Disclaimer. Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, y la historia es una adaptación de la novela "The Duff" de Kody Keplinger.

La parte en cursivas es un recuerdo.

Capítulo 6

Cuando el viernes, la noche de chicas estuvo alrededor, yo estaba más que preparada para una buena y relajada tarde con mis mejores amigas y el maravilloso escocés James McVoy, por supuesto. Había metido la copia de Jane Austen que Hinata me había regalado por navidad, un par de pijamas que apenas utilizaba —sí, duermo desnuda en casa, ¿y qué?—y mi cepillo de dientes en la mochila.

Ino trajo las palomitas y Hinata nos prometió grande cuencos de helado de chocolate. Como si mi culo no fuera lo suficientemente grande. Pero, naturalmente, el día no podía ser del todo bueno. La señora Aoda, mi profesora de inglés, se aseguró de ello durante el cuarto bloque.

—Así que esto es La Letra Escarlata —dijo ella, cerrando el libro—. ¿Os divirtió la clase? Hubo quejas por lo bajo, en negativo, pero la señora Aoda no pareció darse cuenta. —Bueno, porque el trabajo de Hawthorne's es tan extraordinario y aplicable a la sociedad contemporánea, que quiero que cada uno escriba un ensayo relacionado con la novela — ignoró los ruidosos suspiros—. El ensayo puede ser sobre alguna parte del libro, un personaje, una escena, un tema. Pero quiero que esté muy bien pensado. También se les permite trabajar en pareja —la clase zumbó con excitación— que yo voy a asignar —le excitación desapareció.

Yo sabía que estaba en problemas cuando la señora Aoda sacó su hoja. Eso significaba que podía asignar parejas en orden alfabético, y eso solo significaba que mi pareja obligada era… —Sakura Haruno trabajará con Sasuke Uchiha. Mierda. Había conseguido mantenerme al margen de él por una semana y media —desde el día en que me había acosado después de la escuela— pero la señora Aoda tenía que ir y decir eso. Recitó los últimos nombres de la lista, antes de decir: —Espero que los informes sean de no menos de cinco páginas de largo. La fuente es de doce puntos, a doble espacio, Karin, no use ese truco de nuevo. Ella sonrió de buen humor.

—Ahora, quiero que las parejas trabajen juntas. Ambos deben contribuir al reportaje. ¡Y sean creativos, gente! ¡Diviértanse!

—No es probable —susurré a Hinata, que estaba sentada en el siguiente pupitre al mío.

—Oh, yo creo que tienes suerte, Sakura —dijo ella—. Yo estaría encantada si Sasuke fuera mi pareja. Pero mi corazón pertenece a Naruto. Es tan injusto que Ino tenga que trabajar con él… —miró hacia el sitio asignado a Ino, al final de la clase—. Probablemente, verá su casa, su habitación, todo. ¿Crees que le dirá algo bueno sobre mí si le pregunta? Tal vez ella va a ser mi cupido.

No me molesté en responder.

—El ensayo tiene que durar exactamente una semana —anunció la señora Aoda por encima de las charlas—. Así que, por favor, trabajen en ello este fin de semana. La campana sonó y todos nos levantamos al mismo tiempo. Lástima que la señora Aoda se escurriera a un lado para evitar ser pisoteada por la estampida hacia la puerta. Hinata y yo nos unimos a la multitud e Ino nos atrapó cuando acabábamos de salir al pasillo.

—Esto es una mierda —siseó—. ¿Un ensayo sobre la nada? No quiero elegir un tema. ¡Es su maldito trabajo! ¿Cuál es la cuestión de esta maldita asignación que ni siquiera nos puede dar algo para escribir? Es ridículo.

—Pero tú vas a trabajar con Naruto y…

—Por favor, Hinata. No empieces con esa mierda —Ino pestañeó—. Él. Es Gay. No va a suceder, ¿de acuerdo?

—Nunca se sabe. Así que, ¿no vas a jugar a cupido para mí?

—Te presentaré chicos en la cafetería —le dije, volviéndome en dirección a mi taquilla

— Necesito coger unas cosas primero—

—Claro — Ino agarró a Hinata por la muñeca y tiró de ella hacia el otro pasillo—. Nos encontraremos en la máquina de los snocks, ¿vale? Vamos, Hina —y me dejaron sola en el pasillo lleno de gente. Vale, no realmente lleno.

