Camino a la Perdición
Autor: Terry Moon
Género: Drama / Romance
Personajes Principales: Hermione / Draco
Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenecen; son todos obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!
Advertencia: PG-13 / T. Quedas advertido! Este fic contiene escenas "fuertes" y un vocabulario un tanto inadecuado.
Camino a la Perdición
Capítulo 6.- Encuentro
La noche traía consigo los aromas de las afueras del castillo, el sonido del viento entre los árboles del Bosque Prohibido, el frío típico de la estación otoñal. Unos pocos murmullos se escuchaban por los pasillos de la gran escuela provenientes de las salas comunes o aulas en desuso donde los estudiantes se refugiaban con sus parejas en la intimidad que sólo les ofrecía la noche.
Las salas comunes estaban llenas todavía, aún tenían tareas que terminar para el día siguiente, lecciones que aprender, charlas que sostener, juegos que disfrutar. Ya fuera en las mazmorras o en la torre más alta donde estaban las águilas de Ravenclaw, los estudiantes se reunían ahí, donde el calor de las chimeneas les alejaba del frío, y junto a sus amigos y compañeros pasaban un rato ameno.
A medida que avanzaban las horas, estos lugares se iban vaciando; los alumnos se iban a dormir para recuperar las energías invertidas en el día y comenzar una nueva jornada ardua de estudios. Por los pasillos sólo estaban los profesores que realizaban sus respectivas rondas, Filch y su gata, la Señora Norris, y también las dos parejas de prefectos, esta vez eran Slytherin-Hufflepuff y Ravenclaw-Gryffindor. No ocurría nada, por lo que los chicos terminaron sus rondas en el tiempo establecido y se fueron a dormir.
En un cuarto de 6to curso de la casa Gryffindor, una chica castaña de ojos mieles leía tranquilamente un libro de Aritmancia mientras sus compañeras ya se encontraban en el tercer sueño. Se había desvelado, y eso sólo le pasaba en épocas de examen cuando se quedaba estudiando hasta tarde, ó cuando tenía aventuras junto a sus dos mejores amigos en la cuales siempre arriesgaban sus vidas. Pero esta vez ninguna de las dos era la causa de su insomnio, era otra cosa. Era el prefecto rubio de Slytherin, capitán del equipo de Quidditch de su casa ese año; Draco Malfoy. Ese 'hurón' y los sucesos ocurridos desde la noche anterior hasta la reunión no la dejaban dormir.
Primero, la noche anterior. Ya no lloraba, no podía. Había sido tocada por la serpiente, él había llegado a recorrer lugares que ni ella misma se había aventurado a conocer de si. La impotencia, la humillación, la vergüenza, la rabia... Eso era lo que la inundaba cuando le venían los recuerdos a la mente. La sensación de sucumbir a sus caricias y entregarse a ese placer..., la atormentaban más que nada. En su vida había sentido algo similar, en su vida creyó llegar experimentar algo así; y mucho menos con alguien que aborrecía con todo su ser.
Después de que su manos expertas la abandonaran había descubierto que ya no era una niña, que era una chica en su camino a convertirse en toda una mujer.
Su cuerpo se había desarrollado con naturalidad durante los años, pero ese último verano se produjo un gran cambio en ella. Había 'pegado el estirón', llegando a medir 1,70, su cuerpo mostraba curvas suaves y sugerentes que ella trataba de ocultar; algo que casi no lograba sino hubiera sido por la holgada túnica que llevaba todos los días. Su rostro había refinado sus facciones y mostraba el de una señorita hermosa e inteligente. Se había convertido en una persona que atraía algunas las miradas masculinas. Su carácter se había vuelto más fuerte, para dejar de ser una niña llorona como lo había sido en los primeros años, el valor de Gryffindor irradiaba en sus ojos; se mostraba dulce y compresiva con todos. No obstante, seguía teniendo su manía por los libros y su aire de sabelotodo no dejaba de rodearla (N/A: Algunas cosas nunca cambian...). Continuaba siendo la mejor estudiante de su curso, ayudaba a los más pequeños en algunas asignaturas y cumplía con sus deberes de prefecta. Se había empezado a preocuparse por su aspecto personal. Mantenía su cabello, antes enmarañado, cubierto de suaves y delicados rizos y ondas. No era partidaria de usar maquillaje, lo que no le afectaba en lo más mínimo. Se había aceptado tal y como era, y se encontraba bonita. Las hormonas operaban esos cambios en ella; la alteraban continuamente, haciendo que comenzase a fijarse en los chicos, cosa que antes no hacía nunca.
