Creo que este ha sido el capítulo más largo del fic... algo fome eso sí xD pero la acción viene... en el próximo capítulo! Quizás ahí se descubra quién es realmente el amor de Izumi...

Bueno, aprovecho para responder los reviews de mi songfic "Las Palabras Que Debí Haberme Tragado":

itnuzi desli: De hecho, sufre la primera semana, pero después se siente tranquilo xD

Shingryu Inazuma: Muchas gracias! Disfruto mucho escribiendo fics. Y no te preocupes que pronto haré un RyuSaku donde los dos terminen felices xD

Dolce Saito: Bueh, Ryoma hizo lo típico (la ignoró y no fue muy sincero con ella... además de algunas palabras hirienteshacia Sakuno) y al último minuto se dio cuenta de lo que había perdido... TT Muchas gracias por el review!

lady Shesshoumaru: Gracias :3 hace poco me registré así que no hay muchos fics míos en esta web... pero pronto iré subiendo algunos xD

Eri Fujimiya: Realmente es un OneShot, así que no tengo pensado en continuarlo... pero si me nace la inspiración, quizás pueda tener una segunda parte xD

Bueno, mucho bla bla bla xD mejor vamos con el capítulo...


Capítulo 5: Ayuda

–¿...?

Se había despertado. Los rayos de sol se abrían paso por su ventana. Era un día hermoso. Izumi abrió sus cortinas y miró hacia fuera.

–Vaya, qué lindo amanecer –dijo levantándose. Necesitaba mantenerse despierta, así que fue hacia el baño a lavarse la cara–. No hay nada mejor para despertarse que agua fría –dijo mojándose la cara.

Se miró por unos momentos al espejo. Ese reflejo que veía... ¿era realmente ella? Lucía normal: su pelo negro ondulado estaba ahora suelto, ya que se lo amarraba para jugar, y estaba tan acostumbrada que nunca se lo sacaba, y sus ojos verdeclaro tenían un brillo especial. Siguió mirando su reflejo por unos minutos.

–Me hace mal pensar demasiado –dijo finalmente.

Tomó una ducha rápida, ya que estaba algo atrasada, luego se vistió y fue a tomar desayuno.

–Buenos días –dijo su abuela.

–Buenos días –dijo mirando la hora en el reloj de la cocina–. Por Kami –murmuró por lo bajo. Se le había hecho tarde. Se despidió de su abuela y de su perro, que estaba esperándola, tomó su bolso y se fue lo más rápido posible–. Esto me pasó por haber pensado demasiado ayer –masculló. Pero sonrió para sus adentros. Seguía siendo la misma chica fría y solitaria de siempre. Amaba su soledad y su frialdad, la hacían sentirse diferente a los demás, auténtica y capaz de sí misma.

No había cambiado en nada, y esperaba que en su nuevo colegio tampoco lo hiciera.

Por suerte, faltaban 10 minutos para que empezaran las clases. Había llegado a tiempo ya que se fue corriendo. "Menos mal que soy deportista, o si no, no hubiera alcanzado a llegar". Se disponía a entrar a la escuela cuando una chica la detuvo. Tenía unos peculiares ojos rojos y unas larguísimas trenzas.

–Etto... disculpa, ¿podría hablar contigo un momento? –preguntó muy nerviosa. La respuesta fue afirmativa, ya que Izumi, sin decir nada, se dirigió donde estaba la joven.


–¡¿QUÉ?! –exclamó Tomoka–. ¿De verdad fuiste a hablar con esa tipa? –preguntó sorprendida.

–S-Sí –respondió tímidamente Sakuno Ryuzaki.

–¿Y qué te dijo? –Tomoka no daba más, quería saber cuanto antes la respuesta.

–¡Que sí! –exclamó feliz la chica–. Jamás pensé que lo haría, ¡pero aceptó! –contestó muy feliz.

–¡INCREÍBLE! –gritó Tomoka. Se puso a dar saltos como loca. Sin que su amiga la viera, Sakuno se tapó los oídos. Tomoka era buena persona, pero no le gustaba cuando se ponía a chillar de esa manera–. ¡No puedo creer que haya aceptado! Qué suerte tienes, ella juega muy bien, y si te ayuda con tu tennis, ¡quizás llegues a ser tan buena como ella!

–Eso espero... –dijo ilusionada Sakuno. Su amiga no lo sabía, pero ella estaba enamorada del novato Echizen, y para poder conquistar aunque fuese uno de sus 5 sentidos, decidió ser la aprendiz de Izumi. El juego de ayer contra el Capitán Tezuka la había inspirado a conquistar el corazón de su amado.

–Y bien, ¿cuándo empiezan las prácticas? –preguntó Tomoka, ya más calmada.

–Hoy, en el mismo horario que entrenan los chicos –contestó entusiasmada–. Mi abuela me dijo que no tenía problemas en que usáramos una de las canchas destinadas al club femenino.

–¡Genial! –exclamó–. ¡Oh Sakuno! Es muy tarde, vamos a clase -Sakuno miró la hora.

–¡Es cierto! ¡Vamos! –y se fueron corriendo hacia su salón.


Kaoru se encontraba aburrido. Muy aburrido. Las clases eran de lo más fomes, no entendía cómo alguien podía estar poniendo atención, y menos en un día como ése, ya que era perfecto para entrenar, puesto que hacía calor, pero no demasiado. Miró por la ventana. "Hoy tenemos juego entre titulares. Y me toca jugar dobles con ese fastidioso", pensó recordando a Momoshiro. "¿Por qué tengo que jugar con él, y no con Kawamura o Inui?".