El Instituto de la hoja tenía alrededor de cuatrocientos estudiantes o algo así, pero considerando el bajo número, los pasillos parecían bastante más llenos esa tarde. O quizá yo estaba estresada y volviéndome claustrofóbica. De todas maneras, mis amigas se fueron, y yo me quedé entre las bestias. Me abrí paso entre los atletas fuertes y las parejas besándose —son tan desagradables— y me dirigí al pasillo de ciencias. Sólo me tomé un minuto en mi taquilla que, como el resto del colegio, estaba pintada de azul y naranja. Giré mi combinación y abrí la puerta de un tirón. Detrás de mí, un grupo de animadora corría a través de los gritos.

— ¡Vamos, Panteras! ¡Panteras! ¡Panteras! — Acababa de coger mi abrigo y mi mochila y cerrado la puerta cuando él apareció. Honestamente, lo había esperado más pronto.

—Parece ser que somos socios, Duffy. Di una patada a la taquilla con un poco de excesiva fuerza. —Desafortunadamente, sí. - Uchiha sonrió, pasando los dedos por sus oscuros cabellos mientras se apoyaba en la siguiente taquilla a la mía.

—Bueno, ¿en tu casa o en la mía?

— ¿Qué?

—Para hacer la asignación este fin de semana —dijo él, estrechando los ojos. No es ninguna de tus ideas, Duffy. No te estoy persiguiendo. Sólo estoy siendo un buen estudiante. Sasuke Uchiha no persigue a las chicas, ellas…

—Te persiguen a ti. Sí, lo sé —me puse el abrigo sobre la camiseta. —Si tenemos que hacer esto, he estado pensando…

—¡Sasuke-kun! —una flaca morena que no reconocí (parecía estudiante de primer año) se arrojó sobre él. Lo miró fijamente, con sus grandes ojos sensibleros—. ¿Bailarás conmigo en la fiesta esta noche? —Por supuesto, Sayumi —dijo, pasando la mano por su espalda. Era tan alto como para mirar su escote sin ningún problema. Pervertido bastardo —. Reservaré un baila para ti, ¿vale? — ¿De verdad?

— ¿Podría mentir?

— ¡Oh, gracias, Sasuke-kun! —él se agachó y ella le dio un rápido beso en la mejilla antes de irse corriendo, sin mirarme ninguna vez. Sasuke volvió su atención hacia mí.

— ¿Qué estabas diciendo? —Creo que tenemos que quedar en mi casa —gruñí, apretando los dientes.

— ¿Qué problema hay con mi casa? —preguntó—. ¿Tienes miedo de que te persiga, Duffy? —Por supuesto que no. Sólo que prefiero trabajar en mi casa. Dios sabe qué tipos de enfermedades podría coger poniendo un pie en tu dormitorio —sacudí la cabeza—. Así que en mi casa, ¿de acuerdo? Mañana por la tarde, como a las tres. Llama antes de venir. No le di oportunidad de que respondiera. Si tenía algún problema con eso, me escribiría una nota. Así que, olvidando decirle adiós a propósito, me fui, lanzándome entre los grupos de chicas cotilleando, apresuradamente hacia la cafetería. Encontré a Ino y a Hinata esperándome en la vieja máquina expendedora.

—No lo entiendo, Ino —estaba diciendo Hinata. Insertó un dólar en la única máquina que funcionaba y esperó que su Snockt cayera al fondo de la ranura.

— ¿No tienes que animar el partido?

—Nop. Les dije a las chicas que no podía hacerlo esta noche, así que una de las suplentes, esa estudiante guapa de primer año, ha tomado mi lugar. Ha estado queriendo animar todo el año, pero no ha habido lugar para ella hasta ahora. Van a estar bien sin mí. Yo estaba parada justo al lado de ella cuando Jessica me vio.

— ¡Hey, Sakura! ¡Vamos fuera! ¡Woohhoo! ¡Noche de chicas! Ino puso los ojos en blanco. Hinata abrió la puerta azul que conducía hacia el aparcamiento lleno, sonriendo de oreja a oreja.

—Ustedes son las mejores. Realmente, las mejores. No sé qué haría sin ustedes.

—Llorar en tu almohada toda la noche—dijo Ino

—Pensar que tus otras amigas son realmente las mejores —aconsejé, devolviéndole la sonrisa. No había una jodida forma de que Sasuke me arrastrara hacia abajo. ¡De ninguna manera! ¡Esta era la noche de chicas! Y no me la iba a perder por ningún jodido idiota como él.

