MI EX NOVIO…
-eso fue porque… porque… bueno está bien, te diré la verdad.- Kowalski comienza a contarle lo mismo que le conto a su hijo Renato, Marlene ya ni sabía si creerle, tantas mentiras que le ocultaba, ocasionaban que ella comenzara a dudar de su esposo.
Después de varios minutos, Marlene se quedo sin habla, pero forzaba a su boca a decir palabras.
-yo… jamás me hubiera esperado algo así de Mónica y se me hace increíble que a pesar de todos estos años de matrimonio, tu nunca me dijiste nada de esto.
-no te lo dije, por qué pensé que ya nunca la volvería a ver.
-bueno eso es cierto, pero aun así debiste tenerme confianza y decirme lo de Mónica desde el momento en que la viste, por que cuando te vi de esa manera con ella me imaginé lo peor.- el comentario de la nutria hiso soltar una pequeña risa por parte del pingüino.
-no tienes nada de qué preocuparte Marlene.- le da un beso en la boca.- no tienes por qué sentirte celosa.
-jajaja ¿yo celosa?.- pregunta totalmente calmada, relajada y bromeando.
-jajaja claro que si, temes perderme.- comenta de la misma manera.- yo no te dejare ni por Mónica y por nadie.- la nutria le sonríe y recarga su cabeza en su almohada, en eso siente como Kowalski enreda sus aletas en su cintura.
-y… ¿crees que Mónica a un sigue enamorada de ti?.- cuestiona volteándose del otro lado de la cama, viéndolo acostado a su lado.
-creo que sí, pero ya no la amo, porque a la única que amo es a ti.- Marlene ante ese comentario no evita besarlo.
3: 27 am
Patricio junto con Osvaldo llegan hasta la casa de Héctor, ambos tenían puestos un paliacate en su cara, que cubría completamente su pico ocultando su identidad. Logran escalar la cerca de su casa y entran, se comunicaban por medio de señales que se daban con sus aletas, ambos tiran de una gran soga atada a un gancho hacia el techo de la casa para atorarla, ya una vez hecho esto, ambos comienzan a escalar la pared hasta que llegan a unas ventanas. Osvaldo trata de abrir su ventana correspondiente y Patricio hace lo mismo.
Osvaldo abre la ventana y observa a donde se había metido, estaba entrando a un cuarto, pero no era cualquier cuarto, ya que la oscuridad no dejaba ver bien al pingüino en que cuarto estaba, da pasos sin saber hacia dónde y se topa con algo, con sus aletas comienza a explorar aquel objeto con que topo, el pingüino se asombra al ver que lo que estaba tocando, era una cama, así es, estaba en un cuarto.
Camila en ese momento comienza a despertar, debido a que sentía las aletas del pingüino tocando su cama, lentamente comienza a sentarse en su cama para observar a aquel individuo que estaba en su cuarto, pero al mismo momento en que la nutria mira al pingüino, este también la mira a ella.
-¡haaa!...- comienza a gritar la nutria al verlo, pero este corre rápidamente hasta ella y le tapa la boca.
-*shh* no digas nada, cállate, no grites.- le decía en susurros.
Mientras que para la buena suerte de Patricio, el entra en la ventana perfecta, entra a un cuarto que parecía una oficina, observa a su alrededor y descubre un escritorio con un montón de papeles metidos en varios folders, el pingüino abre la ventana por completo para obtener un poco de luz para poder ver mejor y comienza a revisar todos los folders para encontrar los papeles que le pidió Ignacio.
Osvaldo continua tapándole la boca a Camila, la nutria solo estaba temerosa, veía al pingüino con miedo, mientras que este la miraba de otra forma.
-sabes…-comienza a acariciarle la mejilla.-eres muy hermosa.- la nutria ante ese comentario temía mas que antes, trataba de verle el rostro, pero sabía que eso era imposible ya que la llevaba su paliacate.- podemos hacer esto por las buenas o las malas, te destapare la boca, pero tu seguirás guardando silencio, si no lo haces, tu familia pagara las consecuencias, ¿está claro?.- la nutria asiente con la cabeza temerosamente, mientras que este le destapaba su boca muy lentamente, al destapársela, camina rápidamente hacia la ventana y se asoma. Patricio también se asoma al mismo tiempo que él y le muestra el folder con los papeles, Osvaldo asiente con la cabeza y voltea a ver hacia la nutria, este se sorprende al verla armada con un florero de cristal en la mano, apuntando hacia él para aventárselo.
-baja ese florero, no agás nada de lo que puedas arrepentirte.- le dice de nuevo en susurros.
-no… no lo voy a bajar… quiero que te vayas de mi cuarto y que te alejes de mi para siempre.- le contesta de la misma manera.
-está bien, ya me voy.-terminando de decir esto, se da media vuelta y comienza a caminar hacia la ventana, pero la nutria corre rápidamente hacia él y de un solo jalón, logra quitarle el paliacate dejándolo ver su identidad, el pingüino de nuevo da media vuelta mirándola sorprendido, por como sintió la manera de quitarle su paliacate y esta también lo miro de la misma forma al ver su identidad.
El pingüino sin más rodeos, salió de su cuarto de la misma forma en la que entro, mientras que la nutria corre rápidamente hacia su ventana y lo ve escapar, mira el paliacate sorprendida y de nuevo voltea hacia la ventana, se preguntaba qué era lo que buscaba el pingüino. A la mañana siguiente, Camila despierta al oír unas cuantas voces del otro lado de su cuarto, sale y ve a su padre reunido con Héctor en su oficina.
