PRIMERO QUE NADA UNA SUPER ULTRAMEGA GRAN Y ENORME DISCULPA A MIS LECTORAS, LA VERDAD PASE POR UN BLOQUEO DE IDEAS PERO YA VOLVI, ESPERO LES GUSTE Y ESTARE ESCRIBIENDO MAS POR AQUI.


-Bells, ¿Cómo estuvo la escuela?- pregunto mi padre, intentando entablar una conversación durante la cena, decía que no hablábamos mucho y debíamos compartir más.

-Bien, supongo- conteste monótonamente revolviendo mi cena la verdad no estaba muy segura de que era lo que estaba en mi plato, y tampoco lo quería averiguar, cuando Charlie cocinaba te podías esperar cualquier cosa.

-¿no te fue bien?- su tono extrañado, me sorprendió. Miéntele Bella, dile que lo odiaste y no piensas volver a ir, que no quieres ver a ese chico….

-la verdad, no sé qué te pueda decir, todo el día no fue más que hablar de los chicos nuevos, escucha historias por aquí y por allá; nada fuera de lo normal, espero mañana se den cuenta que son humanos también- cobarde.

-Vaya, pues ya sabes cómo son las personas de aquí, así que la acción comenzara mañana, los chismes serán menos escandalosos pero si más humanizados y todos querrán estar en el ojo del huracán para agarrar fama-

-Supongo, lo siento, Charlie, pero no tengo hambre, si no te importa me voy a mi cuarto.- me levante, deje mis platos sucios en el fregadero, Charlie cocinó, lo que significaba que a él le tocaba limpiar, estaba dispuesta a salir de la cocina cuando...

-Espera Bella,- ¡Rayos!- veras, hoy llego un nuevo doctor a la ciudad y como buen jefe de policía fui a conocerlo y darle la bienvenida,- ya se a dónde va a parar esto- así que el muy amablemente nos invitó a cenar con él y su familia.

¡Oh! No era tan malo, ir a cenar, con una familia de desconocidos, ¡fantástico!

-Sí, seguro ¿Cuándo?- estaba tan cansada que no me quedaba más que aceptar.

-Mañana en la noche- perfecto, no me tocaría hacer la cena.

-Ok

Sin más, subí a mi habitación a pensar en este día, Edward, el chico de cabellos cobrizos, no lograba sacarlo de mi mente, sus hermosos ojos verdes esmeraldas, su caminar, pero sobre todo, su voz, aunque, todos hermosos pensamientos se fueron el desagüe al recordar su voz siendo mordaz; está bien, tropecé con el pero ¿Y qué? Tropiezo con todo el mundo, además soy humana no soy un maldito ser perfecto ni robot ni muñeca Barbie, ni que el fuera tan perfecto seguro tenía un millón de defectos.

No estoy segura de en qué momento me quede dormida pero lo hice. Abrí mis ojos de golpe al escuchar el despertador. Me duche rápidamente, me puse unos jeans claros y una blusa rosa pálido, mis converse negros y ate mi cabello en un chongo alto. Baje las escaleras de dos en dos y al llegar a la cocina vi un pequeño recado de Charlie.

Bells, tuve que irme más temprano a la comisaria, la pick up,

Aún no está lista, así que tendrás que tomar el autobús o ir a pie.

Recuerda que la cena es a las 8, así que debes estar lista

Alrededor de las 7:15. No te estreses tanto.

Te quiere, Charlie.

¡Fantástico! Mi pick up no funciona, tendré que hablar muy seriamente con Jacob por eso. El crujir de mis tripas me hizo reaccionar, desayuno; veamos que puedo comer, cereal, la fibra no se me antojaba justo ahora, huevos, no, fruta, supongo que esa era la mejor opción. Demore en mi desayuno alrededor de unos 15 minutos; lave los trastes, tome mi mochila y salí. Iba apretada de tiempo, así que camine lo mejor y más rápido posible. ¡Mierda! Olvide que a primera hora toca literatura y ya voy algo tarde.

