Mientras tanto Dava hacía galletas, hacía muchas galletas, hizo tantas que llegó un momento que se quedó sin ingredientes. Dava subió arriba a ducharse, después se cambió y bajó hasta un pequeño colmado del barrio (que era el único sitio donde tenía permiso ir a comprar sola) a comprar muchos más ingredientes. Pero se olvidó que en el horno se dejaba dos bandejas con galletas horneándose. Al cabo de un rato una horrible humareda negra salía de la casa del coronel O'Neill. Los vecinos, alarmados, corrieron a llamar a los bomberos. Y los bomberos tras reventar la puerta trasera para poder entrar en la casa, vieron que solo se trataba de mucho humo pero apenas fuego. Lo apagaron e informaron a la compañía de seguros, que se puso en contacto con el coronel. El coronel entró en pánico y llamó a Teal'C que era el único que estaba en la zona, para que fuera y viera como estaban los "pequeños". Al coronel le embargaba un sentimiento de culpabilidad por haberlos dejado solos y una angustia tan grande que el general, le dijo que tomara el helicóptero y regresara, que ya lo disculparía él ante el consejo. Jack, no se lo pensó dos veces y puso rumbo a casa.

Cuando llegó Teal'C, Dava ya había acabado de comprar los ingredientes y había regresado a casa pero los bomberos no le dejaban entrar. Teal'C se hizo cargo de todo, y dijo que la niña vivía allí, que era un amigo de la familia y que el padre ya estaba en camino.

- ¿Jack viene? (preguntó Dava)

-

- Había hecho galletas de chocolate. Pero los bomberos dicen que se han quemado todas, las que estaban fuera del horno también.

- Sí, eso parece ¿Y Daniel Jackson y Jack Sousa? ¿No estaban contigo?

- No, ellos se han ido a la base. ¿Crees que me dará tiempo a hacer más galletas antes que llegué Jack? (preguntó sin darse cuenta de lo que había pasado).

- Creo que ya hubieron suficientes galletas por hoy.

- Pero Jack dijo que hiciera galletas.

- Jack entenderá Dava (Dava lo miró sin acabarlo de creer pero Dava sabía que si no estaba ni Jack ni Sam Teal'C mandaba).

90 minutos más tarde el helicóptero del ejercito lo dejaba justo a unos metros detrás de su casa. Jack corrió a su casa y vio a Dava y A Teal'C enfrente aguardando.

- Dava, cielo ¿Estás bien? ¿Te quemaste? ¿Inhalaste humo? ¿Te encuentras bien? (dijo muy nervioso)

- Se quemaron las galletas Jack. Todas.

- No, importa, ya compraremos ¿Pero tú estás bien?

- Jack, no estaba en casa cuando se originó el incendio (Le dijo Teal'C).

- Estaba comprando ingredientes para hacer galletas (le enseñó las bolsa de la compra del suelo).

- Se fue a comprar y dejó el horno encendido.

- ¡Oh, Dava! Pudo pasar una desgracia. No puedes dejar el horno encendido e irte (dijo reprendiéndola pero no con mucha energía, lo cierto es que todo el camino en el helicóptero había revivido una y otra vez la angustia que sintió cuando su hijo murió). ¿Y Dani y Júnior? Es que esos dos cabezas de chorlitos tampoco te dijeron nada. Si son peores que…

- Ellos no estaban (le dijo Teal'C con ese tono tan frío que usaba).

- ¿Cómo que no estaban?

- Están echando unas canastas en el jardín (dijo Dava. Teal'C y Jack se miraron sin entender, estaban justo en frente de su jardín y allí no había nadie).

- Dava, no hay nadie en el jardín.

- No, no hay nadie (contestó con naturalidad).

- Dava ¿Dónde están Dani y Jr.? (dijo el coronel enfadándose más y más por segundos)

- Están echando unas canastas en el jardín (repitió Dava tan tranquilamente).

- ¿Te dijeron que me dijeras eso?

- Sí.

- A mí me ha dicho que están en la base (le dijo Teal'c).

