Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, todos son de Yoshihiro Togashi, a excepción del personaje que agregué para darle sentido a la trama.

Atrapados x ¿Transformación? x Reanudando el plan

Ya iban tres intentos con todas sus fuerzas para romper la pared, pero no lo lograba, se preguntaba de qué estaría hecha aquella pared como para no poder atravesarla con su nen. Killua aún no llegaba, así que se sentó en el suelo, pensando qué hacer, pero no se le ocurría nada. Su teléfono vibró y se apresuró a contestarlo.

-Ya estoy del otro lado de la puerta, Gon, ¿Me escuchas?- Habló el chico con fuerza.

-Sí, Killua- Sonrió con alegría al escuchar su voz del otro lado, colgando la llamada, seguro que juntos lograrían destruir la pared.

-Dices que no puedes romperla- Meditó Killua mientras observaba el muro que, la verdad, no parecía tan duro como para no poder atravesarlo- Entonces, veamos si la puedo romper desde afuera.

Tampoco fue efectivo. Miró de nuevo el obstáculo, con rabia, no podía creer que no podía destrozarlo. Era cierto que estaba recubierto de un poderoso nen, pero esa no era ninguna excusa como para no pode destruirlo.

-¿Y si atacamos al mismo tiempo desde la puerta?- Propuso el de azules irises.

-Está bien, a la cuenta de tres- No perdían nada con intentarlo.

-Uno- Comenzó Killua.

-Dos.

-¡Tres!- Gritaron ambos al unísono mientras golpeaban la puerta.

Del lado de Gon no pasó nada, pero su sorpresa fue al ver la puerta abrirse, haciéndolo saltar hacia atrás. Killua lo miró con burla.

-Si tan solo tenías que abrirla, Gon- Rio, ladino, el otro hizo un mohín.

-¡Te digo que no se abría!- Exclamó, bastante molesto.

-Pero ya lo está, salgamos de a…- Giró su vista hacia la puerta que yacía cerrada- Qué extraño…- Se acercó y giró el picaporte sin éxito alguno- ¡Maldición! Está cerrada- Se giró para ver a su amigo quien lo observaba de manera desafiante.

-¡Te dije que no la podía abrir!- Reclamó, tomándolo de la camiseta- Luego dices que soy yo el de pensamiento simple.

-Sí lo eres, que se cerrara sola no estaba en mis planes- Al ser más alto, se soltó de su agarre y lo tomó de la camiseta verde con fuerza, mirándolo exasperado.

-¡Pero debiste haberlo previsto!- Clamó, inflando las mejillas.

-¡No soy un adivino, Gon! ¡En tal caso, tú debiste estar más atento de lo que ocurría a tu alrededor!- Acusó, apretando su mandíbula.

-¡Eso también aplica para ti!- Iban a empezar a discutir de verdad cuando una chillona voz los interrumpió.

-¡Oigan! ¡Tranquilos!- Gritó aquella aguda voz proveniente de la nada- No pensé que se exaltarían tanto…- Se quejó y cambió su tono a uno más animado- Les daré una pista porque me cayeron bien- Killua y Gon no sabían si se trataba de un hombre o una mujer- En todo momento, deben mantener la calma. El interruptor para salir de la habitación está en una de las baldosas del lugar, elijan bien- Rio y todo sumió en el silencio de nuevo.

-¿En qué demonios habremos terminado?- Inquirió Killua, apretando sus puños inconscientemente- Dijo que mantengamos la calma… y también que hay un interruptor en las baldosas- Repitió pensando que era una trampa.

-¡Encontré uno, Killua!- Expresó con gran emoción Gon, al tiempo que sostenía la enorme pieza con sus brazos.

-¡No lo presiones!- Advirtió, alarmado- Si lo que dijo es cierto, debemos tener cuidado, recuerda que dijo que elijamos bien, tal vez hayan varios interruptores y no todos serán los correctos…- Razonó, encontrando una baldosa despegada y alzándola- Aquí hay otro.

Ambos amigos se vieron indecisos. Gon, al notar que Killua estaba maquinando, decidió hablar:

-Entonces, ¿Cuál escogemos?- Lo miró con duda, sin saber qué hacer.

-Espera, Gon. Intentemos ver si hay otros, pongamos estas cosas en una esquina para que no estorben- Propuso, poniendo el enorme fragmento del suelo en una esquina de la estancia, claro, revisando si la de abajo estaba despegada por precaución.

Así lo hicieron, descubrieron, tres interruptores más, creando en ellos cinco problemas que no sabían cómo solucionar, sus mentes estaban nubladas por su objetivo anterior: Investigar con quién estaba Kurapika.

-¿Cuál presionamos, Killua?- Gon se notaba más que agobiado y confundido.

-No sé- Mencionó irritado, mesando su cabello, no sabía qué clase de artimaña tendrían los interruptores incorrectos.

-Comienzo yo- Informó Gon viendo con recelo el botón rojo frente a él.

