MI CARTA DEL PASADO…

La nutria macho camina hacia ella y la toma de la cintura atrayéndola hacia él, pero la nutria lo detiene poniendo sus patas sobre su pecho, impidiendo que sus bocas se unieran en un solo beso.

-Marlene, te he vuelto a encontrar.

-por favor Paulino suéltame.- le pide empujándolo un poco.

-no, me vuelvas a pedir por favor que me separe de ti, por favor no me pidas eso.- Paulino comienza a acercarse más a ella, estaban tan solo a unos cuantos milímetros para besarla.

-mamá, ya llegamos.- le avisa Renato entrando a la casa, al momento en que ambos nutrias escuchan su voz, se separan rápidamente.

-sí, he… está bien hijo.- camina hacia el.- ¿don-donde está tu hermano Klodomino?.- le pregunta nerviosa.

-está afuera, solo subiré por dinero y saldré de nuevo.- le contesta subiendo las escaleras rápidamente, por lo que no pudo notar su nerviosismo.

-está bien.- le termina de contestar de la misma manera y voltea a ver a la nutria macho.

-¿mamá?... ¿ti-tienes hijos?.- le pregunta sorprendido.

-adiós mamá.- se despide Renato cerrando la puerta de la entrada de la casa, ya al salir ve a Klodomino aun esperándolo.- listo hermano ya vámonos.

-ok.- le confirma el pingüino caminando junto con el hacia una tienda de violines de los humanos, pero ninguno de los dos se había percatado que en un árbol, cierto animal los espiaba, pero al que mas espiaba, era a la nutria macho.

-ya no eres un niño Renato, has crecido y madurado convirtiéndote en todo un macho y eso… me encanta de ti.- habla con voz seductora aquella espía mirando fijamente hacia Renato. Mientras que Marlene, seguía discutiendo con Paulino.

-sí, tengo hijos y soy una hembra felizmente casada, así que por favor, a pesar de lo que paso entre nosotros, te pido que me dejes en paz.- terminando de decirle esto, continua caminando hacia la cocina, pero es detenida cuando Paulino la toma del brazo.

-no, no, espera, dime ¿Quién es el que me aparto de tu lado?

-por favor Paulino no agás esto mas difícil.

-dime quien fue.

-¿para qué quieres saberlo?, es mejor si no lo sabes.

-Marlene, yo puedo darte mucho más de lo que ese estúpido puede.

-no, yo no quiero nada material, solo quiero amor y quiero el amor de ese estúpido, como tú le llamas…

-señor abogado, ¿ya esta listo?.-Paulino comienza a soltar muy lentamente a Marlene del brazo y esta solo camina alejándose de el mientras que este solo se encamina hacia la oficina.

EN OTRA PARTE…

Osvaldo y Patricio estaban sentados en la mesa, el pingüino miraba su pescado muy nervioso, pensando en que iba a pasar ahora que la nutria le había quitado su paliacate y descubrió su identidad, en eso Patricio lo ve muy pensativo.

-¿Qué te preocupa Osvaldo?.

-es que paso algo muy grave Patricio.

-bueno, dime, ¿Qué es?

-cuando entramos a robar… la ventana a la que entre era un cuarto donde dormía una nutria, esta al verme, quería gritar, yo le tape la boca para impedir que siguiera gritando, pero en un descuido, ella me quito mi paliacate y descubrió mi verdadera identidad, sabe que yo soy uno de los que entro a robar a la casa, Patricio.

-no, Osvaldo cálmate, lo mejor será que ya no salgas de aquí hasta que las cosas mejoren.- Osvaldo miraba sorprendido su plato, ya que no le había dado ni un solo mordisco a su pescado.- ¿no vas a comer?

-no, quiero guardar este pescado para mis hermanos.- Osvaldo sonríe ante tal explicación del pingüino.

-hola chicos.- los saluda Amalia entrando con unas cartas de tarot en su aleta, la pingüina sabía leer las cartas y trabajaba de eso para poder sobre vivir.

-hola Amalia, gracias por venir a visitarnos.- le agradece Patricio.

-sí, ya te extrañábamos.- le dice con una sonrisa cálida.

-no tienen nada de que agradecer, lo hago con mucho gusto, nada me cuesta el venir a visitar a mis amigos.

-¿Cómo te ha ido en tu trabajo?

-pues bien, algo bien, ya saben que los animales no creen mucho en esto.- contesta mirando tristemente sus cartas.

-ya verás que muy pronto, la suerte te va a sonreír.- le contesta Patricio. En eso entran los tres hermanos del pingüino.- qué bueno que ya llegaron, les guarde un pescado.

-gracias.- le agradece Esteban caminando hacia el pescado, lo ve detenidamente y comienza a olerlo.- pero este pescado no es fresco y ya es de días… ¡esto es una porquería Patricio!.- le grita aventándole el plato con el pescado.

-¡oye que te pasa! Patricio se está quitando el pescado de la boca para dárselo a ustedes.- les reclama Osvaldo a los tres pingüinos, en eso, Esteban ante esto, le da un puñetazo en la cara a Osvaldo.

