Camino a la Perdición

Autor: Terry Moon

Género: Drama / Romance

Personajes Principales: Hermione / Draco

Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenecen; son todos obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!

Advertencia: R / M. Quedas advertido! Este fic contiene escenas "fuertes" y un vocabulario un tanto inadecuado.


Camino a la Perdición

Capítulo 8.- Como dos extraños

Esa noche parecía que jamás fuese a acabar, daba la impresión de ser eterna. Eterna en sus mentes y que estaría siempre presente en sus memorias. Nada de lo ocurrido era normal, nada aparentaba tener sentido; todo era tan distinto a lo que en el día a día demostraban ser, que si alguien hubiese estado allí, esa persona hubiera pensado que estaba imaginando cosas. Después de todo, ¿Cómo era posible que un gryffindor y un slytherin estuviesen abrazados en plena noche, solos? Y mucho menos posible, que esos dos lo estuviesen. Porque hasta donde se sabía y conocía, ellos dos eran enemigos, no se soportaban, se detestaban; y cada encuentro que tenían acaba con insultos y promesas de venganza. Entonces, ¿Cómo¿Por qué?.

Tal vez ni siquiera ellos tenían la respuesta, ni la tendrían en mucho tiempo. Lo único que conocían y sabían en ese momento era que se necesitaban, y mucho. Un bote salvavidas, un nuevo aire, otro respiro, la sangre de la vida, la esencia del ser; todo eso veían y creían encontrar en el otro en aquel instante. Todo eso se estaban transmitiendo en un nuevo abrazo que los mantenía unidos por segunda vez en la noche.

Lentamente las manos de Draco acariciaban la temblorosa y pequeña espalda de Hermione, consolándola, recibiendo la tibieza de ella, queriendo retenerla en sus brazos hasta que perdiera la cordura. Realmente se estaba preguntando cómo podía él estar abrazando a una persona como ella, una Sangre Sucia, una Gryffindor. Por qué se sentía tan a gusto de esa forma, como si fuera lo más natural del mundo, como si toda su vida la hubiera tenido de esa manera, como si ella representara la parte de él que siempre negaba tener y que ocultaba desde que aprendió que los Malfoy no demostraban sus sentimientos ni siquiera entre ellos, ni mucho menos ante los demás. ¿Por qué?. Sólo entendía y sabía que no quería que ella se perdiera en esa oscuridad y en esa nada a la que estuvo a punto de arrojarse, no deseaba que dejase de vivir y lo dejara solo en este mundo. Siempre había sido egoísta, pero nunca tanto. Ella le pertenecía. Ella era suya, para maltratarla, para humillarla, para insultarla, para hacerle sentir mal, para... odiarla en silencio por despertar esos sentimientos y sensaciones en él, para abrazarla en noches como esas, para besarle los dulces y suaves labios dulces que le sabían a la gloria y al infierno mismo. Toda ella, sólo para él para nadie más. Lo comprendía muy bien, lo había aceptado desde hace ya mucho tiempo. No en vano la molestaba constantemente, para que ella le notara; no en vano la observaba para cerciorarse de que nadie más se le acercaría a excepción de Potter y Weasley; no en vano había ideado su plan, para acercarse más ella y reclamarla como suya cada noche que estuvieran juntos. ¿Cuándo?. No lo sabía. Tal vez en tercero cuando le golpeó; tal vez en cuarto, al verla tan distinta a como lucía usualmente; tal vez la noche en que sus hormonas se descontrolaron y tomaron control de él para acariciarla de forma lasciva. ¡Qué le importaba, en ese momento, el cuándo y el por qué! Ahora la tenía, era suya; y así se aseguraría de que fuese así desde aquel instante.

Hermione se sostenía en los brazos del buscador de Slytherin, era su soporte pues su piernas se sentían muy débiles como para aguantar su ligero peso, era su ancla a tierra. Le debía la vida ahora, y se sentía aterrada y agradecida a la vez por ello. En su maraña de pensamientos, era conciente de que el muchacho querría, tarde o temprano, su recompensa y le costaría muy caro; y otra parte de ella le decía que tal vez, sólo tal vez, él la había salvado por algo más que obtener un beneficio. ¿A cuál creerle¿A cuál ignorar? Se encontraba muy cansada como para razonar tal dilema, lo único que quería era permanecer así, en la calidez de ese abrazo y caer dormida en los brazos del Príncipe de Slytherin. Su respiración se fue acompasando y de sus ojos dejaron de salir lagrimas. Podía sentir el aliento de Draco en su cuello como una suave caricia, podía oler el aroma del chico que la abstraía de su cordura, podía sentir esa toque en su espalda que le hacían estremecer ligeramente; y también podía sentir como su alma y su corazón gritaban por probar de nuevos esos finos y sedosos labios.

