. Ella tenía que ser la que lo quisiese a él, ella tenía que dar el brazo a torcer. Pero era tan divertido insultarla y molestarla! Le encantaba verla enojada, y que lo mirara con esos ojos mieles que lo despreciaban; y era eso lo que la hacía más apetecible. Era de las pocas que lo despreciaban. Por eso, haría que ella fuera de él, para demostrarle que hasta ella podía llegar a desear a Draco Malfoy.

Y tenía las oportunidades perfectas para realizar lo que su maquiavélica mente estaba planeando. Por eso no se inmutó mucho en la Sala de Profesores. Esa era su oportunidad de obtener el Trofeo Mayor.

Cómo se rió internamente cuando vio la expresión de sorpresa y abatimiento en su rostro! Fue gracioso. Para ella era lo peor; para él, lo que necesitaba. Ni el berrinche que había hecho Pansy porque tendría que hacer la ronda con Finch-Fletchey le molestó. Estaba sencillamente feliz.

Se paró de su cama y salió de su habitación. Era la hora de la cena.

Los olores de los platos inundaban el salón. Las risas y voces resonaban entre esas cuatro paredes que refugiaban a cientos de alumnos, que en ese instante estaban recibiendo la última comida del día. Alegres, algo abatidos, preocupados, ensimismados; así se encontraban los chicos mientras digerían su alimento. Las cuatro largas mesas daban lugar a sus respectivos miembros y les ofrecían variedades de alimentos y bebidas; de los cuales cada uno tomaba lo que le apetecía.

En la mesa de Hufflepuff estaban todos contentos y despreocupados, vivaces como ellos eran Los Ravenclaw hablaban de las clases, de los apuntes, comentaban sobre Quidditch; mostraban sin quererlo las características de su casa junto a una aura de felicidad.(N/A: T.T! Lo siento!! Soy muy mala para describir!! T.T!)

En la mesas de Gryffindor, la charla amena y divertida de siempre tenía lugar. Quidditch, las clases, Snape, el nuevo profesor de DCAO (N/A: Sip, hay nuevo profesor!! A qué no adivinan?!), El Que No Debe Ser Nombrado y sus secuaces... Los temas de siempre. El Trío de Oro comentaba lo difícil que sería el curso y más aún el próximo, y se desviaban hacia los deportes dejando a una Hermione desinteresada en el tema y más pensativa de lo normal. Ginny estaba al lado de la castaña, y Lavender y Parvati a dos lugares enfrente de ella; sin embargo la conversación no era de su interés. Vestidos, maquillaje, chismes... No, no era para ella. Su mente estaba en otro lugar, mientras comía por inercia; su mirada estaba perdida en el aire tratando de enfocar algún punto fijo al otro lado del Gran Comedor. Bingo! Ahí estaba! (N/A: Jajajaja!! Pareciera que estuvieran cantado la lotería!!... Eh... Bueno, sigamos...).

La mesa de Slytherin era la más callada, o eso parecía. Sus murmullos y siseos hacían que fuera el rincón mas tranquilo del Salón. Sus integrantes conversaban al igual que el resto, pero disimulando su tono de voz, murmurando por lo bajo, riéndose de los demás o de la ocurrencias de alguien cercano. Pero callaban cada vez que Draco Malfoy hacía acto de presencia. Le respetaban y temían a la vez. Ese chico tenía un porte y un aura tan fuerte que lograba ese efecto entre sus compañeros de Casa. Tomó su sitio habitual en la mesa y pasó una mirada revisora a lo largo de la misma, como para asegurarse de que todo estuviese en orden. Sonrió para sí mismo y se sirvió carne y verduras en su plato. Comenzó a comer, casi por costumbre, mientras con su mente divagaba por el Gran Salón. Sus ojos buscaban otros, y los encontró. Se volvió a sonreír, pero esta vez hizo evidente la sonrisa; la cual se mostraba arrogante y sarcástica (N/A: Me muero!!!).

Ahí estaban los prefectos de las casa rivales, los prefectos que más se detestaban, en una mirada sostenida y escrutadora, un desafío, un duelo. Ella con sus mieles orbes observaba con detenimiento las grises de él, que se mostraban frías e inexpresivas; pero que sorprendentemente destellaban por algo en particular que no supo definir o describir. Él contemplaba esos ojos dulces que reflejaban curiosidad, temor y firmeza en ese momento. No necesitaban palabras para saber lo que querían decirse, y extrañamente se entendían con sólo mirarse. Se preguntaban el uno al otro y para sí mismos: "¿Qué es lo que miras?". Intenso es la única palabra para describir dicho contacto, se buscaban en los ojos del otro, se examinaban minuciosamente. Él sonreía y ella se mantenía seria. El apetito por la comida había desaparecido, ahora los ocupaba la sensación de saberse enfrentados y unidos, de querer conocer hasta el más mínimo detalle de esa persona con la que rivalizaban hace tanto tiempo. Y se descubrieron sumidos y perdidos en el otro. No podían romper esa unión por más de que sus mentes les dijeran que ya era suficiente; no, no podían. Se estaban atrayendo, y sentían que las distancias se acortaban. Se acercaban, más no podían estar más lejos del otro físicamente.

Unas sonoras carcajadas sobresaltaron a la gryffindor, obligándola a romper el contacto visual y sonrojándola. Miró a su derecha y luego a la izquierda. Nadie se había dado cuenta de lo que estaba haciendo antes. Se sintió algo aliviada, pero no pudo evitar que algo de molestia le invadiera el cuerpo. Sus amigos estaban hablando amenamente y sus risas la habían traído de vuelta a la realidad. Se prometió que por esa noche, ya no miraría al slytherin.

El rubio se sorprendió cuando la castaña apartó sus ojos. Estaba disfrutando de esa pseudo cercanía, y ahora se la habían arrebatado. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en su rostro y se volvió a concentrar en la comida.


N/A:

Hola! Cómo están? Jajaja!! Al fin terminé el capi! Uff... Estoy aliviada! Pensaba seguirlo y alargarlo un poco más, pero me dije: "Y arruinar lo que viene para el próximo?? No, señor!!"; así que eso es todo por hoy. Además de que me gusta mucho como queda el final así!

Realmente estoy disfrutando mucho escribir esto, me distrae bastante y así no pienso en que dentro de poco voy a tener que empezar a estudiar, el tiempo me va a escasear, la inspiración me va a abandonar por momentos... Ah...

Muchas gracias por el apoyo que me dan con sus reviews! Me hace muy bien saber que alguien sigue la historia y que le gusta, aunque sea un poquitito. ^^!

Bueno, no sé que les pareció el capítulo así que díganmelo! Jajaja!! Aprieten ese botoncito que dice "Go" y dejen sus impresiones y lo que se les ocurra. Si me quieren contar de su vidas, adelante!. Dejen review!! Jajajaja!!

Bueno, escribí más de lo usual... Así que me voy despidiendo. En la próxima entrega habrá más Draco-Hermione! Jajajaja!! Ya falta poco para que se vean la cara, a solas, de nuevo! El capítulo 6 será: Encuentro.

Muchos besos y cariños para todos!

Su servidora;

+* Terry Moon *+