LA RECLAMACION…
Leonardo le sonríe y camina hacia su hermana abrazándola, Alejandra aun temblaba en sí y Armando los observaba con una sonrisa cálida, aun sin estar enterado de la realidad.
-no sabes cuánto te he extrañado hermanita.- le dice el pingüino aun abrazándola, en eso se separa un poco de ella dándole un beso en su cuello, fingiendo delante de Armando que fue en la mejilla.
-yo también te he extrañado hermano.- le contesta separándose de él y poniéndose a un lado de su esposo.
-es un placer tenerte en esta casa cuñado.- lo recibe gustoso Armando.
-gracias Armando, de verdad muchas gracias.- agradece.
-bueno, ya me voy.- la pingüina comienza a caminar hacia atrás, al momento en que se da la media vuelta, es detenida por Armando.
-¿pero por que te vas?, apenas acaba de llegar tu hermano y María ya preparo la comida.
-bueno… en ese caso… pues entonces me quedo a comer.- dice acercándose más a Armando abrazándolo de lado por los costados.
-vamos al comedor para comer.- pide caminando hacia el lugar mencionado, dejando a Alejandra atrás junto con su hermano, Alejandra lo ve temerosa y comienza a caminar rápidamente hacia el comedor, pero es detenida por su hermano.
-¿A dónde crees que vas?.- le pregunta tomándola del brazo.
-déjame por favor Leonardo.
-no te voy a dejar, porque eres mía…- dice enredando sus aletas por sus costados.
-mamá y papá siempre hicieron lo posible, con tal de que te mantuvieras alejado de mi.
-eso fue tiempo atrás, pero ahora que nos hemos vuelto a encontrar y no dejare desaprovechar esta oportunidad.- el pingüino coloca una aleta en su pico.- si Armando se entera de esto, puedes causarle una gran tristeza que tal vez pueda llevarlo… a la muerte.- la amenaza del pingüino hizo que esta abriera muy grandes sus ojos por la impresión. Leonardo la suelta y camina junto con ella hasta el comedor.
EN CASA DE HECTOR…
Marlene al entrar a la casa, camina rápidamente por los pasillos, pues desesperada deseaba encontrar a Kowalski lo más rápido posible, hasta que de pronto encuentra a su hija Lissett.
-hija, ¿dónde está tu padre?.-pregunta un poco alterada.
-creo que en su cuarto…- la nutria deja de hablar al ver a su madre caminar rápidamente hacia el lugar indicado.
-Kowalski.- lo llama alzando la voz y entrando al cuarto.
-Marlene, ¿Qué te pasa?.- pregunta un poco molesto por su voz.
-¿me puedes explicar que significa esto?.-reclama aventándole la carta, Kowalski no podía explicarse el por qué esa actitud de su esposa, se agacha para recoger la carta y al momento en que la tiene entre sus aletas, mira el remitente y el destinatario, recordando aquel pasado de esa carta.
-¿dónde la encontraste?.- pregunta ya de pie mirándola sorprendido.
-la encontré tirada, entre un gran papelerío… ¿Por qué no me dijiste nada sobre la carta?... contéstame Kowalski.-pide gritando.
-no tenias por qué estar registrando mis cosas.- reclama de la misma manera.
-por favor no me vengas con esos pretextos y contesta lo que te estoy pidiendo.
-esta carta ya es muy antigua, la recibí en el cuartel cuando Skipper se había ido a completar una misión, cuando yo estaba en mi venganza enamorándote.
-¿Por qué no me la diste?.- pregunta dejando de gritar pero aun con voz muy fuerte.
-por que podía haber arruinado mis planes.- Marlene ante esta respuesta solo rueda sus ojos.- arruinar mi venganza y echar a perder todo lo que ya estaba logrando.
-tú solo piensas en ti Kowalski.
-no, también pensaba en ti, pero…
-pero nada… acaso no vez la realidad, esta carta pudo haber cambiado las cosas… no sabes cómo me arrepiento de haber dejado a Skipper por ti.- las palabras de la nutria hirieron profundamente al científico sin saberlo, Kowalski sentía ganas de llorar ante esto, pero se hizo el fuerte y aguanto las lagrimas.
-eso no es cierto… tu me escogiste por que me amas.- le responde con un hilo de voz.
-eso fue por que no conocía realmente quien eras tú, pero ahora veo tu realidad.- sin decir una palabra más sale del cuarto. Kowalski al oír cerrar la puerta cierra sus ojos fuertemente dejando escapar sus lagrimas. Mira de nuevo la carta, la toma entre sus aletas y comienza a romperla.
-no debiste salir de tu escondite… no debiste.- se repite sin dejar de romper la carta en pedazos, se acuesta en la cama y continua llorando.
Marlene al bajar las escaleras, ve a Klodomino y a Renato volver.