Él sintió como la cabeza de ella abandonaba la cuenca entre su cuello y su hombro, y como su rostro de levantaba vergonzosamente, teñido de rojo por el llanto y la falta de aire que le provocaban los hipidos, para mirarlo de nuevo con esa mirada tan tierna y dulce que había conocido minutos atrás. Creía poder perderse en esos ojos mieles y ribeteados marrones, ver más allá y conocer el alma de la gryffindor. Desconocía a esa voz que le decía 'Draco, la quieres, la deseas, la necesitas.', más admitía que tenía mucha razón. La misma que tenía la voz interior de Hermione que le murmuraba palabras similares, que hacía que acercara su rostro al de él, mirándolo fijamente a esas orbes grises que le encantaban y la sumían en un extraño hechizo, y que sus labios se abrieran ligeramente dejando escapar un suspiro anhelante.

"Draco..."- Murmuró la chica con voz ronca, provocándole al chico una corriente eléctrica que recorrió toda su espina dorsal. – "Gracias."

Y después de eso, unió sus labios a los de él, otra vez; pero con distinta intención. Quería demostrarle su agradecimiento, expresarle sus sentimientos en ese contacto íntimo, únicamente de los dos. Despacio acariciaba la boca del chico, quien luego de salir de su asombro, respondió el beso.

'Gloria'. Sus alientos chocaban, se mezclaban. La menta con la fresa, el sabor fresco con el sabor dulce sin llegar a empalagar. La lengua de él acarició el labio inferior de ella pidiendo permiso, el cual obtuvo rápidamente; no sólo él necesita más, ella también. Se conocían, se recorrían, luchaban, jugaban, bailaban en las concavidades del otro. Ninguno desistía, ninguno se podía detener; ¿Para qué?. Se tenían el uno al otro como jamás se lo hubieran imaginado. Era un beso verdadero; de la clase que nunca olvidarás, que te quedará grabado en la memoria, que revivirás antes de dormirte, cada vez que recuerdes a la persona que te lo dio, que sentirás que te quema los labios con tan solo pensar en él. Ese que sabes que te dieron con todo el amor y la dulzura del mundo que haya existido y vaya a existir. Se sentía como el primero, y en cierta manera lo era para los dos.

Para él, que su primer beso y los consiguientes solo fueron maneras de llegar a algo más, ganas de quitarse el apuro que sentía; este era completamente diferente, distinto, nuevo. Había escuchado a algunas chicas cómo se sentían cada vez que él las besaba, pero jamás lo sintió para sí. Todos los besos que había dado antes, robado ó arrancado, no significaron nada para él, eran vacíos y carentes de sentimientos. Fríos, como él. Sin embargo, este... Este era el 'Primero'. No sólo su cuerpo estaba reaccionando, sino también su interior, algo en él se movía con gran velocidad y le hacía sentir extraño, como si algo dormido despertándose, como un sueño hecho realidad. Sencillamente estaba embriagado en y de esa nueva caricia. Jamás habría imaginado que el besar a alguien podía cuasar tanto en él; ternura, de la que creía carecer, pasión y deseo de que nunca acabase.

Para ella era algo desconocido. Draco la había besado antes esa misma noche, pero no se había sentido así; ni siquiera cuando la violencia despareció y se tornó en una delicadeza extrema. Para ella que jamás en su vida había besado, y que descubría que podría acostumbrarse a hacerlo si cada vez que lo hiciese se sintiera de esa forma, que no se dejaba llevar por ningún impulso por más intenso que fuera; era inédito en y para ella. Como toda chica, había imaginado que su primer beso lo daría estando enamorada y, que cuando lo hiciera, se sentiría tal y como lo estaba haciendo en ese instante. Pero no estaba enamorada, sin embargo se encontraba bien consigo misma y con lo que recorría su cuerpo entero. Su estómago parecía vacío y a la vez lleno de mariposas, su corazón esta aceleradísimo y desbocado con ese palpitar tan fuerte. Definitivamente, se sentía como nunca lo había hecho.