Al llegar al salón ya estaban todos incluso el, pero ahora no estaba sentado en el banco al lado mío, no, se sentó en la esquina más alejada posible de mi banco, un punto menos para el chico guapo.

La maestra entró apuradísima al salón y pego una cartulina en el pizarrón que decía en letras grandes y rojas EL AMOR.

-Muy bien chicos ¿Qué les hace pensar la palabra amor?

-En mi novia-

-En chicas-

-Lo que un hombre le dice a una mujer para tener sexo-

-En un sentimiento maravilloso-

-Algo sobreestimado-

-Bueno, de cierta forma todos tenían razón, pero ¿Alguna vez han amado a alguien?

-¡SI!- dijeron al unísono

-¿Enserio? Edward, ¿a quién has amado?

-Simple, a mi madre- él y su maldita y seductora voz de engreído. Por alguna razón muchos rieron ante eso

-¿De qué se ríen? Eso es muy cierto, amm Bella, ¿Me harías el favor de leer el pequeño poema que les prepare?- asentí con la cabeza y me levante para que me lo entregará y comenzar a recitarlo.

-El amor nuevo, de Amado Nervo

Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.

En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.
Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.

Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
Como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío...

¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?

-Es que tú no supiste amar...

Me aplaudieron, no sé por qué si solo lo leí; la verdad es que este poema era muy bueno, y representaba mucho al amor puro y sincero.

-Muy buena dicción Bella, toma asiento por favor- con mis mejillas ardiendo logré llegar hasta mi asiento, donde sentí que alguien me miraba fijamente, al levantar la cabeza vi a Edward mirándome con esos orbes verdes, su mirada era tan profunda e hipnotizaste que no la podía apartar, sus ojos no demostraban ninguna emoción, solo estaban ahí, fijos en mí; hasta que finalmente se apartó de mí.

La clase paso entre opiniones y significados de poema, análisis, medición de métrica, y cosas como esas, la verdad se pasó verdaderamente rápido el tiempo que estuvimos ahí. Como la buena patética que soy, veía a Edward de reojo cada cinco minutos, pero por supesto el nunca volvió a voltear hacia mi dirección.

-Bueno, chicos, estaremos viendo este poema, por varios días más y luego pasaremos a otro del mismo género,- estaba por finalizar la clase la profesora- los espero mañana, que tengan un buen día- la sonrisa de la profesora Stanford, era enorme y radiante; llevaba una alianza en su dedo corazón lo que me hacía pensar que estaba tan radiante y ansiosa por un próspero matrimonio futuro.

Todos empezamos a tomar nuestros libros, unos ya más desesperados, por supuesto ya tenían sus cosas listas para salir pronto.

Yo seguía tomando algunos apuntes cuando la sombra de alguien me tapo la luz. La sorpresa de verlo parado frente a mí fue tal que por accidente tire mi libreta de apuntes; logrando causar una pequeña y musical risa proveniente de él; nos agachamos al mismo tiempo a recogerla, pero el por tener el brazo más largo la tomo primero y me lo entrego.

-Hola- su sonrisa torcida me hacía querer comérmelo- mi nombres es Edward Cullen…

-Lo sé, te presentaste ayer recuerdas- lo interrumpí rápidamente, el volvió a sonreír

-Sí, pero ayer fui grosero contigo y tu novio- había una mezcla de disculpas y cierto odio en su mirada.

-¿Novio?- la palabra salía vibrosa de mi boca por la casi risa que eso provocaba en mí.

-Sí, el chico rubio, o bueno tu amigo con derecho, pensé que los pueblos eran más propios, pero...- listo estallé en carcajadas.