- ¿Dava, están Dani y Jr. en la base? (Dava le enseñó los dientes porque aquella respuesta no podía responderse, porque Dani y Júnior no podían estar en el jardín y en la base a la vez) ¡Que cojones hacen esos dos en la base! ¡Y como dejaron a la niña sola!

- Ellos volverán antes de las 21:30 que es la hora de la cena (dijo Dava para tranquilizar a Jack).

- ¿Todo el día fuera, eh? Te iban a dejar todo le maldito día sola. Pues se van a enterar esos dos cuando ponga mis manos encima de ellos (empezó mascullar el coronel).

- Coronel, primero deberíamos hablar con Daniel Jackson y Jack Sousa, debe haber una explicación para todo.

- Sí, ya te digo yo que explicación hay, que esos dos cabezas de chorlito quieren morir antes de cumplir los 18…otra vez. Vamos, a la base, vamos a por esas respuestas (y fue para el garaje a agarrar el coche, cuando descubrió que el garaje estaba vacío) Cogieron mi coche ¡Yo los mato, lo juro que los mato!

Finalmente el coronel, Teal'C y Dava llegaron en taxi hasta un kilómetro de la base El kilómetro lo tuvieron que hacer a píe, porque no habrían dejado hacer el recorrido al taxi. Al llegar preguntaron por los "pequeños" pero no tenían constancia de su entrada. Jack estaba que se subía por las paredes, esos dos se habían largado de cachondeo dejando a Dava sola. Dava no era de ese planeta y aún no se movía con soltura con las cosas de la tierra. Así que aunque era muy espabilada, no alcanzaba a ver el peligro de cosas tan sencillas como salir de casa dejando un horno encendido.

Jack llevó a Dava a uno de los dormitorios que había en la base, donde solían quedarse en observación cuando llegaban de una misión, y entonces se percató de una cosa. Allí estaba, el libro, el mismo libro que esa mañana le había quitado de las manos a Daniel. Los chicos realmente estaban en la base. Pero ¿Cómo que no había constancia de ello? Es imposible, aquello era unas instalaciones de alta seguridad del ejército. El coronel llamó al jefe de seguridad y le explicó lo sucedido, el jefe de seguridad mandó comprobar todos los sistemas. Y tras mucho mirar, se dieron cuenta de dos entradas esa mañana que no correspondían a ningún miembro del equipo. Fueron tirando del hilo y comprobaron que con ese número de identificación había habido varias, entradas. El coronel, oliéndose que esas entradas, podían corresponderse a dos pequeños científicos en muchos-muchos problemas, pidió el listado para comprobar las horas y días en que se había producido esas entradas. Todas de noche, exceptuando la de hoy. Si los pequeños no estaban en sus despachos solo había otro motivo por los que esos dos quisieran ir a la base a hurtadillas. La puerta. El coronel ordenó que se hiciera un rastreo de la actividad reciente de la puerta, pero no aparecía nada. Pero él sabía que los chicos la había utilizado. Así que tomó una silla, una revista, y se plantó en frente de la puerta a esperar. A pesar que los técnicos y demás miembros le aseguraban que la puerta no había sido utilizada en las últimas 72 horas. Pero Jack conocía a sus chicos, y sabía que no solo la habían utilizado en las últimas 72 horas, sino que cada entrada y salida de esa identificación se correspondería a un viaje por la puerta.

Eran las siete de la tarde cuando el ojo de la puerta empezó a girar. Jack miró a los tres técnico que estaban de guardia con una sonrisita de "ya os lo dije" y se preparó para "dar la bienvenida" a sus chicos.

Daniel Jackson y Jack Sousa traspasaron la puerta riéndose, ya habían pasado el miedo inicial de ser pillados, lo habían hecho antes, bastantes veces, y no les habían pillado. Y ahora que Jack estaba en Washington era imposible. Así que cuando llegaron al final de la rampa fue cuando se percataron de la presencia del coronel Jack O'Neill.

- ¡Jack! (exclamaron los dos chicos casi parándoseles el corazón).

- Hola chicos ¿Qué tal el paseo? (dijo echándoles la que sin duda era la madre de todas las miradas aterradora habidas y por haber. Dani y Jr. tragaron saliva).