Las manos de Draco recorrían la pequeña espalda de ella. Sus manos le quemaban ante el contacto de la calidez de la chica, y sin embargo no quería dejar de tocarla y de sentirla tan cerca de él. Subía y bajaba, acariciaba cada centímetro; y se aventuraba a más. La cintura tan estrecha que sabía podía rodear con un brazo (lo que, por cierto, hizo), tan delineada y perfecta que le provocaba tenerla así siempre, las caderas curvas, sugerentes y bien formadas que daban una tentadora introducción al trasero redondo y firme de la gryffindor. Toda ella era una oda a la perfección, toda ella le pertenecía en ese instante. Y así se aseguraría de que fuese siempre.

La mano que tenía libre fue introduciéndose por la abertura lateral de la túnica de la prefecta. Sus dedos hacían contacto con la tela de la falda, que indudablemente le llegaba a media pierna. Lentamente, pero con gran deseo, fue acariciando el muslo derecho y subiendo hasta llegar al borde de las bragas de la muchacha. ¡Dios! Nunca se habría imaginado que estaría deseando tanto poseer a la castaña como ahora.

Hermione estaba absorta, aunque también sorprendida. Draco la tenía abrazada por la cintura con uno de sus brazos y con la mano del otro la acariciaba por completo. Ella no se quedaba atrás. Con timidez, rozaba la ancha espalda del slytherin y lo acercaba más hacia ella. El aroma que entraba por su nariz la embriagaba y le hacía perder la cordura. Se aventuró a más. Con una mano en la nuca, la otra se introdujo por debajo de la túnica. Ahora sólo la camisa del chico la separaban del contacto con la piel. Quemaba el deseo, sucumbía ante la pasión develada, se perdía en el placer encontrado. Sintió como él acariciaba su pierna, y emitió un pequeño gemido entre besos. Ese chico sí que sabía cómo y dónde tocar a una muchacha. Podía sentir como la mano grande y delicada se frenaba ante el comienzo de sus bragas, y como unos dedos temblorosos amagaban con ir más lejos. Nuevamente, gimió; pero esta vez detuvo el beso y separó un poco su cabeza de la del muchacho. Él la miró atónito, interrogante. '¿Por qué había detenido ese beso?'. Ella también lo miró a los ojos y separó sus labios dejando salir el aire de su boca, que golpeó el rostro de Draco y le llenó los pulmones. 'Dulce'. Se mordió el labio inferior mientras buscaba las palabras exactas, no quería arruinar el momento diciendo cualquier cosa. Él la contemplaba expectante, esperando una respuesta a la muda pregunta. 'Tortura'. El silencio lo estaba matando, necesitaba que le explicara por qué había acabado con la caricia que se estaban brindando.

"Te deseo..."- Susurró lentamente mirándolo a las orbes grises teñidas de pasión, que tomaban una expresión de sorpresa pero también de suficiencia. Entonces la volvió a besar, más pasionalmente, sin contenerse.

"Yo también te deseo, Hermione..."- Le confesó entre besos. La había llamado por su nombre por segunda vez en la noche, por segunda vez en su vida. Eso significaba un acercamiento muy íntimo, muy personal entre los dos.

Ella sonrió mientras él acariciaba sus labios con la boca mentolada. 'Hermione...'. 'Draco...', pensó ella al tiempo que él la arrimaba a la pared y la encerraba entre ella y su cuerpo.

Sus respiraciones se agitaban a medida que la pasión tomaba control de ellos. El deseo que los estaba consumiendo era demasiado fuerte como para detenerlo. Sus manos se exploraban tanto como la longitud de sus brazos se los permitían.

Draco, que no había apartado su mano de las caderas de Hermione; introdujo sus dedos en la prenda íntima de la castaña. Los bellos suaves y rizados, primero; luego los labios del secreto. Finalmente, la flor. Despacio y con delicadeza acariciaba el interior húmedo, sus dedos se movían en forma circular ampliando la abertura, que se dilataba más y más.

Ella sólo sentía y se entregaba a él. A las manos y dedos expertos que le hacían apreciar cosas y sensaciones totalmente desconocidas y nuevas para ella, que la llenaban y le hacían sentir obnubilada. Los gemidos no tardaron en salir de sus cuerdas vocales. Se estaba excitando, y podía sentir la del muchacho en su entrepierna. De un salto rodeó la cintura de Draco con sus piernas, extrayendo bruscamente los dedos de su secreto, y con sus brazos tomó posesión del cuello blanquecino. Sus caderas comenzaron a moverse sobre el miembro erecto del muchacho, frotándose en él; mientras la lengua del chico se encargaba de explorar la piel que dejaba a la vista con la túnica y la camisa a medio descubrir.

