Estoy en mi cama a las 10:45 a.m. Debería estar haciendo mi tarea de la facultad pero creo que estoy inspirada para escribir un nuevo capítulo.

Todo lo relacionado con Harry Potter (personajes, lugares, etc) son propiedad de J.K. Rowling no míos.


Harry Potter y la piedra Filosofal

Ó

Draco Malfoy y el pasillo del tercer piso

Capítulo 3: De Hogwarts y las clases compartidas

Draco se fue a la cama pensando en lo que había dicho el director acerca del pasillo del tercer piso, "el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está prohibido para todo aquel que no desee sufrir una muerte lenta y dolorosa", fueron sus palabras. Él, por supuesto, no quería morir; sin embargo la curiosidad lo estaba atormentando, ¿qué podría haber allí? ¿Qué podría matar a alguien de esa forma? ¿Intentaría Potter entrar? ¿Debería echar un vistazo? Siguió haciéndose preguntas hasta quedarse dormido.

Al día siguiente, lo único le importaba al rubio era desayunar. Siguió a los prefectos hasta el Gran Comedor y se sentó a comer, se informó de cómo llegar a su siguiente clase y charló un poco con Crabbe y Goyle. Una chica de cabello negro corto se sentó frente a él, una chica que él conocía bien.

—¡Draco! Es un gusto volver a verte, no es una sorpresa que estés en Slytherin ¿dónde más podrías estar? Podríamos, más bien dicho. ¿Has visto? Harry Potter está aquí, y ha quedado en Gryffindor, una pena, ahora es un enemigo.

—Hola Pans— saludó con desgana cuando la chica se detuvo a tomar aire— no tengo ganas de hablar de Potter.


La primera semana de clases de Harry Potter fue buena, se perdió, pero fue buena. Detestaba tener todas las miradas y murmullos sobre él ya que intentaba encontrar el camino correcto. Sin embargo las clases fueron muy interesantes, descubrió que él no estaba peor que los demás. Incluso Neville, que venía de una familia de magos, estaba peor que él y Hermione Granger era la mejor de la clase y venía de una familia de muggles como él. Descubrió que la magia era aún más fascinante de lo que había creído, les enseñaban principios básicos antes de poder practicar los hechizos, y vaya que era complicado. Definitivamente, Harry no extrañaba Privet Drive para nada, ¿cómo podría? Hogwarts se estaba convirtiendo poco a poco en su nuevo hogar.

Hogwarts era un castillo enorme con muchas escaleras, pasillos, torres. Encontrar las aulas era toda una odisea, en parte por lo laberíntico del lugar y en otra por que las escaleras y puertas parecían cambiar de lugar. También estaban Filch y su gata, su única misión parecía ser encontrar a los estudiantes haciendo algo indebido para posteriormente castigarlos; el tipo podría ser muy desagradable. Pero Filch era un ángel en comparación de aquel hombre, el profesor de pociones.

Era viernes, último día de su primera semana en el colegio, había llegado sin perderse al Gran Comedor junto a Ron y todo apuntaba a ser una mañana espléndida.

—¿Qué tenemos hoy? —preguntó despreocupadamente a Ron mientras se servía comida.

—Pociones, con los de Slytherin…

Slytherin, pociones con Slytherin. En algún momento de su existencia, Slytherin se había convertido en sinónimo de Draco Malfoy, no había tenido clases compartidas con ellos —al parecer Pociones era la única— en toda la semana, y para colmo el profesor era jefe de la casa de Slytherin y Ron decía que siempre los favorecía.

—Ojalá McGonagall nos favoreciera —le dijo a Ron.

Seguramente el profesor lo haría quedar en mal frente a Malfoy, lo que le faltaba, hacer el ridículo frente a Malfoy, pero, ¿por qué habría de importarle? Una carta de Hagrid lo salvó de responderse esa pregunta.


Su semana fue bastante aburrida, había compartido clases con los sabelotodo de Ravenclaw y con los inútiles de Hufflepuff, ninguna con Potter. Crabbe y Goyle habían decidido seguirlo a todas partes y parecían guardaespaldas acomodados como lo hacían, era un poco incómodo pero era mejor a nada, era mejor que Pansy…

Pansy también había intentado pegarse a él pero no lo había logrado, tuvo que contentarse con Daphne Greengrass y Millicent Bulstrode. Pero eso no libró a Draco de tener que comer frente a ella todos los días, tal como estaba pasando en ese momento.

—Nos toca Pociones con los Gryffindor —estaba diciendo ella— me muero por ver cómo los hace papilla Snape, seguro tu llamaras la atención querido, siempre has sido muy bueno en pociones, me lo dijo tu madre. ¿Crees que Potter sea bueno? Yo creo que no, me han dicho, bueno, he escuchado que no es una eminencia… Aunque Transformaciones es bastante difícil, no me sorprendería que no fuera el mejor... Pero encantamientos no es tan difícil, aunque creo que no lo hace mal. ¿Te agrada Potter? Ya se que es un Gryffindor pero puede que sea agradable…

—No Pans, —le interrumpió bastante fastidiado— no me agrada en lo absoluto, te agradecería que dejaras de hablar de él de una vez.

—Vaya, Draco, querido, ¿te has peleado ya con él?

—Fue en el tren camino aquí —dijo Crabbe al ver que Malfoy no respondía— Potter no quiso darle la mano porque…

—¡Calla! —Interrumpió el rubio antes de que toda la mesa lo escuchara— no digas eso.

—¡Potter te rechazó! —Le susurró Pansy gesticulando exageradamente para dar énfasis a sus palabras— ¿cómo fue eso posible?

—Hice algo tonto ¿vale? —le respondió de mala gana— igual él se lo pierde.

