Disclaimer. Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, y la historia es una adaptación de la novela "The Duff" de Kody Keplinger.
Capítulo 22
Mi buen humor duró hasta el lunes a la tarde. Quiero decir, ¿Cuál era el motivo para irritarse? Ninguno. Las cosas estaban volviendo a la normalidad en casa. Mis amigas no me habían presionado en semanas. Oh sí, y acabé por tener una cita con el chico perfecto. ¿Quién se quejaría?
—No creo que alguna vez te haya visto tan feliz —observó Ino cuando salíamos del estacionamiento estudiantil. Su voz estaba llena de ánimo, un desafortunado efecto secundario del ensayo de animadoras, y ella saltaba arriba y abajo en su asiento
—Por Kami, Ino me haces sonar suicida o algo así.
—No es eso —dijo —. Es solo que no estás tan amargada como otras veces. Es un buen cambio.
—No soy una amargada.
—Sí lo eres —ella se acercó y me palmeó la rodilla —. Pero está bien, Sak. Es sólo parte de tu personalidad. Lo aceptamos. Pero no estás amargada ahora, y eso es genial. No lo tomes como un insulto.
—Lo que sea — Sonreí.
— ¡Lo ves! —Chilló Ino —. Estás sonriendo. No puedes parar ¿no? Como dije, estás más feliz de lo que nunca he visto.
—De acuerdo, quizás tengas razón —admití. Era algo así como la verdad. Tenía a Ino y Hinata de vuelta. Las cosas estaban bien con papá. ¿Por qué quejarme?
—Siempre la tengo —se inclinó y cambió de emisora de radio era horrible —Así que, ¿Qué hay de tú y Sasori? ¿Algún chisme que valga la pena?
—No realmente. Él vendrá a casa esta tarde.
— ¡Ooh! Ella se acomodó en el asiento y me guiñó un ojo —. Eso suena a algo que vale la pena chismorrear. Habrás conseguido unos condones XL ¿verdad?
— ¡Cállate! —dije-. No es ese tipo de relación, y lo sabes. Sólo vendrá para trabajar en nuestra redacción para Gobierno AP. Es…
Me interrumpí cuando mi móvil, el cual estaba en el porta vasos, comenzó a vibrar fuertemente. Mis dedos inmediatamente se cerraron sobre él. Sabía quien me llamaba, y esos pocos acordes fueron todo lo que necesitaba para arruinar mi tarde.
— ¿Britney Spears? Tienes Womanizer como tono ¿en serio? Oh Dios Mío Sak, esa canción es del, 2008—Rió Ino. No dije nada.
— ¿No vas a contestar?
—No
— ¿Por qué no?
—Porque no quiero hablar con él.
— ¿Con quién?
No respondí, así que Ino cogió mi teléfono y miró el identificador de llamadas. Le escuché su conocido suspiro. Unos pocos segundos después el teléfono dejo sonar, pero no pude forzar a mi cuerpo a que se relajara otra vez. Me sentía tensa y ansiosa, y no ayudaba que los ojos de Ino estuvieran fijos en mí.
— ¿No has hablado con él?
—No—Dije entre dientes.
— ¿Desde el día que te recogí en su casa?
—Mm-mm
—Oh, Sak— Suspiró. El sonido paro — ¿Qué crees que quiera? Ella sonó un poco amargada.
—Conociendo a Sasuke… probablemente un consuelo sexual—me quejé—. No es nada más que eso.
—Bueno, entonces esta bien que no hayas contestado—ella puso mi teléfono otra vez en el porta vasos y cruzó los brazos sobre su pecho-. Porque él no te merece, Sak. y tú estás con Sasori ahora, y él es perfecto para ti, y te trata de la forma en que deben tratarte… a diferencia del imbécil ese.
