MIS SOSPECHAS…

Kowalski junto con toda su familia, bajan a comer, toman su lugar en la mesa y llega Héctor junto con Mónica y la misma pingüina que conocieron Renato y Klodomino.

-¿Dónde está Alicia?.- pregunta Héctor a su esposa en susurros.

-no quiso bajar, dijo que se sentía un poco incomoda.- le contestas de la misma manera.

-bueno, espero que les agrade la comida.- habla de nuevo Héctor, pero con voz normal y dirigiéndose hacia la familia de Kowalski.

-sí, gracias.- le agradece la nutria. En eso entra al comedor un pingüino vestido de chef, de estatura normal y con ojos azules.

-el platillo de hoy se llama…- el pingüino deja de hablar al ver a Lissett, la nutria al ver que el chef se la quedaba viendo, solo le sonríe.

-he… Erik por favor, dinos el nombre del platillo.- le llama la atención Héctor.

-¿he?... a si, les decía, que el platillo se llama estofado de pescado con Jitomates, vino blanco y perejil, que lo disfruten.-terminando de dar su explicación, camina hacia cada uno de los lugares para servir la comida, al llegar al lugar de Lissett, sirve su comida en el plato de la nutria sin dejar de verla sonriéndole.

-gracias.- le agradece la nutria, el pingüino se retira del comedor y todos comienzan a comer.

-vaya, pero que hermosa es.- dice el chef entrando a la cocina.

-¿Quién es hermosa?.-pregunta una pingüina que lavaba los platos.

-¿Qué?... ha, nada, solo pensé en voz alta.- contesta un poco apenado y nervioso.

-pues vaya cosas que piensas he.

EN OTRA PARTE…

Han pasado ya varios años, desde que Patricio junto con sus hermanos y Osvaldo, han logrado sobrevivir, gracias a cierta persona que los ayudo en esos momentos tan difíciles, pero ninguno de los dos, se imaginaria que clase de persona era la que los ayudo.

-¡Patricio!... ¡Osvaldo!...- llama a ambos pingüinos a gritos. Hasta que después de 3 segundos, los dos pingüinos se presentan ante él.

-díganos señor.

-necesito que hagan otro trabajo especial para mi…- enseguida, pone sobre una mesa fotografías de la casa de Héctor.- en esta casa, vive el teniente coronel Héctor, lo que quiero que hagan, es que roben de esa casa, unos documentos que necesito urgentemente.- les pide alzando mas su voz al decir las últimas dos palabras.

-pero señor, ya hemos robado suficientes cosas para usted…

-¡no te estoy pidiendo tu opinión Patricio!, obedezcan y hagan lo que les estoy pidiendo… ¿está claro?

-si.- contestan los dos pingüinos al mismo tiempo. Seguido de esto, los dos se retiran y se dirigen hacia la sala de la casa de donde vivían.

-no creo que pueda seguir con esto Osvaldo.- le comenta Patricio sentándose en el sillón.

-la verdad yo tampoco amigo.- en ese momento, llega una pingüina con un fleco del lado derecho de su frente, con ojos color violeta.

-hola chicos, ¿Cómo están?.- les pregunta sentándose al lado de Patricio.

-no tan bien Amalia, tenemos que robar de nuevo para Ignacio… ¡ya estoy arto de esto!.

-no te sientas mal Patricio, ya verás que todo saldrá bien.- lo consuela abrazándolo con los ojos cerrados, mientras que Osvaldo solo la ve un poco triste.

-gracias por apoyarnos Amalia, pero lo que más me preocupa, son mis hermanos.

-bueno, sinceramente, tus hermanos casi no toman mucha importancia en lo que tú haces.

-pero aun así me preocupan Amalia… por cierto, ya mero van a llegar, voy a revisar que hay en la cocina para que puedan comer.- y con esto, el pingüino se aleja, dejándolo a ambos pingüinos solos.

-yo se que tú has estado por mucho tiempo enamorada de Patricio, ¿no es así?

-la verdad si Osvaldo, pero ya sé que para Patricio, lo primero son sus hermanos.

-sí, lo sé perfectamente.- Amalia sin decir una palabra más, se va.-… pero lo que tú no sabes, es que yo si te amo Amalia.- susurra para sí mismo Osvaldo.

EN CASA DE ALEJANDRA…

La pingüina ayudaba a María a hacer las cosas del hogar, ambas se encontraban en su cocina, Alejandra cocinaba un platillo, pero no estaba muy concentrada, estaba completamente, perdida en sus pensamientos.

-Alejandra, ¿pero qué haces?.- le llama la atención María al ver como agregaba demasiada sal a la sopa.

-discúlpame María, pero no estoy de humor por la carta de mi hermano.

-no te preocupes, yo estoy segura que Leonardo no te hará daño, porque Armando no lo va a permitir.

-lo sé, pero…

-hola, buenos días.- saluda Armando entrando a la cocina.

-hola Armando.- lo saluda la pingüina con un beso en el pico.

-ya tengo que irme, deben estar esperándome en la base central.

