Capitulo 4: Prueba

Juno mucho más atenta que antes, se acomodo en los cojines dispuesta a escuchar la vida de Iroh.

- Veras- comenzó diciendo el aludido- yo era un niño sin padres y sin hogar, nacido y criado en las calles de Shanghai. Y como ha de esperarse de un niño solo en la cuidad, fui a parar a un orfanato desde que tengo memoria.

- Recuerdo que un día llego al orfanato un viejo de unos 50 años que buscaba a un niño sano y en buena forma para que le ayudase con las labores de la casa, por lo que a mi, siendo uno de los mas jóvenes teniendo 7 años, me escogieron para que me fuera con aquel hombre.

- El anciano, llamado An-te-hai, me llevo a su casa en el campo. En el día me encargaba de cultivar el huerto y cortar leña, y por las noches el anciano me ofrecía un plato caliente de comida. Debo decir que fue muy amable conmigo, tanto que comencé a quererle.

- Un día entre a limpiar su estudio mientras el había salido. Una vez dentro pude ver una gran cantidad de manuscritos, pergaminos y libros llenos de formulas, posiciones y técnicas de distintas artes marciales entre otros estilos de pelea. Comencé tomando libros y viendo las impecables ilustraciones de, lo que supe mas tarde, serian maestros elementales. Maravillado me quede buen rato encerrado leyendo. Sin darme cuenta del tiempo que paso, el viejo An-te-hai volvió del mercado y me encontró en su despacho. Al verme allí se molesto muchísimo y en seguida me hecho de su lugar secreto, alegando que yo no tenia porque husmear en los asuntos de otras personas, prohibiéndome la entrada a su estudio a menos que el estuviese para vigilarme.

- Los días pasaron y yo quería saber más sobre aquellas artes marciales tan extrañas. Rogué incontables veces al anciano para que me enseñara y, dándose por vencido al cabo de un tiempo, acepto tomarme como su aprendiz.

- Me enseño las artes marciales escritas en sus libros y manuscritos, me mostró las poses y técnicas de esos maestros, abarcando temas de estudios de diversas áreas, desde las artes marciales, pasando por la filosofía hasta llegar a la medicina. Me enseño todo lo que sabía.

- Cuando mí ahora maestro An-te-hai vio que yo estaba listo, viajamos a un pueblo cercano sin decirme el porque. Recorrimos varios kilómetros antes de llegar a nuestro destino, pero al fin llegamos a una especie de monasterio situado en la cima de una colina entre las montañas. Se trataba de un monasterio llamado la orden del loto blanco: una sociedad de maestros y no maestros fundada desde los tiempos del avatar Aang, orden que había logrado sobrevivir a pesar del transcurso de los años, cuyo nuevo objetivo era buscar y entrenar a los escasos maestros además de encontrar al nuevo avatar. Yo creía que veníamos con el propósito de que aprendiera mas sobre las artes ocultas de los maestros, siendo consiente que esa orden era la encargada de protegerlos y mantenerlos en secreto. No obstante mi maestro me traía con un propósito distinto, el cual era que yo fuera un miembro y sucesor de su rango.

- Apelando ante el concejo de ancianos encargados de toda la orden, me aceptaron al ver lo hábil que era, tanto física como intelectualmente, teniendo tan solo 13 años, gracias a las enseñanzas que había recibido de mi maestro.

- Puliendo mis habilidades en artes marciales y conocimientos sobre el arte de los maestros, me convertí en un miembro honorario tres años después. Hice muchos amigos dentro, maestros como no maestros, mayores como de mi edad, amigos que considero mis hermanos, amigos que mantengo hasta el día de hoy- dijo Iroh sonriendo ampliamente- Al ser los más jóvenes dentro de la orden, nuestro deber era viajar a los pueblos y ciudades cercanas buscando posibles maestros elementales y al posible avatar.

- Sentía que todo lo que había pasado en la vida, me habían llevado hasta ese momento, al momento de ser un miembro del loto blanco. Sin embargo la verdadera realidad callo cuatro años después. La orden se desintegraba al no dar con maestros y mucho menos con al avatar. Muchos comenzaron a retirarse hasta que la sociedad se deshizo por completo, quedando solo mis hermanos y yo, tres maestros con cuatro no maestros.