Draco, en un arrebato, tomó a Hermione de las caderas y la empujó con fuerza contra la pared, par a que se sostuviera un poco de ella mientras que él le quitaba las bragas. Las manos de la gryffindor se metieron debajo de la túnica del chico y tocaron la hebilla del cinturón , desatándolo; pasando al botón y luego cierre del pantalón. Podía sentir el miembro duro y largo cada vez más cerca de su vagina. Estaba nerviosa, más esos mismos nerviosos se olvidaban cuando él besaba su cuello y tocaba sus senos con sus pezones erectos, denotando su excitación. Separó, por un momento, una de sus manos del cuello y tomó el pantalón y los bóxer de él para bajarlos. Culminada su tarea, volvió a tomar el masculino hombro.

Se besaban, se aferraban al cuerpo del otro, se exploraban. Se necesitaban con urgencia, querían sentirse lo más cerca posible y pronto. Él levantó la mirada y la fijó en los ojos mieles de ella. Tenía una interrogante en ellos; rara vez la tenía. No quería profanar el cuerpo de su, ahora, amante. La castaña comprendió, y en forma de respuesta le plantó un beso apasionado. De esta manera, Draco posó uno de sus brazos debajo del trasero de la chica y la elevó un poco. Ella se recostaba contra la pared y separaba un poco más sus piernas. Rodeándolas en la cintura y cadera del chico. Él, antes que nada, volvió a introducir dos de sus dedos para prepararla; ni remotamente tenía la idea de lastimarla, sólo de hacerle sentir lo que nunca creyó llegaría a sentir, hacerle experimentar placeres inimaginables en su vida. Él necesitaba sentir todo eso. Él necesitaba tener eso... con ella.

Sentía como un torrente bajaba de su cuerpo y salía de él. Su primer orgasmo. ¿Así sentía? Como si todo lo bueno estuviese en su plenitud, como si no existiese nada más que esa sensación única y placentera que recorría todo su cuerpo, tensándolo y a la vez aliviándolo. Se sonrojó, y a él le encantó. Verla de ese modo le encendía más.

Ya no aguantaba más, la quería suya. Lentamente fue introduciendo su miembro en el cuerpo de ella mientras besaba castamente el rostro de la joven como forma de tranquilizarla. Notó la tensión del cuerpo de su amante, y decidió que no era tiempo aún de continuar por más loco y desenfrenado que fuese ese impulso. Ella mordía su labio inferior, como tratando de aplacar el dolor que sentía, y cerraba fuertemente los ojos. Sintió los labios de Draco en la comisura de los suyos y corrió su rostro de forma que se encontrasen. Lento, tranquilo, apaciguador. Otra sensación. 'Placer'.

De repente ya no dolía, ya no lastimaba; todo lo contrario, se sentía bien y consolador. Apaciguador del deseo. Empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, haciendo que el miembro del chico se adentrase más en ella. Grande fue su sorpresa al notar el compás de Hermione. Él le siguió el ritmo.

'Plenitud'. Eran uno. Eran el ancla del otro. Ella aferrada al cuello, él a la cintura. Los movimientos se aceleraban y tornaban frenéticos. Los besos eran formas de acallar los gemidos y gritos de placer que se desprendían de sus bocas, que salían desde lo profundo de sus seres.

¿Cómo explicar lo que estaban experimentando? Si dijera que era como ver por primera vez el amanecer en la playa, mientras las cálidas olas mojan tus pies, y sientes como todo el mundo se abre ante ti, y no hay nada más que tú y ese océano¿entenderías? O si dijese que era como miles de descargas eléctricas que, lejos de lastimarte, te invaden el cuerpo y te provocan millares de cosas. O como cuando contemplas el cielo nocturno y te sientes parte de ese inmenso e infinito universo. ¿Sí¿Comprendes? Supongo que no hay palabras para describir lo que sentían en ese momento en el que la cuestión de sangre no existía, en el que no había rivalidades entre casas, en el que sólo eran Hermione y Draco, dos jóvenes que descubrían por primera vez el sentido de hacer el amor, aunque admitirlo les llevara mucho más tiempo.

