Disclaimer. Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, y la historia es una adaptación de la novela "The Duff" de Kody Keplinger.
Capítulo 11
Tenía el cabello hecho un desastre. Me vi en el gran espejo y trate de aplacar el desastre rosa mientras Sasuke se ponía su ropa detrás de mí. Definitivamente una situación en la que nunca me imagine estar.
—Estoy perfectamente de acuerdo con ser usado, —dijo él mientras tiraba dentro de su apretada franela negra. Su cabello era bastante incriminatorio también—. Pero me gustaría saber para qué estoy siendo usado.
—Distracción
—Eso ya lo deduje. —El colchón crujió cuando se dejó caer sobre su espalda y se metió los brazos detrás de su cabeza—. ¿De qué se supone que te estoy distrayendo? Hay una posibilidad de que, si lo sé, podría hacer mi trabajo más eficientemente.
—Lo estás haciendo bien ya—. Pase los dedos a través de mi cabello, pero estaba lo mejor que podría lograr. Suspirando, me aleje del espejo y le di la cara a Sasuke. Para mi sorpresa, el me estaba viendo con verdadero interés—. ¿Realmente te importa?
—Claro—. El se sentó y dio unas palmaditas en un lugar junto a él—. Hay más en este increíble cuerpo que abdominales impresionantes. Tengo un par de oídos también, y ellos funcionan muy bien. Pongo en blanco los ojos y me siento a su lado, poniendo mis pies sobre la cama
—Bien, digo, envolviendo mis brazos alrededor de las rodillas—No es que importe, pero supe que mi exnovio vuelve a la ciudad por una semana esta mañana. Es estúpido, pero entré en pánico. Me refiero, la última vez que nos vimos… no fue muy bien. Es por eso que te arrastré hasta el armario en la escuela.
— ¿Qué pasó?
—Tú estabas allí. No me hagas revivirlo.
—Me refiero con tu ex-novio, —dijo Sasuke—. Tengo curiosidad. ¿Qué clase de miseria pudo causar a una persona odiosa como tú correr a mis brazos musculosos? ¿O es él el que puso la capa de hielo alrededor de tú corazón? —sus palabras sonaron chistosas, pero su sonrisa sonaba sincera, no la desequilibrada que él usa cuando piensa que está siendo inteligente.
—Comenzamos a salir durante mi primer año, —comienzo a decir de mala gana—. El era un estudiante de último año, y sabía que mis padres nunca me dejarían verlo si ellos supieran cuantos años tenia. Así que mantuvimos todo en secreto para todo el mundo. El nunca me presentó a sus amigos o me llevó a ningún lugar o me habló en la escuela, y simplemente asumí que era para protegernos. Bien, por supuesto, estaba totalmente equivocada.
Sentía hormigueo en mi piel mientras los ojos de Sasuke me veían. Dios, eso me molestaba. El quizás me estaba viendo con pena. Pobre Duffy. Mis hombres se tensaron, y mire mis medias, negándome a ver su reacción de mi historia. Una historia que no le había contado a nadie sino a Ino.
—Así que lo vi compartiendo con una chica algunas veces en la escuela, —continúe—. Cada vez que le preguntaba, el solo me decía que eran amigos y que no me preocupara. Así que no lo hice. Es decir, el me dijo que me amaba. Tenía toda la razón de creerle. ¿Cierto? - Sasuke no respondió. —Entonces ella se enteró. La chica con la que lo estaba viendo me rastreó un día en la escuela, y me dijo que dejara de follar con su novio. Pensé que era un error, así que le pregunté a él…
—No era un error, —adivinó Sasuke
—Nop. Su nombre era Anko, y ellos habían estado juntos desde séptimo año. Yo era la otra mujer… o chica, técnicamente. Lentamente, miré hacia arriba y vi a Sasuke haciendo una mueca
—Que hijo de puta, — dijo él.
— No puedes hablar. Eres el más grande playboy que hay.
—Es verdad, —admite
—Pero no hago promesas. El te dijo que te amaba. El hizo un compromiso. Yo no haría eso nunca. Una chica puede creer lo que quiera creer, pero no digo nada que no sienta. Lo que él hizo es la marca de un verdadero hijo de puta.
—En fin, él está de vuelta en la ciudad esta semana con Anko… su prometida. Sasuke dejó escapar un silbido bajo
—Ah, eso es embarazoso.