Pero, esas 'benditas' hormonas la noche anterior le hicieron pasar un mal trago. La revolución interna que tomaba lugar en ella... Todo era culpa de su adolescencia! Hasta el curso pasado, los chicos nunca estuvieron bajo su contemplación; pero esta vez... Comenzaron a estarlo. Sus dos amigos eran atractivos, pero jamás haría algo que destruyese esa amistad que habían forjado a lo largo de los años. Era muy preciada para ella. Después estaban los chicos de las otras casas. Sí, ella era una chica más que los observaba curiosa. Nada fuera de lo normal. Ah... Pero lo que sí no era normal era que al entrar al vagón de los prefectos en el Expreso de Hogwarts, se haya quedado mirando a Malfoy. Por qué? Por qué?. El dragón tenía un buen cuerpo, su cabello lo llevaba rebelde, sin peinar, su porte había mejorado con creces... Pero era su 'enemigo' natural, y cómo era que ella lo estaba escrutando con los ojos! Merlín!. Un rubor le había cubierto el rostro cuando se encontró a si misma haciendo eso, y se reprendió mentalmente por hacerlo. Y desde ese 1º de Septiembre, no lo había vuelto a ver. Hasta la noche pasada.
Maldito hurón! Lo despreciaba, lo aborrecía... Y sin embargo no lo odiaba. No creía en el odio, hacía demasiado daño entre las personas. Y sabía que Malfoy se merecía todo el odio que ella pudiese llegar a sentir, por todo lo que le había dicho a lo largo de los años, por lo que le continuaba diciendo, porque la menospreciaba y la maltrataba... Porque la creí inferior a él, cuando todos eran concientes de alguna manera u otra, que ella era igual o mejor a él. Porque no la consideraba digna de estar en ese lugar, porque... Porque no la aceptaba.
Y es que a ella le costó mucho ser aceptada allí. Desde el primer día que entró a Hogwarts se habían burlado de ella, la miraban 'feo' y 'raro', le habían dado apodos. Y se hizo respetar a base de esfuerzo y constantes demostraciones de que ella valía. Y que algunos no la vieran como era en verdad, la tenía sin cuidado. Sabía que ella era querida por aquellos a quienes apreciaba mucho; pero ese Slytherin, tan soberbio... La sacaba de sus casillas. No como Ron, no... Era diferente, y no lograba descubrir aún por qué.
El sueño se fue apoderando de ella, los párpados comenzaban a pesarle. Se había cansado de tanto pensar en la serpiente. Y algo molesta, se quedó dormida. Y soñó.
Es increíble como pasa el tiempo cuando no quieres que lo haga. Cuando estás tan ocupado por tareas, deberes, diligencias... Cosas que hacer. Cuando tu vida lleva su curso normal y no quieres que este se altere... Y entonces algo pasa. Las cosas cambian, algunas ocurren y modifican nuestros esquemas, nos transforman... Y nos alteran. Y tenemos miedo a que esas cosas lleguen y nos dejen con un mal sabor, un trago amargo y ácido muy difícil de tragar.
Y porque las cosas ocurren; y porque el tiempo pasa, llegó un viernes. Pero no cualquier viernes, ese era uno... 'especial'; era el día en que Hermione debía volver a enfrentarse a solas con Malfoy. Por esas cosas de la vida, no lo había vuelto a ver solo en ningún lado; o bien cuando él lo estaba ella siempre estaba acompañada, para su alivio. Sin embargo, esa falsa tranquilidad se vería rota por la noche; y estaba muy asustada.
Como todo viernes, tenía clases de Aritmancia por dos horas, una de Runas Antiguas, Defensa Contra las Artes Oscuras por otras dos, y para terminar el día Encantamientos 1; pero no logró concentrarse en ninguna de las tres primeras horas. Su mente estaba muy lejos de lo que eran sus dos materias preferidas. Y recién después del almuerzo, se despejó un poco; y eso sólo porque compartía las clases con Harry y Ron, porque sino seguía en las nubes.
