El niño y el destino
Parte 2:
Tras el sepelio, Mai se dirigió al departamento, entró a la habitación del pequeño intentando sentir su presencia, pero no había nada… Yugi pasó por ese lugar como una estrella fugaz, el cuarto no guardaba su calor ni su aroma, su cama seguía igual, ese pobre pequeño no estuvo en el departamento más que unos minutos y luego se marchó para siempre.
─ ¿Cómo pudo pasar?, porque la vida se ensaña con un niño… No, con el niño no, la vida se ensañó conmigo… Yugi mi bebé, yo debí haber muerto, no tu cariño mío, nunca entenderé como pude ser tan cruel contigo, ¿Dónde estás amor?, ¿me podrás oír?, Si es así te pido que me perdones Yugi, si tan solo pudiera verte una vez más, si te pudiera abrazar, desearía no haber sido un monstruo contigo ─ las lagrimas nuevamente, cada vez más angustiosas, más amargas y mucho más dolorosas.
La soledad del sitio era abrumadora, el silencio no hacía más que ahondar la pena de esa desolada madre, no, ella no era madre, era solamente una mujer; una madre sin esposo sigue siendo madre, pero una madre sin su hijo no puede ser llamada así, ella era eso, una simple mujer, jamás había sido madre, una madre simplemente no trataría a un hijo como ella lo hizo.
─ Yugi, lo que daría para poder escucharte de nuevo… ¿COMO PUDE SER TAN TONTA?, ¡Tú no tenias la culpa de lo que me pasó!... ─ Estaba enojada consigo misma, era la culpable de todo, se había dedicado a lastimar a esa pobre criaturita prácticamente desde que supo de su existencia…
Flashback:
Mai se encontraba en el hospital esperando por los resultados de sus análisis, unas semanas antes de su boda había tenido algunos malestares, que ella creyó serían nervios, pero después de aquel suceso, los malestares continuaban, por eso decidió visitar a su médico de cabecera.
─ Señorita Valentine, supe lo sucedido y no sé si esto sea para usted una buena o mala noticia pero… ─ el doctor suspiró ─ va a ser madre, tiene 6 semanas de embarazo… felicidades, supongo.
Mai estaba en shock, ¡¿Cómo era posible?! Ahora sería la burla de sus conocidos, madre soltera, lo único que le faltaba…
─ No, no lo quiero… doctor, no lo quiero, haga algo no quiero ser madre… usted, ¿usted podría…? ─ Mai estaba casi histérica y a punto de pedirle una locura al doctor.
─ No, lo lamento señorita Valentine, no me pida que haga eso… simplemente eso sería asesinato, yo estoy contra eso, además, a estas alturas el corazón del feto ya late y no podría… lo lamento, aunque… ¿no ha pensado en llevarlo a término y darlo en adopción?
─ ¿Adopción?… tal vez, no lo sé… déjeme pensarlo… ─ Mai comentó ya menos agitada, no era tan mala idea, pero aun así sería capaz de sentirlo… ¿Qué mas podría hacer?, tal vez ella misma… ¡Y arriesgarse a morir ella también, NO, simplemente no! ─ Está bien, lo daré en adopción doctor.
─ De acuerdo, entonces tendrá que venir regularmente para revisar que todo vaya en orden y al final simplemente lo podrá llevar a alguna casa cuna ─ Lo que realmente quería el doctor era ganar tiempo, quizás era lo que Mai necesitaba para tranquilizarse.
Al final, Mai había decidido quedarse con el pequeño, para alivio del doctor, pero las razones de la rubia eran muy diferentes a lo que él pensaba.
Esa mañana le entregaron a Mai un pequeño bultito el cual ahora tenía entre sus brazos, el parto había sido muy duro para ella, el escuchar el llanto de la criaturita había movido algo en su interior, pero todo cambió al escuchar ese "(Es un baroncito)", Mai pidió verlo, vaya broma del destino, el bebé era idéntico a su padre, "¿Por qué pasó esto?", Mai comenzó a reír, oh suerte monstruosa ¿qué sería del niño ahora?; Venganza, Mai se quedaría con el bebé por venganza, tal vez así logré desquitarse algún día.
Al llegar a casa lo que hizo Mai, fue dejar al bebé en una habitación e irse a dormir, estaba agotada, pero el llanto del bebé la despertó.
