¡Nota importante!
Mis estimados lectores me he visto en la necesidad de hacer un poco de relleno en este capítulo, pero les prometo que pondré solo lo necesario para explicar ciertos detalles. (Espero no se note mucho :3)
Además de que este capítulo estará dividido en dos, esto no significa que vaya a cambiar radicalmente la idea general o parta la historia en dos.
Saludos.
Atte. Arthuria Pendragon.
**Capitulo 5**
**En los Ojos del Maldito**
"Cambiando Expectativas"
-Padre…- Dijo un niño puberto pasando a la juventud, mirando a un hombre con semblante frio sin emociones…
-Yo no soy tu padre, no dentro de las instalaciones de la escuela. Cada cosa mala que hagas la castigare sin contenerme. No eres especial…- Dijo sin mirar a su hijo que cada vez mas cambiaba con el pasar de los años. –Has entrado a la preparatoria, ya no puedes estar jugando con la vida… Toda acción tendrá sus consecuencias, recuérdalo; pues no me molestare en repetirlo nunca jamás…-
El chico se retiro del salón, su primer día en la escuela ya era un fracaso total. Su corazón partido en dos no pudo más. Rompió a llorar pues su espíritu aun noble le hacía pensar que su padre le apoyaría ante todo. Mas no era así.
Estaba solo…
Llego la noche y alguien entro a su habitación sin que el chico se diera cuenta
-Link, mi pequeño y estimado hijo.- Dijo una mujer pelirroja acariciándole la mejilla mientras dormía plácidamente el joven. La mujer lloro, pues no podía hacer nada, la relación entre su esposo y ella estaba roto desde hace mucho tiempo, pero ahora la relación padre hijo era inexistente y no podría hacer nada por enderezarla.
Solo paso un mes y el joven Link fue corrompido por el desprecio de su padre y la distancia de su madre.
Abandono su "Debilidad" Su espíritu noble se desvaneció.
Mas una noche anterior al día en que entro a la preparatoria tuvo un sueño bastante largo.
"La sangre corría como un rio desbordado…"
"No podía correr, pues sus piernas parecían estar desconectadas de su cuerpo."
"El fuego consumiría todo antes de que pudiera levantarse."
"Cerró los ojos, sintiendo la voracidad del fuego, sintió el frio de la muerte acercarse por la espalda"
"Un destello de luz le hizo abrir los ojos, vio una silueta."
"Pérdida de memoria del sueño"
"Las batallas le habían dejado bastantes cicatrices mas ninguna igual al dolor que le causaba perderla"
"Donde estaba"
"Pérdida de memoria del sueño"
"Pregunto en cada rincón del mundo"
"Mares, océanos, islas, pueblos, desiertos."
"Al regresar al reino"
"Nadie la recordaba, le partía el corazón preguntar por ella y que le contestaran ¿Quién es esa?"
"Pérdida de memoria del sueño"
"Pidió ayuda a las diosas…"
"Ellas le contestaron que ella no existía en ese mundo, había sido enviada a otra realidad."
"Suplico y ellas contestaron"
"Pérdida de memoria del sueño"
"Con pena marcho de ese mundo y se encamino al infierno"
"Con la esperanza de poder recordar el hermoso rostro de la muchacha, pues hasta su memoria fallaba al intentar recordarla"
"Igual que los demás la olvidaría"
"Dio adiós al lugar amado y partió"
Su otro yo despertó, sin darle importancia a aquel sueño banal.
**Segunda Parte**
"Tomando riendas a lo imposible"
Ahora se encontraba muy cómodo viviendo con Zelda que aun llamaba Ir por costumbre, junto con Brandon a quien curiosamente no se le complicaba decirle Zelda a la joven.
Los primeros días eran como vivir en una nueva realidad, tal vez un nuevo mundo, desayunaban juntos, hacían el que hacer juntos, estudiaban juntos, Zelda les ponía miles de ejercicios a ambos y no les daba permiso para nada mientras no acabaran.
Tenían reglas y obligaciones, parecía un verdadero hogar, a pesar de ser solo tres.
Zelda les enseñaba a hacer cosas curiosas, actividades productivas y útiles. Ayudaban al orfanatorio con los niños, en la cocina, a pintar, a poner un bombillo, etc.
A Will se le complicaba hacer tantas cosas pues nunca había hecho nada de aquello, a Brandon también pero ponía mucho empeño. Más Will siempre era reprendido por sus actitudes y su lentitud por su dura tutora.
Ya había pasado casi una semana, era sábado y debía ir a la escuela a cumplir su servicio obligatorio a la escuela. Su madre al enterarse de su suspensión por pelear lo corrió, así que no tuvo que pedir permiso para irse con la chica.
Brandon por otra parte había dejado una carta a sus padres, empaco sus cosas y se fue sin más de su casa. Y por lo visto a sus padres no les importaba mucho que uno de sus hijos se hubiese ido de su casa. El joven le repetía una y otra vez a Zelda que seguramente estaban felices pues ya no sería una carga para la economía de su hogar, mas la chica ponía cara de preocupación y suspiraba sin decir nada.
