Capitulo 8: Poniendo los pies en la tierra

Tierra, polvo, tierra, desierto y ¡ha si!... mas tierra. Era todo lo que mis ojos podian ver, kilómetros y kilómetros de terrenos baldíos que, con un poco de suerte, llegaban a tener un árbol solitario varado en medio de la nada.

Y es que Australia era asi. Soy conciente de que en este país no todo es árido, ya que cuenta con hermosas playas y vegetación en algunos desiertos, pero mi hogar, mi lugar de entrenamiento, estaba bien alejado de todo eso.

Suspire, debia acostumbrarme a estar en un ambiente desértico por los próximos 6 meses. No es que no me gustara el ambiente; de hecho este era ideal para el entrenamiento de tierra control, es solo que en lo personal prefiero ambientes que tengan mas verde. Pero bueno, nadie me pregunto que país queria visitar, ya que mas que nada estaba alli para entrenar, no para andar de turista por la zona.

Tras un arduo viaje desde Alaska hasta prácticamente el otro lado del mundo, logre llegar a mi destino y conocer a mi nuevo maestro. Su nombre era Alphonse, un hombre de la misma edad de Iroh, serio, estricto, terco pero un buen maestro a fin de cuentas.

Sabia que dominar la tierra requería un gran esfuerzo físico, más que nada fuerza bruta, pero también sabia que la tierra era un complemento del agua, por lo que no se me haría difícil aprender a dominarla. Para mi era pan comido.

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Gran error pensar así. Yo era ágil y flexible, cualidades que se acomodaban fácilmente con el agua; sin embargo con la tierra era otro el cuento. Para dominar la tierra debía ser fuerte en primer lugar, y en segundo ser rígida, usando movimientos precisos y certeros. Ser dura como una roca.

Los primeros dias mi maestro Alphonse estuvo enseñándome la tierra control desde una perspectiva mas teórica. Me enseño todo lo que podría lograr dominar. Me enseño posiciones de maestro tierra, ha escuchar y sentir las vibraciones que hace el suelo, el sentir como se aproximaba un ataque usando solo mis pies y manos, y sobre todo me entreno duramente para forjar los músculos que, según el, estaban poco desarrollados en mi cuerpo. Todo eso antes de siquiera posicionarme frente a una roca he intentar moverla.

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Un mes y medio y mi cuerpo y mente ya estaban listos. Ya tenía la fuerza suficiente como para levantar rocas sin dificultades, y ya sabía todas las posiciones y técnicas de tierra control.

Nos dedicamos 100% a entrenar y dominar la tierra en todos sus aspectos. Alphonse me enseño a levantar muros tan grandes y largos como un monumento chino, a hacer avalanchas, temblores de gran magnitud, cuevas de gran profundidad que se mantenían a pesar de la presión, e incluso me enseño a manipular la tierra como si se tratase del elemento más meable y ligero de todos.

Una vez completado el entrenamiento con la tierra, a los 3 meses y medio de haber llegado, pasamos a las derivaciones del elemento como era la arena, el granito e incluso el cemento, ya que sabía que no siempre encontraría tierra a mi disposición.

Ya a un mes de dar por terminado oficialmente mi entrenamiento de tierra control, mi maestro decide que ya había sido suficiente, y que debía dejarme ir.

La razón, bastante simple: el no tenia ya nada que enseñarme. Ya dominaba la tierra con gran habilidad a pesar de haberme tomado solo 5 meses, tiempo que para mi fue corto en comparación a los pergaminos que leía sobre los demás avatares, que se tardaban años en dominar y perfeccionar solo un elemento.

- ¡Entonces… ¿soy una maestra tierra oficialmente?!- pregunte no muy convencida. Ni yo misma creía que mi entrenamiento había terminado. Sabia que al ser el avatar me tardaría poco al dominar los elementos pero ¡por favor! Tomarme solo 2 años en dominar los cuatro elementos mientras que avatares anteriores se tomaban años, me resultaba bastante extraño, sin embargo no hice protesta alguna. Por un lado me gustaba que me tardara poco.

- ¡Ya te lo he dicho, eres una maestra tierra pero no una plena!- decía mi maestro en tono severo. Se ve que ninguno de ellos había tratado con alguna adolescente en bastante tiempo- para alcanzar la perfección se requieren años de practica. Además hay una ultima derivación de la tierra que debes aprender, pero ni yo mismo la he domino a la perfección- dijo mi maestro mostrándose mas serio y menos alterado.

- ¿Una derivación? ¿Y cual es esa?

- Es algo que solo los grandes maestros tierra de la historia han dominado: el metal control. Debes haber leído algo de eso en los pergaminos que te preste ¿no es así?- dijo mi maestro con tono mas de reproche que de pregunta.