-hola mamá.- la saludan los dos al mismo tiempo, se miran ambos sorprendidos y se dan un suave golpe en la cabeza por contestar al mismo tiempo, terminando con una ligera risa.
-hola hijos, ¿Cómo les fue?.-pregunta olvidando el mal rato que tuvo con Kowalski.
-bien, logre conseguir el violín que quería.- le contesta Renato mirando el instrumento musical.
-muy bien hijo, Klodomino, ¿hoy en la noche también vas a salir?.- ante la pregunta de su madre, el pingüino voltea a ver a su hermano gemelo y este lo mira como una cara dudosa.
-si mamá, como siempre, voy a salir.- responde sin olvidar su confesión ante su hermano.
-bueno, ¿y tu Renato, no vas a salir?
-no mamá, yo no tengo mucho tiempo en estarlo desperdiciarlo en otras cosas.- responde mirando a su hermano y subiendo las escaleras.
-pero que extraño se porto, ¿no?
-sí, pero ya sabes que así es el mamá.- le responde Klodomino un poco nervioso, ambos se miran con una sonrisa y Klodomino la abraza. Marlene se separa del abrazo y camina directo hacia la cocina, en eso pasa Elisa al lado de Klodomino, este aprovecha la situación para molestar a la pingüina y al momento que pasa a su lado, este le jala una de sus plumas de su espalda.
-¡hay!.- se queja por el dolor y mira a Klodomino.- ¡pero como se atreve!.- le reclama dándole una cachetada.
-usted como se atreve a cachetearme.-le reclama sobándose su mejilla por la cachetada.
-mira Klodomino, tu no me agradas ni yo a ti…
-¿quien dice que no me agradas?.
-puedo notarlo desde que llegaste a esta casa y te voy a decir algo, no voy a permitir que… - la pingüina deja de hablar al sentir el pico de Klodomino unirse con el suyo dándose un beso.
-no es que no me agrades, es que te amo.- miente separándose de ella. Esta se separa de él dándole una segunda cachetada.
-ten mucho cuidado con lo que dices, tengo novio.- anuncia muy a la defensiva.
-¡no!, tu novio me da miedo.-finge miedo bromeando.
Mientras que en el patio trasero de la casa de Héctor, Nicolás paseaba con una patineta.
-vamos Nico, se que puedes.- le daba ánimos su hermana Jimena.
-eso intento.- se quejaba subiendo una de sus patas en la patineta y se impulsaba con su otra pata para avanzar, en eso siente como una pelota le cae de la nada encima de su cabeza.
-haaa.- grita un poco el pingüino cayendo al suelo, se soba su cabeza y mira la pelota con enojo.
-jajajaja lo siento.- se disculpa una pingüina con voz dulce, de ojos cafés en silla de ruedas.- ¿te ayudo?.- le pregunta agarrando su aleta para levantarlo.
-puedo yo solo.- le responde zafando su aleta de la de ella, la pingüina comprende bien el mensaje y mueve su silla alejándose de él.- ¡me ayudas!.- le reclama alzándole sus aletas, la pingüina ante esto sonríe, se acerca de nuevo a él y lo toma de ambas aletas ayudándolo a levantarse. El pingüino ya de pie camina alejándose de ella sin ni siquiera agradecerle.
-no sé si me lleves a la cárcel por tirarte de una patineta o mejor me invitas a cenar.- dice mirándolo sin parar de sonreír, Nicolás ante este comentario también sonríe y da media vuelta mirándola.
Kowalski después de desahogar su coraje y tristeza llorando en soledad, sale de su cuarto y comienza a bajar las escaleras de la casa, en eso ve a Paulino salir de la oficina de Héctor.
-¿Qué pasa abogado?, ¿ya terminaron de examinar los escritos?.- pregunta terminando de bajar las escaleras.
-sí, ya terminamos… ¿Qué tiene?, ¿lo veo algo preocupado?
-nada, estoy bien, pero usted… tiene cara de enamorado.- comienza a bromear el pingüino.
-jajaja pues la verdad sí.
-si está enamorado, ¿podría saber de quién?
-de una hembra maravillosa.
-todas las hembras son maravillosas.
-pero de la que estoy enamorado es única y especial, a pesar de esta gran confianza que le tengo y por esta amistad que ha estado creciendo entre nosotros, quiero confesarle algo… amo a Marlene.-Kowalski ante esto borra su sonrisa y mira a la nutria macho con seriedad.- ella fue mi ex novia hace mucho tiempo y ahora que la he vuelto a encontrar, no pienso volver a perderla, la conquistare y la convertiré en mi mujer.- termina de decir sonriendo.- ¿usted conoce a Marlene?
-a Marlene, claro que la conozco… es mi esposa.- Paulino al escuchar esto, borra su sonrisa y mira a Kowalski como a un enemigo y este lo mira de la misma forma.