Se venía, y ella también. Con la rapidez y fuerza de las últimas embestidas, sintió correr fuera de sí ese líquido blancuzco, que se resbalaba entre su miembro y las paredes húmedas de ella. También como otra sustancia mojaba sus testículos y la cavidad vaginal se cerraba, atrapando a su miembro en ella.

Se miraron. Se vieron. Se encontraron. Se besaron tierna y dulcemente. Despacio salió de ella. Lento, se desprendió de la cadera del chico. Fuerte, se abrazaban. No había palabras, sólo la semi-conciencia de lo que habían hecho.

Draco se arrodilló ante Hermione y tanteando el suelo encontró la prenda íntima que le había quitado. Acarició las pantorrillas de la chica e hizo que levantase un pie y luego el otro para acomodarle las bragas. Despacio las fue subiendo hasta que el secreto quedó cubierto de nuevo. Una vez erguido besó esos labios rojizos y acorazonados. Ella con una de sus piernas fue elevando los bóxer y pantalón de él. (Años practicando danza tenían que servir para algo¿no?). Con manos temblorosas fue acercando la ropa interior del chico a las caderas y cerrando el pantalón. Le sonrió con la mirada y sus mejillas se tornaron rosadas. Definitivamente sentía mucha vergüenza, pero ningún tipo de arrepentimiento.

Su pálidas manos tomaron el sonrosado rostro de la castaña, y sus pulgares acariciaban en forma de círculos las coloradas mejillas. Sus ojos miraban directamente a los de ella, devolviéndole esa sonrisa de complicidad y ¿ternura?. Nuevamente se estaba perdiendo en la miel de la gryffindor, de nuevo podía verla tal cual era. Dulce, tierna, apasionada, inocente, tenaz, inteligente, valiente, astuta. Había veces en las que pensaba que podría haber quedado en Slytherin de no ser por el hecho de que era una Sangre Sucia. 'Sangre Sucia'. Eso era lo que ella representaba para él, todo lo que le habían enseñado a odiar, a llevarlo a querer desterrar a los de su clase del Mundo Mágico. Sin embargo, ante él esa chica ya no era tal cosa; al menos no en ese instante. Acercó su rostro al de ella, y la besó tiernamente, lento para grabarse en su mente la forma y el sabor de esos labios carnosos y rojizos, que se movían a la par de los suyos pálidos y delgados, pero que al contacto se tornaban rosados. Pudo notar como ella cerraba sus ojos, porque las largas y suaves pestañas habían rozado su piel. Como pidiendo permiso, su lengua tocó los labios de la prefecta y esta abrió su boca para darle paso. De nuevo se exploraban, buscando llenarse del aliento del otro, conociendo las paredes de la cavidad, tocando los dientes del otro, bailando sincronizadamente y a la vez frenéticos. ¿Qué importaba si les faltaba el aire? Serían el aliento del otro.

Sin embargo, como siempre sucede, algo los sacó del trance. Pasos. Alguien se acercaba hacia donde ellos se encontraban. Y eso fue suficiente como para que Hermione tomara a Draco de los hombros y lo empujara, y que él retrocediera unos pasos y se alejase.

Realmente es detestable cuando cosas como esa ocurren. Cuando estamos siendo nosotros mismos, cuando en verdad estamos disfrutando de un buen momento, de algo que jamás hubiéramos imaginado; es terriblemente fastidioso ser interrumpido. Pero más lo es cuando se supone que deberías estar vigilando unos pasillos junto a tu enemigo, y en vez de eso le estas besando y has hecho el amor con el. Que te quiten ese momento, que rompan la magia no sólo es molesto sino que hace que la dura realidad te pegue de golpe y muy fuerte. Y así, sus miradas se volvieron duras y atónitas para con el otro. ¿Cómo¿Por qué?. Lo que habían hecho no era propio de ambos, podrían jurar que los habían encantado o algo por el estilo antes de admitir que todo lo ocurrido fue por deseo y voluntad propia, y que lo habían disfrutado. Las razones tan testarudas de ellos jamás darían por sentado lo que sus esencias le gritaban desaforadamente. 'Lo querías. Lo necesitabas'.

El eco de los pisadas era cada vez más fuerte, lo que significaba que la persona se encontraba más cerca; y no podían permitir que alguien los viese de esa manera. Él con el cabello despeinado, cuando siempre lo traía de forma pulcra y ordenada, con la túnica corrida. Ella con los rizos más alborotados de la normal, la túnica y camisa a medio abrir. No, sería la caída de sus reputaciones.