-¡no, Esteban no lo golpees!.- le pide Patricio mientras ayudaba a Osvaldo a pararse del suelo debido al puñetazo que le dio Esteban.

EN LA CASA DE HECTOR…

Los dos pingüinos platicaban sobre sus asuntos, pero no se percataban que la nutria macho no les prestaba ni la mayor atención, debido a que estaba perdido en sus pensamientos, recordaba aquel momento en el cual, volvió a ver a su amada Marlene, tenía en su mente sus hermosos ojos color cafés, su delicada sonrisa y aun podía recordar sus agradables pensamientos y sentimientos, pensaba que todo ella, era perfecta para él.

-(¿Quién será ese maldito que me quiere separar de Marlene?... ¿Quién?...).- se preguntaba en su mente.

-abogado Paulino, ¿se siente bien?.- le pregunta Kowalski interrumpiendo sus pensamientos.

-si… estoy bien.- le responde volviendo en si a la realidad.

-¿seguro?, lo veo muy distraído.- le sigue insistiendo el mas alto.

-sí, estoy bien, es solo… problemas familiares que me tienen un poco preocupado.- les contesta mintiendo.

-bueno entonces prosigamos.- pide Héctor leyendo en voz alta unos escritos y esta vez, Paulino presto atención a todo.

EN EL ZOOLOGICO…

Marlene después de haber visto de nuevo a Paulino, su ex novio, se sentía muy distraída al igual que él, así que para distraerse un poco, quería tocar un rato su guitarra española, pero recordó que la había dejado en el zoológico y se encamino hacia ese lugar.

Llego hasta su habitad y comienzo a buscarla, pero no la encontró, pensaba cuando fue la última vez que la vio y recordó haberla dejado en el habitad de los pingüinos, en su base secreta y se encamino hacia ella.

Al entrar busco y busco por todos lados su guitarra, hasta que decidió buscar en el laboratorio de su esposo, abrió la puerta y miro su guitarra en una esquina, camino hasta ella y la tomo entre sus patas sonriendo. Dio media vuelta y camino de regreso hacia la puerta para poder salir del lugar, pero al momento de caminar, pisa varios de los papeles que estaban en el suelo, que se cayeron de la caja que estaba sobre el anaquel.

-pero que desastre.- dice mirando los papeles regados por todo el piso, se agacho y comenzó a recogerlos metiéndolos de nuevo en la caja, pero en eso se sorprende al ver el sobre, lo observa mejor y descubre algo que le impacta.

Ese sobre contenía una carta dirigida hacia ella y el remitente era Skipper.

-¿una carta de Skipper para mí?.- se pregunta abriendo el sobre rápidamente, saca la carta y comienza a leerla.

Querida Marlene:

Antes que nada, solo quiero decirte… ¡te amo!

Espero que jamás olvides estas palabras que te estoy diciendo, porque a pesar de esta gran distancia que nos divide, tú siempre estarás en mi mente y en mi corazón. A pesar de tantos días y meses que deje transcurrir sin decirte lo que en verdad sentía por ti, me he convertido en el pingüino más afortunado del mundo, ahora que prometiste amarme.

No quiero que esta misión que tengo, nos aleje más de lo que ya estamos, quiero que a ti misma te prometas no romper este lazo de amor que nos une, tal como me prometiste amor eterno, quiero que me prometas que me vas a esperar. ¡Te juro por mi vida que regresare por ti!, para casarme contigo y tener una familia como tanto lo has deseado… últimamente te he visto muy distraída y lo que más temo es que te llegues a enamorar de otro, por favor no me olvides ni en tu mente, ni en tu corazón…

Cada palabra de la carta, provocaban que Marlene derramara una lagrima de traición, se sentía completamente traicionada ante los pingüinos, por no haberle entregado la carta en el momento indicado, ocultándole algo muy importante como esto y sin más rodeos continuó leyendo la carta aun con lagrimas rodando por sus mejillas.

recuerda que yo siempre te he estado esperando y no me merezco que me rompas esta ilusión de amor por otro, recuerda que nadie te llegara a amar como yo.

Te ama por siempre Skipper.

-pero que tonta fui al creer en tus mentiras Kowalski.- dice la nutria guardando la carta de nuevo en el sobre y se va directo hacia la casa de Héctor con la carta en su pata.

EN CASA DE ALEJANDRA…

La pingüina estaba en su cuarto, revisando las cartas que llegaban a su casa, temía con encontrar alguna carta de su hermano.

-Alejandra.- la llama su esposo desde la sala, la pingüina deja las cartas encima de su cama y baja las escaleras para encontrarse con su esposo.

-¿Qué pasa Armando?.- le pregunta con una sonrisa.

-cuando venía de camino aquí, me encontré a cierta persona que deseaba verte.

-¿a quién?.- pregunta curiosa al pingüino y caminando con su esposo hacia la puerta de su casa mirándolo.

-me alegra volver a verte hermanita.- Alejandra al oír eso, comienza a temblar un poco y comienza a voltear a ver al pingüino, lo miraba temerosamente y poco a poco paso a estar en estado de shock.

-Leonardo.- lo llama con muy poca voz.