— ¿Tú crees?. Hubo una larga pausa. Finalmente, Wesley habló
—Bien, ¿Quién es él? ¿Lo podría recordar?
—No lo sé. Quizás. Su nombre es Neji Hyuga.
—Neji Hyuga. —La cara de Wesley se tornó en horror—. ¿Neji Hyuga? ¿Te refieres a ese extraño chico? El chiflado de cabello largo y ojos raros? —sus ojos se abrieron como platos sorprendido—. ¿Dime como demonios él tenía dos chicas? ¿Por qué alguien saldría con él? ¿Por qué saliste con él? El era una bestia. Sentí que mis ojos se contrajeron
—Gracias, —murmuré—. ¿No crees que tal vez eso es lo mejor que una Duff puede lograr? La expresión de Sasuke se cayó. El miró más allá de mi, examinando nuestro reflejo en el espejo de la habitación. Después de unos momentos de incomodo silencio, él dijo
— Sabes, Bianca, no eres tan inatractiva. Si tienes cierto potencial. Tal vez si te la pasaras con diferentes amigas…
—Detente, —digo—. Mira, ya me he acostado contigo dos veces. No tienes que alagarme. Además, amo mucho a mis amigas como para cambiarlas por el bien de lucir más atractiva.
— ¿De verdad?
—Sí. Me refiero, Ino ha sido mi mejor amiga, desde, siempre, y ella es la persona más leal que he conocido. Y Hinata… buen, ella no tiene idea de su hermano y yo. No éramos amigas en ese entonces. En realidad, no quería conocerla después de que Neji y yo rompimos, pero Ino dijo que sería bueno para mí y ella tenía razón… como siempre. Hinata puede ser un poco histérica, pero es la más dulce e inocente persona que conozco. Nunca podría dejarlas solo por lucir bien. Eso me haría una verdadera idiota.
—Entonces tienen suerte de tenerte.
—Te dije que no halagaras…
—Solo estoy siendo honesto. —Sasuke frunció el ceño mirando al espejo—. Solo tengo un amigo… un verdadero amigo. Naruto es el único tipo con que se me verá, y eso es porque no estamos tratando de atraer a la misma audiencia, si sabes a lo que me refiero— Una pequeña sonrisa se expandió en sus labios cuando volteó a verme.
—La mayoría de las personas harían lo que fuese para evitar estar con la Duff.
—Bueno, creo que no soy la mayoría—. El me miró seriamente
—¿La palabra ni siquiera te incomoda? —preguntó
—No. —Sabía que era una mentira en el segundo en que la respuesta pasó por mis labios. Si me molestaba, pero no admitiría eso. Especialmente no a él. Todo mi cuerpo parecía ser consciente de sus ojos en mí otra vez. Antes de que él pudiera decir nada, me paré y camine a la puerta del cuarto.
—Escucha, —digo, girando el pomo de la puerta—. Me tengo que ir, pero estaba pensando que deberíamos hacerlo de nuevo—. Como una aventura, tal vez. Puramente físico. ¿Sin ataduras?
— No puedes tener suficiente de mí, ¿verdad? —Preguntó Sasuke, se extendió sobre la espalda de nuevo con una sonrisa—. Eso suena muy bien para mí, pero si soy tan fantástico, deberías correr la voz con tus amigas. Dices que las adoras, por lo que deberías permitirles experimentar el mismo placer alucinante... tal vez al mismo tiempo. Es lo correcto. _ Le fruncí el ceño
—Cuando pienso que tal vez tienes alma, dices mierdas como esa. — La puerta dio un vuelco a la pared cuando la abrí. Me marché por la escalera y grité—, ¡Saldré por mi propia cuenta!
— ¡Nos vemos pronto Duffy!
Que pendejo. Mi padre no parecía darse cuenta de lo que la rodeaba. Creo que su modo de padre sospechoso estaba defectuoso o algo, porque apenas me interrogó cuando me salí de la casa para ir a ver a Sasuke más y más esa semana. Y cualquier papá cuerdo se hubiese alertado cuando su hija usara la excusa de "trabajando en un artículo" dos veces seguidas, ¿pero cuatro veces en una semana? ¿Realmente pensaba que me tomaría tanto tiempo escribir ese estúpido ensayo? ¿No estaba preocupado de que estuviese haciendo exactamente lo que estaba haciendo? Aparentemente no. Cada vez que salía de la casa, el solo decía—, Pásala bien, abejorro-.