Parte de mi quería contestarle. Defender a Sasuke. Él realmente no me había tratado mal. Quiero decir, sí, al final me llamaba Duffy, lo que me molestaba, pero a pesar de todo, había sido bueno conmigo. Aunque no le dije eso a Ino. No dije nada en absoluto. Ella no sabía nada acerca de la última noche con Sasuke, había sido mi amigo por 12 horas completas. Ella no sabía acerca de la recaída de papá, o la forma en que Sasuke me había defendido. Esas eran cosas que nunca le podría decir.
Ella solo estaba enojada con él porque estaba asustada. Asustada de que volvería con Sasuke y me olvidara de ella y de Hinata otra vez. Haber defendido a Sasuke no hubiera ayudado mucho. Sasori había ido de cerebrito a héroe en la mente de Ino. Simplemente porque no me había apartado de ella. No estaba pasando cada tarde con él de la manera que lo hacía con Sasuke. Y realmente no quería. Algunas veces eso me asustaba, pero me figuré que era normal. Eso era sano, una relación en la que yo no estaba escapando, a diferencia de lo que tenía con Sasuke. Y de momento estaba feliz por pasar algún tiempo con mis amigas. Miré a Ino y pulsé el desbloqueo automático de su puerta.
—No te preocupes por mí. Tienes razón Sasori es genial, y ha hecho fácil que lo olvide. Ya lo he hecho. Las cosas están yendo bien para mí, así que no te preocupes.
—Está bien—dijo—. Dios, bueno, te veré mañana Sak.
—Adiós.
Ella salió del coche y yo me alejé conduciendo, preguntándome si le acababa de mentir. Honestamente, no estaba segura. De camino a casa, Sasuke volvió a llamar. Lo ignoré. Porque las cosas estaban yendo bien para mí. Porque ya lo había olvidado. Porque hablar por teléfono y conducir al mismo tiempo no era seguro.
Saqué a Sasuke de mi cabeza cuando vi el coche de Sasori estacionado frente a mi casa. Papá no había vuelto del trabajo todavía, así que estaba sentado en las escaleras, de la entrada, con un libro. El sol se reflejaba en la montura de sus gafas, haciendo que se vieran extra brillantes. Como si fueran un trofeo. Salí del coche y camine y hacía él.
—Hola—dije—. Lo siento tenía que llevar a Ino a casa.
Me sonrió. No con una sonrisa falsa… Tenía que despabilarme. No iba a pensar en Sasuke. No iba a echarlo de menos. No cuando tenía a Sasori. El Sasori, dulce, normal y de brillante sonrisa.
—Está bien—dijo—. Estoy disfrutando del clima. Es muy impredecible en primavera—. Colocó un señalador entre las páginas de su novela—. Esta bien que luzca un poco el sol.
— ¿Bronte? —Pregunté, viendo la portada de su libro. — ¿Cumbres Borrascosas? ¿No es ese un libro para chicas?
— ¿Lo has leído?
—Bueno, no—admití—. He leído a "Jane Eyre" que es definitivamente feminista. No estoy diciendo que eso sea un problema. Personalmente soy una feminista total, pero es un poco incompleto para un adolescente. Sasori negó con la cabeza.
—Jane Eyre no es Charlotte Bronte. Cumbres Borrascosas es de Emily. Las hermanas son muy, muy diferentes. Sí, "Cumbres Borrascosas" es usualmente considerada una historia de amor, pero no estoy de acuerdo con eso. Es casi una historia de fantasmas, y hay más odio que romance. Cada personaje es atroz, caprichoso y egoísta… es algo así como ver un episodio de "Gossip Girl" en mil ochocientos. Excepto claro, mucho menos ridículo. —Interesante—murmuré, disgustada ya que en secreto veía "Gossip Girl" regularmente.
—No es el favorito de la mayoría de los chicos de mi edad, supongo—dijo—. Pero se lee rápido. Deberías leerlo.
—Tal vez lo haga.
—Deberías.
Sonreí y negué con la cabeza.
— ¿Estás listo para entrar o qué?
