Marzo.

Faltaban exactamente cuatro mese para salir de la preparatoria e irme a la universidad, sin duda extrañaría a mis amigos, pero era tiempo de continuar por mi cuenta si quería llegar a ser una gran escritora algún día.

Este día en particular era especial, al parecer se había mudado a la ciudad un renombrado doctor australiano y su familia, se suponía que eran tres hijos, dos hombres y una mujer y que estaban en los años de escolaridad de la escuela preparatoria, la verdad es que no estaba tan bien informada, no soy de esa clase de personas a la que les gustan los chismes, si me gustaran pensaría en dedicarme a ser reportera o periodista en lugar de ser editora e inventarme cuentos.

Pero sin embargo se murmuraba por los pasillos que uno de los hijos era mas problemático que los otros dos, que era el la razón por la cual el doctor y su familia habían dejado Sídney y se habían mudado. Tan típico de citadinos, lo peor es que fueron a parar a un pequeño pueblucho al que las chicas llenas de hormonas les atraen los chicos peligro.

-¡Hola Bells!- me saludó animosamente Jasper, el es mi vecino desde que éramos unos niños, el tiene un hermana melliza que es tan, fría y cruel que ni siquiera le dirigía la palabra a su hermano, pero bueno así es ella de perra, que se le podía hacer.

-¡Hola Jazz! ¿Cómo estas?- le respondí del mismo modo, mientras habría mi casillero y acomodaba mis libros.

-De maravilla, ¿escuchaste lo de los nuevos?- su voz intrigada me dejo sin habla, Jasper no era la clase de persona que amaba los chismes, era mas el chico que observaba en silencio, sin criticar a nadie.

-Jasper, no me digas que tu también compraste esa historia- ya había oído a todo el mundo hablar de ellos el fin de semana, no necesitaba oír una cosa mas.

-Pero Bella, es importante, dicen que uno de los chicos estuvo en prisión por posesión de drogas y que el doctor pagó cuantiosas cantidades de dinero para que borraran eso de su expediente, ¿Qué pasa si me siento con el en mate y me ofrece un churro?- su patética historia no hizo mas que sacarme una risa sonora.

-Jasper, no seas crédulo, sabes como son las personas de este pueblo, recuerdas que cuando ustedes llegaron decían que tenía una enfermedad contagiosa y que cualquiera que se juntara con ustedes iba a morir, y eso fue hace ya diez años y nadie a muerto por su culpa, quizás el chico ni siquiera es problemático, quizás solo es diferente-

-Espero tengas razón, de cualquier forma no me gustaría compartir clases con el o con alguno de sus hermanos, aunque escuche que la chica es un año menor y los otros dos van en el mismo grado-

-¡Vaya! Pero si ni estas enterado, yo con suerte sabía que eran dos chicos y una chica- me reí entre dientes al ver su rostro sonrojado mientras caminábamos a nuestra primera y única clase juntos

-Bueno es que nunca se sabe cuando puede llegar al pueblo esa chica especial- dijo con sus ojos de enamorado

-O chico- le contradije en broma

-Si tienes razón, también puede que alguno de esos hermanos Cullen sea mi chico ideal- me detuve abruptamente al escuchar eso- o espera, ¡tu lo decías por ti!- se río calmadamente- ¿Qué pasa Bella? Sabes que estoy jugando

-Eres un idiota- le pegue juguetonamente en el hombro al tiempo al que entrabamos al salón.

Tomamos nuestro asientos y esperamos a que el profesor llegara, la clase de economía no era una de mis mejores materias pero el fuerte de Jasper así que el me ayudaba a salir bien en esta clase aunque eso significara que el sacar un ocho en lugar de un diez, pero por eso era mi mejor amigo.

Las demás clases pasaron rápido y antes de que me diera cuenta ya era la hora del almuerzo. Como era costumbre me senté en una mesa en el centro de la cafetería con Jasper, Leah y su novio Jacob.