De repente, sólo eso ocupó sus mentes. Sus manos se movieron rápidamente sobre sus uniformes, sobre sus cabellos, alisando superficies, acomodando mechones; mirando al otro de reojo de forma extraña, como si no se reconocieran... Como si fuesen extraños. Mientras recuperaban su postura ante el mundo, mientras exteriormente volvían a ser Malfoy y Granger, Slytherin y Gryffindor, Sangre Pura y Sangre Sucia; en su interior se desataba una intensa batalla... Que debía ser pospuesta, ya que el sonido de los zapatos sobre la roca del suelo se oía muy cerca, apunto de encontrarlos.

"¡Ah¡Ahí están!"- Dijo una voz masculina. Los dos voltearon sus cabezas y se encontraron con la figura del Profesor Snape. 'Inoportuno', gritaron sus almas (N/A: Yo también!).

"¿Qué se le ofrece Profesor?" –Preguntó Draco mirándole a los ojos fríamente.

"Los estaba buscando. Hubo un cambio de planes a última hora, y es hasta ahora que los hemos podido localizar. La ronda de hoy queda suspendida. La realizaremos únicamente los profesores."

"Pero¿Por qué?"- Inquirió la prefecta, temiendo que algo malo hubiera ocurrido.

"Porque mañana la harán."- Respondió de forma cortante el profesor de pociones.

"¿Y podríamos saber el motivo de tal posposición?" –Casi siseó Draco. Snape lo miró duramente, y luego relajó su expresión. Después de todo, se trataba de su alumno estrella¿no?.

"Sí, pueden. Se debe a que mañana por la noche los profesores estaremos en reunión y necesitamos que todos los prefectos se encarguen de hacerla ronda. Ahora, por favor, regresen a sus respectivas Casas." –Dicho esto, el Jefe de Slytherin paso entre medio de ellos y bajó las escaleras.

Silencio. Otra vez el silencio les rodeaba, otra vez el silencio les incomodaba. ¡Maldito silencio, tan extraño cuando hay tantas cosas por decir, tan inoportuno cuando los corazones gritan y las razones tratan de acallarlos, demasiado perturbador para dos almas inquietas y sedientas de respuestas.

Ahí estaban todavía, en el rellano de las escaleras, contemplándose mutuamente, buscando en la mirada del otro respuestas que podrían obtener de sí mismos, mas no querían aceptar esa verdad tan única y propia que compartían. '¿Por qué?'. Porque sí, no había otra explicación. Porque se deseaban, encontraban en el otro la misma pasión que los consumía por dentro, esa pasión que desbordaba sus seres y no encontraba lugar donde ser canalizada, donde se hallase una igual para que se complementaran. '¿Cómo?'. Así, de esa manera. Olvidándose de todo, siendo ellos mismos, desatando sus restringidas emociones, perdiendo todo autocontrol, olvidándose de las apariencias y deberes, de quienes se suponían que eran. Así de fácil, así de difícil.

Draco fue el que rompió la conexión entre ellos. Sus ojos que antes parecían estar cubiertos por un manto de dudas y sorpresa, sólo reflejaban nada, estaban tan frío como siempre; tan penetrantes que te helaba el alma si se fijaban en los tuyos. Tal y como le sucedió a Hermione, que sus orbes mieles y dulces aún mostraban su incertidumbre, su miedo, un poco de ese fuego que se había apoderado de ella. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando vio que el slytherin se le acercaba, mirándola maliciosamente y forma lasciva. No tenía lugar a donde correr, temía que si bajaba las escaleras en tal estado cayera irremediablemente en esa nada de la que tanto huía, pero a la que tanto se acercaba más y más. Las manos del buscador se apoyaron sobre la pared, acorralándola; su rostro se acerco al de ella pausadamente. La respiración de la leona se volvió densa y su corazón latía demasiado rápido por el temor que había tomado posesión de su ser.

Como una serpiente, Draco relamió sus labios acariciando también los de Hermione. ¡Cuándo autocontrol estaba necesitando es ese momento para no besarla!. Sonrió de lado, y movió su cabeza al cuello delicado de la muchacha. Olió su perfume, sintió su suavidad, y besó esa piel tan prohibida para él, como terriblemente tentadora. Podía sentir como ella temblaba, pero no se movía ni lo corría a él. Cuando creyó no aguantar mas así, porque cometería otra locura, alzó su rostro nuevamente y fijó sus grises ojos en los acaramelados de ella.