—Absolutamente— Cerró el libro de golpe y se puso de pie
—. Tú primero. Abrí la puerta y lo dejé entrar delante de mí, donde inmediatamente se sacó los zapatos. No es que viviéramos como cerdos o nada de eso, pero nunca nadie había hecho eso en mi casa. No pude evitar estar impresionada.
— ¿Dónde trabajaremos? —preguntó. Se dio cuenta de que lo estaba mirando y miré a otro lado
—. Um… ¿mi habitación? Dios, espero que no piense que soy una acosadora por mirarlo de esa manera.
—Si no te molesta—dijo Sasori.
—No, está bien. Vamos.
Me siguió escaleras arriba. Cuando llegamos a mi habitación, abrí la puerta despacio mirando rápidamente los artículos vergonzosos (ropa interior, corpiños, etc.) que tal vez estuvieran en el suelo. No había moros en la costa, y recé para que eso no hubiera sido demasiado obvio. Abrí la puerta completamente y le hice un gesto a Sasori para que pasara.
-Lo siento, está un poco desordenado—Dije mirando la pila de ropa desordenada, ropa limpia que siempre estaba al pie de mi cama y traté de no pensar en la última vez que un chico estuvo en mi habitación y como se rió de mi neurótica forma de doblar la ropa. ¿Qué pensaría Sasori de ello?
—Está bien— Sasori movió una pila de libros de la biblioteca cuyas fechas de entrega habían expirado en mi silla y los puso sobre el escritorio. Y luego se sentó—. Tenemos diecisiete, nuestras habitaciones suelen ser desastrosas. No sería natural si no fuera así.
—Supongo que no— subí a mi cama y me senté con las piernas entrecruzadas. — Yo solamente no quería molestarte.
—Nada acerca de ti podría molestarme Sakura.
Necesité de todo lo que tenía para ignorar cuán cursi sonaba eso. Sonreí de todas maneras y miré mi edredón lila. Nunca recibí tantos cumplidos de una persona, y no era muy buena aceptándolos. Mayormente porque siempre estaba muy ocupada burlándome de lo cursi que sonaban. Pero estaba trabajando en eso. Y luego, la verdad era que me estaba sonrojando.
Ni siquiera noté que Sasori se movió hasta que estuvo sentado a mi lado
—. Lo siento—dijo— . ¿Te avergoncé?
—No… Bueno, sí, pero no estoy molesta. —Mientras sea así. Se inclinó y me besó la mejilla, pero no dejé que parara ahí. Giré la cabeza y presioné mis labios contra los suyos, justo cuando estaba comenzando a retirarse. No fue tan natural como esperaba. Sus gafas se pegaron en la cara por un segundo, pero intente hacerle creer que no me había dado cuenta. Sus labios eran tan suaves que me pregunté si usaba bálsamo labial. En serio, nadie tiene labios tan perfectos sin cuidárselos ¿no es así? Él debió de haberse sentido asqueado por los míos, que probablemente estaban escariados. Pero si lo estaban, no lo demostró. Su mano se movió hacía mi brazo y descansó en mi hombro, empujándome hacia él. Nos sentamos en la cama y nos besamos por unos minutos, pero el sonido de mi teléfono rompió el momento. ¡Demonios!
Y por supuesto, era el mismo tono de Britney Spears. Él que menos quería escuchar en ese momento... parecía gritarme. Sasori se separó y miró hacia el suelo donde había lanzado mi bolso. Cuando no me moví, se volvió hacia mí con las cejas levantadas.
— ¿Ignorando a alguien? —preguntó.
—Bueno…um, sí
— ¿Estás segura que no necesitas responder?
—Totalmente.