- Si asi es. Es una técnica sumamente complicada que requiere gran dominio de la tierra en toda su envergadura. La maestra que invento dicha tecnica se llamaba Toph, era amiga del avatar Aang y posterior jefa de policía de la cuidad que fundo su amigo y bla bla bla- dije yo bastante hastiada, ya sabia de memoria la vida, las aventuras y las obras de cada personaje importante. En serio, ¡¿quien escribía y recopilaba toda esa información?!

- ¡No hables de la gran maestra Toph como si fuese una don nadie!, ¡tenle mas respeto!, gracias a ella aprenderás el metal control niña insolente!- dijo Alphonse bastante irritado por mi actitud. Yo sentía respecto y admiración por todos los avatares y sus "equipos", de verdad que si!, pero el hecho de que me compararan con ellos a cada minuto era algo en serio desagradable.

- Ya, ya no te alteres tanto- dije mientras veía como mi maestro se alteraba mas, por lo que decidí cambiar de tema- a propósito, tu aun no dominas el metal control ¿cierto?

- Asi es. Antiguamente el metal era una material muy próxima a la tierra, sin embargo con el tiempo este se ha ido purificando y mezclando con otros componentes para hacerlo mas resistente, por lo que ahora es mas difícil de dominar que tiempos anteriores.

- Vaya. Tomara bastante tiempo hasta que me lo enseñes ¿verdad?- dije en un tono bastante desanimado. Queria pasar mi entrenamiento de tierra control ya, no deseaba dejarlo inconcluso.

- Una vez que yo lo domine, te lo enseñare. Mientras tanto tú seguirás con tu entrenamiento elemental. Ya vete a dormir, mañana por la mañana tomaras el primer vuelo que te llevara con el maestro Suke.

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Un suspiro largo y profundo fue lo primero que salió de mis labios. Un nuevo año se alzaba y mientras todos festejaban la llegada de otro esplendido año, yo seguía con mi entrenamiento sin pausa alguna.

Un gran edificio se alzaba ante mí, de un tono grisáceo y tan normal como cualquier otro. Ahí me encontraba otra vez, siguiendo las instrucciones que mi maestro me había dado, pero… ¿estaba seguro de la dirección? Un edificio en la gran cuidad de Tokio, Japón no me parecía el lugar mas adecuado para encontrar a un miembro del loto blanco.

Insegura y muy nerviosa me adentre en el gran edificio. "Piso 23, la quinta puerta a la izquierda" decia el papel previamente entregado por Alphonse.

Camine por esa gran corporación aun vistiendo las ropas de maestra tierra, por lo que todo el mundo me veía de manera extraña, como si de un bicho raro se tratase. Menos mal, y gracias a los espíritus, nadie se acerco a mí con intenciones de echarme del lugar.

Llegue al despacho indicado y lo que pude ver me descoloco por completo. Allí se encontraba una hermosa mujer, con no más de 30 años de edad, cabello negro y ondulado con una piel blanca que hacia perfecto contraste con su pelo y ojos dorados.

Antes siquiera de decir algo, ella se aproximo dándome un abrazo y diciendo en el acto ¡al fin llegas! te he estado esperando, mas vale que nos demos prisa antes de que mi padre desespere y yo sin mas remedio, le seguí hacia los exteriores de la corporación diciendome a mi misma ¿será ella la indicada?

Kurenai, ese era su nombre; nombre de mi nueva maestra fuego. Ante tal noticia me sorprendi bastante. Yo esperaba a un hombre de aproximadamente 60 años que fuese un maestro… no esperaba que la hija heredera de los poderes de fuego fuese mi maestra… Pero que mas daba… admito que estaba feliz de, finalmente, tener a un maestro joven para que entendiera mi ritmo y lo que yo deseaba aprender.

Kurenai, a pesar de ser una mujer joven y exitosa, casada con un gran empresario, y madre de un niño hiperactivo de 10 años, dedicaba gran parte de su tiempo a mi entrenamiento y a exigirme el 110%, cosa esperada de cualquier maestro, claro esta.

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Desde ya 8 meses que comencé a enfocarme plenamente en el entrenamiento. Me esforzaba al máximo, entrenaba dia y noche si era necesario con tal de perfeccionar alguna técnica, sin dejar de lado el contacto con mi familia, el entrenar combinando ataques al ritmo de la música y el comprar ropa para hacer mis trajes de maestra.

Supervisada por su padre, el maestro y miembro del loto blanco Suke, Kurenai me enseño de la misma manera que mis anteriores maestros lo habian hecho: primero lo teórico y luego lo practico.