-muy bien chico nuevo, en primera el chico de ayer, se llama Jasper, en segunda es mi amigo y ya, no mi novio ni mi amigo con derechos y en tercera, deberías de cambiar tu forma de pensar de los pueblerinos- esperaba no haber soñado arrogante, pero el brillo de astucias en su mirada me hizo saber que le gustaban los debates.

-Y tú debes cambiar tu imagen de las personas de ciudad- se acercó un paso más a mí, nuestros cuerpos casi se rozaban- yo te ayudo a ti y tu me ayudas a mí en eso- puse una de mis manos en su pecho y lo empuje un poco hacia atrás, necesitaba respirar con urgencias, el solo sonrió-así que quiero recapitular, hola Edward Cullen, mucho gusto-estiro su mano, lo poco que podías estirar la mano en tan corto espacio entre él y yo, la mire por un segundo, sonreír y di la media vuelta para irme.

Creo que se quedó perplejo.

-Eso díselo a Jasper- le grite mientras me iba a mi siguiente clase.

Todas las clases habían pasado excepcionales, hasta que llegó la hora del almuerzo; llegué a mi usual mesa con Jasper, Jacob y Leah, los últimos dos seguramente se andaban cachondeando detrás del gimnasio y Jasper estaba en su propio mundo imaginando una vida feliz con Alice Cullen. Desde ayer no había dejado de pensar en ella e imaginar su vida juntos, ¡Hasta me mandó un mensaje de cómo serían sus hijos! sin mencionar que de ensayo de literatura quiere hacer una redacción de 50 páginas hablando de ella. Así que el llegar no me sorprendió que estuviera mirando su bandeja de comida con ojos soñadores y suspiros.

-Eres tan cursi que das asco- le solté sin rodeos. El me volteo a ver y su mirada de enamorado me revolvió las tripas.

-Bella, el amor es tan hermoso, no sabes, hoy que tuve química con ella, y sí que tuve química con ella, se sentó al lado de mi muy enfurecida y cuando le pregunte que le pasaba, me medio grito que le hubiera dicho que tenía novia, hubieras visto como se puso cuando le dije que no tenía novia, y que solo eras mi amigas- soltó una pequeña sonrisa soñadora- s pude tan roja como tú, bueno no tanto pero s se puso roja- puso su cara en sus manos y suspiro de nuevo.

-Estas mal amigo- finalice nuestra conversación, y tome mi jugo, toda esa conversación sobre los Cullen me provocaba no sé qué, que se yo en el estómago y el jugo, supe que algo pasaba cuando Jasper recupero su postura de chico serio en un micro segundo y dos bandejas se posaron en nuestra mesa, supuse, claro que serían Leah y Jacob- Y ¿Qué tal chicos? ¿Saciaron su hambre del uno por el otro?- pregunte tranquilamente mientras daba otro sorbo a mi jugo

-No sé qué se acostumbre aquí pero de dónde vengo eso es enfermizo, hasta se le llama incesto- la voz de Edward Cullen hizo que literalmente mi jugo se fuera de mi garganta a mi nariz; lo que provoco su risa.

-Dios, Bella, ¿estás bien?- me medio regaño Jasper mientras me daba una servilleta intentando ocultar su sonrisa. Cuando me repuse, dirigí un vistazo a quien tenía a mi derecha y era Alice Cullen, que aparentemente no se había percatado de mi accidente por estar viendo a Jasper.

-No quiero sonar grosera,- la mirada de Jasper en mi decía que enserio quería sonar grosera y la verdad es que si lo quería pero no podía hacerlo, al menos no con Alice- ¿Que los trae a ustedes personas distinguidas a nuestra humilde mesa?- hubo un poco de silencio hasta que Edward respondió.