-¿Alguno ya conoce a los nuevos?- la intriga de Leah era evidente, ella no era de la clase de personas a las que les gustan muy fácil otras personas

-Yo comparto matemáticas con el mayor de ellos,-Jacob nos comentó- Emmet, es muy simpático y se gano muy pronto al profesor.

-Yo también comparto clase con el, de echo lo pusieron como mi compañero, es demasiado bromista y me saca de quicio, es un niño de cinco años en un cuerpo de un gigantón de dieciocho- nunca había escuchado hablar así a Jasper, me sorprendió mucho de el.

-Yo no he visto a ninguno, ni siquiera veo un rostro nuevo aquí en la cafetería- la verdad es que me importaba muy poco si compartía clase con ellos o no; Jacob se aclaró la garganta.

-Púes aquí vienen- Leah y yo que estábamos de espaldas a la puerta giramos un poco nuestra cabeza y cuerpo para disimular aunque había muchos que ni siquiera lo disimulaban.

Por la puerta de la cafetería entró un chico bastante alto y musculoso, si no era porque sabía que venía a la preparatoria lo podía confundir con mi profesor de gimnasia; su cabello era castaño claro y con unos cuanto rulos, caminaba despreocupadamente y con una sonrisa de "yo todo lo puedo arreglar con entusiasmo" que marcaba sus ojuelos. Después entro una chica, muy bajita y menuda; de cabello negro y corto, caminaba muy agraciadamente y de igual manera con una sonrisa de yo puedo arreglar el mundo. El último era alto, aunque no tanto como el primero, su cabello cobrizo y desordenado le daba un aspecto rebelde, tenía una forma mas ruda de caminar, su cara era de pocos amigos y su vestimenta en colores obscuros solo hacía que su piel resaltara mas, era guapo aunque no lo admitiría nunca frente a mis amigos. Todos con ojos verdes.

-Escuche que estuvo en un manicomio por cazar animales y comerse sus órganos- La cara de Leah se torno verde al escuchar esto, ella era una persona en pro de la naturaleza, pero la entendía, yo también sentía asco al saber esto.

-Parece que se acoplaron muy bien- Jasper tenía razón, los tres se sentaron con las animadoras y el equipo de futbol, pero el rebelde no parecía estar a gusto ahí, miraba hacia todas parte como buscando un escape.

-Sea lo que sea espero no arruinen lo que resta de nuestro año escolar- di por terminada nuestra conversación.

El resto del recreo fue muy tranquilo, solo uno que otro murmuro sobre los nuevos nada fuera de lo normal. Al tocar el timbre me dirigí a mi siguiente clase, literatura; amaba esta clase era tan buena y no me podía atrasar por que a mi compañero no le iba bien porque era la única materia en la que no teníamos compañero, además la señorita Rosseto era la mejor maestra del mundo, a pesar de que era joven, sabía como interpretar los poemas y encargar tareas fáciles pero entretenidas. Cuando llegue tomé mi asiento en la fila central al lado de la ventana. El timbre tocó y a los pocos segundos la profesora Rosseto entró por la puerta.

-¡Buenos días chicos! En estos mese veremos poesía y…- la introducción de la profesora fue interrumpida por unos golpes en la puerta- adelante- dijo con su voz cantarina, por la puerta paso la pesadilla Cullen.

-Lamento interrumpirla, pero me fue designada esta clase y no supe como llegar- su voz era ronca y sedosa, pero su acento hacia que se oyera demasiado sensual, ¿Qué? ¿Sensual? Diablos, estúpidas hormonas.

-Note preocupes cariño, te puedes sentar…- la mirada de la profesora se paseo por el aula y se detuvo en el asiento vacío atrás de Jessica Stanley que se sentaba al lado mío- porque no te sientas atrás de Jessica, Jessica cariño, levanta la mano por favor- Jessica así lo hizo y Cullen asintió levemente y comenzó a caminar hacia su nuevo asiento- lo siento se me olvido preguntar tu nombre- el aludido que estaba al lado mío volteo en dirección de la señorita Rosseto y musito suavemente.