Pero creo que el despiste debe haber estado en el aire. Hasta Ino, quien me ha estado observando como un halcón desde que Neji llegó a la ciudad, no había captado nada entre Sasuke y yo. Nada más que sus bromas usuales acerca de mi pasión secreta por él, eso es todo. Por supuesto, estaba haciendo todo lo posible para ocultar la evidencia, pero más de una vez, estaba segura que me iba a agarrar. Como el sábado en la tarde cuando estábamos en mi cuarto arreglándonos para ir al Akatsuki. En realidad, Ino era la única que se estaba arreglando. La mayoría del tiempo yo estaba sentada en mi cama simplemente y veía como ella posaba en frente al espejo. Habíamos hecho eso un montón de veces, pero con Hinata todavía aferrada a su hermano cada sencillo momento, el cuarto se sentía raramente vació. Casi extraño.
Hinata era muy diferente de nosotras dos. Me refiero, Ino y yo éramos opuestas pero Hinata era de un planeta totalmente diferente. Ella era un constante rayo de luz. El vaso medio lleno. Ella mantenía nuestro balance con una gran sonrisa y una cándida inocencia que siempre nos asombraba. Mientras algunas veces se sentía como que Ino y yo habíamos visto mucho del mundo, Hinata era, de muchas maneras, una niña. Virginal. Siempre llena de preguntas. Ella era nuestro sol e Ino y yo estábamos en una especie de oscuridad sin ella. Me preguntaba cuantos días más estaría Neji en la ciudad cuando Ino se volteó a verme, aparentemente decidiendo si le gustaba sus apretados jeans purpuras después de todo. (Estoy feliz de que lo hiciera porque yo pensaba que eran horribles.)
— Sabes, Sak, estas lidiando con todo esta cuestión de Neji mucho mejor de lo que esperaba, —dijo ella.
—Gracias… creo.
―Bien, supuse que cuando él volviera con su prometida, estarías espantada. Yo apostaba por lágrimas, llamadas de medianoche y algunas crisis nerviosas de las viejas. Pero en su lugar, has estado totalmente normal.. O, tú sabes, tan normal como Sakura Haruno puede estar.
—Me retracto de las gracias.
—De verdad—. Ella cruzó el cuarto y se sentó cerca de mí—. ¿Estás lidiando bien con esto? Te has quejado muy poco, lo cual es preocupante porque tú te quejas de todo.
—No lo hago, —protesté.
—Lo que tú digas. Puse los ojos en blanco
—Para tu información, he encontrado una manera de sacármelo de la cabeza, pero se arruina cuando sigues hablando de eso, Ino—. Le di un codazo—. Estoy empezando a creer quieres que llore.
—Eso al menos me probaría que no lo estas reteniendo.
—Ino—clamé.
—No estoy jugando Sak, —dijo ella—. Ese tipo de verdad te arruinó. Estabas llorando, gimoteando, en un desastre de pánico después de lo que hizo, y sé que es difícil porque hemos tenido que ocultarlo de Hina, pero necesitas manejarlo de algún modo. No quiero pasar por esa mierda otra vez.
—Ino, estoy bien, —le aseguré—. Realmente he encontrado una manera de liberar el estrés, ¿bien?
— ¿Qué cosa? Oh, mierda.
―¿Que cosa de que? - Ino me vió con el ceño fruncido
―Obvio. Tu manera de liberar el estres. ¿Qué estas hacienda?
―Um… simplemente cosas.
―¿Has estado ejercitándote? ―pregunta ella―. No te avergüences si es así. Mi mamá hace cardios cuando está molesta. Ella dice que ayuda a canalizar su energía negativa…lo que sea que eso signifique. ¿Entonces qué estás haciendo? ¿Te estás ejercitando?
—Um… se podría decir. Maldición. Mis mejillas definitivamente estaban ardiendo. Me aparte de ella, examinando los vellos detrás de mi brazo.
—¿Cardio? — Mmm… ujum. Pero milgarosamente, ella no notó que mi cara estaba en llamas. —Genial. Sabes, estos pantalones son una talla mayor de los que compro usualmente. Tal vez deberíamos ejercitar juntas. Podría ser divertido.
