Disclaimer: One piece le pertenece al más genial de todos los mangaka, Eiichiro Oda.

□ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □

□ Φ □ Φ □

On meat and tangerine

By: Kasumi_21

□ Φ □ Φ □

□ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □

Cree

– ¡Nami! ¡Nami~! – la voz de Luffy llegó a ella mezclada con el aire, paseándose tranquilamente por entre los callejones infinitos de aquella ciudad. Ella bufó, en especial cuando la risa masculina brotó alegremente de un lugar que aún no podía hallar.

Apretó los dientes por la molestia y maldijo en silencio.

– ¡maldita sea Luffy! – gritó con fuerza, sin importarle la gente que se encontraba a su alrededor realizando sus actividades diarias. – ¡ya te he dicho que no estoy jugando! ¡Zoro nos está esperando y debemos partir a la siguiente isla! – silencio. A pesar de todo el ruido basal que la rodeaba, proveniente de la agitada jornada que vivía el mercado de la ciudad al mediodía, Nami logró agudizar su oído y comprobar que él había dejado de moverse. Una parte de su alma vibró emocionada por la esperanza, tal vez el pelinegro ya se había aburrido y por fin terminaría con ese estúpido juegos de las escondidas.

Estaba tan concentrada en hallarlo que no se percató de una nueva figura masculina, la misma que camino ágilmente hasta estar tras suyo y luego tocó su hombro para echarse a correr como un loco. Las carcajadas felices acompañando toda su huída.

– ¡LUFFY! – ella gritó encolerizada al verse descubierta, su rostro intensamente teñido al carmín por la vergüenza y la furia. Sólo logró divisar el cuerpo masculino antes que éste se perdiera por entre los pasajes – ¡VUELVE AQUÍ, TÚ IMBÉCIL! – sus quejidos sólo lograron aumentar la risa de él, la misma que se convirtió en eco y llegó a sus oídos para atormentarla. En el momento en que ella pateaba el suelo en el intento inútil de quitar su molestia, divisó en el suelo un sombrero de paja y entendió rápidamente que él lo había perdido accidentalmente en su carrera. Guiada por la ira, la pelinaranja cogió el sombrero y lo lanzó fuertemente hasta uno de los techos de las casas cercanas. Se arrepintió casi al instante, en especial cuando notó que se había atorado entre una de las tejas y que no caería espontáneamente por un buen rato.

Maldita sea.

Tentada en echarle la culpa al estúpido que seguía escondiéndose como un niño, que por cierto acababa de conocer hace algunos días, Nami empezó su camino en sentido contrario hacia donde se hallaba el objeto. Sin embargo su cabeza, que probablemente se había aliado con el idiota pirata, quiso recordarle la batalla que habían librado con Buggy y la frase que había calado hondo en su corazón. Aquel sombrero era su tesoro.

¡Agh! Maldita sea y maldito bastardo de goma.

Antes que pudiera pensarlo más, ya que estaba segura que su orgullo no la dejaría actuar si lo analizaba con más tiempo, Nami se aventuró hacia la casa y agradeció la presencia de una escalera que se encontraba cerca. Empezó a escalar por ella con agilidad, aún cuando portaba una falda corta y sus botines de tacón, y suspiró aliviada cuando alcanzó el techo. Caminó por éste con cierto cuidado y ubicó con la vista el sombrero, esta vez sonrió con genuina alegría.

– ¡oe Nami! – llamó él repentinamente y ella perdió el equilibrio por un momento, más logró permanecer en pie.

– ¡L-Luffy! ¡Hasta que apareces! – ubicado en la vereda de piedra, él le dedicó una sonrisa gigante, mostrando todos sus blancos y perfectos dientes.

– ¡oe Nami eso es trampa! – Le gritó inflando las mejillas, ella entrecerró los ojos – ¡Nunca dijimos que podíamos escondernos en los techos! –

– ¡¿quién dijo que participaría en primer lugar, idiota?! ¡Además!, ¡¿por qué juegas a las escondidas?! ¡¿Aún eres un niño o qué?! – él frunció el entrecejo, molesto por el último comentario.

– ¡qué no soy un niño! ¡Soy un hombre, maldita sea! – ella omitió sus quejidos y siguió en su labor con una risa cantarina, que se le hizo especialmente reconfortadora luego de todo lo que él la había molestado. – ¡Nami! – él le gritó aún enfadado.

– ¡Cállate! –

– ¡NAMI~! –

– ¡QUE TE CA-! – Nami se volteó rápidamente para mirarle más, por un movimiento mal realizado, terminó resbalándose hasta caer sentada sobre el tejado. Lo sucedido no hubiera tenido importancia si no fuera porque acababa de empujar la escalera, la que calló sonoramente en el piso.

– ¡Nami! ¡Nami! ¡¿Estás bien?! – sintió la voz frenética de Luffy, por lo que gateó hasta la orilla para poder mirarle. Cuando se encontró con sus ojos negros, que se volvieron más suaves al notar que no se había dañado, Nami sintió como un nudo se formaba en su garganta. Pánico. – ¡hey Nami! ¡¿Estás bien, Nami?! –

– ¡Sí, lo estoy! ¡y ahora deja de gritar mi nombre como un loco y ayúdame con la escalera! – antes de esperar respuesta, la pelinaranja se movió hasta coger el objeto y lo depositó sobre sus piernas. Y antes que pudiera detenerse, lo recorrió con la vista y sus dedos buscaron inconscientemente las coceduras que había realizado unos días atrás. Y sintió pavor otra vez, porque ella nunca era amable con las personas, mucho menos con los piratas.