"Vaya, Granger... Nada mal para una Sangre Sucia, debo decir..."- Le murmuró venenosamente.

Hermione endureció su mirada, más no podía evitar que las lagrimas comenzaran a agruparse en sus ojos. Levantó uno de sus brazos dispuesta a golpear al slytherin, pero su intento fue detenido por una mano de él.

"No, no, no... Pequeña..."- Susurró mientras movía la cabeza de un lado a otro, con una cínica sonrisa en el rostro. –"No me vas golpear esta vez... ¿Por qué simplemente no admites que te gustó, eh? Y tal vez, podríamos repetir esto mañana. ¿Qué te parece?" –Le dijo seductoramente, mientras con su otra mano acariciaba la cintura de la prefecta.

"Ni muerta Malfoy" –Respondió Hermione temblando de la ira; ira que le dio fuerzas para empujarlo y que retrocediera, dándole oportunidad para alejarse. Pasó por su lado, y se distanció rápidamente de él. Cuando estuvo a una distancia, que consideró, prudente, se volteó para dedicarle una última mirada. –"Muérete, Malfoy". –Le dijo duramente, para luego echarse a correr hacia su Sala Común.

Draco se dio vuelta después de escuchar la voz de la castaña, y se quedó observando como su silueta se perdía en la oscuridad de la noche, como se alejaba presurosamente de él. No pudo evitar que una pequeña sonrisa se asomara en cara. Pero, ¿por qué sonreía si en verdad lo único que quería era gritarle a esa Sangre Sucia lo mismo¿Si lo único que quería era ir tras ella y hacerla suya nuevamente?

"Un Malfoy, es un Malfoy"- susurró. –"Siempre obtenemos lo que queremos... Y tú no vas a ser la excepción... Granger."- Sentenció, antes de girar sobre sus talones y bajar las escaleras que le llevaban a las mazmorras.

Esa noche, en esa ronda, los dos supieron, muy en el fondo, sintieron en sus almas, que no la olvidarían nunca. Habían dejado de ser quienes eran, para convertirse en dos completos extraños ante los ojos del otro; dos completos extraños que se estaban metiendo en un juego muy peligroso, pero que resultaba demasiado atractivo como para no jugarlo. A partir de esa noche, sus tormentos aumentarían, sus deseos no se saciarían, y ellos no volverían a ser los mismos... Por lo menos, cuando estuvieran enfrente del otro.


N/A:

Terry aparece con un sobretodo y un sombrero que le tapa el rostro, y tímidamente dice: -'Hola...' –Ahora ríe nerviosamente y mirándolos, mientras sus mejillas se colorean un poco- '¿Cómo están?' –Y ahora, gritos y reclamos, juntos con muchas verduras y frutas, son aventados a esa pobre y pequeña figura.

¿Me extrañaron? Espero qué sí... Me pregunto si después de tanto tiempo sin actualizar (dos semanas se convirtieron en un mes y monedas...), alguien lee todavía esto... TT. Lo mas probable es que no... Pero bueno¡acá está el capítulo 8! Espero que les haya gustado. La verdad es que lo escribió por partes, porque la inspiración no venía, y cuando venía... No salía nada bueno. Y este es el resultado. Sé que algunas escenas debieron estar mas detalladas, mejor escritas, y bla, bla, bla... Pero no me salieron, así que: Perdón

Extrañamente, estoy medio satisfecha, medio insegura de este capi. ¿Qué dicen ustedes? A ver si aprietan ese botoncito que dice 'Go', y me lo dicen. ¿Eh¿Eh¡¡Por favor! Y los reclamos también son bienvenidos!

Lamentablemente, no sé cuándo voy a actualizar de nuevo, a pesar de que tengo varias ideas para el próximo capítulo; pero trataré de no tardarme mucho. Así que, ténganme paciencia. Me hace muy bien recibir sus comentarios y críticas. ¡Ah! ¡Muchísimas gracias por los reviews del capítulo anterior! Con todos me sonrojé, y no podía creer que les haya gustado tanto. En serio que miles de gracias.

Verónica: Wola! Bienvenida, entonces! Qué bueno que te hayas animado a dejar un review! Y mejor todavía de que la historia de esté gustando/. Me sonrojas! Bueno, aquí tienes el capítulo 8, y disculpa por la demora. Besos!