─ Ya cállate, ¿Qué quieres?, si querías despertarme lo lograste ─ Mai corrió a la habitación donde se encontraba el niño, buscó entre las cosas la anotación que le había dado una enfermera ─ Shhh, calla niño, déjame ver… ¡¿QUEEE, Comes cada tres horas?!… que clase de barril sin fondo son los bebés… me lleva, no dormiré hoy… definitivamente mañana temprano contrataré a una nana de tiempo completo.
A la mañana siguiente la rubia hizo lo acordado, contrató a una niñera, la chica era una jovencita castaña de ojos azules, quien al ver al niño no pudo negarse.
─ Señora Valentine, su bebé esta precioso, parece un angelito, no se preocupe yo me encargare de él, ¿verdad…? ─ la chica miraba al pequeñín, luego miró confundida a la madre ─ ¿cómo se llama el bebé?, ¿ya le puso nombre? ─ Mai abrió los ojos sorprendida.
─ Nombre… nombre, ¿hay que ponerles nombre, Tea?─ La castaña la miró con disimulada molestia, ¿Qué clase de pregunta idiota era esa? ─ sonrió.
─ Claro que si, los bebés no llegan con nombre incluido… ¿Qué le parece si le ayudo a nombrarlo? ─ la rubia simplemente asintió.
─ Un nombre, veamos, debe ser bonito y que vaya con él… que le parece Tenshi ─ Mai negó ─ ¿por qué no? Si parece un angelito… de acuerdo, que tal Yuki, tiene la piel clara, parece… no, no lo creo, y Yumi, es nombre de niña ─ a Mai pareció llamarle la atención el sonido del último.
─ Yumi, Yuni… Yu… ¿Yui?, no… ¡porque es tan difícil nombrar un niño!
─ ¿Yu?... ¿qué tal Yugi?, yo creo que ese nombre le va, ¿tú qué dices bebé bonito? ─ por respuesta el pequeñín solo bostezó ─ Yugi será, señora Valentine con gusto cuidaré de Yugi.
Así fue como Mai, se deslindo de la responsabilidad del niño, ella se dedicaba a su trabajo y Tea cuidaba de él, al paso de los meses Yugi dejó de necesitar niñera y Mai despidió a la chica con una gran propina, con eso la chica sacó un permiso para abrir una guardería, a la cual al paso de los años Yugi asistiría. Solamente una vez Mai se había conmovido de su hijo y esa fue al verlo gravemente enfermo, su corazón dio un vuelco, cuando lo vio luchando por su vida en ese hospital, Yugi contaba con escasos dos años, pero esa fue la única ocasión.
End Flashback.
Ahora Mai se encontraba en el suelo de la habitación de Yugi, tenía en sus brazos, apretado fuertemente a Kuriboh.
─ Tal vez, todo hubiera sido diferente si te hubiera dado en adopción, mi niño… así ahora seguirías con vida ─ Mai secó sus lagrimas, se levantó de ahí. No había nada de su hijo en ese sitio, solamente el muñeco, así que salió del departamento con él en brazos y sin rumbo aparente, solo deseaba caminar, desahogarse e intentar recordar algún momento feliz con su hijo… Su hijo, que vacio sonaba esa palabra ahora.
Sus pasos la dirigieron a la que había sido su casa anteriormente, tan solo un par de días atrás, ahora se encontraba vacía, pero eso no la detuvo, entró y al momento sintió la presencia de su niño, fue capaz de escuchar sus risas, y eso la puso furiosa, furiosa porque nunca fue capaz de compartir esa alegría con su hijo y en un parpadeo fue capaz de ver la pequeña figura de Yugi, corriendo con su gran sonrisa por la sala, luego lo vio subir por la escalera y entonces lo escuchó.
─ ¿Mami, llegaste?... Jijiji ─ fue solamente un eco de su imaginación, pero se escuchó tan nítido, tan real…
─ Si corazón, ya llegue… ─ y todo se desvaneció, una vez más, se encontraba a oscuras en la casa vacía, cerró la puerta y se dejó caer junto a esta, apretó los ojos, le dolía bastante, pero lo tenía merecido.
─ Ojalá y estés mejor que conmigo, lo siento tanto, Jajaja, espero me perdones algún día ─ sus sollozos continuaron, si pudiera ahogarse con sus lagrimas lo haría y comenzó a tararear una canción ─ Se que muchos errores cometí, esa es la causa y la perdí, debo encontrar la forma de ya no sufrir, se que aunque quisiera no podré, volver el tiempo ni tendré… Ya nunca más tendré sus besos y su forma de querer, ayúdame Dios… Pienso en la locura de volver el tiempo atrás, cambiaría tantas cosas que le hicieron mal…─ Unos minutos después Mai cayó dormida.