En su sexto año, las clases de DCAO las compartían con los de Ravenclaw, y con la presencia de su nueva profesora, Ninphadora Tonks, estas se volvían muy interesantes. Ella dictaba la materia de una manera que les hacía recordar a su queridísimo Profesor Lupin. Lograba la atención de todos y enseñaba no sólo contra hechizos y encantamientos, sino que también lucha corporal; por lo que para todos los alumnos era una buena oportunidad de descargar tensiones; algo que Hermione definitivamente había hecho en esa ocasión.
"Bien, clase. Hoy todos lo han hecho excelentemente! Veinte puntos para cada casa, por su participación entusiasta y correcta. Se pueden retirar." –Pronunció Tonks cuando sonó el timbre que daba por finalizada la clase.
Los chicos salían sonrojados por la actividad que habían realizado. Esta vez habían tenido que esquivar hechizos y sujetar a su contrincante para dejarlo inmóvil. Comentaban lo bien que se lo habían pasado en la clase.
"Wow, Hermione! Hoy estuviste fantástica!"- Exclamó Ron con perplejidad.- "No tenía idea de que fueras... tan... Agresiva!"
Ante el comentario del pelirrojo, Harry se echó a reír y Hermione le lanzó a ambos una mirada severa mientras que su rostro se tornó completamente rojo.
"Jajajaja! Ahora que lo dices, Ron... jajajaja... Tienes razón! Jajajaja!."- Dijo Harry entre carcajadas.
"Ya... Ya basta! No hice nada fuera de lo común!."- Se defendió Hermione ante el ataque de risa de sus dos mejores amigos.
"Qué no! Mira... jajaja... Sí hasta dejaste a Terry Boot llorando!"- Declaró el moreno.
Los tres siguieron caminando tranquilos hasta la siguiente clase de Encantamientos, mientras se reían cuando recordaban cómo su amiga había esquivado el hechizo del Ravenclaw y lo había tomado por sorpresa, tumbándolo al piso y sujetándolo tan fuerte que el chico se había puesto a chillar del dolor. A la castaña no le hacía gracia que se estuvieran riendo de lo ocurrido, se encontraba muy avergonzada. Ella no quería hacer eso, pero en un momento se acordó de Malfoy y... Bueno, hizo lo que hizo.
"Bueno!"- Gritó, acallando las sonoras carcajadas de los chicos, quienes se asustaron un poco al verla. –"Ya fue suficiente! Ahora entremos al aula antes de que llegue Flitwick!" –Ordenó la chica.
Los muchachos ante la voz y la mirada que les dirigía, no tuvieron más que acatar lo que la prefecta; no querían ser el próximo Terry Boot. Y así, ingresaron a la clase, ya más calmados los tres.
La cena estaba concluyendo. Ya pocos estudiantes quedaban en el Gran Comedor, y esos pocos se estaban levantando para ir a sus Salas Comunes, como de costumbre. Eran las 8. Afortunadamente, habían extendido el horario de permanencia en el Salón; después de las tantas protestas hechas por los chicos, lograron que los dejasen estar en los pasillos hasta las 9; y a esa hora comenzaría la ronda de los prefectos.
Draco Malfoy había llegado a Slytherin hace un buen rato. Fue el primero de su casa en ir a cenar y el primero en levantarse; necesitaba estar solo para prepararse mentalmente para la ronda que le tocaba hacer. No sólo eso, tenía que pensar claramente qué es lo que iba a hacer en ella, la actitud con la que se dirigiría a su 'compañera'. Obviamente, no iba a mostrarse amable bajo ningún concepto; eso estaba descartado. Pero tampoco podía estar molestándola por tres horas seguidas ya que la leona iría, en la primera que se cansase, con su Jefa de Casa. Entonces, ¿qué hacer?.