-Edward Cullen- me fue imposible mirarlo mientras decía estas palabras, sus ojos verdes me miraron por una decima de segundo y volvía a poner en marcha su caminata.

La hora paso lo mas lento posible y me estaba conteniendo las ganas de voltear a mirarlo, quería mirarlo, ver si el también me miraba, no sabía cuanto iba a poder aguantar, miré mi reloj con impaciencia, faltaban 10 minutos para que sonará la campana.

-Chicos, antes de que se me olvide el proyecto final será que escriban y reciten un poema propio de ustedes y que trabajen en el a partir de esta semana, háganlo a conciencia por que lo revisare todos los viernes a partir de la próxima semana- genial, tendría mucho de que escribir, esto sería pan comido; finalmente toco la campana; tome mis libros y salí a mi siguiente clase, Educación Física era mi pesadilla, pero si no iba y la tomaba, reprobaría y no podría ir a la universidad.

Iba tan absorta en mis pensamiento que no me fije y choque con alguien, el impacto hizo que nos fuéramos al suelo.

-Lo siento mucho- dije mientras recogía mis libros del suelo

-Deberías, por que no te fijas por donde caminas- esa voz que me había parecido tan maravillosa minutos atrás me parecía chocante ahora

-Idiota- murmure mientras me paraba sin reparar en que el seguía ahí

-¿Cómo me dijiste?- me puse pálida al volver a escuchar su voz, me chocaba este chico, así que me gire pero no pude evitar sonrojarme al verlo de pie con su posición relajada y su expresión enojada.

-Te dije idiota, ¡Idiota!- estoy segura que iba a responder de no haber sido que la señorita Rosseto salía finalmente del salón

-Chicos ¿Qué hacen aquí todavía?-

-No se preocupe profesora, yo ya me iba- y sin más, dio la media vuelta y comenzó a caminar.

Lo imité. No pude dejar de pensar en el durante toda la clase de Educación Física. Su cabello cobrizo y rebelde, sus ojos verde esmeralda, su piel pálida, su vos ronca y sedosa, pero sobre todo la manera en la que me miraba con ira y su forma cortante al hablarme ¿Quién se creía que era?

Finalmente deportes se acabo y camine a mi casillero para recoger mis libros.

-Bells- la voz de mi amigo Jazz me tranquilizaba casi siempre, pero hoy no era uno de esos momentos- nunca adivinaras con quien tengo química-sus ojos tenían un brillo muy peculiar.

-No se- dije cortantemente, no me gustaba ser así con Jasper, pero el idiota de Cullen me dejo de muy mal humor

-Con Alice Cullen- empezó a caminar hacia la salida

-Cuando dices que tienes química con ella es la materia o enserio tienes química con ella- dude de mi pregunta pero con Jasper todo era posible, suspiró.

-La materia, de verdad, no lo se, pero cada vez que la veo, le bajaría la luna y las estrellas- me recargue en su Audi azul.

-Tranquilo Romeo, la acabas de conocer-

-Lo sé, pero es que siento que la conozco desde antes de nacer- ahora hablaba como un estúpido enamorado

-Jazz, siempre te adelantas a los hechos, ¿Recuerdas a María? Dale tiempo al tiempo, bebé- me acerque para darle un abrazo fuerte recargando mi cabeza en su pecho y su cabeza sobre la mía; era nuestro momento perfecto hasta que alguien nos interrumpió.

-Aww, que tiernos, porque no se van a besuquearse a otro lado tortolos- Rosalie, la hermana de Jasper si que sabía arruinar momentos, sentí que Jasper se ponía tieso y decidí separarme de el. Cuando me di la vuelta entendí el porque, ahí detrás de nosotros estaban los hermanos Cullen. Alice y Edward nos veía fijo, sin ninguna emoción mientras que Emmet sonreía abiertamente.