-Alice, quería que alguien le explicara unos problemas de química, lo intenté por un momento, pero me exaspere ella me dijo algo como "Jasper me hubiera tenido más paciencia" y le dije pues vamos con Jasper a que él te los explique y unos aquí- esbozo una sonrisa de realización y luego frunció el ceño- además, me dijiste que se lo debía a Jasper así que, recapitulando lo de ayer, Jasper fui un grosero y quisiera hacerlo de nuevo; Edward Cullen, mucho gusto- estiro su mano y Jasper le sonrió un poco antes de apretarla; por lo que rápidamente se giró hacia Alice.

-¿Necesitas ayuda?- se miraba preocupado y ya si no, ¡La madre de sus hijos no entendía algo! si, así era Jasper.

-Am, sí, pero no traje mi libreta de apuntes, la deje en mi casillero, si quieres...- no término esa frase cuando Jasper ya estaba de pie y a un lado de ella ofreciéndole la mano.

-Te acompaño para explicártelos con tiempo- Jasper le sonrió de una manera maravillosa y Alice no dudo en tomarla, se veían muy bien juntos, claro, jamás se lo diría, pero era lindo verlo tan feliz desde que le rompieron el corazón. Había perdió noción del tiempo, lugar y espacio, por lo cual me sorprendí mucho que al voltear la mirada al frente unos orbes verdes me observaban detenidamente, fruncí un poco el ceño.

-¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?- sonrió y estiro su mano y rozo delicadamente su pulgar sobre mi labio superior.

-De hecho, tenías jugo- podía notar la burla de su voz reflejada en sus ojos- sabes esta mañana te vi caminando hacia acá, ¿no tienes coche?- bueno parecía que enserio se estaba esforzando en platicar tranquilamente conmigo.

- si tengo una vieja pick up, pero está descompuesta, se supone debe estar lista para el fin de semana-

-¿y porque no te trajo Jasper? Ayer se fueron juntos-

- no siempre me trae y me regresa, ayer porque teníamos un proyecto pero su casa queda del lado opuesto del pueblo, claro que a él no le importa hacer el viaje, pero no tiene caso de que me lleve cuando él vive por el centro y yo casi a las afueras, cerca de la comisaria-

-pues yo vivo en la zona residencial, a las fueras, por el bosque, si quieres-no puede ser, espero no diga lo que creo que hará- y, para compensar mi comportamiento brusco y antisocial- no puede evitar sonreír antes eso- me preguntaba si ¿podría llevarte a casa?- su sonrisa perfecta con sus perfectos dientes blancos, me tenían a tontada y sin saber mucho que hacer, ladee ligeramente la cabeza y negué, su rostro parecía confundido

-eres muy amable pero apenas te conozco, ¿Y si eres un asesino o un drogadicto psicópata?- en lugar de molestarse por mi comentario soltó una sonora y musical carcajada

-¿Enserio se dice eso de nosotros?-pregunto incrédulo y con una sonrisa, asentí, sonriendo también de mi ocurrencia al decir eso

-y se dice más, pero eso era lo menos loco.

-vamos, te prometo que no soy un asesino, ni un drogadicto psicópata- los ojos con los que me miraba no me dejaban nada al pensamiento, pero aun así no podía aceptar

-lo siento, pero mi orgullo no me lo permite- rio un poco por eso, pero volvió a insistir

-te vas a empapar- había un brillo de determinación en sus ojos, estaba a punto de replicarle cuando un trueno seguido por una estrepitosa lluvia comenzó a caer fuera de la cafetería; estaba total y completamente boquiabierta.

-¿Controlas el clima o algo por el estilo?- seguramente pensó que bromeaba, pero la verdad si me dio escalofríos, volvió a reír, hoy estaba muy risueño.

-a diferencia tuya, yo si verifique el clima esta mañana, además es Forks, deberías de saber que llueve mucho aquí-su tono de engreído volvió- así, que te lo pido de nuevo, ¿quieres que te lleve a casa? o bueno, si aún crees que soy un psicópata te puedo acercar solamente- su tono sarcástico daba risa, no sería mala idea que me llevará, porque estaba segura que no me iba a dejar tirada a mitad de la carretera, sin más que hacer asentí, esbozo su grandiosa sonrisa torcida- fantástico, te veo en la puerta principal.