— ¿No olvidaste el helado prometido, no, Hinata?

—Lo recuerdo. ¡Torbellino de chocolate! Cruzamos el estacionamiento abarrotado y subimos a mi coche. Instantáneamente, Hinata se envolvió en la vieja manta. Ino, temblando visiblemente, la fulminó con la mirada con envidia cuando se puso el cinturón de seguridad. Con una rápida pisada al acelerador, reducimos al lote de estudiantes de la carretera y con exceso de velocidad nos alejamos del Instituto de la Hoja, como prisioneros corriendo de sus celdas, que era una especie de lo que éramos.

—No puedo creer que no estés nominada a reina de la fiesta esta vez, Ino —dijo Hinata en el asiento trasero—. Estaba segura de que lo serías.

—Nah. Me votaron como reina de la fiesta del futbol. Hay una regla sobre la gente que gana más de una vez el mismo año. No puede ser nominado otra vez. Van a ser o Karin o Temari, estoy segura.

— ¿Crees que se pelearán si alguna gana? —Hinata sonó preocupada.

—Lo dudo —dijo Ino

— A Temari no le importa nada esa clase de mierda. Karin es más competitiva… realmente, tenía ganas de ver un drama esta noche. ¿Te dije que Karin estaba pensando en Sasuke Uchiha, también?

—¡No! —dijimos Hinata y yo al unísono.

—Sip —dijo Ino, asintiendo—. Supongo que está intentando poner a su novio celoso. Ella afirma que lo engañó después de una fiesta recientemente (supongo que su novio aún no lo sabe) y está pensando en hacerlo de nuevo. Dijo que fue increíble.

—¿Él se acostó con ella? —jadeó Hinata.

—Él se acuesta con todo el mundo —dije, girando el coche en la calle 5—. Si tienes una vagina, él te la va a meter.

— ¡Ehh, Sakura! —gritó Hinata—. No digas la… la palabra con V.

—Vagina, vagina, vagina —dijo Ino, categóricamente

—Supéralo, Hina. Tienes una. Puedes llamarla como es. Las mejillas de Hinata se volvieron del color del tomate.

—No hay ninguna razón para hablar de ello. Es vulgar y… personal. Ino la ignoró y me dijo:

—Puede ser futbolista, pero es malditamente sexy. Incluso tú lo admites, Frente. Apuesto a que es increíble besando. Quiero decir, lo hiciste con él. ¿Fue increíble? ¿Se puede culpar a Karin por querer acostarse con él?

— ¿Lo hiciste con Sasuke? —graznó Hinata, asfixiada en su propia emoción. — ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Por qué no me lo dijiste?. Ino me lanzó una mirada.

—Está avergonzada —explicó Ino—. Apuesto a que volaba por besarlo.

—No volé —dije.

— ¿Era bueno besando? —Preguntó Hinata—. ¡Dímelo, dímelo, dímelo! Quiero saberlo.

—Sí, debes saberlo. Era bueno. Pero eso no le hace menos desagradable.

—Pero —intervino Ino— con tu experiencia, responde a mi última pregunta. ¿Se puede culpar a Karin de querer estar con él?

—No se puede —cambié mi señal de giro—. Ella se culpará a sí misma cuando contraiga alguna enfermedad venérea o cuando su novio se entere. Lo que ocurra primero.

—Y eso es exactamente por lo que quería ir a bailar —siseó Ino—. Podríamos haber sido testigos de primera mano. Como nuestro propio episodio de Gossip Girl de Konoha. El novio de Karin podría enfadarse y tratar de vengarse de su novia que se ha enrollado con el chico más caliente de la escuela, y Sakura, ocultando su amor por Sasuke, se habría desanimado y lo odiaría, mientras suspira por su súper sexy y caliente beso de nuevo. Mi mandíbula se abrió.

—No podría suspirar por nada de eso. Hinata soltó un bufido de risa desde el asiento trasero, tirando de su cola de caballo hacia delante de la boca para ocultar su sonrisa cuando fruncí el ceño por el retrovisor.

—Oh, bueno —siseó Ino—. Estoy segura de que oiremos todo sobre el drama el lunes.

—O mañana si la historia es suficientemente buena —dijo Hinata. —Temari y Ten ten nunca guardan los cotilleos para sí mismas. Si se vuelven locos, ya sabes que van a llamarnos y a decirnos lo que nos perdimos. Estoy segura de que lo harán —sonrió—. Espero que nos den muchos detalles. No puedo creer que me esté perdiendo mi última fiesta.