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- Siendo aun jóvenes, cada uno tomo un rumbo distinto, algunos se quedaron en el país, mientras que otros, incluido yo, decidimos viajar a otro continente.

Viaje de polisón muchas veces en barcos de carga antes de llegar a este continente. Llegue a este país solo con la ropa que tenia y con uno que otro libro dado por mi maestro. Nuevamente me sentí como un huérfano, sin lugar a donde regresar ni tampoco al cual ir.

Comencé pidiendo dinero en las calles de la capital y con los días fui visitando restaurantes en los que necesitaran empleados. Teniendo 22 años comencé como lava platos un restaurante de comida china. Trabajaba todo el día, la paga era malísima pero al menos tenía una comida caliente al final del día.

- El dueño del restaurante, un hombre humilde pero trabajador, llamado Chut- Sai al ver que era un hombre joven me coloco a hacer todo el trabajo pesado del restaurante, desde descargar los camiones que venían con la mercadería, hasta trapear los pisos por la noche.

Chut- Sai vio que era un joven emprendedor y obediente y pronto comenzó a darme más responsabilidades de calibre cada vez más importantes, acto con el que me fui ganando su confianza llegando a ser casi su mano derecha, puesto ganado con mucho esfuerzo y sudor debo decir.

Al convertirme en un empleado de alta categoría, mi salario aumento al igual que mis conocimientos tanto en cocina como en finanzas, por lo que el señor Chut- Sai me puso a cargo de una de sus sucursales situada al oeste de la capital, precisamente en esta cuidad.

- Yo veía como el negocio prosperaba. Cada vez tenía más personal como también más sucursales en otras ciudades. Pero no solo prosperaba el negocio, sino que mi vida con el.

10 años después de que llegue a aquel restaurante, conocí a Lan, una joven asistente de cocina que envió el cocinero de central. Tenía un cabello negro azabache, ojos tan profundos como la noche, y unas facciones que hacían perfecto conjunto con sus atributos. Me enamore rápidamente de ella y 2 años después contrajimos matrimonio.

El rumbo de mi vida había cambiado demasiado, de ser un huérfano, un miembro reconocido del loto blanco a jefe de un restaurante, y en meses posteriores, a padre. Sin duda alguna era la época más feliz de mi vida.

Los años pasaban y mi hijo Yun- lu crecía sano y feliz. Pero mientras la vida de uno de mis seres queridos florecía, otra vida se acababa poco a poco. El señor Chut- Sai había fallecido a causa de una neumonía mal cuidada. Este al no tener esposa ni hijos a quien heredarles el restaurante, me dejo como dueño exclusivo de la sucursal en la que me encontraba.

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- Pero no todo es color rosa. Luego de convertirme en el dueño legitimo de este restaurante, mi esposa Lan enfermo gravemente, y tras meses de tratamientos intensivos y cuidados, falleció teniendo solo 45 años. Mi familia quedo quebrada.

Años después mi hijo expreso su deseo de estudiar abogacía. A mi me costo mucho darle mi consentimiento, ya que deseaba que el heredara el restaurante familiar, pero al final de todos modos le di mi consentimiento permitiéndole partir al extranjero, a que se convirtiera en un abogado de una importante firma, quedándome solo a cargo de un restaurante y de una casa vacía.

El tiempo había pasado muy rápido, mi vida había pasado muy rápido, saltando de un oficio a otro. Sin embargo, por mucho que haya cambiado mi vida, por muchos momentos tristes como muchos felices, yo seguía con mi antigua misión. Seguía practicando mis artes marciales a menudo, estudiando las distintas técnicas de cada maestro. Me mantenía en constante contacto con mis amigos de la orden mas cercanos, al mismo tiempo que tanto ellos como yo seguíamos en busca de alguna pista sobre el por que de la desaparición del avatar, mientras esperanzados buscabamos algún rastro del nuevo avatar sin dar con algún resultado.