La entrada a la Sala se abrió dando paso a los estudiantes. La Sala se fue llenando y ya no fue un buen lugar donde pensar. Por lo que entre la multitud que entraba, el se abrió paso (empujando a los demás...) y salió hasta los pasillos que le tocaban vigilar. Faltaba media hora. Iría a paso lento, mientras dejaba volar sus pensamientos y los trataba de ordenar.
Los pasillos oscuros, que separaban las mazmorras del resto, se encontraban levemente iluminados por una antorchas colocadas en las paredes. Esa poco luz le daba a Draco un aspecto misterioso y místico. El fuego se reflejaba en sus iris grises, su cabello resplandecía simulando a hilos de oro, y su pálida tez parecía mas blanca, dándole un aspecto sobrenatural. Cualquier que lo hubiese visto, lo habría confundido con un fantasma.
Con su paso tranquilo y parsimonioso, el eco de sus suelas chocando con el piso era lo único que sonaba acompañando sus meditaciones andariegas. La gryffindor. La castaña. La Sangre Sucia... Ella era su compañera, y mal que mal, no la dejaría en paz. Su cabeza maquinaba planes para esa noche, una que haría que la prefecta de los leones no olvidara; que le recordara siempre que él era quien estaba a cargo cuando quedaban solos, que hiciera que ella comenzara a caer rendida a sus pies... Y entre tanto planeamiento, llegó al pasillo donde les habían dicho debían encontrarse. Aún faltaban unos diez minutos (N/A: Es que entre que Draco caminaba muuy despacio, y su ronda comenzaba en el cuarto piso... Pues, quién no se tardaría unos buenos veinte minutos para llegar?).
La luz de la media luna ingresaba por las ventanas del pasillo, iluminándolo todo conjuntamente con las antorchas que ardían lentamente. El aire, ligero como lo es sólo en otoño, corría por el lugar golpeando suavemente las facciones de su rostro. Se acercó a una de las aberturas en las paredes para contemplar la vista nocturna que se le ofrecía del colegio. Todo oscuro, todo negro. Ni una luz a la vista. Se sonrió, recordó algunos momentos en su casa, cuando por la noche salía al balcón de su habitación para ver el jardín de su casa. La pálida luz lunar casi no lograba iluminar los verdes terrenos, y algunas luciérnagas revoloteaban cerca del lago, mientras que un puñado de hadas se animaban a salir del Bosque Prohibido. La belleza de la noche, junto con su infinita soledad, siempre le había sido muy atractiva. Era su parte favorita del día. Y pensar que ahora debía compartirla con la Sangre Sucia Granger!
Escuchó sonidos de pasos acercándose hacia donde el estaba, pero ni siquiera se molestó en quitar sus ojos de la oscura bastedad que se abría ante él. Sabía que esa persona que estaba llegando era Granger, que estaba por comenzar su ronda. Los pasos se detuvieron y supo que ella ya estaba ahí, a unos metros suyo; y también que ella lo estaba mirando, como esperando a que él girase y le dirigiera una mirada. Ja! Él no lo haría, la ignoraría hasta que ella fuera la que lo saludara a él, hasta que ella se dignase a saludarlo, él era superior.
La castaña había llegado con pesadez hasta el pasillo. Realmente, por más que le gustase cumplir con sus labores, hacer esas rondas no le resultaba nada gratificante; y mucho menos con el 'hurón albino' de compañero. En realidad, le encantaba ser prefecta, había trabajado mucho para lograrlo; pero las rondas nocturnas jamás fueron algo que la 'volvían loca'. Perdía tiempo en las noches, el cual podía usar para estudiar o para recuperar las energía gastadas yéndose a dormir temprano. Definitivamente, esas rondas... Eran fastidiosas! Lo aparentaba muy bien, o al menos hasta el año pasado cuando las hacía junto a Ron; él era su amigo y un muy buen compañero, sólo por eso. Pero ahora... Serían un martirio, una tortura... Se convertirían en lo peor de ser prefecto!
Con esos pensamientos en su cabeza, miraba a Malfoy. El slytherin obviamente ya se había percatado de su presencia, y claramente no la iba a saludar. Ese maldito orgullo Malfoy, ese porte de ser superior a los demás, la arrogancia que destilaba a montones; cómo lo detestaba! Sí el no se iba a comportar como una persona educada, a ella no le importaba; con tal de que no intentara nada. No iba a permitir que ocurriese lo que semanas anteriores; porque si eso pasaba temía perder el control de si misma y hacer cosas de las que después de arrepentiría. Malditas hormonas! Maldito Malfoy por provocarla de esa manera!