—No lo creo. —Antes de que pudiera discutirlo o ver el color escarlata de mis mejillas, me puse de pie y dije—, tengo que ir a cepillarme los dientes otra vez. Luego me iré, ¿bien? Y Salí del cuarto. Cuando regrese unos minutos después, estuve forzada a mentir otra vez.
— ¿Quieres quedarte aquí esta noche? —Preguntó Ino mientras escrespaba su pelo corto en el espejo—. Mamá dice que va a ir a una despedida de soltera de una compañera de trabajo, así que solo seriamos nosotras… y un poco de las películas de James McAvoy si quieres. Hina estará triste si se lo pierde, pero…
—No puedo esta noche, Ino.
— ¿Por qué no? —ella sonó dolida. La verdad era que tenía planes de ver a Sasuke cerca de las once esa noche, pero obviamente no podía ser honesta. Pero no podía mentir tampoco. Me refiero, las mentiras eran siempre jodidamente transparentes. Así que hice en lo que me estaba convirtiendo cada vez y cada vez mejor en estos días. Lo oculte.
—Tengo planes.
— ¿Después de que salgamos del Akatsuki?
—Sí, Lo siento.
Ino se volteo del espejo y me quedo viendo por un largo momento. Finalmente, me dijo—has estado muy ocupada últimamente, sabes. Ya no quieres hacer muchas cosas conmigo.
—Voy a salir contigo esta noche, ¿no? —pregunté.
—Sí, supongo, pero… no lo sé—. Ella se volteó y examinó su reflejo una última vez
—Olvídalo. Vámonos.
Dios, odio ser deshonesta con Ino. Especialmente porque ella claramente sabia que sucedía algo, incluso aunque ella no lo adivinara todavía. Pero iba a hacer todo lo que estuviera en mi poder para mantener el asunto de Sasuke, es secreto. Y, por supuesto, él actuaba totalmente casual acerca de todo.
En público, nos tratamos el uno al otro con la sarcástica indiferencia de siempre. Lo insultaba, le daba miradas asesinas, y lo maldecía en secreto cuando actuaba como un cerdo (no es que tenga que actuar). Nadie habría adivinado que éramos diferentes detrás de puertas cerradas. Nadie podría decir que estaba contando los minutos hasta que nos encontramos en las escaleras de su porche. Nadie excepto Kakashi.
―El te gusta, ―el barman bromeó cuando Sasuke, después de soportar una diatriba verbal de su servidora, se fue a bailar con una atractiva cabeza hueca—. Y creo que también le gustas. Ustedes tienen algo.
—Estas demente, —dije, sorbiendo mi refresco de cereza.
—Te lo he dicho un millón de veces, Sakura, y te lo diré otra vez. Eres una mala mentirosa.
— ¡Yo no tocaría a ese cretino ni con un palo de tres metros! — ¿Mi voz transmitía suficiente disgusto?— ¿Realmente piensas que soy tan idiota Kakashi? El es arrogante, y duerme con todo lo que pueda tener sus sucias manos. La mayoría del tiempo, quisiera sacarle los ojos. ¿Cómo podría gustarme? El es un asno.
—Y las mujeres aman los asnos. Esa es la razón por la que no consigo una cita. Soy demasiado bueno.
—O muy peludo, —ofrecí—. Tome mi último sorbo de mi refresco de cereza y empujé el vaso hacia él—. Aféitate esa barba de Moisés y quizás tengas mejor suerte. Las mujeres no quieren besar alfombras, sabes.
—Estas tratando de cambiar la conversación, —señaló Kakashi—. Eso solo prueba que tu y el Sr. Asno tienen algo.
—Cállate. Solo cállate, Kakashi.
— ¿Entonces tengo razón?
—No, —dije—. Solo que realmente, realmente me estas sacando de quicio. Bien, definitivamente tenía que encontrar una manera de evitar el Akatsuki por unas pocas semanas… o, mejor todavía, para siempre.
Hola ^^, muchas gracias por sus reviews a Melisa, Akyraa y Caro, y también a Alexandra Higurashi, genievieve7, haruno-fan, nikylokita y sasusaku fr por colocarlos en sus favoritos y estar pendientes de la historia.