-Recuerda que te llevare el almuerzo…- Dijo Zelda con autoridad.
-Sí, si lo que diga su majestad.- Dijo Will con un movimiento de mano.
Partió del orfanatorio con paso lento, no tenía ganas de ir a limpiar la escuela, subió al tren; era un día bastante lindo, la lluvia seguramente pararía por ese día. El sol apenas comenzaba a alumbrar con rayos cálidos.
Al llegar a la puerta de la escuela abrió un conserje, le dio un traje de intendente color azul obscuro de una pieza haciéndole ver ridículo, con botas negras que no eran de su talla y una gorra de juego con el traje. Le dio un trapeador, una cubeta, un limpia parabrisas y un trapo rojo.
Ofendido por la vestimenta que se vio obligado a usar fue murmurando a limpiar el tercer piso.
Eran 24 salones en total.
Con pesimismo comenzó con su tarea.
Al medio día llego Zelda, la chica se burlo del joven por la apariencia que portaba y le sermoneo. –Mira lo que te sacas por andar jugando al niño rudo, ahora vistes como el conserje y ve cuantos salones te quedan… Bla bla bla.- Eso escucho el joven, termino de comer, la chica se retiro al orfanatorio.
Continúo fregando pisos y limpiando ventanas.
Llegaron las 6 de la noche y partió a donde Zelda y Brandon. Cuando Llego al cuarto comió la cena, saco su futon y se quedo dormido.
Zelda sonrió y le susurro a Brandon. –Creo que fue la primera vez que hace la limpieza…-
Brandon rio también.
A la mañana siguiente despertó sin muchas ganas de continuar con su que hacer pero debía hacerlo o eso le dijo Brandon y Zelda al mismo tiempo.
Llego a la escuela y esta vez el conserje solo le abrió, le indico donde estaba su traje, le dijo que debía limpiar la azotea y se fue.
-Lo que me faltaba.- El chico suspiro, con pesimismo se puso su traje, tomo su trapeador y cubeta y subió a la azotea.
Comenzó lento, pues no dominaba el arte de trapear. Varias veces callo de boca por pisar donde dejaba mojado.
Debían ser las 10:30, y el chico no avanzaba, tiro el trapeador al piso y se acostó en la parte seca del lugar. Tomo una siesta de 10 minutos.
Cuando escucho que algo pasaba muy rápido cerca de él. Abrió los ojos alarmado, pensó que Zelda ya estaría ahí y le mataría por dormir durante su castigo.
Bajo corriendo a toda velocidad al ver que nadie se encontraba ahí en la azotea con él.
Busco en la segunda planta, no encontró a nadie; llego a la primera planta, salió por la entrada principal y busco por el patio con la mirada.
De pronto escucho una risa juguetona.
Volteo inmediatamente a la puerta principal y vio a una joven vestida de manera bastante peculiar.
Su piel grisácea brillante y clara, de cuerpo delgado y constitución atlética, alta y fornida más no muy musculosa. Pelirroja de ojos amarillos. Su rostro hermoso cubierto por un flequillo, mas su cuerpo era cubierto con una armadura negra asemejaba la cubierta de un escorpión, con grabados muy detallados color rojo.
Lo que más resaltaba de ella eran un par de cuernos disparejos de su cabeza, igualmente eran semejantes las pinzas del escorpión. La chica reía burlonamente con un arco negro muy grande en su mano derecha y en la izquierda con una flecha grotesca negra.
Al hablar la chica con su voz dulce empalagosa dijo. –Hola Link jeje.- Torció su cabeza a la derecha para ver al joven desde otro ángulo. –Que ropas tan curiosas llevas puestas.-
-Yo me llamo Will… No sé quien sea ese Link.- El chico sentía peligro frente a la creatura que asemejaba la forma humana.
La joven amplio su sonrisa de una manera enferma y retorcida enseñando sus colmillos afilados. –Tú eres Link y nada lo va a cambiar…- Desapareció en una nube de humo y apareció detrás del joven ahora tomando una postura extraña parada de manos dijo. –Aunque debí buscar mejor a la chica… Si ella debe ser aun más molesta que tu.-
-No sé a quién te refieras…- Dijo Link pensando en qué demonios hacer. –Sabes debería irme, me esperan.-
-¡HA!- La chica volvió a andar en sus pies y dijo acercándose al joven. – ¿Que te hace pensar que puedes irte?- Le acaricio la mejilla con sus uñas largas, su tacto era suave. –Eres muy importante… Aunque parece que no lo sabes, que lastima.- Cruzo de brazos la chica, miro fijamente al joven rubio con sus ojos color rojo. –Habría sido más divertido si supieras de lo que eras capaz…-
Will sintió frio por la espalda, la sensación de peligro estaba más activa que nunca, tenía que hacer algo. Quiso correr pero la chica más rápida que la visión de sus ojos preparo una flecha y la clavo en su hombro, grito del dolor, sintió el hedor de la sangre brotando por la herida.