Estaba por retractarme pero no lo pude hacer, porque para su suerte toco la campana, anunciando que el almuerzo se había terminado. Las demás clases habían pasado tranquilas, pero no vi a Jasper por ningún lado, lo cual fue extraño, ya que no volvió con Alice para la cosa de química, le llamaría después para averiguar qué fue lo que le paso. Finalmente la campana de cálculo tocó y recogí mis cosas para ir a casa con Edward Cullen, no sentía aún la confianza de solo llamarlo Edward. Y ahí estaba, tan alto y musculoso, con esas horribles botas de soldado en color negro, recargado sin preocupaciones en la entrada principal, cada chica que pasaba a su alrededor babeaba un poco, hasta yo lo haría.

-Lista- anuncie mi llegada, mi voz salió un poco más ronca de lo que esperaba, me sonrío débilmente cuando me miro.

-Bien, vamos, mi auto esta por acá- sacó un pequeño paraguas que se convertía en uno grande, donde cabíamos perfectamente él y yo.

Su auto era un muy bonito; un volvo plateado y como buen caballero me abrió la puerta. Rodeo el auto y se subió del lado del conductor, el paseo a casa fue silencioso, púes no quería distraerlo ¡CONDUCIA COMO LOCO! Íbamos a 180 k/he en una zona de 800; decir que iba aferrada a mi asiento era poco.

-¿Ahora por dónde?- me pregunto distrayéndome de pensar en las formas que podíamos morir.

-Amm, si, toma la siguiente salida a la derecha, dos cuadras más, giras a las izquierdas y la de la esquina es mi casa- asintió y sigue mis direcciones al pie de la letra. Para mi mala suerte llegamos a casa más pronto de lo que quería.

-Bueno, aquí estas, sana y salva- dijo una vez que nos encontrábamos frente a la casa mientras apagaba el motor.

-sí, yo no estaría tan segura de eso, amigo, conduces horrible y soy la hija del Jefe de policía, tendré que hablar muy serio con mi papá sobre que hagas un examen de manejo y tomes un curso por si las dudas- sonrió torcidamente, desabroche mi cinturón y estaba por abrir la puerta cuando escuche su voz.

-¿No crees que conduciría decentemente en un examen de manejo y curso también?- salí del coche y antes de cerrar le respondí.

-Sí, puede ser, pero también pediré que te hagan eso para saber si mientes- sonrió mientras negaba con la cabeza- muchas gracias, Edward, me habría empapado y pescado un resfriado de no ser por ti- le regale una sonrisa sincera y logré sacarle una a él.

Entre a la casa, deje mis cosas en la sala y escuche como su volvo se iba de la calle, subí a mi habitación y repase cada instante del día, cada momento con Edward Cullen, era extraño, porque a pesar de su comportamiento extraño no causaba ningún efecto de revolver mis tripas ni nada por el estilo, suspire, aun así debía aceptar que si lograba hacerme sentir algo durante estos meses podría sacar un gran poema; saque mi cuaderno del cajón y escribí en la siguiente line.

Odio tu manera de conducir

Sin duda Edward Cullen me dará mucho de que pensar en estos últimos meses.


HOLA DE NUEVO, SI LES GUSTO HAGANMELO SABER EN UN REVIEW PARA SABER SI SIGO ASÍ O SI QUIEREN QUE LE CAMBIE ALGO O QUIEREN QUE ME ENFOQUE EN OTROS PERSONAJES ESTOY A SU DISPOSICION. POR CIERTO ME CAMBIE EL NOMBRE PORQUE QUIERO QUE SEA MI SEUDONIMO PERMANENTE ES UNA FFRASE EN ALEMAN.

NOS LEEMOS PRONTO SE LOS PROMETO.