-Hola, mucho gusto, soy Emmet- su sonrisa se hizo mas grande y se marcaron sus ojuelos mientras extendía la mano.

-Un placer, Bella- susurre y le apreté la mano, si que era fuerte; me gire un poco y le extendí la mano le sonreí a Alice- mucho gusto.

-Alice Cullen, un placer- ella también tomo mi mano y apretó de más. Llegando a casa me pondré hielo.

-Hola, Jasper, creo que no nos habíamos presentado- Jazz se le acerco a Edward y le extendió la mano y el solo la miro por un par de segundo y posó su mirada sobre mí, dejando a Jasper con la mano extendida.

-Pensé que era de mala educación comerse delante de la gente como si nada- ¿Comerse? Si apenas y estábamos abrazados.

-Pensé que era de mala educación dejar con la mano extendida a una persona- le respondí mordazmente.

-Entonces soy un mal educado- me estaba retando con la mirada el muy mal nacido.

-Mal educado no, porque de ser así tus hermanos también lo serían, yo diría que quieres llamar la atención, tan típico de un niño mimado de ciudad- no debí haber dicho eso, al terminar me mordí la lengua al instante, yo y mi gran bocota.

-Y tu crees tener la razón ante todo, tan típico de una pueblerina- ese estúpido no me dijo pueblerina- que se alborota cuando alguien nuevo llega al pueblo.

-Púes si no estas a gusto, nadie se opone a que te vayas…-estaba por decir algo más pero Jasper me corto inmediata mente y me tomo del brazo.

-Bells, será mejor que nos vayamos a casa, ya sabes para trabajar en el proyecto economía- ¿proyecto de economía? Obviamente lo invento para deshacernos de ellos así que asentí y le sonreí.

-Tienes razón, será mejor que nos vayamos- me dirigí a Emmet y Alice- fue un gusto en conocerlos. Y sin más me subí al Audi de Jasper- gracias por eso- me sonrió abiertamente

-No te preocupes, lo hice por el más que nada, parecía que en cualquier momento le arrancarías la cabeza-

-Ganas no me faltaban- sonrío negando con la cabeza mientras encendía el coche- gracias de nuevo por traerme hoy a la escuela, y no te preocupes mañana me vendrá a recoger Charlie para que vayas con tus padres a Chicago- odiaba tener la camioneta descompuesta, lo bueno es que Jacob dijo que estaría lista para el fin de semana

-La verdad no me entusiasma la idea de que tu padre venga por ti, puede pasar algo y llegar un poco tarde por ti- íbamos pasando al lado de donde se encontraba Rosalie con los Cullen y estoy segura que la escuche gritar "Usen condón". Perra.

Llegue a la casa y sin dudarlo ya sabía que iba a hacer de poema. Fui a mi habitación y rebusque en los cajones, hasta que encontré mi libreta de escribir. Deje un espacio para el titulo y escribí en el primer renglón

Odio como me hablas.

Después de todo Cullen era una muy buena inspiración.


HOLA! SE QUE HA PASADO UN ETERNIDAD, ESTA ES LA PARTE EDITADA PARA LOS QUE YA LA HABÍA ESTADO LEYENDO, YO SIENTO QUE QUEDO MEJOR QUE LA OTRA PERO PUES CADA QUIEN. VOY A INTENTAR QUE PARA EL VIERNES DE LA PROXIMA SEMANA YA LLEVE OTROS DOS CAPITULOS. ESPERO LES GUSTE Y LOS INVITO A PASAR A MIS OTRAS HISTORIAS.

POR EL MOMENTO SOLO ACTUALIZARE ESTA Y I Want You To Want Me. ASÍQ EU PARA LSO QUE LEEN ERRORES DEL PASADO Y YO QUISIERA ESTAN EN UNA PEQUEÑA PAUSA. LAS ACTUALIZACIONES CUANDO YA NORMALICE LA HISTORIA SERAN LOS FINES DE SEMANA.