Saludos mis queridos lectores.
Lamento la tardanza xD
Atte. Arthuria Pendragon
**Capitulo 4**
**Caminando juntos**
-Soy un idiota…-Reprocho en murmuro el joven con un moretón. –Lilian…- Susurro mientras se lavaba el cabello, la bañera estaba al tope y el joven seguía pensativo, deprimido y solitario. Había tenido una riña con su madre por el moretón, pero eso no le importaba mucho lo que más le importaba era que sus oportunidades con Lilian estaban muertas.
Los recuerdos aun no le dejaban en paz, seguían frescos como las heridas al corazón…
Después de que Brandon le detuvo el se sentó en el suelo por unos segundos llorando, intentando aceptar que Lil no era lo mejor para él, mas cuando su amigo se descuido le propino una patada tirándole, entonces corrió siguiendo el camino por el cual Lil llevaba a su casa.
Esperaba que la chica estuviera adentro con sus padres, pero no en vez de eso espero por él, parada con una sombrilla esperando en la reja de su casa.
El llego rogando el perdón. –Lil perdóname… ¡Eres tan importante para mí!- Dijo el chico arrodillándose, intento tomar la mano de la chica pero esta retrocedió con un gesto de desagrado y apatía.
-Es mentira…- Dijo la chica sin mirarle. –Ya no necesitas alagarme, mejor dijo no lo hagas… No quiero que me hables, ni me mires…-
-¡Pero!- Grito el chico con lágrimas.
-No somos nada…- Dijo la chica retirándose a su hogar.
Will soltó un golpe a la pared del baño.
Después de una hora en el baño, el joven término de arreglarse, bajo a comer y a ver televisión, hipnotizado por el televisor comenzó a hablar solo en su tristeza.
-Malita zorra, cuando quiere viene a mí llorando…- Dijo en tono de broma a sí mismo. –Y la otra estúpida enamorada de mi belleza… Ayudándome ¡Ja!- Dijo despeinándose el cabello y levantándose del sillón para dar vueltas alrededor de la mesa. –Y el imbécil de Brandon… ¿Quién? le dio el derecho a meterse donde no.- En ese instante le entro el remordimiento por haber atacado a uno de sus mejores amigos. – ¡No! ¡Tú eres el idiota!- Señalo a su reflejo en el vidrio.
El chico suspiro sin saber que hacer salió de su casa, caminando a donde sus pies le llevaran sin pensar en el rumbo; sin darse cuenta llego a la escuela…
Se detuvo enfrente del edificio, desde ahí podía ver como los demás tenían clases incluso le pareció ver a Iri…
Cerró el puño, y trato de reprimir el dolor de su pecho, no debía de culpar a la nerd por su error con Lilian.
Casi era hora del almuerzo, el chico decidió esperar con la esperanza de ver a su amada cuando una voz sonó por detrás.
-Mira quien está aquí…-
Will volteo y vio a su viejo amigo… Brandon.
Brandon siguió hablando. –Supongo que esperas a que Lilian salga a verte, pero lamentó decirte que hoy no vino… Creo que se ha salido de la escuela.-
Inmediatamente el semblante de Will cambio a una expresión de asombro y confusión.
-Creo que no quiere volverte a ver después de lo de ayer…- Dijo Brandon con seriedad. –Te recomiendo que no la busques…-
-¿Quién eres tú para decirme que hacer o no?- Se molesto Will.
-Solo soy tu amigo, quiero que seas feliz por cursi que suene.- Dijo Brandon.
-No me jodas con eso…- Le contesto el rubio mirándole ferozmente.
Brandon suspiro, se paso la mano por el cabello diciendo. –No quiero pelear tan temprano…-
-Que lastima…- Dijo Will con una sonrisa forzada. –Debiste mantener tu boca cerrada.- Le señalo retándole.
Sonó la campana para el receso…
Will con un impulso le tiro un puñetazo a Brandon en la cara, tirándole al pavimento. El joven pelinegro escupió sangre, molesto vio a su compañero, le miro con lastima mas no dijo nada.
El rubio dejo que su oponente se pusiera de pie.
-Eres un imbécil…- Dijo Brandon con desprecio.
-¡Di lo que quieras!- contesto Will con una seña obscena, riendo.
Brandon corrió haciendo la finta de darle un puñetazo al joven, mas cuando este se cubrió el pelinegro le tomo por la cabeza con las manos clavándole la rodilla en el estomago. Will dio un grito ahogado, con las manos tomo a Brandon por el estomago y le empujo.
Brandon se apoyo con los hombros de su atacante y evito terminar en el suelo de nuevo, cuando el rubio se descuido le propino un golpe en la nariz.
Will grito, tenía la nariz cubierta de sangre y seguramente rota.
Brandon enojado no detuvo el ataque le dio una patada de lleno en la cara, otra en el estomago, le tomo de la camisa y le dio un cabezazo. Tiro a Will con el último golpe.
Sin piedad se preparo para golpearle la cara mientras este estaba indefenso, pero el chico no había escuchado que alguien corría a detenerle, una joven de cabellos rubios se le fue encima abrazándolo de lleno, tirándolo.
Will apenas vio que era la nerd quien lo salvaba.
La chica grito. –Brandon detente.- Por el tono de su voz parecía estar llorando.
