EL NOVIO…

-así que usted es su esposo… que sorpresa tan inesperada.- habla Paulino en un susurro.

-yo digo lo mismo…

-aunque usted sea su esposo, no retiro lo dicho… la volveré a conquistar.

-eso está por verse…- le reprocha el pingüino olvidándose de su amistad que amenas florecía con este.

-qué bueno que los encuentro.- interrumpe Héctor entrando.- necesito que me acompañen a la base central militar.- pide acercándose a ellos, casi poniéndose en medio de los dos.

-claro, por mi no hay problema.- acepta Kowalski.

-por mi tampoco.- aclara la nutria macho sin dejar de ver al pingüino con mirada amenazadora.

-bueno, vámonos.- los llama saliendo de la casa, estos salen tras el sin decir más palabras.

Elisa se cruza de brazos y mira a Klodomino con gran enojo.

-¿estás retando a mi novio?.- pregunta la pingüina molesta.

-yo no diría que lo estoy retando, yo más bien diría que no me interesa tu novio.- le habla acercándose de nuevo a ella y tomándola de un ala.

-suéltame.- le pide comenzando a pelear por zafarse de él.

-tranquila, si luego se logra ver que eres una de esas niñas fresas que se sienten protegidas por sus novios.- le reclama arqueando una ceja.- ¿o no es así?

-no, en realidad no es así.- le contesta aun tratando de zafarse.- te dije que me sueltes.- habla seguido de escuchar sonar el timbre de la casa.

-ya te dije que no, es más, ahora que te tengo así de frente, puedo decirte tus cosas

-así, pues, tu eres un pingüino mal criado, engreído y muy egoísta.

-puedo decirte que eres una pingüina ingrata, fresa y berrinchuda.- continua reclamándole soltándola para abrazarla por los costados.

-¡suéltame!... –pide a gritos, Klodomino sin obedecer la besa a la fuerza, pero pocos segundos después siente una aleta en su hombro, empujándolo hacia atrás para apartarlo de la hembra y soltándola. Klodomino voltea a ver al individuo que lo había empujado de esa manera y se sorprende al ver que era su primo Eduardo.

-suelta a mi novia.- le ordena mirándolo molesto, dejando a Klodomino impactado por la forma en la cual se refería a ella.

-¿cómo que tu novia?... ella… ¿ella es tu novia?

-sí, es mi novia, casi mi prometida.- informa abrazándola.

-claro, no me extraña, es imprudente como tú.

-ten cuidado con lo que dices Klodomino, no quiero pelearme contigo aquí.

-claro, eso no es de caballeros, diría mi hermano Renato.- rueda sus ojos.

-claro, como sea… no quiero que la vuelvas a molestar, ¿me entendiste?

-ni quien quiera molestarla.- responde mirándola de arriba abajo, seguido de dar media vuelta y retirarse.

-si te sigue molestando me dices para que le haga entender que no tiene por qué me terse contigo.- le habla Eduardo a Elisa.

-no te preocupes mi amor, puedo contra él, será como un juego de niños hacerle la vida imposible.- ríe Elisa seguido de alzar su mirada para verlo y darle un beso en el pico.

Klodomino sube furioso y al mismo tiempo sorprendido a las escaleras, aun le parecía imposible que su propio primo que es casi como un enemigo para él, fuera el novio de la hembra que se había dedicado a fastidiar.

-pero de que me extraña si son tal para cual.- habla entrando a su cuarto y cerrando la puerta.

-y ahora hablas solo.- Klodomino voltea su mirada hacia su cama y ve a su hermano sentado en ella.

-¿qué haces aquí?.

-solo quería ver a qué hora se te ocurría llegar.

-no, no creo que hoy vaya a salir.- responde caminando hacia la ventana.

-¿y por qué no?

-pues por… por qué recordé otras cosas pendientes por hacer… además de que hoy recibí una desagradable noticia que más bien es espantosa.

-espantosa, ¿por qué?.

-esa tal Elisa tiene novio, y a que no sabes quién es.

-¿quién?