-No quiero morir…-
-No es una opción.- Dijo la chica preparando una flecha lentamente, parecía disfrutar el dolor de su débil oponente.
-¡Will!- Una voz femenina apareció nuevamente.
El rubio reconoció perfectamente esa voz, era Iri… De nuevo le salvaría, tal vez no. – ¡Aléjate!- Grito desesperado el chico extendiendo su brazo.
Mas la pelirroja parecía escuchar música para sus oídos, ignoro a su presa y fue sobre la chica. De un salto se impulso para quedar de frente a frente con Zelda.
Zelda con expresión de sorpresa no pudo hacer nada, la pelirroja clavo un cuchillo negro con cristales rojos en su vientre.
-¡No!- Grito Will desesperado e impotente. –No, no, no…- repitió sollozando.
La pelirroja sonrió por la victoria.
Zelda solo sentía que desfallecía, sentía como la vida se le escurría entre las manos, tratando de mantenerla en ellas, como agua se le escapaba sin remedio. Cerró los ojos…
Will grito. – ¡Me quieres a mi no a ella!- El chico intento arrancar la flecha del su hombro pero no podía pues el dolor era demasiado. – ¡Yo soy Link!- Grito con más fuerza.
Un destello deslumbro los ojos azules del rubio, una explosión, algo ocurría y no podía verlo… Perdió el conocimiento, lo último que vio fue la silueta de Zelda y la criatura desvaneciéndose.
-¡Will!- Gritaba una voz varonil.
No quería despertar, le pesaban mucho los ojos.
-¡WILL DESPIERTA!- Grito una voz familiar…
El joven despertó y miro a su fiel amigo, ya no se encontraba en la entrada a la escuela estaba en una suave y cómoda cama, era su futon, no podía sentir la flecha pero podía sentir el dolor de la herida en su hombro. Brandon debía haberle encontrado. –Brandon…-
-Al fin despiertas, casi me obligas a despertarte con agua fría…- Bromeo pero no dejo que Will contestara e inmediatamente pregunto. -¿Dónde está Zelda?-
Esa pregunta fue como un golpe más al hombro de Will, pues eso indicaba que Zelda no estaba con ellos. –No lo sé.- Respondió.
Brandon sabía que su amigo no tendría idea del paradero de Zelda, pero aun así le afectaba oír lo que mas temía. – ¿Alguna idea de donde puede estar?- El joven parecía reponerse rápidamente de la noticia tomando acciones.
-No ninguna…- Will se sentía como un inútil.
-Bien será mejor que descanses.- Brandon se levanto indicándole a Will que no se moviera, salió de la habitación.
Will a pesar de estar preocupado se sentía agotado decidió dormir de buena gana, cerró los ojos pero no concilió el sueño, pasaron los minutos y comenzó a sentir que el sueño al fin llegaba a él, cuando una imagen paso por su cabeza como un flash.
Era el bosque con el que tanto soñaba desde pequeño… Ese bosque tan conocido. Inmediatamente se levanto como si no tuviera herida alguna, en automático fue a buscar a Brandon y le dijo. –Sígueme.-
El chico le cuestiono mas Will no contesto, solo tenía una vaga sensación, un presentimiento, un impulso, algo que le movía.
Salieron del orfanatorio, Will lo guio por varias calles, tomaron un autobús, tomaron otro después y llegaron a lo más alejado de la ciudad casi en la salida. Llegaron a una reserva ecológica, más parecida a un despoblado lleno de arboles.
Brandon no hizo ninguna pregunta en todo el camino, comenzaba a preocuparse por su amigo.
Se internaron, Will le condujo por un sendero lleno de arboles por ambos lados, era un camino casi perfecto sin espacios entre los árboles. Llegaron al final.
-Aquí es…- Dijo Will.
-¿Qué cosa?- Brandon se extraño aun más.
-No lo sé…- Dijo Will pensativo. No entendía muy bien pero él sentía que debía estar ahí, en ese momento.
Brandon estaba a punto de hacer otra pregunta cuando una voz interrumpió todo pensamiento.
"Ah Alma perdida, tú que has buscado durante tanto tiempo."
"Después de tanto al fin encuentras lo que buscabas, mas te fue arrebatado por segunda vez."
"Deja que sea tu guía, deja ser de ayuda a este viejo amigo."
"Pasa por en medio de mi y sal a ese lugar olvidado por tu mente, cuerpo y corazón. Más aun forma parte de tu alma."
Los chicos enmudecidos se miraron, hicieron una seña de "¿Qué más da?" se pusieron en línea, con una seña movieron al mismo tiempo el pie derecho y cruzaron por la salida, cerrando los ojos temiendo que esa voz fuese un engaño.