–Porque hacen un complemento –respondió Izumi. Kaoru se sobresaltó. Era imposible que una persona leyera la mente de los demás. ¿O es que realmente ella lo hizo?

Y claro que era imposible. La joven había respondido a una pregunta formulada por el profesor. Sólo eso.

–Fsshhh –siseó ya más aliviado. Qué susto le había dado. Pensaba que se estaba volviendo loco. ¿Él y Momoshiro un complemento? Nadie en su sano juicio estaría de acuerdo con eso. Al menos eso era lo que él creía.

El profesor llamó a Izumi y le entregó lo que parecían ser unas planas.

–Kaidoh –dijo fríamente, acercándose a Kaoru–. Tu examen –dijo extendiéndoselo. El chico no respondió. Intentó tomarlo, pero sólo chocó con la mano de la joven, ya que no estaba mirando. Estaba fría, pero era muy suave–. Aquí está –se lo dejó en la mesa y se fue a su pupitre.

Kaoru miró su examen. Había sacado 100. Era de esperarse, ya que, a pesar de ser dedicado al máximo al tennis, también tenía tiempo para estudiar y sacar buenas calificaciones.

De pronto, la campana del colegio sonó. Era la hora del entrenamiento. Kaoru tomó sus cosas y se dirigió al camarín. Pero se dio cuenta que no venía solo. Izumi estaba detrás de él.

–Akiyama –pronunció–. ¿También vas a las prácticas? –quiso saber.

–No. Tengo que juntarme con alguien –respondió la joven. Apuró el paso, tenía que llegar puntual a las prácticas con la novata.

Kaoru frunció levemente el ceño. "¿A juntarse con alguien? ... ¿Con quién? ... Bueno, no debería importarme...". Como el mismo pensó, no DEBERÍA, pero por alguna razón, sus palabras quedaron rondando en su cabeza durante varios minutos. Y no pudo encontrarle respuesta alguna.


–Llegas tarde.

–¡Discúlpeme sensei! –dijo entrecortadamente Sakuno. Había llegado corriendo.

–No es necesario que me digas así –dijo Izumi sin darle importancia.

Hubo unos segundos de silencio.

–Bueno, entonces... ¿cómo? –preguntó al fin.

–Izumi está bien –respondió la aludida.

–Está bien... Izumi-senpai.

–Bien, primero quiero que me muestres qué sabes hacer –dijo clavando sus ojos en la chica.

–Pues, la verdad es que no mucho –contestó avergonzada Sakuno.

–Bueno, entonces lo primero que harás será calentar y luego te enseñaré cómo tomar bien la raqueta y por último practicarás en el frontón –dijo sin quitar la vista de la muchacha.

Se pusieron a practicar. Realmente Sakuno estaba muy mal en su tennis: su raqueta era demasiado grande para ella, por lo que siempre fallaba en sus tiros. Además, su pelo era muy largo y sus piernas no estaban del todo flexionadas.

–Así no... –dijo Izumi, mostrándole cómo se hacía.

–¡Lo siento! –se disculpó. "¡Soy tan torpe! Jamás debí pedirle que me ayudara".

–Está bien...

–Me parece extraño que tu abuela no te corrija –comentó extrañada.

–Es que a veces está muy ocupada. Además, no le doy mucha importancia al tennis, pero ahora sí –se sonrojó levemente al decir esto. Izumi la miró por un momento, pero luego volvió a concentrarse.

Y así pasaron entrenando por un largo rato más. Sakuno pensó que esa media hora había sido la más vergonzosa de toda su vida. Pero luego pensó positivo ya que por fin había tomado bien la raqueta y había mejorado sus lanzamientos.

–Ryuzaki – pronunció–. Mañana a esta misma hora. Y recuerda ser puntual –dijo cargando la voz en esta última palabra.

–Sí, eso haré. Nos vemos mañana, senpai –Izumi levantó flojamente la mano en señal de despedida.

"Vaya chica, hacer todo esto por el novato Echizen". A pesar de ser nueva en la escuela, había escuchado muchos rumores acerca del chiquillo de primer año que había conseguido ser titular. Y no era sorpresa que la muchacha de segundo año lo haya descubierto tan rápido; después de todo, los ojos de Sakuno eran como un libro abierto ansioso por ser leído.

Y eso fue lo que hizo. Leerlos.

Después de haber sacado tal conclusión, pensó que lo mejor sería recoger sus cosas e irse a casa. Tomó su raqueta con especial cuidado y la guardó dentro de la bolsa.

Miró la hora.

6:45.

Suspiró. No le gustaba llegar tarde a casa. Comenzó a caminar, pero una pelota de tennis detuvo su paso.

La tomó.

Volteó hacia los lados para ver de quién era. Un chico de pelo castaño venía corriendo hacia ella.

–¡Disculpa! Esa es mi pelota –dijo agitado Kawamura.

–Descuida –y se la pasó en la mano.

–¡Gracias! –dijo aliviado–. Soy Kawamura Takashi, mucho gusto.

–Akiyama Izumi, igualmente –su voz parecía un poco aburrida, y no por el chico, sino por la situación.

–No tienes para qué presentarte, ya sé quién eres –comentó alegre. Izumi frunció el ceño. Kawamura sonrió–. Te conozco por el partido de tennis de ayer. Por cierto, ¡felicitaciones! Eres muy buena, ¿sabes?

–Gracias.

–Bueno, tengo que seguir entrenando. ¡Hasta mañana, Akiyama!

–Adiós Kaw... –pero fue inútil. El chicho ya se había marchado.

Izumi vio cómo Kawamura se alejaba. "Qué energía tiene...", pensó mientras caminaba hacia su casa.