Juno durante todo el relato había guardado silencio escuchando atentamente lo que Iroh le decía. Ahora que el relato había acabado, veía a un Iroh silencioso y triste, con la vista perdida sin nada más que decir. Ninguno sabía que decir, por lo que uno de los dos debía romper con tan incomodo silencio. Dando un suspiro Iroh decide hablar nuevamente.

- Muy bien maestra agua, esa es mi historia, espero que haya respondido a tu pregunta- termino diciendo Iroh con una de sus características sonrisas.

Juno buscando las palabras, solo logra responder- Es una nostálgica, pero al mismo tiempo bella historia Iroh. Veo que has pasado por mucho para convertirte en el hombre que esta sentado frente a mi hoy… es simplemente… admirable- termino diciendo ofreciéndole una pequeña sonrisa.

- Agradezco lo que dices joven maestra. Pues yo digo que todo ocurre por alguna razón.

Intentando apartar el tema, a Juno se le ocurren una serie de preguntas que hacer para conseguir otro tema de conversación.

- ¿Puedo preguntarte una cosa Iroh?

- Adelante.

- ¿Como es que tu y tus amigos de la orden del loto blanco sabían quien era un posible avatar?

- Simplemente comenzábamos buscando posibles maestros. Hace muchos años atrás se comenzó a buscar maestros de todo tipo al creer que el ciclo del avatar se había alterado y que el avatar regresaría como cualquier tipo de maestro, no solo agua o tierra. Cuando encontrábamos maestros, estudiábamos tanto su origen como sus habilidades, y si es que dábamos con algún maestro con habilidades excepcionales, le aplicábamos la prueba para saber si se trataba del avatar o no.

- ¡¿En serio?! ¿Y cual era esa prueba?

- Una muy sencilla. Simplemente disponíamos de los cuatro elementos frente al maestro. Cuenta la leyenda que los elementos frente a la presencia del avatar se doblegaban por si solos, sin que este hiciera algún movimiento. Era como si los elementos le respetasen. Así que frente a esos maestros pocisionabamos los elementos. La tierra debía de moverse o vibrar, el agua dispersa en una superficie lisa, debía volverse homogénea en su forma, el fuego debía apagarse o agrandarse, mientras que el aire, expresado a través del humo de incienso, debía formar algún remolino o manifestarse de alguna manera.

- Suena sencillo.

- Así es, pero aun así, nunca dio resultado ni con todos los jóvenes maestros que encontramos. Desde que la orden se desintegro, no he vuelto a encontrar a algún maestro, ni menos realizar dicha prueba.

La habitación había vuelto a su silencio. Iroh sumergido en sus recuerdos y Juno en sus pensamientos. Cada uno inmerso en su ser interior no se atrevían a romper el silencio. No hasta que Juno decidió hablar.

- Iroh…

- ¿Si maestra?- dijo Iroh mientras sorbía su taza de té caliente.

- Tú dijiste que desde tu juventud no has encontrado a algún maestro para hacerle la prueba…

- Así es.

- Bueno… yo soy maestra agua, y aun que lo diga yo, soy bastante buena. ¿Porque no me haces la prueba?

Iroh se quedo helado al escuchar lo dicho por Juno. Habían pasado años desde que él y sus hermanos de la orden viajaban kilómetros con tal de encontrar algún maestro para aplicarle la prueba, y que diera como resultado la aparición del avatar.

- ¿Que dices? ¿Hacerte la prueba a ti…?

- ¡Exacto! Es decir, después de todo si me encontraste, me descubriste haciendo agua control. Así que por que no aplicarme la prueba, eh?

Ella tenía razón, ella era una maestra que había encontrado. Y aun que sabia que era una locura, y que las posibilidades de que la avatar apareciera ante su puerta pidiéndole que la reconozca como tal eran remotas, Iroh se pregunto a si mismo ¿Por que no?, nada pierdo con intentarlo.