-Eduardo, nuestro primo.

-¿Eduardo?, eso sí que es una gran sorpresa.

-no me extraña que sea su novio, son tal para cual.- reprocha mirando al exterior de la ventana, donde podía observar un gran jardín.

-ya sabes cómo es Eduardo, no me extraña que Elisa sea su novia si él es caballeroso, atento…- Klodomino sigue con su mirada puesta sobre la ventana, hasta que mira algo que lo distrae un poco más de lo normal, mira con atención a Eduardo y a Elisa abrazándose, riendo y gozando de su momento a solas, eran una pareja de enamorados a la perfección y envidiable.- …y de Elisa tampoco puedo darte quejas hee.- termina de hablar Renato mirándolo distraído en la ventana.- ¿qué ves?.- pregunta acercándose.

-a la pareja de tortolos.

-¿qué acaso tienes… envidia, o… celos?

-¿de qué hablas?.

-ya sabes, sobre Elisa y Eduardo, ¿tienes envidia o celos?

-ninguno de los dos.- responde alejándose.- ¿y por qué crees que tendría envidia o celos?

-bueno, envía pues por qué Eduardo si tiene suerte en el romance y celos por qué… que tal si te gusta Elisa.

-¿de qué tonterías estás hablando?.- reclama en voz alta.

-bueno, yo pensé…

-no, ni pienses nada, ¿cómo se te ocurre que yo podría sentir celos por Elisa?, por favor.

-es solo algo que creía, hermanito.

-pues te repito que no… a mi Elisa no me importa ni en lo más mínimo… es más, te he dicho que yo amo a otra.

-es cierto, ¿cómo te ha ido con Mayra?, ¿has logrado conquistarla?

-no, ni siquiera sabe que ella me interesa, pero sabes, mañana mismo estoy dispuesto a llegarle en la escuela militar.

-y… ¿crees poder lograrlo?.- pregunta seguido de escucharlo suspirar.

-no lo sé, tal vez, mañana se verán las cosas.- responde asomándose una vez más a la ventana.

Nicolás camina hacia ella y le extiende su aleta en señal de saludo.

-soy Nicolás Villareal.- se presenta seguido de sentir como ella estrecha la suya.

-soy Alicia.

-mucho gusto en concerté Alicia.- alaga cortando el apretón de aletas.

-digo lo mismo.

-vaya, veo que ya conseguiste una amiga.- se alegra Jimena caminando hacia él.

-sí, bueno, Alicia, ella es mi hermana Jimena.- presenta mirando como ambas pingüinas se saludan de la misma manera.- ella… me esta ayudando en esto de la patineta, aun que no es mi fuerte claro.

-jajaja si, yo lo entiendo, como veraz, tampoco el mío.- Alicia agacha un poco la cabeza al sentirse mal por ser invalida.

-no, tú no tienes por qué sentirte mal, al menos no te falta el aire, ni te dan medicamentos que saben horrible, es más, ni andas cargando un inhalador.

-¿sufres de asma?.- se atreve a preguntar seguido de mirarlo asentir con la cabeza.- no tienes por qué sentirte mal ante eso.

-no me siento muy mal, solo me molesta un poco…- responde un poco triste.

-bueno, ya tenemos que irnos, hasta luego.- se despide Jimena jalando a su hermano.

Leonardo baja su copa al terminar el vino que habían servido en ella.

-la cena estuvo muy deliciosa.- comenta el pingüino mirando a Alejandra con mirada acosadora, mientras que esta baja la mirada, simulando ver su plato de comida.

-estoy de acuerdo contigo cuñado, y ahora con su permiso, yo me retiro a descansar.- se dirige a Alejandra.- te espero.- da un beso a su pico y se retira, sin saber que Leonardo lo miraba. Al verlo desaparecer por completo camina hacia su hermana y la aprisiona contra su cuerpo.

-escúchame muy bien Alejandra, volví por una razón y por una, únicamente… por ti.- la besa a la fuerza y comienza a subir las escaleras para dirigirse a su cuarto.