Crisis En Los Campos De Miel Y Arcilla
Bajé las escaleras y me senté en una banca frente a las canchas y las piscinas. Hikari me acompañaba. Me recliné hacia atrás y miré a los estudiantes correr de un lado al otro.
—Asuka ¿Estás bien? Has estado demasiado callada— me preguntó con preocupación.
—Sí, estoy bien— le respondí con indiferencia. A pesar de que no la estaba mirando, sabía que ella me miraba a mí exigiendo explicaciones. Solté un largo suspiro.
—Es una tontería. Te vas a reír.
—Prometo no reírme, por tonto que sea— me dijo, riéndose. Las palabras tardaron en salir. Intenté decirlo de varias maneras distintas pero no lo lograba. Al final decidí hacerle una pregunta simple.
—¿Tú lees con frecuencia?— le pregunté apenada. Se quedó pensando por unos segundos.
—Sólo lo que necesito leer para las clases.
—Pero ¿Nunca lees por ti misma, por placer?
—No.
—Eso pensé— le dije pasándome la mano por la cara, como meditando.
—¿Por qué preguntas eso?— Tenía expresión confundida.
—Por nada. No importa— Apenas hablé, Aida y Suzuhara pasaron caminando. Los saludé con apatía y evité hablar con ellos.
—Hikari ¿Vas mañana a mi casa?— habló Touji.
—Sí ¿A qué hora es?
—Después de las ocho— Hikari asintió y ellos siguieron caminando.
—Asuka, Touji va a hacer una fiesta mañana, de Navidad ¿Quieres venir?— En principio, no iría a ninguna fiesta de Suzuhara, pero realmente no tenía nada que hacer mañana y ella parecía querer que yo fuera, así que acepté. Después de eso, Hikari me dijo que tenía deberes de limpieza y se fue. Me quedé sentada por unos minutos, luego divagué por los pasillos. Vi a Mari trotando en la cancha con uniforme de hacer deporte, me sacó la lengua al verme. No tenía más clases, así que era libre de irme pero decidí rondar la escuela por un rato. Pasé las canchas de deporte y llegué a la plaza. Vi a Shinji sentado en una banca, leyendo. Le saludé sin entusiasmo y me senté a su lado.
—¿Sigues leyendo el mismo libro?
—Sí, ya casi lo termino— me dijo sonriendo.
—¿Por qué no haces otra cosa?
—No quiero hacer otra cosa— De inmediato noté que a Niña no estaba acompañándolo.
—¿Dónde está Rei?
—No lo sé. No la he visto desde el descanso— me dijo sin dejar de leer. El aburrimiento y el cansancio me ganaron y apoyé la cabeza sobre su hombro. Él se sobresaltó un poco.
—¿Qué está haciendo el viejo ahora?— le pregunté desde la misma posición. Varios estudiantes nos miraron con sorpresa.
—Está pescando. Ya consiguió un pez, pero es muy fuerte y ha arrastrado el bote durante varias horas.
—No entiendo ¿Lo único que hacen en ése libro es pescar?
—Sí.
—¿Tú qué sabes de pescar?
—Nada. A veces me cuesta entender lo que hacen justo por eso. No conozco la mayor parte de los términos que usan y tampoco sé las partes del bote.
Decidí levantarme e irme a casa antes que él. Hoy no hizo tano frío. El viaje en tren fue tranquilo y silencioso. Caminando desde la estación hasta el apartamento de Misato me encontré con Mana Kirishima, una estudiante nueva. Me saludó y me dijo que me daba un aventón en su bicicleta. Aunque primero fue a comprar algunas verduras para llevar a su casa. Habíamos hablado un par de veces, pero no éramos amigas. Es una muchacha agradable, y es bellísima, la mitad de los hombres de la escuela están detrás de ella, y la otra mitad es demasiado tímida para admitirlo públicamente. Después de comprar lo que necesitaba, me dijo que me podía llevar al edificio de Misato, pero yo le dije que recordé que debía hacer algo en una tienda por esta zona y que se fuera sin mí. Me miró extrañada pero al final se fue. Yo crucé la calle y me paré frente a la librería en la que había escuchado que Shinji compra libros con frecuencia. En la vitrina estaban los libros más vendidos, con sus títulos en grande y portadas espectaculares. Había poca gente adentro y la mayoría estaba en la sección de revistas. Busqué y busqué hasta que lo conseguí, también conseguí algunos otros libros que había visto en su cuarto o que le había escuchado nombrar. En total me llevé seis libros por unos pocos miles de yenes. Los escondí en mi morral antes de salir.
Al llegar a casa de Misato, ya Rei estaba ahí, comiendo en la mesa con Shinji y Pen-Pen. Me senté y comí en silencio pero ellos dos hablaron esporádicamente.
Cerca de las seis llegó Hikari, que me había pedido que la acompañara a buscar regalos para sus hermanas, aunque estoy segura de que todos son para Touji.