-¡No!- Detuvo su compañero- Yo lo hago, tengo más resistencia física que tú- Se interpuso en su camino, con el dedo en alto para presionar el botón, velando por la seguridad de su más preciado amigo.

-¡Yo lo haré!- Se negó neciamente el de cabello oscuro mientras deslizaba su mano con agilidad por debajo del brazo del otro.

Sin poder detenerlo, Killua lo siguiente que vio fue los dedos índice de ambos ocupando el botón. Asesinó con la mirada a su amigo quien no apartaba la vista del lugar.

-No ocurrió nada- Articuló Gon, sin saber si fiarse de ello o alarmarse.

-Sí- Afirmó, esperando que algún tipo de navaja voladora saliera de la nada y empezara a perseguirlos. Soltó un suspiro de alivio cuando se creyó a salvo- Bueno, ya podemos descartar ese. Déjame a mí este- Lo miró con seguridad, pero quedó anonadado con tan solo ver a su amigo.

-¿Qué pasa, Killua? ¿Por qué me ves así?- Cuestionó, arqueando una ceja, dubitativo.

-Ti- tienes…- Llevó una mano a su boca, intentando no soltar una carcajada- ¡Tienes orejitas, Gon!- Señaló la cabeza del niño mientras reía exageradamente.

-¿Qué?- Habló, impresionado, tocando la parte superior de su cabeza, sintiendo la suavidad de las orejas que le habían salido de la nada- ¿Son de oso-zorro?- Dedujo, intentando verse, al no poder, buscó una respuesta en Killua.

-Así parece, Gon- Afirmó una vez que las había inspeccionado mejor.

-Killua- Llamó con una sonrisa adornando su rostro- Tú tienes bigotes de gato.

-¡¿Eh?!- Exclamó, abriendo sus ojos más de lo normal, tratando de ver aquello que no pensaba que le saldría tan pronto- Esto es raro…- Susurró, pensativo- Tal vez la trampa tras cada botón es que nos transformemos paulatinamente en animales…

-¡Ding, ding, ding!- Se escuchó de nuevo la voz de su captor- ¡Eres muy inteligente! Pero olvidaste decir que, a medida que se equivoquen y se conviertan en animales, perderán el razonamiento lógico propio del ser humano- Rio, alegre.

-¡Sal de allí!- Gritó el de blanco cabello- Cuando salga te buscaré y acabaré contigo- Amenazó, cerrando los puños con fuerza.

-Cálmate, Killua, no sirve de nada perder la cordura en este momento- Razonó Gon, preocupado por su amigo, no le gustaba que se exaltara demasiado, una vez Mito le había dicho que los sentimientos de tristeza, ira y rencor, no eran buenos para el corazón.

-Tienes razón- Cedió, soltando un prolongado suspiro.

-Bien, yo presionaré el siguiente botón- Sonrió Gon y, sin siquiera esperar la opinión de su amigo, se apresuró a hundir el interruptor.

-Genial, Gon- Soltó con sarcasmo, esa situación lo estaba exasperando- Ahora tienes nariz de oso-zorro.

-¿En serio? Realmente no me siento extraño- Mencionó, mirando su nariz, esa situación lo divertía.

-Mi turno- Se relajó Killua al notar que su amigo no se lo estaba tomando tan mal como él, sabía que al final hallarían una forma de salir de ese apuro, después de todo, su amistad era capaz de superar cualquier obstáculo que se les interpusiera.

-¡Son orejas de gato!- Señaló con su dedo y una sonrisa para tranquilizarlo, confiaba que nada malo ocurriría, su intuición se lo decía, y, cuando se trataba de una corazonada, sabía que podía fiarse de ello plenamente.

-No lo tomes así, Gon- Regañó- ¿Qué haremos si terminamos convertidos en animales, tal y como esa voz lo dijo?- Inquirió, alzando una ceja.

-No nos convertiremos en nada, Killua, estoy seguro que hallaremos una solución, por el momento solo podemos probar los botones- Tranquilizó, presionando el interruptor anaranjado y obteniendo una cola corta, esponjosa y marrón en sus posaderas como producto de ello.

-Es bonita- Se burló el otro, intentando mantener la calma tal y como se lo había pedido su compañero- Aquí voy, espero este nos saque de aquí- Al hundir el botón, una espesa cola blanca salió de la nada en sus asentaderas- Rayos, siento que con esto no llegaremos a ningún lado…- Bufó, sentándose en el suelo con los brazos cruzados.

-Nada sirvió…- Susurró Gon, mientras giraba para ver a la puerta y escuchaba la aguda risa de la persona que los tenía atrapados.

-Pensemos, Gon- Propuso, apoyando su mentón en la palma de su mano, tirando de sus bigotes con gesto meditabundo- Debe haber otro camino que no hemos tomado en cuenta…

Gon cerró los ojos, preguntándose cómo podrían salir de allí. Esperaba que Leorio estuviese siguiendo a Kurapika, cuando salieran, podrían retomar su "investigación", pero no valía la pena pensar en ello sin antes salir de allí. Habían presionado todos los botones, de eso estaba seguro, y habían revisado cada pieza de cerámica… Entonces, dio con una idea que creía bastante buena y podía ser la solución.