—Al menos no te la estás perdiendo sola, Hina. Unos segundos después de entrar en Halbrook Lane, giré en la entrada de los Hyuga. Tirando de las llaves del encendido, dije: —La noche de chicas comienza oficialmente.

—¡Woohooo! —Hinata saltó fuera del sillón trasero y prácticamente bailó en frente de su porche. Empujó la puerta e Ino y yo la seguimos dentro, sacudiendo las cabezas con diversión. Me quité la chaqueta y la colgué en el gancho justo detrás de la puerta… tú sabes. Sus padres eran súper exigentes con el orden. Ino hizo lo mismo.

—Quiero que mi mamá puede mantener una casa tan bien o que contrate una criada o lo que sea. Nuestra casa parece una pocilga —dijo.

La mía no parecía tan genial tampoco. Mi mamá nunca había sido un monstruo de la limpieza, y papá sólo creía en la limpieza una vez al año, durante la primavera. Además de la colada, los platos y el trabajo ocasional del polvo (por lo general, mío) no había que hacer muchas tareas en la casa de los Haruno.

— ¿A qué hora van a llegar tus padres, Hinata? —pregunté.

—Mamá llega a casa a las cinco y media y papá debe llegar un poco después de las seis — nos estaba esperando al pie de las escaleras, preparada para correr a la habitación tan pronto como nos uniéramos a ella—. Papá comenzó a ver un nuevo paciente hoy, por lo que debe tardar un poco más.

El señor Hyuga era terapeuta. Más de una vez, Ino ha amenazado con preguntarle si me aceptaba gratis como paciente, ver si tenía un rato para ayudar a mis "problemas". No es que yo tuviera problemas, pero Ino me decía que mi cinismo era el resultado de algún tipo de conflicto interno. Yo le decía que sólo estaba siendo inteligente. Y Hinata, bueno, ella no decía nada. Incluso aunque sólo le había hablado una vez en broma, siempre se sentía un poco incómoda cuando surgía el tema. Con todas las psico-escuchas de su padre, probablemente pensaría que mi negatividad constante era parte de una lucha interna. Hinata odiaba la negatividad. La odiaba tanto, de hecho, que nunca decía que la odiaba. Eso podría ser demasiado negativo.

— ¡Deprisa, deprisa! ¿Están listas o qué? —Que comience la fiesta —gritó Ino, corriendo detrás de Hinata y subiendo las escaleras. Parecía una maníaca cuando trataba de alcanzar a Ino, pero yo me quedé atrás, subiendo las escaleras a un ritmo regular. Una vez llegué, pude oír a mis amigas riendo al final de la habitación, pero no seguí sus voces. Otra cosa que me llamó la atención en primer lugar. La puerta de la primera habitación, una de las de la izquierda, estaba abierta de par en par. Mi cabeza me decía que pasara a la derecha, pero mis pies no estaban escuchando. Me quedé en la puerta abierta, dispuesta a mirar hacia otro lado. Mi cuerpo tampoco quería cooperar. La cama estaba perfectamente hecha, en azul marino, confortable. Posters de súper héroes cubrían cada centímetro de la pared. Oscuridad sobre la cabecera. La habitación estaba exactamente como la recordaba, sólo que no había ropa sucia en el suelo. El armario abierto parecía vacío, y el calendario de Spiderman, que solía colgarse sobre el ordenador, se había caído. Pero la habitación todavía parecía cálida, como si él todavía estuviera allí. Como si todavía tuviera catorce años.

Neji, no lo entiendo, ¿quién es esa chica?

Nadie, no te preocupes por eso. Ella no significa nada para mí. —Pero… —Shhh. No es gran cosa.

Yo te quiero, no me mientas, ¿de acuerdo?

Yo no lo haría.

¿Lo prometes?

Por supuesto. ¿Realmente te habría herido, Sak…?

— ¡Sakura! ¿Dónde diablos has ido? La voz de Ino me sobresaltó. Rápidamente, salí del dormitorio, cerré la puerta, sabiendo que no podía volver al pasado cada vez que necesitara hacer pis por la noche.

— ¡Vamos! Logré mantener mi tono de voz normal.

— ¡Dios! Sé paciente por una vez en tu vida. Luego, con una sonrisa forzada, fui a ver la película con mis amigas.


P.D. Próximamente lemon, muy leve. ^^