Estudie todo lo referente al fuego control y sus derivaciones, tomándome un mes aproximadamente, colocando más énfasis en el fuego control de sanción, tecnica similar a la usada con el agua control, teniendo como diferencia que esta trabajaba con las energías tanto del cuerpo como de la naturaleza.

Terminando de estudiar todo, crei que comenzarían mis "clases" de fuego control, ya estaba más que lista….Otro error. Kurenai, usando la excusa de que debia aprender a pelear usando armas, retraso mi entrenamiento con fuego.

Ha elección de mis maestros, tanto padre como hija, elegí como arma a la tradicional espada estilo samurai, teniendo como nuevos maestros a Suke, su padre y a Gansu, su esposo. Ya me preguntaba que cosas tenían en común esos dos como para llegar a casarse.

El entrenamiento con la espada resulto mas agotador de lo que pensaba. Apenas aprendía a moverme y hacerme una con la espada, pretendiendo que esta fuese una extensión de mi cuerpo, debia entrar en combate con uno de mis dos maestros. Admito que era bastante frustrante el hecho de que me vencieran tan fácilmente, pero aun asi, tras casi un mes de entrenar con la espada, usando tecnicas de combate y estrategia, logre un progreso increíble, dominando a tiempo esta nueva táctica de combate. Ya estaba lista para entrenar con fuego control.

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Comencé haciendo técnicas sumamente faciles, tales como respirar, posicionarme para sentir el sol, intentar que una hoja no se quemara por completo, etc. Era una perdida de tiempo sin lugar a dudas.

¡Perdida de tiempo mis polainas! Era lo que con mayor frecuencia me repetía la maestra Kurenai. Ella detestaba que menospreciara su trabajo, su tiempo, y sobre todo su entrenamiento. A pesar de ser una excelente maestra fuego, era sumamente temperamental.

Mi relación con ella era ciertamente distinta a todas las que habia tenido con mis maestros anteriores. Sentia que con ella podía hablar con suma libertad y confianza, sentía que era mi hermana, hecho que ayudo, junto con el resto de su familia, ha que me sintiera bastante acogida, que me sintiera de cierta manera, como en casa.

Me llevaba bien con su hijo Chan. Ha ese niño le encantaba mirar como practicaba fuego control, ante sus ojos era como un personaje de algún comics o película que se volvió real.

Todos ellos comenzaron a tratarme como si fuera de su familia, tanto asi que Gansu, al ganar bastante dinero, cada vez que lograba dominar a la perfección alguna técnica me daba algún regalo. Ya me sentía como si fuese una especie de hija malcriada.

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Luego de dominar la etapa fácil, mi maestra comenzó a enseñarme lo que realmente había ido a aprender. El fuego, a pesar de ser mi opuesto natural, logre dominarlo sin muchas dificultades. Según yo, este se parecía al flujo del agua, por lo que si se domina excelentemente bien el agua, de la misma manera se dominaría el fuego, con la diferencia de que este era algo más inestable y por así decirlo… vivo. Sin el dominio adecuado este se podría salir de control, consumiendo todo a su paso. Era algo que debía tener sumamente en cuenta, el auto control.

Kurenai me enseño todas las técnicas que su padre le había enseñado de pequeña. Las perfeccione e incluso fusione para crear otras nuevas. Practique bastante en el amanecer para sentir como mi cuerpo se llenaba de la energía entregada por el astro rey, domine las técnicas de fuego curativo e incluso fui capaz de controlar el fuego en una situación de incendio, logrando que este se doblegara a mi paso y apagándolo en el proceso. Era como si mi elemento nativo fuese el fuego en vez del agua.

Ya a punto de completar mi entrenamiento, mi maestra decide hacerme lo mismo que hizo mi maestro de tierra control.

- ¡¿Debes estar bromeando Kurenai?!

- Tú sabes que yo no bromeo con temas tan serios como este- dijo mi maestra visiblemente enojada. Ella, al igual que Alphonse, había decidido enseñarme la técnica del rayo una vez que allá completado mi entrenamiento como avatar. Un avatar pleno no se forma en 2 años y medio de duro entrenamiento, y eso era algo que yo debía entender… a duras penas.

- Mmm- murmuraba yo bastante molesta- ¡harás lo mismo que Alphonse, dejaras mi entrenamiento incompleto!

- ¡No es dejarlo incompleto!... es tomarte el tiempo para que aprendas de los demás elementos. Tú eres la avatar, maestra de los cuatro elementos, por lo que debes tener el conocimiento y dominio básico de todos ellos.

