Disclaimer: Prince of Tennis le pertenece a Takeshi Konomi.
Notas de autora al final de la página.
Capítulo 8: Aclaración
Después de todo el ajetreo provocado por la reciente incorporación del club femenino, las cosas por fin se estaban estabilizando. Luego de revisar la enorme cantidad de solicitudes de inscripción, Izumi decidió convocar a todas las postulantes a la cancha para ver sus cualidades, y así poder plantear una nueva estrategia para seleccionar a las futuras titulares. Sabía que era una tarea difícil, puesto que era algo que nunca antes había realizado, así como también sabía que sólo había una persona en esa escuela capaz de ayudarla con el tema logístico. Ese día, durante el almuerzo, divisó a Inui junto a sus compañeros de clase, y se acercó hacia él, a la espera de un consejo.
–Inui-senpai, necesito hablar contigo, ¿tendrías unos minutos para mí antes del entrenamiento? –el susodicho se dio vuelta hacia ella, mirándola con una media sonrisa y ajustando sus lentes.
–Oye, ¿no es la capitana del club de tenis?
–Sí, sí, y está bastante buena.
–Oh, qué suertudo este Inui.
Los compañeros de su senpai eran realmente molestos, comentando esas estupideces que no venían al caso. Ella iba a hablar de tenis, no a montar una escenita ni menos a 'deslumbrar' a nadie –como si tuviese el físico para hacerlo–. Izumi tenía confianza en su tenis, en sus calificaciones de la escuela y en su sentido de la responsabilidad, pero cuando se trataba de su apariencia, sólo se sentía como una más del montón. Digamos que no tenía la mejor de las autoestimas. Soltó un bufido, molesta por la situación.
–Akiyama, según los datos que he recopilado hasta ahora, deberías haber venido hace 2 días a hablar conmigo –murmuró, haciendo cálculos mentales y comentando algo de una fórmula–. Supongo que aún me falta mucho contigo.
–Inui-senpai...
–Después de clases iré y te llevaré el programa, ya lo tengo preparado. Ah sí, debería informarle de esto a Tezuk-
–Inui-senpai, si no te importa, puedo ir yo a hablar con el Capitán y comentarle que llegarás tarde –le interrumpió.
–Oh –y esbozó una sonrisa–. Entonces, nos vemos a la tarde –Izumi hizo un gesto con la mano a modo de despedida y se fue. "Esto también estaba calculado, pero has tardado más de lo que esperé", pensó el peliazul.
Izumi se encaminó hacia el salón de su antiguo amigo. A pesar de que a los alumnos de segundo año se les tenía prohibido subir al tercer piso, lugar donde se encontraban sus compañeros mayores, ella tenía privilegios debido a su reciente posición como capitana. No era algo a lo que ella diera mayor importancia, pero en estas circunstancias agradecía tener ese beneficio. Supuso que lo encontraría en la sala de clases, alejado de la muchedumbre y almorzando en silencio. Y no falló.
–Tezuka, te busca una chica de segundo año –le informó un compañero. El aludido se levantó, no sin antes ordenar sus cosas, y se encaminó en dirección a la pelinegra.
–Akiyama –pronunció–. ¿Qué deseas?
–Inui-senpai me ayudará después de clases con el entrenamiento, así que llegará tarde al club –informó.
–Entiendo –sus orbes cafés se posaron en los de ella, escrutando su mirada–. No has venido sólo por esto, ¿verdad? –Izumi asintió, sin quitar sus ojos de él–. ¿Entonces…?
Izumi soltó un suspiro.
–Vamos a conversar a otro lado –y luego de pensar por un momento, dijo– A la azotea, por ejemplo –Tezuka asintió y se dedicó a seguirla hasta el lugar acordado.
Los rayos del Sol se colaron por la puerta, alumbrando el caminar de ambos. Era un día espléndido, lo cual era un aliciente para la pelinegra. Debía hablar con Tezuka, pues tenían una conversación pendiente desde que él se cambió de casa y colegio, y muy dentro de ella sabía, sabía que si no conversaban, ni él ni ella estarían tranquilos. Se acercaron hacia el extremo del edificio, mirando el Instituto desde lo alto de éste.
–¿Entonces…?
Otro suspiro se adueñó de Izumi.
–¿Cómo has estado? –preguntó.
–Bien –pronunció sin más.
–Tezuka, me refiero a cómo has estado después de todo este tiempo.
–¿Por qué tanta insistencia, Akiyama? –su semblante no había cambiado ni un ápice.
Izumi se quedó callada por un momento. Tezuka siempre había sido así, nunca demostraba sus intenciones ni menos sus emociones. Esperaba llegar a él aunque fuese una vez.
–Lo siento, Tezuka. Prometí mantener el contacto contigo luego de que te fueses, pero no fui capaz. Me he sentido culpable todo este tiempo –dijo por fin. El capitán del Seigaku giró su cabeza y la miró fijo– Fuimos amigos desde muy pequeños, me enseñaste todo lo que sé de tenis, me cuidaste como a una hermana pequeña, y realmente me he sentido muy mal por no mantener mi promesa. Espero que aceptes mis disculpas.
–No –y esto sorprendió a la pelinegra–. No es tu culpa. Tú has tenido tus problemas, así como yo también he tenido los míos. No te culpo. La amistades se hacen de a dos, y si la nuestra no perduró fue porque ambos estábamos pendientes de otras cosas –finalizó.
Las palabras que él le dedicó fueron suficientes para que la ojiverde esbozara una sonrisa.
–Gracias, de verdad –dijo aliviada. Se había sacado un gran peso de encima. Ahora que estaban en la misma escuela, sabía que podrían comenzar de nuevo su amistad, con sus altos y sus bajos, pero amistad al fin y al cabo.
–Y tú, ¿cómo has estado?
–Dentro de todo, bien. Hemos salido adelante con mi hermana y mi abuela. Ah, por cierto –comentó– Yui está terminando la universidad, así que no sería novedad verla pronto junto a Inoue-san y Shiba-san.
–Qué bien. ¿Todavía te envía dinero para el mes? –preguntó.
–Sí, sin ella no podríamos subsistir –y en eso sonó la campana, anunciando que los alumnos debían retornar a sus salas de clase.
–Vamos, Akiyama –dijo mientras caminaban hacia la puerta–. Demuéstrales de qué estás hecha –mencionó, haciendo una clara alusión a su nuevo puesto en el club. Ella sólo esbozó una media sonrisa mientras lo seguía.
–Tezuka –le dijo antes de separarse de él–. Sé que te vas a Alemania. Recupérate pronto y vuelve para las Nacionales –el castaño le dio una última mirada y se fue. Izumi dejó escapar una pequeña risita. Sabía que, muy en el fondo, su amigo se lo agradecía, aunque su cara impasible no lo demostrara.
Gracias a Lo456 por el review :) ¿Qué les parece la historia hasta ahora? ¿Mala, un asco? ¿Buena, súper buena? ¿Reguleque? ¿Izumi es muy Mary Sue? Espero comentarios al respecto :)