Antes de que pudiera hacer más preguntas, lo besé de nuevo. Duramente, esta vez. Y aunque él dudo por un momento, me lo devolvió. Busqué a tientas quitarle sus gafas y colocarlas en la mesita de noche, al lado de mi cama, antes de que nuestros brazos se entrelazaran alrededor nuestro en un beso más profundo. Lo empujé hacia las almohadas conmigo. No había suficiente espacio para los dos en mi cama individual, por lo que él tuvo que recostarse parcialmente sobre mí. Una de sus manos estaba en mi pelo y la otra descansaba cerca de mi codo. Él no estaba tratando de agarrar uno de mis pechos, no había deslizado sus manos debajo de mi camiseta, y no había tratado de desabrocharme los pantalones.
En verdad, Sasori no trató nada riesgoso. Tuve la sensación de que tendría que hacer todos los movimientos yo, como desabotonarle la camisa, y lo hice. Por un instante, me pregunté si él estaba dudando porque era la Duff. Porque realmente no me encontraba atractiva. A pesar de todos esos cumplidos que me hizo, no se sentía atraído. No como Sasuke. No. Sabía que eso no estaba bien. No, era que Sasori no quería las cosas rápidas. Él era un adolescente después de todo, pero él era un caballero. Un paciente, y respetuoso chico, que no quería cruzar ninguna línea. Y nosotros llevábamos poco tiempo.
¿Eso me hacia una ramera? ¿Por el hecho de que sólo lleváramos cuatro días y que yo ya estaba con él en mi pequeña cama? ¿Lo haría para olvidar a Sasuke? ¿O todas las chicas lo hacen? Karin se acostó con la mayoría de sus novios en la primera cita. Aunque la escuela entera pensaba que era una ramera. Ino durmió con Sai una semana después de que empezaran a salir. Ino tenía quince años en aquel momento, y fue su primer novio. Ella era ingenua y estúpida, y no dudó en admitir que fue un gran error. Pero yo sabía que no me sentiría de esa manera con Sasori.
Quiero decir, yo era la que estaba presionando esto. Yo quería ir más lejos con él. Porque me gustaba. Porque era dulce y lindo. Porque él no estaba avergonzado de salir conmigo. No podía pensar en una buena razón para no acostarme con él. Dios, sólo quería dejar de pensar. Lo besé más fuerte, lo acerqué más, tratando de recrear ese adormecimiento mental que sentía antes… con Sasuke. Pero no estaba funcionando. No podía dejar de pensar. Desabotoné el resto de los botones de la camisa de Sasori y lo ayudé a tirarla al suelo. Él era algo escuálido, con casi nada de músculo. Ino lo hubiera llamado "flaco chic" o algo así. Tentativamente sus manos comenzaron a levantar la parte de abajo de mi camiseta. Se movía despacio como si esperara que fuera a detenerlo. Me besó, siempre preocupado de que estuviera cruzando la línea. Enganché mi pierna alrededor de su cintura y apreté mi cuerpo contra el suyo. Sólo Dios sabe cuánto tiempo pasamos besándonos en la cama, sacándonos la ropa al ritmo de un caracol.
Estaba sin aliento para cuando tuvo las agallas de sacarme la camiseta y tirarla a la alfombra. Aunque parte de mi, apreciaba su paciencia, no podía evitar pensar. Se tomó el tiempo suficiente. Podía sentir su mano derecha avanzando poco a poco, como una tortuga, hacia el cierre de mi sostén. A este paso habría sido media noche antes de que se lo quitara, y por alguna razón, me sentía urgente y ansiosa.
Quería que lo quitara. Quería sentirme atractiva y deseada. Quería dejar de pensar. Así que lo empujé y me senté, con mis piernas todavía envueltas alrededor de él. Ambos respirábamos pesadamente, mirándonos el uno al otro.
— ¿Estás segura de esto? —susurró Sasori.
—Mucho.
Busqué el cierre, pero justo cuando mis dedos alcanzaron el gancho, hubo un golpe en mi puerta.
— ¿Sakura?
Sasori y yo saltamos, nuestros cuellos se giraron hacia la puerta que se abría. Sasuke Uchiha nos miró, paralizado en la entrada de la puerta.