Brandon en shock no contesto, también parecía estar a punto de llorar.
Comenzó a llover…
Will escucho claramente como la joven soltaba un grito de sufrimiento. ¿Porque?
Mas un grito de autoridad seguido por el sonido de personas corriendo le distrajo.
Eran los profesores y unos cuantos curiosos.
El rubio solo sintió como le cargaban, ya no tenía fuerzas para abrir los ojos, perdió el conocimiento…
Despertó acostado en una suave cama, con la luz en la cara, abrió los ojos y se dio cuenta que estaba en la enfermería.
Un maestro le dijo. –Señor… Usted y sus compañeros quedan suspendidos, pero al parecer usted ya había sido castigado por faltar a la escuela, tendremos que hablar con su tutor y deberá realizar trabajo forzado los sábados y domingos aquí en el colegio…-
-Pero…- Interrumpió el chico.
-¿Pero qué?- Pregunto el maestro con voz monótona.
-La chica no tiene nada que ver… ella nos detuvo.-
-No hay nada que lo pruebe…- Dijo el maestro cortando al joven.
-Es injusto.- Por primera vez Will defendía a su tutora…
-Aquí usted no pone las reglas… Ya ha sido decidido.- Contesto fríamente.
-¡Padre!- Grito el chico.
El maestro no cambio de actitud, ni siquiera miro al joven que compartía los mismos ojos azules que el, esos ojos que una vez su esposa tanto amo. –Debe retirarse inmediatamente de las instalaciones, buen día.-
Cuando el maestro salió de la habitación entro Iri tomando por el brazo a Brandon obligándole a pasar.
-Bien par de idiotas- Dijo con su voz habitual, mandona y seca. –Discúlpense inmediatamente.-
Ninguno de los dos dijo nada, de hecho intercambiaron una mirada de incomodidad al oír a la chica darles una orden tan ridícula. Comenzaron a reír como siempre, como amigos.
Iri suspiro y soltó una risita, le tranquilizaba ver que los jóvenes reían.
-Larguémonos de aquí Will.- Dijo Brandon ayudándole a pararse.
-Ese vocabulario Brandon.- Dijo la chica severamente.
-Ah… Perdona Zelda.- Rio tímidamente el chico.
Inmediatamente Will miro pícaramente a Brandon y dijo. –Con que Zelda eh…-
Los chicos sonrojaron, sin cruzar miradas Zelda fue la más rápida en contestar. –Lo conozco desde hace tiempo, somos amigos… Tú eres mi pupilo.-
-Hmm- Will siguió con la mirada picarona pero no dijo nada.
Salieron de la escuela riendo y bromeando, como si la pelea nunca hubiese pasado, ninguno de los jóvenes de disculpo pues ambos pensaban que habían hecho lo correcto, defendían sus puntos de vista, disculparse seria darle la razón al otro.
Zelda decidió dar su casa como lugar de escondite para los padres de ambos chicos, tomaron el tren ahí nadie se les acercaba pues tenían pésimo aspecto, Will con 3 parches en la cara, el labio partido, Brandon con un moretón en la cara y Zelda estaba llena de tierra y suciedad.
No les molesto, les parecía gracioso que la gente se espantara con solo verlos, tenían todo el espacio del mundo.
Llegaron a las 2 al orfanato, por fuera parecía estar en quiebra pero por dentro era un lugar bastante alegre y espacioso, montones de niños llegaron a rodear a la joven y saludarla.
Pocos se asustaron por la apariencia de los jóvenes.
Algunos adultos encargados del lugar aparecieron para calmar a los niños que adoraban a Zelda y le preguntaban de la situación, ella respondía que debía de explicarse con calma en un lugar callado.
Una vez terminada la bienvenida la chica guio a los chicos a su habitación, al entrar ambos dijeron "woow" al ver que esta era como un departamento, no era muy lujoso pero este estaba tan bien arreglado y limpio que parecía lujoso.
-Vamos entren.- Dijo impaciente la chica.
-¡Sí!- contestaron juntos los jóvenes.
Una vez adentro la joven hizo té para los tres, les pidió que se sentaran, les sirvió y comenzó con el sermón. –Bien chicos… Ahora que estamos suspendidos, sus padres se enteraran de alguna forma u otra, los van a buscar. Tendrán que ir a sus casas mañana por la mañana y explicar la situación.-
Tomo un sorbo de te pensando en cómo diría lo siguiente. –Y… les propongo que traigan sus cosas y vengan a vivir aquí.- Dijo sonrojándose.
-¿Qué?- dijo Will espantado.
Brandon le cayó la boca con una galleta antes de que dijera algo estúpido. – ¿Estás segura Zelda?-
La chica asintió aun apenada.
-No tienes que entender el porqué aun Will así que cierra el pico.- Dijo Brandon con autoridad.
Llego la noche y la chica saco 3 futones (N/A: donde duermen algunos japoneses, es como un colchón más delgado que se pone en el piso y ahí duermen)
Dieron las buenas noches y se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente Zelda no encontró a nadie, ambos futones estaban guardados en su lugar. Sonrió imaginando lo que había pasado. Seguramente Brandon despertó a Will y partieron a sus casas siguiendo su consejo…
Se levanto la chica y fue a hacer las compras para la comida. Tendría que hacer 3 raciones a partir de ahora.