—Por supuesto que si —concedió ella divertida— anímate, Snape lo humillará hoy y podrás reírte amargamente todo lo que quieras.

Draco se la quedó mirando pasmado, era la primera vez que ella se burlaba de él, ¡y descaradamente, la muy arpía! Terminó su desayuno murmurando pestes en contra de Potter y Pansy, recogió sus cosas y se dirigió a su aula correspondiente.

—Al menos —se dijo mentalmente— Pansy tiene razón, Severus lo humillará todo lo que pueda y yo me reiré amargamente con gusto.


Harry pensó que era una suerte que Hagrid lo hubiera invitado a tomar el te, ya que la clase de pociones fue un asco. La noche anterior le había dolido la cicatriz después de que el extraño profesor de nariz ganchuda y pelo grasiento lo había mirado, entonces se dio cuenta de su expresión y pensó que quizá no le agradaba. Después de esa clase, le quedó claro que Snape lo detestaba.

Comenzó con la lista, se detuvo con su nombre y dijo algo sobre celebridad, Malfoy se reía; dio un discurso sobre lo hermoso de las pociones y cosas así, Malfoy sonreía; luego le pregunto algo, no supo responder, Malfoy reía; otra pregunta, nada, risa; una última, réplica, punto menos, risa…

Snape los puso a hacer una poción, le pareció que era bastante complicado pero hizo un esfuerzo. El profesor los criticaba a todos excepto a Malfoy, parecía que el rubio no podía cometer ningún error y su forma de elaborar pociones era perfecta; el chico sólo sonreía ante los halagos del docente, en algún momento sus miradas se encontraron y los ojos de Draco parecieron brillar maliciosamente. Poco después, Neville logro hacer que estallara su caldero y Snape decidió quitarle un punto más a Harry. Estuvo a punto de protestar pero Ron lo detuvo a tiempo. Una clase del asco.

Ron intentó animarlo diciéndole algo sobre sus hermanos, pero Harry sólo pensaba en la mala suerte de tener un profesor fan de tu enemigo que te detesta. Se reprendió por pensar en Malfoy como su enemigo, lo que debía hacer era dejarlo por la paz y olvidarse de él. Llegó la hora de ir a ver a Hagrid, supuso que eso lo animaría.

Hagrid los recibió amablemente —Ron había ido con él— y les ofreció pastel. Le contaron todo lo que les había pasado esa semana y escucharon como el gigante hablaba mal de Filch. Cuando Harry habló sobre Snape, Hagrid cambió de tema preguntándole a Ron sobre Charlie. Harry notó un recorte de periódico en la mesa, era sobre el asalto a Gringotts del que le había contado Ron en el tren, "la cámara había sido vaciada ese mismo día" "31 de Julio"

—¡Ese robo fue el día de mi cumpleaños! —le dijo a Hagrid— pudo haber sucedido mientras estábamos allí.

Hagrid volvió a cambiar de tema, lo cual le pereció bastante sospechoso. ¿Por qué? ¿Tenía que ver con ese día? ¿Lo que buscaban los ladrones era el paquetito que había sacado Hagrid? ¿Dónde estaría ahora? Se estuvo cuestionando durante el resto del día, además de pensar en por qué su amigo había evitado hablar de Snape, ¿sabía algo de él?.


No es que le gustara llamar la atención, y tampoco ser alabado, pero había disfrutado bastante la clase de pociones y el sufrimiento de Potter. Era consciente de que lo más probable era que sólo él y Granger supieran las respuestas de lo que el profesor preguntaba, y que Potter no pecaba al no saber; pero aún así disfrutó los dos puntos menos a Gryffindor. Él había aprendido pociones en casa, en parte porque su madre le enseñaba -con algunas intervenciones de su padre- y en parte por la gran cantidad de libros que Severus le había regalado cuando le dijeron que le gustaban las pociones, libros que él se apresuraba a devorar y practicar. Eran pociones sencillas, pero le habían ayudado a desarrollar una técnica propia de Snape.

Recordó una vez más el adorable puchero que había hecho Potter cuando le quitaron puntos por no decirle a Longbottom lo que debía hacer. Se preguntó por qué parecía que Severus le tenía ojeriza a Potter, ¿se lo diría si se lo preguntaba? Dejó que su mente divagara en posibles formas de hacer que expulsaran a Potter, los ronquidos de Crabbe y Goyle no ayudaban a concentrarse pero… ¿Cómo rayos lograba ese chico leer con tanto escándalo?

—¿Cómo lo haces? —preguntó al chico de cabello negro que estaba cerca de él— para leer con tanto ruido.

—Estoy acostumbrado, —respondió él— leo desde que aprendí a hacerlo. El ruido no me molesta.

—Vaya —el no acostumbraba leer mucho— y yo no puedo ni pensar con ruido.

—Soy Nott —se presentó él— sé que lo sabes, pero mejor así.

— Draco, mejor Malfoy

—Tu nombre no está mal a diferencia del mío —se quejó el otro.

—El tuyo tampoco está mal, Theo ¿no?

—Vaya, si lo dices así no está mal. Todos insisten en llamarme Theodore, incluso mi madre.

Ambos chicos pasaron gran parte de la noche charlando. A diferencia de Crabbe y Goyle, Theodore tenía una conversación interesante e inteligente. Charlaron sobre libros, pociones, hechizos y un poco de familias; sin embargo, al igual que él, Nott no parecía muy convencido de querer hablar sobre su familia. Al final, Draco se rindió al sueño y se despidió de quien seguramente, por la mañana, sería su nuevo amigo.


No me gustó tanto éste cap. Me la pasé pensando en la reseña que tenía que hacer de tarea. En fin, no lo se. ¿Qué opinan de un Wood? Quiero ponerlo con alguien pero no se quien…

Review?