-sí, sí, está bien.- le contesta la pingüina un poco nerviosa.

-¿estás bien?

-claro que estoy bien, ¿Por qué no he de estarlo?

-… desde ayer en la noche que llegue te he notado muy nerviosa, extraña y distraída… ¿segura que estas bien?

-si Armando, ya te dije que estoy bien.- le contesta un poco molesta.

-bueno está bien, ya me voy, adiós.- el pingüino sale de la cocina y Alejandra respira pesadamente.

-deberías decirle a Armando lo que te pasa Alejandra.- le aconseja María.

-¡no!, no, Armando no debe enterarse de esto...- la pingüina toma a María de los hombros y la mira a los ojos.- por favor María no le digas nada de esto a Armando, ¡prométemelo!

-está bien, Alejandra te lo prometo, por favor cálmate.- la pingüina la suelta y sale rápidamente de la cocina.

EN CASA DE HECTOR…

Al terminar de comer, todos de nuevo regresaron a sus cuartos, Klodomino al llegar al suyo, entra con Renato tras suyo.

-bien, ahora me vas a decir en este mismo momento, donde y con quien te vas todas las noches.

-está bien, te lo diré, pero prométeme que no se lo dirás a nadie, mucho menos a mi papá.

-te lo prometo.- le contesta alzando su pata en señal de promesa sincera.

-bueno… yo… todas las noches estoy… estoy con Doris.

-¿con Doris?... ¿Doris la delfín?... ¿la que siempre papá nos habla de ella?.- pregunta Renato muy sorprendido.

-sí, esa misma.

-pero Klodomino, tu sabes todo lo malo que papá nos ha contado de ella.

-lo que papá nos dijo de ella, es una completa mentira, tu no conoces realmente a Doris, ella es buena, amable, cariñosa…

-solo finge ser así.

-pues no, tu y papá se equivocan.

-lo tuyo con Doris solo ha llegado a una simple relación ¿verdad? o… pasa algo mas entre ustedes que solo besitos y aletitas sudadas.-pregunta un poco nervioso.

-mm… no, pasa algo mas entre nosotros todas las noches, es por eso que casi siempre llego en la madrugada hermanito.

-¡pero tú eres un inconsciente!... ¿que crees que pase si la dejas embarazada?.

-eso nunca va a pasar, porque yo siempre me cuido.

-cuidarse no basta Klodomino y lo peor de todo es que voy a ser tu cómplice en todo esto.

-así es Renato, prometiste no decirle nada a mi papá y tienes que cumplir tu promesa.

-claro que la voy a cumplir, soy un macho de palabra, pero ya verás que tarde o temprano todos se enteraran de esto.- sin decir una palabra mas, la nutria macho sale del cuarto de su hermano.

El tiempo pasa rápido, hasta que cae de nuevo la noche. Kowalski camina directo hacia su nueva habitación y al llegar, ve a su esposa acostada en la cama y con los ojos cerrados. El pingüino entra al cuarto y camina hacia ella, se sienta en la cama y le acaricia una de sus mejillas por lo que la nutria despierta.

-…¿Kowalski?.- pregunta la nutria aun con sueño.

-¿ya te estabas durmiendo?

-sí, tengo mucho sueño, madrugamos y quise dormir temprano.- le contesta tomándolo de la aleta.

-bueno, en eso tienes razón, vamos a dormir.- le contesta levantándose y caminando hacia el otro lado de la cama.

-Kowalski… ¿puedo preguntarte algo?

-claro, dime.

-¿conoces a Mónica desde hace mucho tiempo?.- le pregunta de la nutria sorprendió mucho al pingüino y volteo a mirarla un poco nervioso.

-no, claro que no, ¿de dónde sacas eso?

-es que te saludo de una manera muy extraña y me pareció que ya se conocían desde hace mucho tiempo.

-no, yo apenas la conocí hoy junto contigo.- Marlene sabia en el fondo que Kowalski le estaba mintiendo y comenzó a pensar en otras preguntas más, para sacarle toda la verdad.

-Mónica te… ¿te parece atractiva?

-¿Marlene, que clase de preguntas son esas?.- le pregunta un poco molesto.

-solo quiero que me contestes con la verdad Kowalski.- le contesta de la misma manera y alzando un poco la voz.

-ya te dije la verdad, no conozco a Mónica.- le contesta también alzando un poco la voz.

-no me mientas por favor.- le pide la nutria casi gritando.

-ya te dije la verdad.- le contesta el pingüino de la misma manera.

-¿entonces por qué te dijo "mi amor" y te quería besar a la fuerza?.- le pingüino al oír a gritos la pregunta de su esposa abre sus ojos muy grandes y se sorprende, no sabía que contestarle, estaba casi en estado de shock y se queda callado pensando en una respuesta.

:OO bueno, después de todo se enterara tarde o temprano xD

Una última cosa, Amalia es la misma OC que utilizo para mi fi "Mi Amanda Enemiga".

Nos vemos en la próxima actualización ;)