SraMalfoy: Hola guapa! Cómo has estado? Miles de gracias por tu comentario! Que me digan esas cosas me pone roja cual tomate. Y sí, tienes razón en lo del argumento... Jejeje... A ti no se te escapa nada, no? Aún así, espero que sigas leyendo. Espero que este te haya gustado! Besazos para ti también!

EROL HARUKA: Hola Lore! Cómo estas? Ay! Gracias ! Msi... Más o menos, en una etapa romántica que me dolió mucho... Digamos que las decepciones son buena inspiración para este fic. Te tuve pegada? Wow! Increíble! Nunca me hubiera imaginado que podría lograr tal cosa, jejeje... Aquí tienes el capi! Espero no decepcionarte! Besos!

Mariana: Hola! Si, he estado bien (aunque podría haber estado mejor ¬¬), y qué bueno que tu tmb! Cómo estas? Ayy! Tus comentarios siempre me terminan alegrando! Sí, verás... Draco es una persona compleja, al igual que Herm... Y te habrás dado cuenta de lo cabezas duras que son... Pero, bueno, que le voy a hacer! Realmente espero que el capi no te haya decepcionado (difícilmente creo poder superar al otro, pero... T.T). Besotes enormes!

Becky: Hola! Tanto tiempo? Como te ha tratado la vida? Y que bueno que te hayas puesto al día con el fic! Jejeje... Mejor aún que te haya gustado! Aquí tienes la actualización, y trataré de no tardarme tanto. Besos!

Patty: Hola! Coincido contigo, lo mejor es pasárselo con amigos. Bueno, genial que te haya gustado el capi anterior, aunque no entiendo como te pudo haber dejado en picada (Terry mala... Muajajajaja!), pero aquí tienes la continuación. Espero que te haya gustado! Ay! Muchísimas gracias por tus comentarios! Me sonrojas! Besos!

Agnes Saeton: Hola! Bienvenida! De verdad 'magistral'? Vaya! No te imaginas cuanta impresión me hicieron tus palabras... Me quedé sorprendida de que lo hayas encontrada así! Ciertamente, esa es mi meta, pero... que me lo digan! Dios! Miles de gracias! Espero que este capi no te haya parecido muy malo. Besotes grandotes!

Pipu-Radcliffe: Hola! Y qué bueno que te haya gustado! Jajajaja! Ey! Espero que ahora, estés más relajada y con los horarios acomodados, y que tu amiga se encuentre mejor. También que te el capi te haya gustado (notaste que., al fin, puse esa escena que tanto querías?) y que me dejes un review! Por cierto¿Cómo anda tu fic? Hace rato que no actualizas... Más o menos el mismo tiempo que yo... ¿Qué nos está pasando? Bueno, que esté bien! Cuídate! Besos!

Sabela: Hola! Un placer siempre contestarte por aquí! Ah... Gracias! Jejeje... Tantos buenos comentarios se me subes a la cabeza... Y mira, que tal vez coincidamos en el hospital, no? Quien sabe... Ah! Ya me pasé por el fic, y tienes razón: esta muy bueno. (Nota: Lean "Sobre la verdad del niño que vivió", por norixblack). Y me gustaría leer esa cronología... x P! Ah! Espero que la espera (que redundante!) no se te haya hecho eterna y que te haya gustado! A ver que opinas de este, si? Besos!

Lara: Hola Hermosa! Cómo estas? Espero que bien! Cómo es eso de que te complicas cada vez mas? Cuando quieras, me cuentas, si? Ah! Qué bueno que te haya gustado! Y no te preocupes por el rr, con ese que me dejaste basta; así sé que lo lees. Y... Nada mas! Cuídate mucho! Nos estamos leyendo! Besos!

Jime: Loca, aunque vos ni en pedo te metas en la página, como lo leés igual... Gracias! Sabes cuánto me importa tu opinión! A mi tmb me gustan los extremos, aunque me vida sea un vaivén de puntos medios y raros tiempos de extremidades. Love you, girl! Y sabés que contás conmigo siempre!

Espero encontrarlas /os en el próximo capi de esta historia.

Las/ os quiero mucho! Cuídense montones! Y millones de besos dulces para cada una de ustedes, que se animas a dejar review o leen en el anonimato! A todas, Besos y Millones de Gracias!

Su fiel servidora (al borde del colapso por todas las cosas que tiene que hacer y no hace; y firme candidata al hospital psiquiátrico -¡Sí¡Todavía no me internaron!-):

-.Terry Moon.-