"Bueno Malfoy..." –Finalmente decidió hablar.-"No sé tú, pero yo no pienso quedarme varada en este pasillo... Así que... Comencemos con la ronda lo más pronto posible."
Draco escuchó el mini discurso de la chica sin siquiera voltearse para mirarla. Se sonreía en su interior pues todo estaba pasando exactamente como quería.
La gryffindor, al ver que el otro ni se había inmutado, soltó un bufido de cansancio y molestia; y luego de que unas cuantas 'agradables' palabras se le cruzasen por la cabeza dirigidas a cierto rubio, quitó sus ojos de la figura del chico y comenzó a caminar a lo largo del pasillo. No volteó, no le importaba lo que hiciese, sólo quería mantenerse alejada de él lo más que pudiera.
Oyó como Hermione empezaba a caminar, y eso hizo que se girase para verla. Con su paso seguro, su andar apurado, sus movimientos inconscientes de cadera... Las hormonas trabajaban en su cuerpo y no las podía controlar. Se quedó quieto observándola alejarse de él, hasta que reaccionó. Era la ronda en la que haría el primer movimiento, en la que dejaría en claro que él era capaz de perturbarla tanto, que ella no dejaría de pensar en él, y que, eventualmente, caería a sus pies.
"Granger!"-Dijo en voz alta, haciendo que la aludida se detuviera, pero no voltease. Se acercó a ella despacio, imperceptiblemente.-"¿A dónde crees que vas?" –Le susurró al oído.
Un escalofrío le bajó desde la nuca hasta el final de su espalda, erizándole los cortos pelos. La voz de Malfoy la alteraba, su respiración tan cerca de ella la ponía nerviosa. No podía perder el control! No de nuevo!
"Pues a dónde tú crees, Malfoy?"- Preguntó con tono burlón pero alejándose del cuerpo del chico y, prácticamente, escupiendo el apellido del rubio. –"No sé si te enteraste, pero esta es una ronda de prefectos. Una en la que lamentablemente tengo que hacer contigo!" –Soltó molesta y nerviosa, sin poder ocultar ninguna de las dos cosas en su voz.
"Ah... Sí... Sí, lo sabía. Es lamentable... Aunque no para ti, Sangre Sucia." –Respondió mirándola a los ojos. –"Lo es para mí... Para ti, es más bien todo un honor... Deberías estar feliz de que YO tenga que hacer esto contigo..." –Continuó acercándose más y más a la chica.
"Mira Malfoy... Me resbalan tus palabras. Aléjate de mí y cumple con tu trabajo! Ve a los pasillos de arriba y yo a los de abajo. De esa manera, no tendrás que respirar el mismo aire, que según tú, mi presencia contamina!" –Exclamó enojada y comenzando a caminar rápidamente.
Draco comenzó a reír. Esa chica sí que tenía carácter, por eso le encantaba hacerla rabiar. Y esa chica le había dado una orden! Ja! Los Malfoy jamás acataban las ordenes, las daban! Con ese precepto presente, acortó la distancia que los alejaba rápidamente y la tomó de un brazo, haciendo que la chica tuviera que girarse para enfrentarlo cara a cara.
"Me causas mucha gracia, Granger..." –Siseó, acercándose a ella hasta quedar a centímetros del rostro de la muchacha. –"Sabes muy bien que no acepto ordenes de nadie. Mucho menos de alguien como tú, pequeña..."
Hermione estaba demasiado nerviosa. Malfoy la estaba sujetando y se encontraba muy cerca de ella. Su aliento a menta le golpeaba la cara y llenaba sus pulmones. La mirada de él calaba en los más profundo de sus ojos. La estaba alterando, pero no se dejaría tratar así.
"Suéltame, Malfoy!" –Bramó forcejeando, sin lograr nada más que él apretara más fuerte su brazo. –"Qué me sueltes, maldito hurón!"