-ya busque, y busque y no encuentro los archivos, además no recuerdo haber dejado este desastre.- dice Héctor revisando unas cuantas carpetas que están regadas por el suelo.
-yo se que paso.- contesta Camila entrando a la oficina.
-Camila, ¿de qué hablas?.- le pregunta Kowalski sorprendido.
-en la madrugada alguien entro a robar.
-¿estás segura?.- le pregunta Héctor también sorprendido.
-sí, uno de los ladrones se oculto en mi habitación y logre quitarle el paliacate que cubría su identidad.
-entonces nos robaron los archivos.
-¿y qué podemos hacer?
-no te preocupes, le hablare al abogado Manuel para que pueda ayudarnos a hacer de nuevo los archivos y le diremos esto a Armando para que nos ayude a capturar a los ladrones.
EN EL ZOOLOGICO…
-yo pensé que deberías no querías acompañarme.- le comenta Renato a Klodomino caminando rumbo al habitad de los pingüinos.
-la verdad no quería acompañarte, pero no tenía nada interesante que hacer, así que dije ¿Por qué no?.- le contesta destapando la entrada secreta de su cuartel y seguido de esto entran. Ambos animales pegan un grito al ver adentro del cuartel a Eduardo y Fabiola, que son los hijos de Isabela y Hans.
-hola primos.- los saluda con alegría Fabiola.
-hola prima, hola primo.- los saluda Renato de la misma manera.
-¿Qué haces tú aquí?.- le pregunta de mala gana Klodomino a Eduardo, a pesar de ser primos, ellos dos nunca se había llevado bien, el motivo era por la rivalidad que sus padres tuvieron hace mucho tiempo.
-vine por unas cuantas cosas de Skipper, ¿y tú qué haces aquí?.- le pregunta de la misma manera.
-vine a acompañar a mi hermano a traer... algo, pero lo que no me explico es el por qué estás aquí, si este no el lugar al que perteneces.
-el tuyo tampoco.- le contesta poniéndose de pie y caminando hacia él, pero es detenido por su hermana.
-por favor Eduardo, no se vayan a pelear.- el pingüino mira a su hermana y se sienta de nuevo.
-Renato apresúrate, que ya no quiero estar más aquí, no lo digo por ti prima, si no por cierto pingüino que me incomoda mucho.- Eduardo solo rueda sus ojos ante tal comentario de su primo.
-espera, ya voy.- le contesta en el laboratorio de su padre y al terminar de juntar unos cuantos papales, sale cerrando la puerta fuertemente, que ocasiona que una caja que estaba encima de unos anaqueles se cayeran, dejando en el suelo otros papeles, pero entre esos papeles, había un sobre.
-ya termine, aquí están los papeles que necesito para comprar un nuevo violín.
-¿sabes tocar el violín Renato?.- le pregunta la frailecilla.
-claro que si.- le contesta sonriéndole.
-bueno ya vámonos, adiós prima.- le dice sonriéndole también.- adiós pingüino loco.- dice hacia Eduardo y sale de la base.
-adiós tarado.- le grita Eduardo antes de que pudiera salir de la base.
-adiós primos.- se despide amablemente Renato, de ambos animales.
EN CASA DE HECTOR…
Los dos pingüinos estaban reunidos en la sala, revisaban unos cuantos planos, Kowalski se encargaba de hacer unas cuentas matemáticas, mientras que Héctor revisaba otros papeles. En eso ambos escuchan como tocan el timbre de su casa, una pingüina que era la encargada domestica, se apresura a la puerta para abrirla.
-ya llego el abogado.- le informa Héctor y Kowoalski solo asiente con la cabeza.
Después de tres segundos, el abogado entra a la sala para reunirse con ellos. Era una nutria macho de pelaje color gris con ojos azules.
-buenos días.- los saluda con una pequeña sonrisa.
-buenos días abogado Paulino.- lo saluda Héctor de la misma manera.-quiero presentarle al teniente coronel Kowalski.
-buenos días Kowalski.- lo saluda extendiéndole su pata en señal de saludo.- es un placer conocerlo.
-el placer es mío abogado Paulino.- le contesta estrechando su aleta finalmente saludándolo.
-lo llame porque hoy en la madrugada nos robaron los archivos de los planos de la base central militar, ¿cree poder apoyarnos de nuevo para llevar a cabo los tramites?
-claro que si, los ayudare con mucho gusto.
-bueno, si me hace el favor de acompañarme a mi oficina para llevar a cabo los tramites.
-claro que si, solo deme un momento por favor, para revisar unas pequeñas cosas de mi portafolio.
-claro que si, adelante.- terminando de decir esto, camina hacia su oficina junto con Kowalski. La nutria macho se sienta en el sillón y comienza a hacer lo que dijo, en eso Marlene comienza a bajar las escaleras de la casa y camina hacia la cocina, pero para llegar a ella, debía pasar primero por la sala.
Al pasar no se percato que estaba la nutria macho y continua caminando, este al verla pasar se sorprende demasiado, se pone rápidamente de pie y continua mirándola.
-¿Marlene?.- la nutria al escucharlo, detiene su paso y se queda completamente sorprendida, reconocía perfectamente su voz, comienza a dar media vuelta para mirarlo de frente y se sorprende aun mas al comprobar lo que temía.
-Paulino…- dice mirándolo sorprendida, ambos se miran detenidamente y sin palabras algunas.