-Killua- Llamó, dándole a entender al otro que había descubierto algo- ¿Qué tal si presionamos todos a la vez?

-¡Claro!- El de blanco cabello captó la idea de inmediato- Es como un sistema de cerraduras, cada botón abre una y se cierra automáticamente si no se presiona otro botón. Entonces, si usamos los cinco…

-¡El mecanismo se abrirá completamente y podremos salir!- Completó Gon con emoción- Yo me encargo de estos tres de acá- Señaló, mientras colocaba un pie cerca de uno y sus dos manos en los otros que estaban bastante próximos.

Killua se posicionó con un pie cerca del botón violeta y una mano, mucho más allá, del botón amarillo, estirándose lo más que podía.

-A la cuenta de tres- Comenzó Gon- Uno.

-Dos.

-¡Tres!- Y con ello, presionaron casi al mismo tiempo cada botón, una serie de cinco chasquidos se escuchó y la puerta se abrió de par en par.

-¡Bien hecho!- Felicitó aquella voz, reconociendo que sus dos prisioneros eran bastante astutos.

Killua y Gon se sonrieron y salieron del lugar, animados. Había sido difícil pero algo era cierto, si los dos trabajaban juntos lograrían vencer a quien fuese.

-Gon, tus orejas, cola y nariz desaparecieron- Sonrió, dispuesto a seguir con la persecución de Kurapika.

-Las tuyas también- Habló, impresionado- ¿Qué tipo de nen usaría esa persona?

-Lo más probable es que esa persona es de nen controlador- Empezó Killua una explicación que se le había ocurrido al escuchar la pregunta de Gon- No nos estábamos convirtiendo en animales de manera literal, solo era una ilusión, cada botón que presionábamos, creaba una ilusión óptica que nos hacía creer que nos transformábamos en animales… Entonces, una vez que salimos, el rango que cubre la habilidad de esa persona terminó y la ilusión se desvaneció- Concluyó, dirigiéndose a la puerta.

-¿Y por qué crees eso?- Cuestionó, no entendía de dónde él se había sacado toda esa teoría.

-Porque, siendo realistas, Gon, cuando te transformas debe ser doloroso, cada parte de tu cuerpo se verá modificada y la posición normal de tus huesos se volverá antinatural- Explicó como si de algo obvio se tratase.

-¿Cómo lo sabes?- Gon parecía un recipiente de dudas que necesitaba ser llenado con respuestas.

-Eso es fácil- Sonrió el niño- Cuando tenía unos seis años, Mike empezó a aullar y, sorprendentemente, alguien más le respondió, le pregunté a Illumi y no me supo dar una respuesta, luego insistí e insistí con Milluki, perdió la paciencia y me dijo que se trataba de un hombre lobo. Para aquel entonces no sabía qué eran, así que me puse a investigar y descubrí lo que te acabo de decir- Terminó muy convencido de que todo lo que había buscado era verdad.

-Entiendo- Asintió con la cabeza y con ello una nueva duda surgió-, pero, ¿Cómo explicas lo de la pared con nen que no podíamos romper?

-Ah… Eso… Déjame pensar- Miró al cielo en busca de respuestas- Puede que fuesen dos personas, una tenía nen controlador y la otra de intensificación quien tan solo recubrió la pared con su nen, reforzándola, lo que significa que la pared no era indestructible sino que el aura de esa persona era demasiado fuerte como para ser atravesada por cualquiera…

-¡Eres impresionante, Killua!- Halagó Gon con admiración; aquel comentario hizo sonrojar al Zoldyck.

-¡No digas eso!- Reclamó, ya afuera de la casa abandonada -que realmente era la base secreta de un grupo para realizar ese tipo de bromas inofensivas-, intentando ocultar su prominente rubor.

Gon rio y regresó su mirada a su teléfono al sentirlo vibrar. Contestó, preguntándose si Leorio ya había descubierto quién era la joven que acompañaba a Kurapika. Lamentablemente, la noticia que le tenía él no era la que esperaba, pero aun así no perdió el optimismo que lo caracterizaba.

-Ya descubrió a Leorio- Comunicó, viendo con seriedad a su amigo- Quedamos los dos para descubrir si esa chica tiene malas intenciones o no.

-Hay que ser idiota…- Sacudió la cabeza, sin poderse creer que lo hubiesen descubierto tan rápido- ¡Pongámonos en marcha!- Exclamó con energías renovadas.

Así, ambos chicos se encaminaron al parque con el fin de proteger a su preciado amigo de una posible amenaza sin siquiera imaginarse la reacción de Kurapika al enterarse de sus verdaderos motivos para que lo siguieran. Confiando en que todo saldría bien, decidieron seguir las corazonadas que marcaban su caminar.