La respiración de la castaña se agitaba más y más; y la del rubio se mantenía calma. Con las miradas puestas en los ojos del otro, tratando de descubrir lo que cruzaba por sus mentes, los ojos grises vieron en lo marrones angustia, molestia, intriga, duda y... ¿deseo?. Podía ser eso posible?
Se negó la idea mentalmente, mientras aseguraba el cuerpo de la chica con abrazo de sólo un brazo; pero tan fuerte que había terminado de acercar por completo sus cuerpos... De nuevo, al igual que varias noches atrás. Mirándola fijamente, se relamió sus finos labios con su lengua, preparándose para hacer algo. Algo que a la chica la ponía cada vez mas nerviosa y alterada.
Draco dibujó una sonrisa sardónica en su rostro, haciendo que la leona temblara un poco. Le estaba causando temor a la chica de la casa de los valientes.
"Y si no te suelto qué vas a hacer?" –Le preguntó acercando sus labios a los de ella, rozándolos con cada palabra que había pronunciado.
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N/A:
Hola! Y? Les gustó? Espero que sí! Y ya saben, cualquier cosa que me quieran decir, a apretar el botoncito ese que dice "Go" y dejar review, que van a alegrar a la escritora!
Habrán notado que ahora los diálogos comienzan con comillas, porque no me deja usar los guiones... T.T
El capítulo se lo dedico a todas ustedes que con sus reviews me dan ánimos para seguir con la historia (últimamente ando medio estacada). Así que este "Encuentro" es para ustedes!
Oks., ya me dejo de fastidiar. Una cosa! Como el lunes empiezo la universidad, no sé si tendré tiempo para escribir y actualizar con la regularidad con la que lo venía haciendo, así que por favor, ténganme paciencia! Sólo les digo que el Capítulo 7: "La Primera Ronda"; ya está comenzado.
Pipu-Radcliffe: Hola Pipu (o prefieres que te llame por tu nombre?)! Cómo estás? Jejeje... Sip, soy argentina, de la provincia de Buenos Aires y si voy a las especificaciones no termino más. Digamos que vivo cerca de lo que se conoce como Capital Federal. Wee! Gracias por lo de "ESPECTACULAR"! Jejeje... Me sonrojo! Y también gracias por el saludo de cumpleaños! Otros besazos para vos también! Y bueno... No sé si hubo el tipo de acción que esperabas, aunque para ello no falte tanto, pero como ves estos están soltando sus instintos... Jejeje... Y una cosita más. Ánimos con el fic! Me gusta mucho, y sé que lo que logres me gustará.
Ánimos! Cuídate! Besotes enormes-enormes para vos!
Yasel-Jenny-Jade-Romula Lupin: Hooolaa! Wow! Recibir reviews de una escritora tan buena como tú es un GRAN HALAGO! Me sorprendí mucho al ver que habías dejado uno en cada capi, que todos tu comentarios son buenos. Me sonrojé mucho! Contestando algunas cositas que me has dicho: Sí, escribo cosillas subiditas de tono; pero cuando es necesario. Tampoco es cuestión de abusar de esas cosas, es totalmente absurdo andar poniendo escenas de ese cariz porque sí. Con respecto a la actitud de Hermione, aquí te puedas dar una idea de porqué actúa de esa manera. Con el paso de los capis ya se irá viendo más... Y los pensamientos nocturnos son los mejores! Jajaja! En lo particular me gusta mucho pensar por la noche, cuando todo está tranquilo y en silencio, pero es horriblemente molesto cuando quieres dormir.
Otra vez, muchas gracias por pasarte por el fic! Espero tenerte de nuevo por aquí! Cuídate mucho y muchos besos!
SraMalfoy: Hola linda! A ti también muchas gracias por el review! Jejeje... Me gusta dejar las cosas 'picando', sólo para darle intriga a la cosa que es este fic. Me encanta ser mala! Muajajaja!
Okis, aquí tienes la actualización y me dices que te pareció, si? Cuídate mucho, y besos grandes!
Daniela: Bienvenida! Muchas gracias por los comentarios! De verdad que me cuando me dicen esas cosas no me lo puedo terminara de creer. Bueno, aquí esta la continuación! Espero que la hayas disfrutado! Kisses for you too!