De pronto Mai despertó, sus ojos le dolían, había llorado hasta dormirse y la angustia en su pecho no la abandonaba, miró su reloj de pulsera, eran las 11 de la noche, se levanto algo mareada, todo estaba oscuro, parpadeó un par de veces secando una lagrima que se le escapó, miró a su alrededor de nuevo tocándose el pecho, algo no concordaba, estaba en la sala, pero las cosas… las cosas seguían ahí, tal y como las había dejado la noche antes medarse, no podía creerlo, estuvo a punto de desmayarse pero un impulso la detuvo, si las cosas estaban allí, eso significaba que…
─ Yugi… ─ esperanzada corrió hacia arriba de las escaleras, a la habitación del pequeño, en el pasillo estaba Kuriboh, pero ella recordaba haberlo tenido en sus brazos cuando llegó… ─ será posible… ─ tambaleándose tomó la perilla y la giró abriendo lentamente la puerta.
─ ¿Yugi, cariño estas ahí? ─ no hubo respuesta, por un momento Mai pensó en la posibilidad, de que en su desesperación hubiera olvidado que había regresado a la que era su casa, pero así siguió hasta terminar de abrir.
Al hacerlo, contuvo el aliento, la ropa de Yugi seguía apilada, enredada en el suelo, junto a la caja con sus juguetes y la maleta vacía al igual que la cama, ¿Dónde estaba el niño?... Corrió a buscarlo en todos lados, llamándolo repetidas veces pero nada, cansada entró a la habitación de Yugi y se puso a levantar la ropa.
─ Auch… ─ una vocecita algo opacada se escuchó, al oírla los surcos de lagrimas secas en el rostro de Mai se humedecieron de nuevo ─ Mami ¿Por qué lloras? ─ Yugi estaba enredado debajo de la enorme pila de ropa, Mai sacó cuanto pudo de ahí y tomo al niño es sus brazos apretándolo fuertemente, mientras le besaba la carita repetidas veces ─ Mami no me dejas respirar ─ un poco avergonzada lo soltó.
─ Perdóname amor, es que no te vi y me asusté… tuve un sueño muy feo, querido y solo espero que no se haga realidad… no quiero perderte, no sé qué haría sin ti ─ Mai lloraba una vez más, pero se sorprendió al sentir los bracitos de su bebé alrededor de su cuello.
─ Ya no llores mami… no me voy a ir a ningún lado ─ con sus manitas secó las lagrimas de su madre.
─ Y yo tampoco te dejaré ir, te quiero mucho cariño… ¿me perdonas por haberte tratado tan feo todo el tiempo? ─ La voz de Mai se había quebrado y el niño la miró para sonreírle.
─ ¿Perdonar qué?... no tengo nada que perdonarte mami, te quiero mucho… ─ el niño le había respondido de corazón y había sonado tan maduro que Mai no dudó en abrasarlo de nuevo.
─ No importa ya, las cosas van a cambiar, cariño… tú y yo la vamos a pasar muy bien, de ahora en adelante te voy a comer a besos, a llenar de abrazos y lo mejor de todo, vamos a jugar juntos mi amor, ¿te parece? ─ Yugi la abrazó feliz mientras Mai lloraba de alegría ─ te quiero bebé "No sé, si eso sería un mal sueño o mi deseo se hizo realidad, pero no me importa, no voy a desperdiciar esta nueva oportunidad con mi hijo…mi hijo, gracias Dios"… y ahora amorcito, acuéstate que es tarde yo terminaré de guardar tus cosas ¿sí? ─ Yugi solamente bostezo ─ eres tan lindo, como no me di cuenta antes, buenas noches bebé.
─ Buenas noches mami…
Mai sonrió mientras Yugi se acomodaba para dormir, una vez terminó de empacar, se acercó a la cama y se acostó; dormiría con su hijo esa noche y ya no se separarían.
Tachán! Fin del calcetín… pero aun falta más, esperen el epilogo, ¿No se habrán olvidado de alguien importante, o si?... jejeje y que reviso y que me acuerdo que tenía que continuar con este fic, fue un record terminé este capi en 4 horas… hoy si que estuve inspirada espero les haya gustado y un saludo a todos los que se tomaron su tiempo para leer, bien, nos leeremos pronto, ja-ne.