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Tras meditarlo por un momento, que para Juno le pareció eterno, Iroh se levanto y se dirigió a una de las piezas. Juno sin saber que estaría pensando Iroh, simplemente se quedo sentada esperando a que volviera. Al cabo de unos segundos Iroh vuelve a la habitación con una caja en sus manos. Sin dirigirle palabra, o incluso mirada a Juno, Iroh comenzó a sacar artefactos y haciendo espacio en el amplio comedor, comenzó a trazar círculos, líneas y palabras en chino antiguo para formar un diagrama que ocupaba gran parte del comedor. Todos los dibujos y palabras llegaban a un centro. Tomando los artefactos sacados de la caja, los dispuso cada uno en una esquina del dibujo. Y una vez que termino, se dirigió así Juno.

- Este es el circulo que mis hermanos de la orden y yo trazábamos para cada maestro que encontrábamos- dice Iroh mientras Juno se paraba y se dirigía a el para poder contemplar el dibujo finalizado- el objetivo es que el maestro, ósea tu, ponga las manos en el centro del circulo. Si es un maestro, su elemento comenzara a manifestarse según lo que explique anteriormente, pero si es el avatar, los cuatro elementos se manifestaran simultáneamente.

Una vez que Iroh termino de hablar le indico a Juno que se posisionara de rodillas frente al centro del circulo. Juno más ansiosa que dudosa, se sentó de rodillas frente al círculo observando todo el artificio sin atreverse a tocarlo.

Juno sin querer aceptarlo, le gustaría saber que se sentiría poseer tan inmenso poder dentro de su ser, el saber que se siente controlar los cuatro elementos a gusto y, sobre todo, el poder ayudar a quien la necesitasen y ser reconocida por ello.

Dando un suspiro profundo con los ojos cerrados se dispuso a tocar con ambas manos el centro. Muy bien, estoy lista. ¡Aquí vamos! Y de un impulso con los ojos cerrados coloco sus dos palmas sobre el centro esperando a que algo pasara.

Al cabo de unos segundos sintió que una pequeña luz azul pálido comenzaba a surgir de las líneas del dibujo. Juno poco a poco abría sus ojos para comprobar sus sospechas. El dibujo brillaba escasamente, pero aun así se podía ver que se hacia un camino desde las palmas de su mano, llegando en su elemento regente, el agua que tal como Iroh había dicho, comenzaba a moldearse formando un circulo casi perfecto en la superficie del suelo.

Viendo esto Juno sonríe algo decepcionada mirando a Iroh que le devuelve la sonrisa. Dando la prueba como concluida Juno se dispone a levantar sus manos del suelo.

Pero algo la detiene, una fuerza la sujeta al suelo, sin poder despegar sus palmas. El círculo comienza a brillar mas intensamente, iluminando los trazos asia el resto del dibujo. Juno mira desesperada a Iroh y le pregunta casi gritando.

- ¡¿Que esta pasando?!

A lo que Iroh responde mirándola igual de pasmado sin saber que hacer o responder.

El suelo comenzaba a vibrar, la luz emanada del dibujo se volvía cada vez más intensa y cegadora. Juno desesperaba cada vez mas al no poder quitar sus manos del suelo, y mirando a su alrededor noto como la tierra depositada en el diagrama se movía, como el fuego crecía y como el aire se arremolinada encerrando todo el diagrama.

Las únicas dos personas que estaban en la habitación estaban sumamente sorprendidas, tanto que no se atrevían a moverse o gritar si quiera.

Juno aun mirando a su alrededor pudo ver, al frente de ella y pasando por el espectáculo que hacían los elementos, algo o mejor dicho, alguien. Entrecerrando sus ojos intentando vislumbrar con más presición lo que aparecía frente a ella, pudo ver una persona, una chica, fornida y no más grande de edad que ella, la cual acercándose, le estaba ofreciendo su mano.

Juno dejándose llevar por aquella ilusión levanta una mano, la cual es soltada con suma facilidad del centro del dibujo, en dirección a la aparición. Sin darle importancia a este hecho, Juno extiende su mano intentando tocar a la aparente chica, acercándose cada vez mas y mas, y cuando logra "tocar" el dedo de esa chica, luego… Nada.

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Hasta aquí el capitulo 4, espero que les haya gustado =)

Cualquier comentario, critica, duda… en fin, reviews, es bien recibido.

Se que es algo largo, lamento eso pero me gusta describir todo con lujo de detalles xD en el futuro intentare ser mas prescisa

Chaito