Rachelradcliffe: Bienvenida a ti también! Wee! Con el "Fantástica" y el "you're the best" me has hecho quedar cual tomate o cabello Weasley! No me creo ninguna de las dos cosas, pero me halagas/. Espero que el Malfoy de este capi no te haya decepcionado; pero no será siempre así, eh! No fastidias, todo lo contrario. Contenta de que te haya tomado la molestia de leer y de dejar review, otro no vendría nada mal! Jejeje... Que hayas disfrutado de la continuación! Besos!
Pachita: Bienvenida! (no me canso de decirlo!). Contenta de que te hayas metido tanto en la historia y de que de haya gustado! Espero que el capi fuera de tu gusto. A ver que opinas! Besos!
Patty: Bienvenida! Me encuentro bien, y tú? Gracias por preguntar. La pasé muy bien en mi cumple, estuve con amigos del colegio y con los de toda la vida (mmm... Eso sonó a vieja... No lo soy!). Y bueno, como ves, problemas, muchos digamos, no tuve. Sólo la falta de tiempo. Aquí tienes la continuación, y espero que también te haya gustado! Gracias por leer y dejar review! Besos!
Mariana: Hola preciosa! Cómo has estado! Bueno, como siempre totalmente feliz de recibir review tuyo! Jejeje... Como habrás visto, Herm no se la pasó tan mal en la primera ronda; según por donde lo miremos, claro está. Y la escena con Terry Boot... Bueno, quería poner un poquito de humor a la historia y fue eso lo que se me ocurrió. A mi también me parece muy bien que en DCAO se practique la lucha corporal, porque da destreza. Debo confesar que la idea no es original, sino que la saqué de un fic que de Yasel "El Cielo en tus ojos". Y bueno, no es que Hermione se haga la difícil siempre, es sólo que... Ya verás! Jejeje...
Espero que el capi te haya gustado! Y te digo que ya me acostumbré a recibir reviews tuyos, así que me dejas uno, eh! Jejeje! Cuídate montones, linda! Besos, besazos, grandes-grandes!
Lara: Hola Linda! Cómo estás?
Respondiendo a tus planteos:
1.- No, no me llegó tu review T.T. De verdad que ff a veces fastidia. El capi anterior me quedó con un formato horrible y todo porque no me dejaba subir el documento de Word. Pero bueno, el último, como vez, si me llegó. Como te dije, ya te agregué al msn de yahoo pero no me apareces. T.T. Espero que se solucione pronto eso.
2.- Como soy yo la que escribe (Conciencia: Ególatra! Yo: '), tengo permitido dejarlas con la intriga y así 'forzarlas' a leer lo que sigue, no? Tu me entiendes, verdad? Jejeje... También muchas gracias por la felicitación de cumpleaños!
Me sonrojas! Te confieso que este fic está inspirado, entre otros tantos que me han gustado, en "El Orgullo de un Malfoy"; así que eres una de mis grandes referentes a la hora de escribir. Por lo que me apena que me digas tantas cosas bonitas. ! Gracias! Los pensamientos de Herm son terriblemente fundamentales para el fic, pero no digo más... A ver si todavía cuento todo lo que tengo en mi cabeza!
Jajaja! Tu último comentario me hizo reír! Parece que somos muchas las que tendremos que darnos una vuelta por el hospital psiquiátrico.
Una cosita más que me olvidé de decirte en el review que te dejé¡Muy corto el capítulo!. Aunque hay veces en que los de transición salen así¿no?
Cuidate mucho preciosa! Besotes enormes! Y nos estamos leyendo, si?
Sabela: Bienvenida! Weee! Todos tus comentarios me dejaron roja-roja! Muchas gracias por ellos, de verdad que me pone contenta que te haya gustado y que lo encuentres así de bueno, además de que te hayas enganchado con él. Espero no decepcionarte en los que vienen, y no haberlo hecho con este. Aquí tienes la continuación! Otra vez, Gracias! Cuidate mucho! Besos!
Besos enormes! Las quiero mucho!
Su servidora (y firme candidata para ser internada en un hospital psiquiátrico...),
+Terry Moon+