– ¡NA~MI~! ¡NA~MI~! – los ojos rubíes se oscurecieron peligrosamente y ella se acercó nuevamente a la orilla del techo.

– ¡MALDITA SEA LUFFY! ¡¿QUÉ ACABO DE DECIRTE?! – él rió con cierto brillo travieso en su mirada.

– me dijiste que no gritara tu nombre, pero puedo cantarlo; ¿verdad? – una vena se tensó en la frente de la mujer, ¿de dónde mierda había salido esa respuesta rápida?. Decidió omitirla.

– ¡tampoco quiero que cantes! – Dirigió su mirada hacia uno de los costados, aún no había subido la escalera – ¡¿y dónde está lo que te pedí?! –

– ¡no la necesitas! – él estiró sus brazos hacia ella, sin hacer uso de sus poderes. – ven, yo te atraparé – dijo con una sonrisa y Nami retrocedió levemente, temerosa de lo que sus acciones pudieran significar. La pelinaranja titubeó por un momento, para luego transformar el mismo sonido en una risa nerviosa.

– ¡v-vamos Luffy! No seas ridículo y pásame la escalera – pero el pelinegro no se movió. En cambio sustituyó su mirada por una más seria y elevó aún más sus brazos. Ella se limitó a observar sus acciones en silencio, sintiéndose confundida y propasada por los sentimientos. Sus ojos rubíes brillaban intensamente, la duda retratada en cada uno de ellos.

– p-porque tú… – susurró acongojada.

– Ven – un viento nortino apareció de pronto entre ellos y en ese momento, cuando los cabellos cortos de Luffy bailaron libres de su usual sombrero y los ojos negros parecieron más cálidos por la luz del sol, Nami descubrió por fin a que le temía. Ella nunca había necesitado de alguien, ni de un amor, ni de un amigo ni mucho menos de un nakama; y en ese instante ese idiota pirata le estaba ofreciendo la primera ayuda en todos esos años. Y ella podía entender el pavor de su corazón, porque comprendía que esa ayuda sería sólo momentánea y que no debía esperanzarse sobre ella. Él no la acompañaría hasta el final, él no lucharía a su lado, él no la ayudaría a ser libre. – Nami – la voz de Luffy, más grave de lo usual, la trajo nuevamente a la realidad y cuando fue consciente del sombrero de paja, que ahora abrazaba con aprehensión, notó finalmente que había perdido la batalla. Inconscientemente su corazón había cogido la mano de aquel pelinegro. – Ven – él volvió a repetir y Nami decidió dejar de titubear. Cogiendo con fuerza el sombrero y levantándose, saltó finalmente a los brazos de aquel pirata, sintiendo como su corazón también se liberaba de la barrera que tantos años le había tomado crear. Y una parte de ella no pudo importarle menos, porque valía tener el corazón roto luego si ahora podía disfrutar de su amistad.

Cerró los ojos con fuerza en el trayecto y para su alivio nunca llegó el doloroso golpe con el suelo; por el contrario, había caído en una superficie suave, envuelta por el aroma del mar y reconfortada por la calidez de un cuerpo masculino. Cuando sintió la risa de él sobre su cabeza, que le causó inesperados escalofríos en su espina dorsal, Nami se permitió observar y reír con despreocupación.

– tú estás loco – le dijo con una sonrisa sincera, como si estuviera halagándolo. Por su parte, Luffy le miró por un rato y luego le sonrió. Y ella lo maldijo por enésima vez, ya que en ese momento descubrió que era completamente indefensa a sus sonrisas.

Φ

□ Φ □ Φ □

□ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □ Φ □

□ Φ □ Φ □

Φ

O-Octavo! O-octavo! (cántese para que suene bonito)

A dos capítulos (que por cierto ya están escritos!) y luego a iniciar una nueva historia! Será de drabbles también, pero probablemente mi tercer fic de OP ya será finalmente una historia larga con continuidad. ¡! Por ahora, el próximo capítulo saldrá entre finales de junio-inicios julio.

Por cierto, estos cortos los hice todos en pre time skip, porque en próximas historias quiero desarrollar la relación que según yo, tienen estos dos ahora. Espero que este capítulo les haya gustado!

Ahora vamos al… RxRxR!

Gabe Logan: hola! Lo siento si mis cortos son muy inocentes xD pero como explicaba allá arriba, esperaba poner la relación pre time skip que según yo es más de compañería. Tal vez, en realidad más probable, en los próximos fics hallan escenas un poco más fuertes. Por cierto xD que seguro para decir que eres pervert. Jejejeje Nos vemos!

Girl hatake95: Hey! Subes capítulos y no he tenido tiempo de leer! D: perdón por no dejarte review, pero con suerte puedo publicar por acá u.u. jajajaj y sí! Oda no puede ser más obvio, de hecho me da un poco de risa los fanarts de Hancock cuando la dibujan con el sombrero y eso nuuuncaaa pasó xD será por algo, verdad? nos leemos!

Aki Kurosawa: wowow! Gracias :D espero que este capítulo también te de el mismo sentimiento, por cierto en verdad me siento halagada :3 quedan dos capítulos más! Me esforzaré para que de la misma sensación. Nos vemos!

Bueno eso por ahora… nos leemos en un mes más!

I'll see you!

Kasumi_21