- Genial- dije yo con sarcasmo- acabare con mi entrenamiento cuando sepa dominar el aire pero aun así seré un avatar incompleto y tendré que volver a entrenar con todos ustedes de nuevo- yo ya estaba bastante enojada, no podían posponer mi entrenamiento cuando ellos quisieran, a ese paso nunca seria avatar- ¿sabes que creo Kurenai? ¡Creo que todo esto ha sido un gran error!, si, una gran perdida de tiempo. ¡Todo este año y tantos meses que he estado afuera no han servido de absolutamente nada!- Sabia que me equivocaba, de no haber sido por Iroh y todos sus amigos dispuestos a ayudarme, yo seguiría entrenando sola en el patio de mi casa, teniendo como resultado avances sumamente vergonzosos a comparación con lo que realmente podría lograr. Peroestaba enojada, odiaba que me tratasen como una niñacaprichosa que no sabe lo que quiere. Me tendrían que escuchar, después de todo yo era el avatar, SU líder.

-Escúchame bien señorita avatar- decía mi maestra claramente enojada… no, furiosa. Había hecho que sobrepasara el limite de su paciencia, otro inmenso error- ¿crees que estas lista para enfrentar la injusticia, los desastres climáticos y las desigualdades que tiene este mundo?... ¡no! ¡¿Crees que por ser el avatar y tener poderes, el mundo te tendrá respeto y devoción?! Pues déjame decirte que no es como tú imaginas. Nadie sabe que existes siquiera, solo unos pocos somos concientes del trabajo, esfuerzo y tiempo que hemos invertido en ti para que seas una avatar tan digna como los que te precedieron… pero si crees que no es mas que una simple perdida de tiempo, te sugiero que tomes tus cosas ¡y te marches a tu casa en este mismo instante!

Yo no caía de asombro por lo que había dicho mi maestra, era la primera vez que me trataba así. Por primera vez desde que me fui de casa, me senti como lo que realmente era, una adolescente tonta y caprichosa que se le habían subido los humos a la cabeza. Me sentia… tan… insignificante…

- Anda ¡¿que esperas?! Todos estarán gustosos de recibirte en casa - término diciendo Kurenai.

El silencio y la incomodidad no tardaron en hacerse presentes en esa habitación. La tensión era tal que se había vuelto palpable. Mi maestra, parada me miraba fijamente, mientras que yo aun sentada mantenía la cabeza gacha. Me habían sermoneado como nadie en mucho tiempo había hecho… mi maestra solo me había dicho la verdad, la molesta y pesada verdad.

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Luego de unos segundos interminables, en los que Kurenai seguia mirandome a espera de que dijera algo, me atreví a hablar- lo…lo siento maestra- mi voz se escuchaba bastante baja, casi un susurro, susurro que esperaba que mi maestra escuchara- perdón por todo lo que dije, no volverá a pasar, lo… lo prometo- termine diciendo mientras una lagrima rebelde se deslizaba por mi mejilla.

Luego de unos segundos, y dando un suspiro bastante audible, mi maestra se agacha, coloca su mano en mi espaldad y me da un corto pero tierno abrazo. No alcance a corresponderle porque ella se levanto casi de inmediato.

- No me gusta que tengas los humos de grandeza, pero me alegra que ayas entendido. Te has convertido en una increíble maestra fuego, de eso no hay duda.

Te quedaras a descansar aquí esta semana, ya que la próxima comenzara tu entrenamiento de aire control. Sin importar que o quien se interponga, sigue tu camino para convertirte en avatar… solo recuerda que incluso viejos, te podemos brindar sabiduría- y sin decir mas, mi maestra se dirigue a la salida, dejándome a mi sentada, sola y con mi cerebro a mil por hora procesando todo lo ultimo que había pasado.

Francamente si hubiese sido cualquier otro maestro el que me hubiese echado de su casa, yo gustosa me hubiese ido… pero no fue asi, me quede… después de todo, era mi maestra, la que se había convertido en mi hermana, la que me había hecho abrir los ojos.

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Capitulo 8 terminado a las 3 y media de la mañana ._. (menos mal que aun no entro a estudiar xD)

Mi musa estuvo algo ausente por un momento, pero logre traerla de vuelta con la esperanza de que no se escape por un largo tiempo xD

En el próximo capitulo relatare el entrenamiento de aire control. Acepto sugerencias de paises que tengan la cultura y el ambiente que se asemeje a la de la serie original. Agradecería mucho alguna propuesta =)

Gracias a las personas que me dejaron sus sugerencias, de verdad fueron de mucha ayuda. Me motivan a seguir escribiendo ^^

Cualquier comentario, critica, duda, consejo… en fin, reviews, es bien recibido como siempre. Ustedes leen y tienen todo el derecho a decir si algo les gusta o no. Como lectora comprendo perfectamente.

Chaito =) hasta el proximo.